Bueno esta es la segunda parte de este raro Crossover que espero les guste.

Bueno sin mas que decir, los dejo con las historia.

NOTA IMPORTANTE: Los personajes aquí usados son de sus respectivo creador, solo algunos oc son míos.


Chapter 2: Buscando las 12 reliquias, Parte 1.

Los caballeros del santuario, sin mas se pusieron en marcha, aunque no se les hacia bueno idea dejar solo el santuario tenían que hacerlo, ya que como les dijeron las reliquias estaban esparcidas por el mundo y los caballeros de bronce no podrian hacerlo todo solos, pero también estaban algo nerviosos, nunca habían dejado Grecia pero, para mas de uno era una oportunidad de ver y conocer nuevos países, pero bueno, eso no es relevante.

Ya habían llegado a Alemania, donde según les habían dicho estaba la primera reliquia, también habían escuchado que esta reliquia, la de Germanía, una espada, era protegida por dos hermanos, descendientes de este imperio, la hermana mayor, Julchen, y el hermano menor, Ludwing, mientras se trasladaban a la casa de los hermanos, no se paraban de imaginar el como serian esos dos, cuando llegaron el grupo pudo ver una casa enorme, sobra decir que era una mansión, sobra decir también que solo fueron la mitad de los caballeros.

Estaban caminando para acercarse a la casa, cuando de pronto algo paso, de entre las sombras alguien salio con una espada y los empezó a atacar.

-No entraran a esta casa-Dijo una mujer, de cabello blanco, ojos rojos, piel blanco y una cicatriz en su mejilla, fuera de eso muy bonita, dicha mujer tenia una espada en la mano.

-No queremos pelear, solo venimos a ayudarte a proteger la reliquia de tu abuelo-Dijo Camus, el conocía mas o menos la historia de los imperios.

-No te creo, nos enteramos de lo ocurrido con Heracles, y no permitiré que toquen la espada de mi abuelo, y si tengo que pelear para protegerla así sera-Dijo la chica, en ese momento los demás notaron que era una de los dos guardianes de la espada y de la nación en si.

La peli plateada se puso en guardia dispuesta a pelear y defender su casa, eso era mas que obvio y los dorados la entendían, pero tenían que conseguir la espada si no querían que cayera en malas manos, así que no les quedo mas remedio que pelear con ella, todos se colocaron en guardia, pero ellos no sabían que esta chica tenia refuerzos.

E inicio el combate, todos los caballeros la rodearon, bueno solo la mitad ya que los dos de bronce que iban a con ellos se escondieron para ellos poder entrar y tomar la espada de Germanía, Julchen solo los miraba atenta a sus movimientos, no olvidaba su entrenamiento, atenta a los movimientos del enemigos, fue ahí donde todos los caballeros saltaron sobre ella, pero para cuando se dieron cuenta Julchen había saltado sobre ellos y los había esquivado para luego correr por una pared, saltar y atacar con su espada a Camus y Milo, y lanzar una patada a Mascara de muerte, Julchen dio un salto cuando este ultimo le iba a dar un golpe y esta aprovecho y le lanzo una patada a la cara, lanzandolo contra los otros dos, la albina solo se les quedo viendo.

-Muy bien, mas fuerte de lo que parece-Dijo Mascara de muerte mientras se levantaba.

-Muy bien, eso si que dolió-Dijo Milo levantándose también.

Camus por su parte no dijo nada, solo miro a la chica, se notaba que era fuerte físicamente.

-¿Eso es todo?, vaya no son rivales para la asombrosa yo-Dijo con algo de arrogancia la platinada.

Mientras dentro de la casa.

Ikki y Shun lograron entrar a la casa sin que Julchen se diera cuenta, pero lo que ninguno de los dos sabia era que no estaban solos dentro, ya que de uno de los rincones salio con un látigo en mano, un joven rubio, de aspecto corpulento, serio y sus ojos era azules, los miro con un aura algo intimidante.

-¿Quienes son y que quieren en nuestra casa?-Pregunto el joven de manera seria.

Los dos hermanos solo se miraron uno al otro, y sin mas Shun fue el que respondió.

-Solo venimos a llevar la espada de Germanía a un lugar seguro, unos hombres la buscan y puede que la logren obtener-Dijo un tanto nervioso, pero no lo dejo ver.

-No se la llevaran de aquí, mi hermana y yo la mantendremos a salvo, a sido así desde siempre y no dejare que toquen la espada de mi abuelo-Dijo poniéndose en guardia.

-Hay, ¿porque siempre lo tienen que hacer tan difícil?-Pregunto con algo de fastidio Ikki, mientras se ponía en guardia.

Shun lo imito a pesar de que no quería pelear con el joven, ya que este se veía fuerte y poderoso, y era mas que obvio que no le iba a poder ganar, pero igual iba a pelear si no había otra forma.

Después de un momento, la pelea comenzó, Ikki se lanzo contra Ludwing mientras que Shun espero a que su hermano distrajera al rubio para el poder ir por la espada antes de que algo mas pasara, pero Ludwing no era tan tonto como ellos pensaban, ya que mientras peleaba con el hermano del peliverde se dio cuenta de que Shun se estaba escabullendo para seguir y tomar la espada de su abuelo, cosa que obvio no iba a permitir, así que de una patada logro quitarse de encima a Ikki y con su látigo atrapo las piernas de Shun para después tirar de el y lanzarlo contra Ikki, haciendo que se estrellaran contra una columna de la casa.

-Como ya dije, no dejare que toquen la espada de mi abuelo-Dijo serio mirando a los dos hermanos.

-Esto sera mas difícil de lo que creímos-Dijo Shun suspirando un poco, mientras se levantaba.

Los dos hermanos procedieron a atacar al rubio juntos.

Mientras en Italia.

Ya habían llegado el grupo que iba a buscar la segunda reliquia, la armadura de Roma, según habían oído los encargados de protegerla eran dos gemelos, el hermano mayor, Lovino, y la hermana menor, Felicia, y también habían escuchado que eran los encargados de las dos partes de Italia, el norte y el sur, una vez que llegaron a la casa de los hermanos Italia, no se encontraron con nadie, mas aparte que la casa estaba algo alejada de las demás, por lo que no habría ningún problema en entrar, tomar la armadura y salir sin que nadie los viera, claro, no se esperaron que algo les saltara encima.

-¡Alto ahí, bastardos!-Grito la voz de un chico, todos los de ese grupo voltearon y vieron que era un joven de cabello castaño, el ceño fruncido, en el lado izquierdo de su cabeza un rulo extraño se asomaba y sus ojos eran verdes.

-Oye chico, no queremos pelear, solo venimos por la armadura de tu abuelo para llevarla a un lugar seguro, ya que unos tipos la quieren para cosas malas-Dijo Aldebaran de forma calmada.

-No les creo nada, así que no los dejare entrar a mi casa, ni tocar la armadura de mi abuelo-Dijo en tomo retador el chico.

-"Este chico si que sera difícil de convencer"-Penso Aioros mirando al chico.

Con ellos iban Hyoga y Shiryu, a los cuales recibieron la indicación de que cuando el chico estuviera distraído ellos irían por la armadura, y así fue, en cuanto el muchacho se distrajo peleando con los dorados, los dos jóvenes de bronce se adentraron a la casa sin que el chico se diera cuenta de que su casa estaba siendo invadida, pero dentro se encontraron con otra sorpresa, un chica muy parecida al chico, solo que en ella el rulo era del lado derecho, los miraba de forma seria.

-¿Se puede saber, quienes son ustedes y que hacen en nuestra casa?-Pregunto de forma seria y un poco aterradora.

-Tranquila señorita, solo queremos proteger la armadura de su abuelo-Dijo Shiryu mirando a la chica con atención, uno nunca sabe cuando le pueden atacar.

-¿Y como se que no me están engañando?, desde que paso lo de Grecia todos hemos estado alertas y no damos consentimientos a los que consideramos sospechosos de lo ocurrido-Dijo la chica aun seria y con desconfianza.

-Mira, te podemos asegurar de que no queremos problemas, solo queremos ayudarte a proteger la armadura de tu abuelo-Dijo Hyoga lo mas calmado que pudo

-Pues los encontraron al entrar a nuestra casa-Dijo para después lanzarse contra ambos jóvenes y golpearlos a la vez.

A Hyoga le dio una patada en el pecho y a Shiryu le dio un puñetazo directo a la cara, los dos chicos salieron volando lejos.

-Muy bien, mas fuerte de lo que parece-Dijo Hyoga levantándose de un salto.

Shiryu no dijo nada, ya que en ese momento y al fondo del pasillo miro una vitrina de cristal en la cual estaba la armadura del Imperio Romano, pero Felicia se puso en frente en pose de combate, si querían llegar a la armadura tendrían que pelear con ella y era lo que menos querían.

Mientras en Berlin, Alemania.

Camus, Milo y Mascara de Muerte, se las veían negras con la chica, era fuerte, ademas de hábil con la espada.

-No podemos seguir así-Dijo Milo ya algo cansado.

-Ya me tiene harto-Se quejo Mascara de Muerte.

-Solo espero que Ikki y Shun tenga mejor suerte que nosotros-Dijo Camus mirando a la albina.

Julchen solo los miraba como si nada desde la distancia, dispuesta a seguir peleando para defender su casa, hasta que algo la ataco por detrás, era un rayo de energía negra que la mando a volar lejos de donde estaban los caballeros, impactando contra una pared de su casa.

Los tres caballeros dorados miraron a la distancia a un encapuchado con la mano extendida en dirección a donde estaba anteriormente la prusiana.

-Vaya, ¿pero que tenemos aquí?, los caballeros de Atenea-Dijo para después mirar a la albina que se levantaba-Y una de esos guardianes, seria una lastima que algo tan bello y fino se pierda-Dijo con algo de burla al mirarla.

Esto hizo enojar a Julchen, por lo que se lanzo contra el con su espada y sin mas se inicio una nueva batalla, pero ahora entre el hombre extraño y la heredera de Germanía, los tres caballeros miraban la pelea con algo de asombro ese tipo tenia un gran poder y la prusiana lo igualaba con gran facilidad, pero igual fueron a ayudarla cuando el tipo la lanzo contra una columna de la casa.

-¿Estas bien?-Le pregunto Milo a la albina, mientras la ayudaba a levantarse.

-Esta es mi pelea-Dijo con algo de enfado, pero igual acepto la ayuda.

-Error, no eres la única perjudicada en esto-Dijo el caballero del escorpión algo serio.

-¡Milo, deja de ligarte a la guardiana y ven a ayudarnos!-Grito Mascara intentando contener al desconocido.

Julchen se sonrojo ante el comentario del caballero de cáncer, pero igual los dos fueron a ayudarlos con el tipo.

Dentro de la casa de los alemanes.

Ludwig dejo de pelear al sentir que algo amenazaba su casa, a su hermana y la reliquia que el y Julchen resguardaban.

-¿Porque te detienes?-Pregunto Shun confundido.

-Hay algo afuera, mi hermana y sus amigos lo están conteniendo, pero no se que tanto puedan aguantar-Dijo mirando a los dos caballeros de bronce.

-Bueno creo que hay que hacer una pequeña tregua, ¿ahora si nos crees que estamos de tu lado?-Le pregunto el caballero del Fénix.

-Eso lo veremos-Dijo el joven alemán serio y listo para todo.

Fuera de la casa.

Los caballeros y la prusiana se las veían negras con este sujeto que los evadía con facilidad.

-Ya estoy harto-Dijo para juntar sus manos y lanzar una esfera de energía oscura contra los tres caballeros y la albina, dejándolos fuera de combate-Ahora ya me tengo que retirar, tengo una espada que buscar-Dijo entrando a la casa.

Julchen miraba todo sin poder hacer algo, estaba muy débil.

Dentro de la casa.

Ludwig y los dos caballeros de bronce estaban a la espera de lo que sea que estuviera en busca de la espada de su abuelo, cuando vieron a un tipo que caminaba de manera tranquila hasta quedar frente a ellos.

-Vaya, ¿uno no puede cumplir una simple misión de recuperación sin tener que recurrir a la violencia?-Pregunto con sarcasmo el sujeto.

-No dejare que toques la espada de mi abuelo, esa espada es de Julchen, como la mayor de todos-Dijo el alemán, dando a entender que había mas descendientes de Germanía y que la albina era la mayor de todos.

-Eso no me importa, iré por esa espada, y si tengo que pelear contigo y esos remedos de caballero, así sera-Dijo para lanzarse al ataque.

Y así empezó una nueva lucha, pero esta vez los caballeros luchaban con el hermano de la guardiana.

Pero igual fueron derrotados por el, pero el único que no se dio por vencido fue Ludwig el cual estaba de espaldas al hombre misterioso mientras se levantaba con algo de dificultad.

-Veo que no te rindes-Dijo el hombre, preparando un rayo de energía negra para dispararla contra el alemán.

En ese momento, Julchen junto con los caballeros de oro entraron a la casa y vieron lo que iba a suceder, por lo que Julchen se interpuso en el ataque.

-¡West no!-Grito antes de ser atravesada por el rayo.

Para cuando Ludwig se dio cuenta su hermana ya estaba en el suelo, agonizando, el se arrodillo junto a ella.

-West, no dejes que se lleven la espada-Susurro algo débil.

Pero era tarde, el hombre ya se había ido con la espada, Ludwig solo abrazaba a su hermana mayor con desesperación.

-No te vayas, no quiero quedarme solo-Dijo mientras lagrimas salían de sus ojos.

Julchen solo le sonrió mientras de sus ojos color carmín y acaricio su rostro con una de sus manos, las cuales ya estaban frías.

-Con-confió en que... podrás recuperar la espada del abuelo...la cu-cual, t-te pertenecerá a ti-Tosió escupiendo algo de sangre-Es un orgullo para mi...que seas...mi her-hermano-Dijo para después cerrar los ojos mientras a su mente venia la imagen de un joven húngaro de cabello castaño-Eliot-Susurro el nombre del joven al cual amaba, y tras eso, dejo de respirar.

En Italia.

Lovino dejo de pelear al sentir como la vida de alguien se extinguió, por lo que corrió dentro de la casa para comprobar que no era el único que lo sintió, ya que Felicia estaba parada congelada con lagrimas saliendo de sus ojos, miro a los caballeros y sin mas les hablo.

-Se que no quieren hacer el mal, por eso, váyanse y protejan la armadura de nuestro abuelo-Dijo serio sin parar de llorar.

Lovino estaba que no lo creía al igual que los caballeros.

-¡¿Pero que te pasa Felicia, los vas a dejar que se lleven la armadura así como así?!-Exclamo el italiano mayor.

-Fratello, ellos no nos quieren hacer daño, solo buscan proteger a su ser amado, al igual que nosotros-Dijo la chica con lagrimas en los ojos.

Lovino solo suspiro, Felicia tenia razón por lo que fue a la vitrina y saco de ahí la armadura de su abuelo y se la entrego a Aldebaran.

-Protegela con tu vida-Dijo en un tono serio antes de dársela.

-Lo haré-Solo dijo eso y se fueron de ahí, mientras Felicia lloraba en el pecho de su hermano la perdida de Julchen.

En un lugar cercano.

Un hombre miro todo, ya habían perdido la armadura del imperio Romano, pero aun quedaban las demás reliquias, para buscar, su compañero se reunió con el cargando la espada de Germanía.

-Veo que perdiste la armadura-Dijo el de la espada.

-Por lo menos tienes la espada, pero no se te olvide, aun tenemos mas oportunidades-Dijo el otro con voz seria.

En el santuario.

Los caballeros que salieron a misión ya regresaban, con solo la armadura de Roma, y los que habían ido a Alemania, traían un semblante algo decaído.

-Que bueno que lograron traer la armadura, ¿pero y la espada?-Pregunto Saori.

-No lo conseguimos, nos atacaron y en el proceso una de los guardianes pereció-Comunico Milo.

Los demás solo se quedaron en silencio ante esa noticia, no se esperaban que eso pasara, ya que como les habían dicho, esos seres eran inmortales, en ese momento les llego una carta con una pequeña ave amarilla que la dejo en las manos de Saori. La chica abrió el sobre y la leyó.

-Es del hermano de la guardiana, dice que mañana sera el funeral y nos esta invitando-Dijo con una pequeña sonrisa, seria una oportunidad para conocer a los demás que se dedicaban a cuidar las reliquias que faltaban.

-Iremos-Dijeron todos serios a la vez que se iban de ahí.

Sin duda en lo poco que la conocieron los tres caballeros que habían estado con ella, le tomaron aprecio como una gran luchadora y querían rendirle honor a esa fuerte mujer.


Bueno espero que les guste, me dieron permiso de continuarlo y con el consentimiento de ustedes querido publico lector aquí esta el segundo capitulo que espero les guste.

Nos vemos en el otro capitulo, y si les gusta la historia la compartan con las demás personas, para que esta loco crossover se haga viral XD

Bye y cuídense.

Milly Loca, Fuera.

NOTA DEL FINAL: Eliot, es uno de los nombres que recibe Nyo Hungría.