Disclaimer: Glee no me pertenece y tampoco me pertenece esta historia.

¡Disfrútenlo y comenten!

Capítulo 1

Sábado, 25 de Agosto del 2012, 11:50 PM

2 meses antes…

Me gustaría pensar que la mayoría de las decisiones que he hecho a través de mis diecisiete años han sido las más inteligentes. Esperemos que la inteligencia se mida por peso, y que las decisiones tontas que he hecho sean compensadas por las inteligentes. Si ese es el caso, voy a necesitar hacer un montón de decisiones inteligentes mañana, porque dejar entrar a escondidas a Brody por la ventana de mi habitación por tercera vez este mes pesa bastante en el lado tonto de la escala. Sin embargo, la única medida precisa del nivel de decisión de estupidez es el tiempo… así que supongo que voy a esperar y ver si me atrapan antes de romper el martillo.

A pesar de lo que esto pueda parecer, no soy una puta. A menos, por supuesto, que la definición de puta esté basada en el hecho de que beso a mucha gente, a pesar de mi falta de atracción hacia ellos. En ese caso, podría haber motivos para un debate.

—Date prisa —dice Brody detrás de la ventana cerrada, obviamente irritado por mi falta de urgencia.

Quito el picaporte y deslizo la ventana hacia arriba tan silenciosamente posible. Claire puede ser una madre poco convencional, pero cuando se trata de chicos entrando a escondidas a través de ventanas de habitaciones a media noche, ella es la típica, madre desaprobatoria.

—Silencio —susurro. Brody sube y lanza una pierna sobre el marco, luego entra a mi habitación. Ayuda que las ventanas de este lado de la casa están apenas a tres metros del suelo; es casi como tener mi propia puerta. De hecho, Brittany y yo probablemente hemos usado nuestras ventanas para ir y venir a la casa de la otra más de lo que hemos usado puertas reales. Claire se ha acostumbrado tanto a eso, que ya ni siquiera cuestiona que mi ventana esté abierta la mayoría del tiempo.

Antes de cerrar la cortina, miro a la ventana de la habitación de Brittany. Ella me saluda con una mano mientras tira del brazo de Elliot con la otra mientras él entra en su habitación.

—Nos vemos en tu carro en una hora —le susurra en voz alta a Brody. Cierra la ventana de Brittany y cierra las cortinas.

Brittany y yo hemos estado unidas por la cadera desde el día que ella se mudó al lado hace cuatro años. Las ventanas de nuestras habitaciones son adyacentes entre sí, lo que ha demostrado ser extremadamente conveniente. Las cosas comenzaron bastante inocentes. Cuando teníamos catorce años, yo entraría a escondidas a su habitación por la noche y nos robaríamos el helado del congelador y veríamos películas. Cuando teníamos quince, comenzamos a meter chicos para comer helado y ver películas con nosotras. Para el momento en que teníamos dieciséis, el helado y las películas tomaron un segundo plano a los chicos. Ahora, con diecisiete, ni siquiera nos molestamos en salir de nuestras respectivas habitaciones hasta después de que los chicos se fueran a casa. Ahí es cuando el helado y las películas tienen prioridad de nuevo.

Britt va a través de sus novios así como yo voy a través de los sabores de helado. Justo ahora su sabor del mes es Elliot. El mío es crema reina. Brody y Elliot son mejores amigos, y así es como Brody y yo fuimos emparejados inicialmente. Cuando el sabor del mes de Britt tiene un mejor amigo sexy, ella lo manda hacia mí, y Brody definitivamente es sexy. Tiene un gran cuerpo sin lugar a dudas, cabello perfectamente arreglado, penetrantes ojos azules. La mayoría de las chicas que conozco se sentirían privilegiadas sólo de estar en la misma habitación que él.

Es una pena que yo no.

Cierro las cortinas y me doy la vuelta para encontrar a Brody a centímetros de mi rostro, listo para comenzar el show. Coloca sus manos en mis mejillas y muestra su sonrisa baja-pantys.

—Hola, hermosa. —No me da la oportunidad de responder antes de que sus labios saluden a los míos en una descuidada presentación. Continua besándome mientras se quita sus zapatos. Los desliza sin esfuerzo mientras caminamos hacia mi cama, nuestras bocas aún enredadas. La facilidad con la que hace las dos cosas al mismo tiempo es impresionante e inquietante. Lentamente me coloca sobre la cama—. ¿Está la puerta cerrada con llave?

—Ve a revisar —le digo. Me da un beso rápido en los labios antes de saltar a asegurarse que la puerta está cerrada. He estado con Claire por trece años y nunca he sido castigada; no quiero darle una razón para comenzar ahora. Tendré dieciocho en unas semanas e incluso entonces, dudo que ella cambie su estilo de crianza mientras yo esté bajo su techo.

No es que su estilo de crianza es negativo. Es sólo que… es muy contradictorio. Ha sido estricta toda mi vida. Nunca hemos tenido acceso a Internet, celulares o incluso la televisión porque cree que la tecnología es la raíz de la maldad en el mundo. Aun así, ella es extremadamente indulgente en otros aspectos. Me deja salir con Brittany cada vez que quiero, y siempre y cuando sepa dónde estoy, ni siquiera tengo un toque de queda. Nunca he presionado eso más allá, sin embargo, así que tal vez sí tengo un toque de queda y simplemente no me he dado cuenta.

A ella no le importa si maldigo, a pesar de que rara vez lo hago. Incluso me deja tomar vino en la cena de vez en cuando. Me habla más como su amiga que como a su hija (a pesar de que me adoptó cuando tenía cinco años) y de alguna manera me ha convertido en un ser (casi) completamente honesta con ella sobre todo lo que pasa en mi vida.

No hay punto medio con ella. Es extremadamente indulgente o extremadamente estricta. Es como una conservadora liberal. O una liberal conservadora. Lo que sea que es, ella es difícil de entender, por lo que dejé de intentarlo hace años.

La única cosa con la que realmente hemos chocado cabezas era el tema de la escuela pública. Me ha educado en casa toda mi vida (la escuela pública es otra raíz de la maldad) y he estado rogando para ser inscrita desde que Britt plantó la idea en mi cabeza. He estado aplicando a universidades y siento como que voy a tener una mejor oportunidad de entrar a las escuelas que quiero si puedo añadir unas cuantas actividades extracurriculares en las aplicaciones. Después de meses de incesantes súplicas de Brittany y yo, Claire finalmente cedió y me permitió matricularme para mi último año. Podría tener suficientes créditos para graduarme de mi programa de estudios en casa en sólo un par de meses, pero una pequeña parte de mí siempre ha tenido el deseo de experimentar la vida como una adolescente normal.

Por supuesto, si hubiera sabido entonces que Britt se iría por un intercambio estudiantil la misma semana que se suponía era nuestro primer día del último año juntas, nunca habría considerado la idea de la escuela pública. Pero soy imperdonablemente terca y preferiría apuñalarme en la parte carnosa de mi mano con un tenedor que decirle a Claire que he cambiado de opinión.

He tratado de no pensar en el hecho de que no tendré a mi mejor amiga este año. Sé lo mucho que ella estaba esperando que el intercambio fuera posible, pero la parte egoísta de mí realmente esperaba que no. La idea de tener que caminar a través de esas puertas sin ella me aterra. Pero me doy cuenta de que nuestra separación es inevitable y sólo puedo pasar cierto tiempo antes de que me vea obligada al mundo real donde otra gente además de ella y Claire viven.

Mi falta de acceso al mundo real ha sido reemplazada completamente por libros, y no puede ser sano vivir en una tierra de felices para siempre. Leer también me ha introducido en los (quizás dramatizados) horrores de la secundaria y los primeros días, los clichés y las chicas malas. No ayuda que, de acuerdo con Britt, ya he obtenido un poco de reputación sólo por ser asociada con ella. Brittany no tiene el mejor historial de celibato, y aparentemente algunos de los chicos con los que lo ha hecho no tienen el mejor historial de secretos. La combinación debería hacer un muy interesante primer día de escuela.

No es que me importe. No me inscribí para hacer amigos o impresionar a nadie, así que mientras que mi reputación injustificada no interfiera con mi objetivo final, va a irme bien.

Espero.

Brody camina hacia la cama después de asegurarse de que la puerta está cerrada, y me lanza una sonrisa seductora.

— ¿Qué tal un pequeño striptease? —Balancea sus caderas y abre su camisa, dejando al descubierto su difícil de conseguir conjunto de abdominales. Estoy empezando a notar que los muestra cada vez que puede. Él es más o menos el típico ensimismado chico seductor.

Me río cuando hace girar su camisa alrededor de su cabeza y me la lanza, luego se desliza sobre mí de nuevo. Desliza su mano detrás de mí cuello, tirando de mi boca en su posición.

La primera vez que Brody entró a escondidas en mi habitación fue un poco más de un mes atrás, y dejó claro desde el principio que no buscaba una relación. Yo le dejé claro que no lo estaba buscando a él, así que naturalmente nos llevamos bien de inmediato. Claro, él será una de las pocas personas que conozco en la escuela, así que estoy preocupada de que eso podría estropear lo bueno que tenemos—lo cual es absolutamente nada.

Ha estado aquí por menos de tres minutos y ya tiene su mano levantando mi camisa. Creo que es seguro decir que no está aquí para conversar. Sus labios se mueven de mi boca hasta mi cuello, así que uso el momento de respiro para inhalar profundamente y volver a intentar sentir algo.

Lo que sea.

Fijo mis ojos en las estrellas de plástico que brillan en la oscuridad adheridas al techo sobre mi cama, vagamente consciente de los labios que han avanzado su camino hacia mi pecho. Hay setenta y seis de ellas. Estrellas, eso son. Sé esto porque en las últimas semanas he tenido mucho tiempo para contarlas mientras he estado en esta misma situación. Yo, acostada imperceptiblemente sin responder, mientras Brody explora mi rostro, cuello, y algunas veces mi pecho, con sus curiosos, sobre-excitados labios.

¿Por qué, si esto no me interesa, lo dejo hacerlo?

Nunca he tenido una conexión emocional con los chicos con los que lo hago. O más bien, con los chicos que lo hacen conmigo. Por desgracia la mayoría es de un solo lado. Sólo he tenido a un chico que estuvo cerca de provocarme una respuesta física o emocional una vez, y resultó ser una ilusión auto inducida. Su nombre era Matt y terminamos saliendo por menos de un mes antes de que su idiosincrasia tuviera lo mejor de mí. Por ejemplo, cómo se niega a beber agua embotellada a menos de que sea con una pajilla. O la manera en que sus fosas nasales se abren justo antes de que se incline a besarme. O la manera en la que dijo: "te amo", después de sólo tres semanas de declararnos exclusivos.

Sí. Esa fue la última gota que rebozo el vaso. Adiós Matty.

Britt y yo hemos analizado mi falta de respuesta física a los chicos muchas veces en el pasado. Por un tiempo ella sospechaba que podría ser gay. Después de un muy breve e incómodo beso de "teoría de prueba" entre nosotras cuando teníamos dieciséis, las dos concluimos que ese no era el caso. No es que no disfrute hacerlo con chicos. Lo disfruto—de lo contrario, no lo haría. Es sólo que no lo disfruto por las mismas razones que otras chicas. No siento mariposas. De hecho, la sola idea de desvanecerme por alguien es extraña para mí. La verdadera razón por la que disfruto de hacerlo con chicos es simplemente porque me hace sentir completamente y confortablemente atontada. Es situaciones como la que estoy ahora mismo con Brody cuando es agradable que mi mente se cierre. Sólo se detiene completamente, y me gusta esa sensación.

Mis ojos se están centrando en las diecisiete estrellas en el cuadrante superior derecho de mi techo, cuando de pronto vuelvo a la realidad. Las manos de Brody se han aventurado más allá de lo que les he permitido en el pasado y rápidamente me doy cuenta del hecho de que ha desabrochado mis jeans y sus dedos están trabajando su camino alrededor del borde de mis pantys de algodón.

—No, Brody —susurro, empujando su mano.

Saca su mano y gime, luego presiona su frente en mi almohada.

—Vamos, Rachel. —Su respiración es pesada contra mi cuello. Ajusta su peso sobre su brazo derecho y me mira, tratando de tentarme con su sonrisa.

¿Mencioné que soy inmune a su sonrisa baja-pantys?

— ¿Cuánto tiempo más vas a seguir con esto? —Desliza su mano sobre mi estómago y lleva sus dedos de nuevo dentro de mis jeans.

Mi piel se mueve con lentitud.

— ¿Seguir con qué? —Intento salir de debajo de él.

Empuja hacia arriba sus manos y me mira como si yo fuera despistada.

—Este acto de "chica buena" que has tratado de llevar. Ya me cansé, Rachel. Vamos a hacer esto ya.

Esto me lleva de nuevo al hecho de que, contrariamente a la creencia popular, no soy una puta. Nunca he tenido sexo con ninguno de los chicos con los que me he besado, incluyendo al actualmente haciendo pucheros Brody. Soy consciente de que mi falta de respuesta sexual probablemente haría más fácil en un nivel emocional el tener sexo con personas al azar. Sin embargo, también soy consciente de que esa podría ser la razón por la que no debería tener sexo. Sé que una vez que cruce esa línea, los rumores sobre mí no serían más rumores. Todos serían hechos. La última cosa que quiero es que las cosas que las personas dicen sobre mí sean validadas. Supongo que puedo trazar con tiza mis casi dieciocho años de virginidad para animar la terquedad en mí.

Por primera vez en los diez minutos que ha estado aquí, noto el olor a alcohol apestando en él.

—Estás borracho. —Empujo contra su pecho—. Te dije que no vinieras aquí borracho otra vez. —Rueda fuera de mí y me pongo de pie para abotonar mi jeans y bajar mi camisa de vuelta a su lugar. Estoy aliviada de que está borracho. Estoy más que lista para que se vaya.

Se sienta en el borde de la cama y toma mi cintura, tirando de mí hacia él. Envuelve sus brazos alrededor de mí y apoya su cabeza contra mi estómago.

—Lo siento —dice—. Es sólo que te deseo tanto que no creo que pueda seguir viniendo aquí si no me dejas tenerte. —Baja sus manos y agarra mi trasero, luego presiona sus labios en el área de piel donde mi blusa llega hasta mi jeans.

—Entonces no vengas aquí. —Ruedo mis ojos y me alejo de él, luego me dirijo hacia la ventana. Cuando abro la cortina, Elliot ya está saliendo de la ventana de Brittany. De alguna manera las dos logramos resumir esta visita de una hora a diez minutos. Miro a Britt y me da una mirada conocedora de "es tiempo de un nuevo sabor."

Ella sigue a Elliot fuera de su ventana y camina hacia mí.

— ¿Brody también está borracho?

Asiento.

—Strike tres. —Me vuelvo y miro a Brody que está acostado en la cama, ignorando el hecho de que ya no es más bienvenido. Camino hacia la cama y levanto su camisa, arrojándosela en la cara—. Vete —le digo. Me mira y levanta una ceja, luego de mala gana se desliza fuera de la cama cuando ve que no estoy bromeando. Se pone los zapatos, haciendo pucheros como un niño de cuatro años. Doy un paso a un lado para dejarlo salir.

Britt espera hasta que Brody ha despejado la ventana, luego entra cuando uno de los chicos murmura la palabra "putas". Una vez dentro, ella rueda sus ojos y se da la vuelta para sacar la cabeza.

—Es curioso cómo somos putas, porque ustedes no lograron tener sexo. Pendejos. —Cierra la ventana y camina hacia la cama, dejándose caer en ella y cruzando sus manos detrás de su cabeza—. Y otro que muerde el polvo.

Me río, pero mi risa es cortada por un fuerte golpe en la puerta de mi dormitorio. Inmediatamente voy a quitarle el seguro, luego doy un paso a un lado preparándome para que Claire irrumpa. Sus instintos maternos no me defraudan. Mira alrededor de la habitación frenéticamente hasta que ve a Britt en la cama.

—Maldita sea —dice, dándose vuelta para mirarme. Pone sus manos en la cintura y me frunce el ceño—. Podría haber jurado que escuché chicos aquí.

Camino hacia la cama y trato de ocultar el pánico que recorre mi cuerpo.

—Y pareces decepcionada porque… —Absolutamente no entiendo su reacción hacia las cosas a veces. Como dije antes… contradictoria.

—Vas a tener dieciocho en un mes. Estoy quedándome sin tiempo para castigarte por primera vez. Necesitas empezar a meter la pata un poco más, niña.

Doy un suspiro de alivio, al ver que sólo está bromeando. Casi me siento culpable de que en realidad no sospecha de su hija siendo toqueteada hace cinco minutos en esta misma habitación. Mi corazón está latiendo con fuerza contra mi pecho tan increíblemente fuerte, que temo que ella pueda escucharlo.

— ¿Claire? — dice Britt detrás de nosotras—. Si te hace sentir mejor, dos chicos sexys acaban de besarse con nosotras, pero los pateamos fuera de aquí justo antes de que entraras porque estaban borrachos.

Mi mandíbula cae y me doy vuelta para dispararle a Brittany una mirada que espero que le deje saber que el sarcasmo no es para nada divertido cuando es la verdad.

Claire se ríe.

—Bueno, tal vez mañana en la noche podrán traer algunos chicos lindos y sobrios.

No creo que tenga que preocuparme más sobre Claire escuchando mis latidos, porque sólo se detuvieron.

—Chicos sobrios, ¿eh? Creo que puedo arreglar eso —dice Britt, guiñándome un ojo.

— ¿Te vas a quedar esta noche? —le dice Claire mientras camina hacia la puerta de la habitación.

Britt se encoje de hombros. —Creo que nos quedaremos en mi casa esta noche. Es mi última semana en mi propia cama por seis meses. Además, tengo a Channing Tatum en mi pantalla plana.

Miro a Claire y la veo comenzar.

—No, mamá. —Comienzo a caminar hacia ella, pero puedo ver las lágrimas formándose en sus ojos—. No, no, no. —Para el momento que la alcanzo, es demasiado tarde. Está chillando. Si hay una cosa que no soporto, es el llanto. No porque me ponga emocional, sino porque me enoja como el infierno. Y es incómodo.

—Sólo una vez más —dice, corriendo hacia Britt. Ya la ha abrazado no menos de diez veces hoy. Casi pienso que está más triste que yo, de que mi amiga se va en unos días. Britt acepta a regañadientes su undécimo abrazo y me guiña un ojo por sobre el hombro de Claire. Prácticamente tengo que separarlas, sólo para que mamá salga de mi habitación.

Camina hacia la puerta y se da la vuelta una última vez.

—Espero que conozcas a un sexy chico italiano —le dice a Britt.

—Será mejor que conozca a más de uno — le responde ella inexpresiva.

Cuando la puerta se cierra detrás de Claire, me doy la vuelta y salto a la cama, luego golpeo a Britt en el brazo.

—Eres una perra —le digo—. Eso no fue divertido. Creí que me atraparon —

Se ríe y toma mi mano, luego se pone de pie.

—Vamos. Tengo un crema reina.

No tiene que preguntar dos veces.