Saludos!
Flannya reportandose!
Oh si! Segunda parte! n_n De hecho la queria subir antes, pero con eso de que hubo puente... y el primero de Mayo... y ahora el cinco de Mayo... pues... digamos que me atrase en subir un poco hehehehe
Los agradecimientos! (se aclara la voz) Gracias a las Lady Loba y a NatsumiPantoja por dejar reviews! Y a las muchas personas que leen... las estoy viendo! Dejen reviews! Grrrrr...
Ok no...
En fin, segunda parte de este fic de chibiMex y sus primeros años! La vez pasada nos quedamos con un preocupado España sobre que hacer con su hija y como la recogio (coff coff secuestro coff coff). Que tan dificil podría ser criar a una azteca? ;)
Espero les guste!
De antemano pido perdon por los errores de dedos que puedan encontrar... no reviso el texto al final y lo saben...
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(anteriormente)
Claro, poco sabía en ese entonces que iba a pagar tan caro. La pregunta era cuanto tiempo mas? El español penso que Maria (Nueva España, como le habia llamado) al ser tan pequeña en un par de años ya se acostumbraría a el, y talvez le llegase a querer. Talvez la educaría y dejaría de ser una salvaje y le enseñaria todo lo que un buen catolico debería. Olvidaríqa todo lo que vivio con el antiguo Imperio Azteca como si fuera un mal sueño y se educaría a los modos europeos. Y no solo eso, seria una buena colonia, linda y obediente... Pero paso todo lo contrario.
Capítulo 2: La paciencia no es eterna
Desde el primer día todo fue de mal en peor. Y el español no sabía ya que hacer.
Todos los dias, a todas horas, por mas que el español intentara ser amable y cariñoso con la niña, lo unico que recibia de ella era silencio y una mirada enojada y seria, cargada de rencor. Antonio podia jurar que era la misma mirada que la de Imperio Azteca: llena de odio y de desprecio para el europeo.
Muchas veces, como el gran imperio que era, y como padre amoroso que le gustaba consentir a su pequeña, le conseguia hermosos vestiditos a su medida. Y claro, a la nueva hija de España solo lo mejor: caras sedas de China, hermosos vestiditos de colores directos de Francia, delicadas mantillas bordadas de Bruselas... La nueva colonia y la hija preferida de España tenia que estar presentable y bonita.
Pero cada vez que le vestia o que las sirvientas arreglaban a la niña, solo bastaba que alguien se descuidara un segundo para que el vestido en cuestion acabara hecho jirones. E incluso en ocasiones la pequeña no se esperaba y tambien rompia los vestidos descaradamente enfrente del español. Varias veces que Antonio trato de vestir a la pequeña niña, esta se retorcia como pez para zafarse y tomaba con sus manitas las prendas para arruinarlas a proposito, rebelandose y negandose rotundamente a usarlas. Recordo una vez que Lars, Holanda, como otra colonia suya, le estaba visitando al Nuevo Mundo en su nueva hacienda, y por encargo había traido unos hermosos vestiditos dignos de cualquier princesa para la pequeña Maria.
Cual fue la sorpresa al ver que, mientras Lars y Antonio hablaban de negocios en la sala no mucho despues de su llegada, las puertas se abrieron de golpe y Maria entro corriendo con el vestido nuevo azul cielo que habia traido el holandes, todo manchado de lodo. Tras ella, una sievienta trataba de darle alcanze gritando su nombre pero sin exito alguno. Antonio solo volteo a ver a Lars que le miraba de manera sumamente molesta al ver la condicion del vestido que con tanto esmero habia traido. Desde entonces, la pequeña Maria no se dejaba vestir con nada que no fueran sencillas faldas y blusas campiranas de manta o algodón, y nada que fuera de corte europeo. Asi, tan simplemente vestida, no parecia hija del gran Don Antonio, sino una muchachita indigena mas.
Antonio dio un suspiro largo y cansado mientras que se rascaba la el silencio, el desdén gelido de la niña y arruinar sus prendas fueron solo el principio.
Batallar con la niña no era solo en las mañanas a la hora de cambiarla. Se volvió también una cuestión en la hora de la comida.
España recordaba particularmente una vez que se esmeró en hacer una deliciosa paella. Feliz y contento, sirvió dos platos llenos, uno para el y otro para Nueva España, que con cara ufana le miraba sentada en el lado derecho respecto al de la cabecera en la gran mesa de madera. Antonio se acercó con los dos platos humeantes y rebozados de comida, una sonrisa en cara. Sabia que nadie, NADIE se podía resistir al exquisito aroma de una paella (y menos a la que el hacia).
Asi que muy confiado, puso el plato enfrente de la pequeña niña morena.
"Anda princesa, come! Es paella, estoy seguro que te encantara!" le animo el ojiverde.
Maria, sentada desde su enorme silla, miro al español sin quitar el ceño, y despues a su plato de comida por un largo rato. Se le quedo viendo, y despues se acerco un poco para olfatearlo levemente. Antonio miraba en silencio... Nueva España jamas habia tenido ese comportamiento. Normalmente se levantaba y se iba sin probar bocado. Luego, lentamente, la niña tomo el tenedor de plata de la mesa y empezó a acercarlo a la comida.
Antinio veia esperanzado cada movimiento de la niña, porque desde que vivia con el, ella solo se limitaba a comer frutas y verduras, y se negaba a probar cualquier cosa que el le ofreciera. Al ver que probablemente la niña iba a comer algo que el hacia le llenaba de alegria pues talvez iba a ser el primer paso para llegar a ella. Tal vez ella empezaria a aceptar la comida española, y le gustaria, y despues tomaria las costumbres, y el idioma y ella correria a sua brazos y le llamaria amorosamente "padre"...
Pero en un segundo, Maria azoto el tenedor en la vajilla de porcelana y con una fuerza anormal para una niña de 4 años, empujo el plato de comida, que se deslizo por la mesa y se estrello con gran estrepito en la pared contraria. Antonio vio como el plato se hacia añicos y la deliciosa comida manchaba la pared y caía al suelo. Cabreado por la grosería de la niña, se volteo para regañarle, pero Maria ya no estaba en su lugar en la mesa. Rapidamente Antonio la busco con la mirada y pudo alcanzar a ver como su falda blanca daba vuelta en la puerta mas lejana del comedor. Había huido dejando a un muy enojado español con un desastre de paella en la pared y el piso.
Antonio al recordar eso y tratando de justificar a la niña, se argumentaba que tal vez la paella era muy pesada y condimentada para lo que ella estaba acostumbrada. Por ende su gran desagrado.
Pero por mas que se mintiera sabia que no era cierto. Maria simplemente no le aceptaba, y por lo visto tenía el mismo temple de hierro que su fallecido padre. Claro que eso no le convenia al español ni en lo mas minimo.
El hispano, que ahora había llegado a un patio de piedra en la hacienda rodeado de portales, caminó pensativo hacia la fuente de cantera que estaba en el centro. Se sentó en el borde, y veía el agua cristalina. Sentandose en el borde de la fuente circular, se quedo viendo el agua un largo rato. Luego alzo la vista, y solo se quedo viendo la enorme cruz de cantera incrustada en el centro de la fuente. Todas las noches pedía fervientemente a Dios que le ayudara con Maria, que le mostrara el camino para ser un buen padre y que la niña ya no fuera tan hostil...pero tal parecía que Dios estaba muy ocupado para escucharle.
Y mejor ni tocar el tema de la religión. Antonio ya estaba cansado de tratar de convertir a la pequeña Maria al catolicisimo. Cuando recien llego España al Nuevo Mundo, supuso que habría monton de salvajes con cultos exhorbitantes... Pero nunca se imagino lo que su pequeña hija hacía...
Nunca se le ocurrió que estos salvajes practicaran el canibalismo... Era algo que corria en boca de los marineros, pero presenciarlo era otra cosa. Ver como algunos prisioneros eran cocinados y ver a los sanguinarios aztecas comer brazos y piernas por igual...De igual manera nunca se le iba a borrar los pocos rituales barbaricos a los que asistió... Sacerdotes medio locos y malolientes por la sangre ajena en sus cuerpos tomaban cuchillos de obsidiana y abrian como pescados a los guerreros para sacarles el corazón y luego arrojar el palpitante miemebro a un brasero, el como algunos desollaban a otros "sacrificios" y se ponían la piel como si fuera una capa, las cabezas rodando por las escaleras de los templos, los ojos aun abiertos...
Antonio no pudo evitar sentir un escalofrio al recordar esto. Por eso, se habia empecinado a llevar a Maria por el camino del bien y enseñarle la Biblia, llevandola a la Iglesia por largas horas, obligabdola a rezar hincados por largos ratos, llevandola con sacerdotes para bautisarla (aunque en esa ocasion ella mordio al pobre hombre...).
Pero era inutil. Ella huia, hacia caras, no prestaba atención y en sin fin de veces Antonio la descubrió rezando en su lengua a sus dioses en secreto. Ella se negaba a lo que el español le dijese. Por mucho tiempo, el estuvo encontrando a Maria en los jardines de la hacienda en cunclillas, y cuando se acercaba veia que algun pobre conejo o gallina ya tenia el pecho abierto y la pequeña les habia sacado el corazón. España la regañaba por sus acciones sabiendo que la niña trataba de hacer sacrificios y sabiendo que eso era herejía. Al menos ya no eran humanos, pero aun asi...
Hubo una ocasión en la cual, paseandose por la hacienda, camino cerca de la capilla que había mandado a construir. Al pasar por ella, vio que alguien estaba dentro. Extrañado, porque normalmente a esas hora estaba vacia, se asomo, y cual fue su sorpresa al ver a su hermosa niña, hincada enfrente del altar, sus dos manitas en oracion y la cabeza abajo en profunda oración. El corazón del ojiverde dio un salto de alegría y se recargó en el marco de madera de la entrada sin decir nada, solo viendo con orgullo paternal como su hija rezaba, finalmente le rezaba a Dios y a la cruz!
Despues de un rato, la chiquillia se levanto, se sacudio la falda, y salio corriendo de la capilla feliz, por una de las puertas laterales sin siquiera percatarse del europeo. El, por su parte, estaba hinchado de orgullo y de felicidad y daba gracias al Señor Todopoderoso por el milagro.
Varios dias transcurrieron igual, España veia como Maria se escabuia sola y en secreto y rezaba por largos ratos. Le empezo a gustar esa devocion religiosa de la niña. Despues de casi 3 semanas de seguir con ese patrón, mientras la niña estaba rezando una mañana en la capilla, Antonio penso que era buena idea acompañarla. Talvez ahora que tenian algo en comun ya no seria tan huraña.
Lentamente camino por el pasillo central y en silencio se hinco junto a Maria, que inmediatamente giro la cabeza y entrecerro los ojos en desprecio y desconfianza. Antonio, por su parte, le sonrio dulcemente y tomo la misma posicion que la niña.
"Tranquila princesa... Solo vengo a rezar en la casa del Señor como tu." dijo el español mientras que bajaba la cabeza y cerraba los ojos mansamente.
Nueva España se le quedo viendo, su carita enojada y aun con desconfinza, pero al ver que el ojiverde no hacia nada por un largo rato mas que rezar en silencio, lentamente volvio a cerrar los ojitos e inclinar la cabeza.
Antonio se quedo quieto un buen rato. Abrio su ojo izquierdo para espiar a la niña a su lado, y vio que seguia ahi junto a el en silencio y viendose encantadora tan concentrada.
Una ola de alegria y alivio le inundó y hubiera reido su caracteristica risa (fuososososo) pero no queria arruinar ese momento tan bello. En la quietud de la capilla, finalmente sentia que eran padre e hija.
Sumamente agradecido, España abrio los ojos y los alzo a la cruz que estaba en el altar mientras que daba una y otra vez las gracias por ese milagro de que Maria aceptara la religión. Sintiendose feliz, empezó a bajar la mirada para seguir orando.
Pero antes de cerrar los ojos, captó algo. Ahi, en la base del altar donde estaba el enorme crucifijo, uno de los mosaicos de barro estaba ligeramente agrietado del costado, como si estuviera separado. Extrañado, puesto que la capilla no tenia mucho tiempo de construccion, el ojiverde se acerco a tocar la pieza. Seguramente solo se habia desprendido y pegandola con cal quedaria...
Antonio alargó la mano y tomo la baldosa para arreglarla cuanto antes. Pero cuando la retiro vio que estaba hueco el interior de la base y vio algo dentro. Con un ceño fruncido, dejo la baldosa en el suelo, ahora intrigado, y metio la mano para sacar el objeto que se encontraba ahi.
Su mano palpo algo y tomandolo, lo saco con cuidado por el agujero. Los ojos de Espanña se agrandaron de buena manera mientras abria la boca ligeramente.
"Santisimo Señor, pero que...?"
Ahi, en la palma de su mano, había una estatuilla de barro de un dios azteca. Era lo suficientemente chica para entrar en el pequeño lugar, pero Antonio distinguia a la perfeccion esos dioses paganos...los habia estado destruyendo por todos estos años. Rapidamente metio la mano en el agujero y su asombro se hizo mas grande al sentir mas objetos.
Rapidamente los saco...uno...dos...tres...cuatro...cinco...seis...en total habia siete estatuillas diferentes regadas en el piso de la capilla. Pero como esas cosas habían llegado aqui...?
Entonces La razon cayó sobre Antonio como si fuera un balde de agua fria: Maria no venia a la capilla a rezarle a la cruz ni al dios crusificado...ella venia a rezarle a sus dioses que habilmente escondio donde el ojiverde menos pensaria: en la base del crusifijo.
Sumamente molesto, se volteo a mirar a donde estaba la pequeña niña, pero ella ya se encontraba en las puertas de la capilla. Solo se limito a voltear a ver al español por encima de su pequeño hombro, y por la mirada que el recibió, Antonio sabía que esta terquedad de la niña no acababa ahí.
El país europeo no pudo evitar dar un largo suspiro cansado mientras se ponía de pie y reanudaba su marcha. Si, Maria ocupaba sus pensamientos dia y noche... Pero le gustaria que no fuera de manera negativa.
Pero ahorita no era tiempo de recordar. Ademas de sus problemas con su pequeña colonia, tenia otro en la puerta, y que tocaba de manera molesta e insistente: Inglaterra habia estado llegando a saquear las costas de Nueva España.
Antonio de pronto sintió una ola de odio surgir de el e inclusive algo de bilis se formo en su boca. El maldito Arthur Kirkland había llevado ese asunto de pirateria demasiado lejos. Por mucho tiempo el mismo, fue conocido en los siete mares como el temido capitan Carriedo... Pero esos años de una vida desenfrenada y fuera de la ley habian quedado atras.
Pero no para el ingles, puesto que el se empeñaba no solo en saquear sus barcos que viajaban a Europa cargados de tesoros españoles del Nuevo Mundo. Ahora el muy cínico osaba llegar a pisar y saquear las costas de Nueva España. SUS costas.
La idea de que el cejón estuviera cerca de su amada y hermosa hija le asqueaba y enfurecia de sobremanera. Quien sabe lo que el muy vil y rufian bellaco ese le fuese a hacer si la encontrara tan pequeńa e indefensa. Asi que ahora a su martirio de problemas diarios se aunaba el ingles para atormentarlo. Por eso era la premura del español de encontrar a su hija.
Llegó finalmente al jardín, un extenso y verde jardin, amplio y lleno de arboles y flores que despues se juntaba con el campo abierto. Sentada entre dalias multicolores la pequeña le estaba dando la espalda al español.
"Princesa! Finalmente te encuentro! Donde te habias metido linda?" pregunto dulcemente el español.
Pero Nueva España solo volteo a verlo por encima de su hombro y al percatarase de quien era, entrecerro los ojos molesta y volteo de nuevo la mirada a sus dalias.
Por primera vez en su larga vida, Antonio se sintió molesto para con una de sus colonias. El comportamiento de la niña ya era demasiado. Claro, mucho era tambien la presión de tener al ingles tras el...
"Princesa escuchame bien, se lo mucho que te gusta pasear, pero por ahora es peligroso. Es mas conveniente que te quedes en casa y si sales seras escoltada. Es por tu bien." explico el hispano recordando su infinita paciencia.
Maria volteo de nuevo sobre su hombro para ver al español ahora el ceño enojado fruncido, como preguntandole algo. Antonio sabía que la niña le entendia perfectamente, solo que seguia en su hermetismo y gelidez para con el. Y seguia negandose a hablar su lengua. Asi que Antonio ya sabia leet sus expresiones faciales.
"Ultimamente ha habido alguien peligroso princesa, solo es para protegerte." le dijo el español.
Maria solo le vio en silencio, y volteo la cabeza dandole la espalda para seguir viendo tranquilamente sus dalias, como si no le diera importancia a algo molesto.
No habia sido un buen dia, y que su hija se portase asi no mejoraba el humor de Antonio. Rapidamente sintio enojarse, pero conservo la calma.
"Maria, no me des la espalda cuando te hablo. Soy tu padre." le respondio severamente el europeo, cosa que en su vida habia hecho para con ella.
La chiquilla se levanto, se limpio las faldas de cualquier rastro de tierra y encaro al ojiverde, su ceño fruncido lleno de resentimiento y odio jamas dejando su carita infantil.
" Teuatl amo ti-no tajtil"
Antonio no estaba de humor para lidiar con berrinches y menos con esto. Su faz se tensó y miró de manera molesta a la niña insolente efrente de el que le sostenia la mirada desafiante.
"Maria, te he dicho mil veces que no hables esa lengua." le dijo el español suave pero seriamente. Estaba tratando por todos los metodos posibles no perder la pasiencia con ella. En otra ocasion no le hubiera tomado importancia a que la niña siguiera hablando su lengua nativa. Pero hoy no.
"Teuatl amo ti-no tajtil "
Eso enervaba mas al español. Podia sentir como su irrigacion sanguinea aumentaba e involuntariamente apreto los puños.
"Maria, no hables esa lengua." le dijo el mayor ahora el ceño fruncido. Todo lo que tenia que ver con el pasado salvaje de la chiquilla le enervaba, y hoy mas que nunca.
"Teuatl amo ti-no tajtil. " le espetó la chiquilla retadoramente.
Esto ya era una batalla de poderes. Antonio ya se estaba impacientando.
"Maria, NO hables esa lengua" le dijo el español por tercera vez haciendo enfasis en la palabra fuertemente. La niña estaba colmando su paciencia...
"Teuatl amo ti-no tajtil! " dijo ella mas fuerte.
"Maria" dijo lenta y peligrosamente el español. No se iba a poder controlar por mucho. "Te lo advierto..."
Pero no hizo pequeńa dio un paso al frente, envalentonada e hinchó su pechito tomando aire.
"TEUATL AMO TI-NO TAJTILI!" le grito la niña a todo pulmón.
PAFF!
El sonido resono en toda la hacienda e inclusive algunos pájaros en un árbol cercano volaron espantados. Antonio tenia la mano derecha alzada y la pequeña Maria volteaba a su derecha, la mano del español marcada en rojo en su pequeña mejilla izquierda. El hispano respiraba agitadamente la adrenalina corriendo por su sangre, y apretaba los dientes en ira.
Lentamente, muy lentamente, la pequeña niña se llevó una mano a su carita, donde le habia soltado la bofetada, y volteó a ver al mayor, los ojos abiertos en shock empezando a llenarse de lágrimas, mientras tenía la boca levemente abierta. De pronto, Antonio despertó de su trance, y su rictus de enojo cayó dramaticamente a uno de horror mientras bajaba la mano. Todo el mundo y una culpa inmensa cayeron sobre el. Dios mio, pero que había hecho?!
Antonio trato de decir algo, pero solo pudo decir unos cuantos torpes balbuceos, la cara en total aflicción. Llevo una mano lastimosamente hacia Maria, para tratar de alcanzarla, disculparse...
Pero la pequeña morena dio unos pasos hacia atras alejandose del ojiverde en horror. Aquella muestra de miedo de la niña le apuñalo al corazón. Y por primera vez Antonio escucho hablar a la pequeña Nueva España en castellano.
"TE ODIO! TE ODIO Y SIEMPRE LO HARÉ!" le grito a todo pulmón la niñita en perfecto español, gruesas lágrimas corriendo por sus mejillas.
Antonio se paralizo en su lugar. Como si le hubiesen clavado un puñal, cayó al suelo sobre una rodilla, una mano todavia alargada penosamente para tocar a Maria, decirle que fue un error, que no quiso estallar de esa manera, que no le quiso dar una bofetada...
"Princesa..." empezó el español la voz suplicante quebrandosele un poco.
Pero Maria salió disparada dentro de las profundidades del jardín, lejos del alcanze del europeo.
Antonio dejo caer su brazo derrotado y sumamente dolido, una cara de aflicción en su rostro.
"Princesa..." dijo suavemente el español, sumamente triste, sabiendo que ese día había roto y alejado mas a su pequeña colonia de lo que podía imaginar. Y sabia, para su dolor, que ya nadia iba a ser igual.
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T_T waaaaaaaa! (moja el teclado con lágrimas)
Creo que se me esta pasando la mano un poco en lo melodramático... Ah, pero España quería hija no? PUES AHORA SE AGUANTA! :P
De nuevo, utilize un diccionario al nahuatl en linea, asi que la traducción puede ser un poco literal y tosca. Lo que dice María (o MExica o Nueva España como quieran llamarla) es
"Teuatl amo ti-no tajtil"- Tu no eres mi padre.
u_u pues tampoco es facil para ella...
Datos historicos!:
-La conquista fue un gran golpe psicológico para los aztecas, de un día a otro tenian que creer en la Santisima Trinidad con todo el Santoral incluido. Era común encontrar estatuillas bajo los altares o bajo los crucifijos, que pasaban desapercibidos por los españoles, y asi los aztecas le seguían rezando a sus dioses :)
- En esos tiempos España tenia un buen control de Holanda y toda su mercancia... de ahi salió el hermoso vestidito...
Creo que ya... no muchos pero bueno, algo cultural tiene que tener el fic no? XD
En fin... Antonio le pegó a la pobre de Nueva España, esta sale corriendo sumamente dolida... que pasara? quien adivina? quien deja review?
Espero les haya gustado y comenten! :D
Saludos!
