Cáp. 2: "La mascarada… del desastre"
En
la mansión de los Windsor se encontraban desayunando temprano para
recibir a las invitadas.
En el comedor se encontraban Diana, Matt
y Anne.
Sí se habla de Diana se habla de una bruja independiente y atractiva. Desde años fundó la línea de Fragancias Charlotte junto con su socio Donald y trabajan juntos también en un bufete de abogados, en el que Diana se desempeña como la encargada de los casos de menores, o digámoslo de otra forma, la encargada de los casos perdidos. Es una mujer separada de dos años de un aristócrata Ingles, Adam Windsor, el padre de sus hijos: Anne y Matt. Diana se encuentra saliendo con Carlos Gobet (no, no es una coincidencia de apellidos, es el padre de Heath).
Matt por su parte era un chico de dieciséis, para nada con problemas para conseguir chicas. Para él es una actividad deportiva más: seducir, concretar y abandonar es un ciclo natural como los días de la semana. Por su parte, Anne tenía quince y aún no supera el divorcio de sus padres. Los dos hermanos eran bastante parecidos, rubios y de ojos celestes, bastante altos y de aspecto atlético.
-…
qué he hecho yo para tener una hija tan pija – Decía Diana
mientras se servía un poco de té mirando a su hija
- Es que he
salido a papá…
- Es verdad – Dijo nuevamente Diana – tu
padre es tan pijo que no usa nada que no sea de marca… ni los
calzoncillos…
- Claro, y por eso ahora te has echado un novio
guarrete – Comentó Matt mirando a su madre con mala cara – para
compensar ¿NO?
- Oye Matt, no te metas con Carlos
- Que no…
si Carlos me cae muy bien a mí mamá – Se defendió Matt – pero
hay que reconocer que… es un poco… guarrete
- ¡Matt! –
Chilló Diana
- Vale… ya esta
- Pero dile que con la
camiseta de los ramones, se haga unos trapitos para la cocina –
Explicó Anne riendo
- Ya… me cambian el tema chicos – Dijo
Diana – y recuerden que hoy vienen a cenar los padres de Alicia…
pero Matt ¿no puedes comer más despacio? – Le dijo al rubio
viendo que comía un tanto desesperado
- Anda mamá, que necesito
comer más… que a esta edad tenemos mucho desgaste – Señaló
Matt riendo con la boca medio llena
- Venga, arriba los dos, que
vienen llegando las chicas – Dijo Diana viendo como los elfos se
consternaban y haciendo señas a su ama para que se acercara
-
¡Vamos Matt! – Chilló Anne parándose de la mesa de un salto. El
chico bebiendo un vaso de jugo se puso de pie, más de su bolsillo
del pantalón algo cayó, un encendedor. Como gato en la oscuridad el
rubio se tiró al suelo y recogió el encendedor, de manera que su
madre no pudiera verlo.
- Venga – Dijo su madre haciéndole
una seña con la cabeza para que partiera
María Jesús, Lucia y Alicia se encontraban en el recibidor de la casa de los Windsor cuando Anne entró corriendo como si el mundo acabara para saludar a sus compinches, especialmente a Alicia, pues era su mejor amiga, Matt le seguía de atrás sin tanto animo.
- ¡Bienvenidas! –
Chilló Anne abalanzándose en contra de las chicas que venían
cargadas de bolsos, fue un caluroso recibimiento
- Hola chicas –
Dijo Matt saludando amigablemente a las tres invitadas
- ¡Oye tú!
– Soltó Romero mirando de arriba abajo al chico – cada día
mejor eh?
- Pues muchas gracias Lucía – Comentó el rubio –
pero tu… tampoco andas mal…
- ¡Que ya! Muchos coqueteos por
hoy chicos – Dijo Alicia riendo
- Pues si… tendrán todo el
año para seguir en eso – Indicó Anne siguiendo el juego de la
conversación - ¡Les cuento que para hoy les hemos organizado una
fiesta!
- ¿Cómo qué una fiesta Anne Windsor? – Chilló Diana
entrando en el recibidor. Venía cargada de papeles y con un bolso
que se veía bastante pesado – querida, hoy vienen a cenar los
padres de Alicia… y pues bueno, también Carlos…
- Ése
guarrete… - dijo Anne mirando de mala manera a su madre
-
¿Quién es Carlos alias guarrete? – Susurró María Jesús a
Matt
- El nuevo novio de mamá, ya lo conocerás – Le contestó
el rubio mientras su hermana mantenía una agitada conversación con
Diana
- …Venga… que puedes hacer la fiesta pero sin muchos
ruidos ni nada por el estilo ¿eh? – Aceptó Diana
- ¿Qué te
parece el vestido que llevo? – Dijo Anne para cambiar el tema
mientras hacía que posaba para una cámara – Lo usaré esta
noche
- Pues… vas a tener frío
- Mamá estamos a 20º…
además la fiesta será aquí dentro
- Pues a las dos termina la
fiestecilla
- Ma es que a las dos, no hemos encendido ni las luces
– Alegó su hija mirando a su hermano como para que le ayudara,
pero el chico se encontraba más interesado charlando con las recién
llegadas – Ma por favor, que es la fiesta de fin de verano
- Por
mi como sí fuese el fin del mundo, la fiesta termina a las dos, no
hay más comentarios
- Como que si fuera el fin del mundo, las dos
no van a estar – Dijo la chica cruzándose de brazos
- Como
digas, pero no hay más discusión – Suspiró Diana - ahora los
tengo que dejar, debo ir de urgencia al bufete
- ¿Qué ha pasado
Ma? – Dijo Matt
- Problemas en el trabajo, Marie me ha enviado
una lechuza de urgencia – Suspiró la mujer – Debo ir al centro
de menores
- ¿Y en que andas ahora? – Cuestionó Anne mientras
su madre se acercaba a una chimenea, para viajar con los polvos Flo
-
Pues, un chico de los que llevo se ha escapado, pues es un poco
extraño
- Bueno… estar encerrado no es mucha gracia – Comentó
Lucia
- Si, pero su padre estaba ya por venir a buscarle, así que
me voy – Dijo Diana viendo su reloj – chicas… que Anne les
muestre sus habitaciones
Tras mostrar las habitaciones a las chicas, Anne se dedicó a contarle a las chicas sobre Hogwarts y todos sus movimientos estratégicos. Por supuesto la anfitriona se dedicó a enviar lechuzas a los personajes célebres de Hogwarts para hacer un reventón como es debido, pero había un detalle: ¡la fiesta sería una mascarada! Todos debían usar máscaras y nadie se reconocería así. Tras el almuerzo, la tarde transcurrió rápidamente. Las de los ritmos latinos pusieron su atención en preparar unos jugos un tantito especiales, eran jugos alcoholizados.
Ben y Edge también asistirían al evento, por supuesto el escocés se encargaría de llevar el material pesado: el Whisky de fuego. Edge se encargó de invitar a Heath, pero en la invitación del australiano se incluyo un pequeño detalle, le dijeron que la fiesta era de disfraces muggles de superhéroes… La brillante idea fue de Anne, la que también hizo de las suyas enviando una invitación a una chica de Hogwarts también un tanto freaky, por decirlo así. La chica se llamaba Zara Riddle y siempre era el blanco de las bromas, por lo que ha ella también se le dijo lo de los superhéroes.
Por mientras en el despacho de Diana, las cosas estaban atareadas. La abogada ya estaba por irse hasta que se encontró con Donald, su socio.
- ¿Ya te vas? – Preguntó Donald mientras entraba al
despacho de Diana, el que se encontraba revuelto de papeles por todos
lados
- Si, hoy tengo una cena en casa – Parloteó - Hoy fui al
centro de menores
- Haber si les cobras algo – Dijo el hombre –
con esos chicos no hacemos caja
- Pues para eso ya te tenemos a ti
– Comentó Diana con un tono rasposo mientras guardaba unos papeles
en su bolso
- ¿Ha pasado algo?
- Si – Contestó ella - un
chico de los que llevo, se ha escapado…
- A nadie le gusta
estar encerrado… raro raro… no es
- En fin me voy – Dijo
Cristina tomando su bolso – nos vemos mañana que ya voy tarde
Ya faltando poco para que llegaran los invitados a la casa de los Windsor, Lucia y Alicia había salido al jardín para charlar un rato con Matt, después de todo de hace años que se conocían y la verdad es que se llevaban bastante bien…
- Así que a Hogwarts las
maletas… - Comentó Matt sentado en la hierba junto con las demás
-
Claro, espero no morir del aburrimiento en ese convento de monjas –
Rió la castaña
– Aunque ya veremos que se puede hacer… -
Agregó la española con ese dejo que la caracterizaba
- ¿Conocen
alguna de nuestras leyendas del colegio? – Comenzó el rubio –
Digo… sé que hay muchas, pero yo digo… de algunas cosas raras
que pasan allí
- En realidad, no – Admitió Alicia intrigada
arqueando una ceja - ¿Acaso nos quieres meter miedo?
- Bueno,
existen muchas leyendas – Comenzó Matt – pero en ese colegio las
cosas no son lo que parecen ser, hay cosas escondidas allí…
desaparecen personas de vez en cuando y…
- ¿Qué le estas
metiendo en la cabeza a Ali? – Dijo una voz varonil al lado de
Alicia, ninguno se había percatado de que los estaban escuchando
-
Parece que hasta aquí llegó la historia – Rió Lucia mirando al
Windsor – y al parecer nosotros estorbamos aquí
- Bueno nena,
entonces te dejamos aquí ya que llegó el príncipe azul – Rió
Matt dándole unas palmadas en la espalda al otro chico – No se
demoren, los espero adentro
El chico que había llegado era Alex Parker, también era de Hogwarts y el amigote de Matt Windsor y, para más… el noviete de la italiana…
- Hola – Dijo Alex
con su tonito galán mientras Alicia lo tomaba por el cuello de la
camisa para acercarlo
- ¿Qué tal? ¿Me has echado de menos? –
Comentó la castaña antes de que el chico la besara
- No mucho,
he conocido a unas francesas… - Alardeó Alex
- Eres un idiota –
Dijo ella a la misma distancia que se encontraban antes
- No, soy
tu novio – Respondió Alex con una radiante sonrisa mientras sacaba
de su chaqueta una caja de regalo
- ¡Regalo, Gracias! – Chilló
Alicia abalanzándose sobre el chico – A ver…
- Te gustará,
te lo traje de Paris
- Woow el collar esta precioso, ¡Gracias! –
Dijo la castaña mientras él ponía el collar en el cuello de la
chica – ¿te parece sí entramos? Ya deben de estar por llegar los
demás
Los dos chicos se acercaron a la puerta de entrada, Alex la abrió pero Alicia se quedo como petrificada durante un minuto antes de sacudir la cabeza. Anne había transformado la sobria sala de la casa de los Windsor en un increíble night club, de aquellos que ni siquiera en el mundo mágico se ven, todo era casi una ilusión.
- Increíble
- Anne es así – Comentó
María Jesús poniendo los ojos en blanco mientras entraba a la sala
con muchas jarras de jugo alcoholizado en una bandeja
- ¿Tal vez
a sido mucho o no? – Alardeó Anne observando su creación
- A
mi me parece buenísimo - Acotó Lucia – casi como en Ibiza
-
Por lo menos jugo alcoholizado no nos falta – Dijo Alex sonriendo –
En todo caso nos falta el producto escoses
- ¡Hablando del rey
de roma! – Gritó Matt mientras encendía una música ensordecedora
y apuntaba a dos chicos que llegaban: Ben y Edge – hasta que llegó
el peso pesado
- Anne esto quedó buenísimo – Dijo Ben
sorprendido – nada de mal
- Solo nos faltan las go go dancer –
Comentó Edge arqueando una ceja
- Lucia aceptaría encantada de
ser la desnudista –Rió Ben mientras destapaba una botella de
whisky y vertía el contenido en vasos para los que se encontraban
ahí
- Claro, y tu te las vas a dar de vataclano – Se excusó
Lucia
- Ya… no me arruinen la fiesta – Bramó Anne alzando su
vaso – bueno ¿por qué brindamos?
- ¡Por los anfitriones! –
Dijo Alex empinando el codo
- Y por Edge que nos consiguió esta
joyita escocesa – Agregó Alicia
- Ah, muchas gracias – Dijo
Edge haciendo como que se sonrojaba – ya se que en secreto te gusto
italiana
- Es que te crees irresistible… pobre diablo –
Murmuró María Jesús dándole unas palmadas en la espalda al
escoses – Hey! no se olviden te ponerse las mascaras
- Por
supuesto boricua – Dijo Matt mientras se ponía la suya, los demás
lo imitaron – no es la idea que los conozcan por completo hoy, SOLO
insinuar
todos se miraron las caras ahora con antifaces
-
Bueno, si aquí la única que conocerán completa es a Lucia –
Comentó Ben con un aire de malicia
- Cállate Button… - Bramó
la española poniendo los ojos en blanco
- Tranquila comadrona –
Dijo Alex con calma – mañana se las agarra con la marisanta
-
O… con la resaca – Rió Anne
Ya pasado el rato, los
invitados comenzaron a llegar y la cosa a ponerse buena, ya que del
colegio de Dumbledore venía la cereza de la tarta, la crema de la
crema, lo mejor de lo mejor, a amenizar el encuentro.
Pero lo que
nuestros chicuelos estaban esperando, o sea que el pobre Heath y la
pobre Zara entraran a la fiesta con sus disfraces de súper héroes
¡no ocurrió! Cada oveja busca su pareja, y en este caso, los dos al
verse en el jardín sin muchas ganas de entrar hicieron buenas migas
y se quedaron en el jardín hablando.
Mientras la fiesta estaba en lo mejor, Diana y Carlos, Luca e Isabella cenaban en el comedor, en medio de un ruido un tanto ensordecedor por la música de la fiesta de Anne
- Pero bueno ¿Cuándo se van a casar y
formar una familia? – Comentó Isabella a Carlos mientras bebía un
vaso de vino tinto
- Si claro, un planazo, yo pongo a mi hija y
él a su hijo y nos montamos una novela – Dijo irónica Diana
-
Yo contigo monto la novela y lo que quieras – Agregó Carlos
mientras Isabella le quitaba a Luca el cigarrillo que acababa de
encender – Igual antes de eso me da curiosidad saber qué es lo que
están haciendo los niños en la fiesta
- Que tanto van a estar
haciendo – Dijo Luca un tanto disgustado – lo que hemos hecho
todos, intentar ligar
- ¿Y de qué van disfrazados Anne y Matt? –
Preguntó curioso Carlos
- ¿Disfrazados a qué? – Inquirió
Isabella preocupada
- Pues la fiesta que tienen estos chicos aquí
– Rió Carlos – el mío va de tortuga Ninja
- ¿Tu hijo va
disfrazado? – Rió Luca al mismo tiempo que Diana mientras que
Carlos los miraba resignado
- A que la fiesta no es de disfraces –
Dijo él aludido
- Más bien no – Agregó Diana tomando vino
para contener la risa
- Tengo un hijo que es un lerdo…
- Yo
no digo que tu hijo sea lerdo – Dijo Isabella con toda la
compostura – sólo que se deja manear
- Y dale linda al turno,
déjalo en paz ya – Corrigió Luca mientras un elfo traía una
carta para Diana, que se le abrían cada vez más los ojos a la vez
que iba leyendo
- Lo siento, pero ha surgido una emergencia –
Dijo Diana preocupada – quedan como en su casa, que yo ya vuelvo
-
Cariño que eres abogada, no cirujano de San Mungo – Intervino
Carlos
- Lo siento, que acaba de aparecer una mujer con un ataque
de nervios en la oficina y… espero no volver muy tarde
- ¿Y por
qué no va tu socio? – Inquirió Luca
- Donald no sirve para
eso – Rió Isabella – ya, ándate luego o la histérica va a
matar a tu secretaria
La música en el salón estaba ya que reventaba los cristales, las parejas ya bailaban, whisky de fuego corría y los más inocentes tomaban jugos sin saber que tenían alcohol. Matt andaba dando vueltas por todos lados, socializando con todos y hacia bromas de Percy Wesley que no paraba de reírse a causa de los jugos con alcohol, hasta Ben optó por pensar que era mudo o un enanito de blanca nieves.
- Oye y ¿dónde esta mi
hermana? – Preguntó de repente Matt a, Alicia y Alex que estaban
bailando
- Estará por ahí con un borracho – Comentó Alex sin
soltar su copa de whisky
- ¿Qué dices? – Rió Matt - ¿Qué
ahora le gusta alguien?
- Si, el Weasley – Bufó el noviete de
la italiana que miraba con ojos como platos
- ¿Y ese quién es? –
Vociferó la castaña
- Fred Weasley, un pecoso de Gryffindor –
Susurró Alex casi como si lo que dijera fuera un pecado
- No le
veo lo malo – Sugirió Alicia ante la mirada de odio de los
chicos
- Es que tu nunca le vez lo malo a las cosas italiana –
Dijo Matt revolviéndose el cabello con expresión molesta – Aunque
te miren con un odio repulsivo, tu no le vez lo malo
- ¿Y quién
me mira con cara de odio a mi? – Inquirió Alicia preocupada
-
Ese que esta parado ahí – Vociferó Matt señalando un chico
castaño, Oliver Wood
