A/N: ¡Actualización! Siento la demora (como siempre xD), pero aquí traigo al fin la continuación. Hace más de un año que no lo continuaba, what a shame XDU. Bueno, gracias por los reviews anteriores y que disfruten este capítulo :-). Si les gustó me lo hacen saber y si no, también.

Disclaimer: Nada de esto es mío, obviamente D:


Neko no Jutsu

Capítulo II


Sakura había sobrepasado todos los límites de molestia conocidos.

Eso fue lo que concluyó el Uchiha, en cuanto la chica los sumergió a ambos en la bañera. Él intentó permanecer sereno ante la situación, pero, por alguna razón, el sólo contacto con el agua lo desesperó por completo. ¡¿Qué diablos le ocurre a mi cuerpo?! Se preguntó, aunque lejos de quedarse a meditarlo, Sasuke intentó salir lo más rápido posible de allí.

Lamentablemente, Sakura lo detuvo justo a tiempo y lo acercó a ella para mantenerlo quieto, arrimando la espalda del minino contra su propio pecho. El chico tragó saliva con dificultad, ya que el roce de los pechos de la kunoichi contra su columna le habían vuelto a provocar escalofríos… agradables escalofríos— ¡Joder! ¡Escalofríos que definitivamente no debería sentir en aquellos momentos!

Estúpida Sakura, Sasuke apretó los dientes, tratando de ignorar la inexplicablemente placentera sensación de tener el suave cuerpo de la chica tan cerca del suyo. Y, por una algún motivo totalmente desconocido para él, tuvo un momento de locura y sintió los irrefrenables deseos de volver a ser humano… para así darse la vuelta, acorralarla contra la pared, besarla por todos lados, cog—

Diablos. No otra vez.

Debía detener esos pensamientos… especialmente en la condición en la que se encontraba. Ugh, verdaderamente maldecía a Tsunade; y hasta podía jurar que esa vieja bruja estaba disfrutando el hacer su vida más miserable.

—¿Lo ves, Sasu-chan? —la kunoichi interrumpió las cavilaciones de Sasuke, mientras tomaba la esponja y comenzaba a tallarle sus orejas. El Uchiha gruñó—. No tienes por qué tener miedo al agua —comenzó a tallarlo con un poco más de fuerza esta vez, haciendo que el minino se tensara con molestia ante su falta de tacto—. No debes estar nervioso, yo estoy aquí contigo.

Sasuke entornó los ojos con ironía; eso era exactamente lo que le preocupaba.

Y es que si hubiese sabido que Sakura se comportaría como una niña de cinco años con falta de cariño, nunca hubiese aceptado aquel trato con Tsunade. Hubiese preferido brindar servicio comunitario a toda la aldea por tiempo ilimitado, o ser encadenado a un árbol como había sugerido el dobe— qué mierda, incluso estar encerrado con Karin habría sido más tolerable. Cualquier cosa podía ser mejor que ser torturado a manos de la propia Sakura. Como si no hubiera sido suficiente a los doce años…

Sasuke suspiró, cerrando los ojos e intentando relajarse para hacer más corto aquel suplicio en el que lo habían metido. Aún no asumía completamente lo que le estaba pasando y, al igual que la imagen del cuerpo de Sakura, estaba seguro de que no lo olvidaría por un largo tiempo…

—El baño fue muy relajante, ¿verdad? —comentó Sakura mientras salía del cuarto de baño, con Sasuke entre sus brazos y (para la paz mental del chico) usando una larga bata blanca—. Estoy segura de que te sientes mucho mejor ahora, Sasu-chan.

El aludido sólo bufó y arrugó su pequeña nariz, estirando sus entumecidas extremidades en cuanto la chica lo dejó suavemente sobre su gran cama.

—Mmm… —la chica de pelo rosa estiró sus brazos y se inclinó sobre el colchón para tomar la ropa que había seleccionado para el día, antes de haber preparado el baño—. Hay mucho que comprar, Sasu-chan. Necesitas alimento, además de un plato para este y el agua, juguetes… —el Uchiha tuvo que apartar la vista cuando Sakura se quitó la bata para comenzar a vestirse—. Además de un collar y una placa —terminó de enumerar, mientras se abrochaba el sujetador—. Será mejor que Tsunade-shishou me ayude con los gastos porque a mí no me va a alcanzar y…

¿Es que tiene que hablar todo el tiempo?, se preguntó Sasuke, harto de escuchar a la chica parlotear lo mismo una y otra vez. Lo único que quería en ese momento era que ella acabara de vestirse e ir a comprar todas las tonterías que necesitaba. Dios, si antes Sakura era molesta, ahora ni siquiera existía una palabra para describirla.

—Lista —anunció la chica tras unos cuantos minutos, tomando su cartera y a Sasuke entre sus brazos—. ¡Vamos a tener un día muy divertido, Sasu-chan!

Sasuke no pudo hacer nada más que tragar saliva ante eso; estaba seguro de que el concepto de "diversión" de Sakura difería bastante del suyo.


Y como odiaba siempre tener la razón. Porque, efectivamente, estaba en lo correcto.

Ya que bajo ningún punto de vista, pasearse por más de tres horas en una tienda de mascota y salir vestido con un listón rosa atado al cuello podía ser divertido para alguien. Intentó zafarse nuevamente con la esperanza de poder escapar, pero Sakura lo mantenía fuertemente apretado contra su pecho, añadiéndole aún más desesperación al estado de Sasuke.

—Ahora sólo nos queda el alimento —comentó la chica mientras comenzaba a caminar por la dirección opuesta, cuando escuchó que alguien la llamaba. Al principio se confundió ya que no pudo reconocer al dueño de la voz, pero cuando la figura del extraño se hizo más cercana, una sonrisa se formó en el rostro de la joven—. ¡Neji-kun!

Las orejas de Sasuke se erizaron al escuchar eso.

¿Neji-kun? Qué mierda—

¿Tantas cosas habían cambiado durante los años que había estado fuera?

No ocultó su desprecio en cuanto Neji se acercó lo suficiente a Sakura, hasta quedar frente a ella. El Hyuuga prodigio le dedicó una sonrisa cordial a la chica, antes de bajar su vista al gato negro que esta sostenía entre sus brazos. Aunque un sentimiento extraño lo albergó cuando sus ojos perlados se toparon con los azabaches del felino; algo en ese animal se le hacía desagradablemente familiar…

—Sakura, no sabía que tenías una mascota nueva.

¿Y por qué tendrías que saberlo?, pensó el Uchiha inconscientemente y alzando la vista hacia el rostro de la chica, como exigiéndole una explicación.

—Fue un encargo de Tsunade-shishou —dijo la joven al Hyuuga, mientras sus mejillas se teñían de un leve color rosa. Y aquel detalle no pasó desapercibido para Sasuke, quien entrecerró aún más sus ojos negros—. Ella no podía cuidarlo, así que me pidió que me encargara de él por un tiempo.

—Ya veo.

Hubo un breve momento de silencio, en el que sólo se hicieron notar las miradas entre Sakura y Neji; tímidas e indecisas por parte de ella, y seguras e intensas por parte del chico. A su vez, Sasuke observaba con molestia lo que estaba presenciando. ¿Desde cuándo Hyuuga y Sakura se tenían tanta confianza entre ellos?, ¿acaso eran amigos…? ¿o quizás algo más?

¿Y por qué diablos todo eso le tenía que importar? Debería estar feliz, ya que así la chica fastidiaría a otro desdichado en lugar de él y por fin lo dejaría en paz. Sin embargo, su lógica y sentido común no concordaban con lo que verdaderamente sentía.

Hn, el shampoo para gatos y respirar el mismo aire que Sakura le debía estar afectando el cerebro.

—Bueno, ya debería irme —muy a su pesar, fue la kunoichi quién terminó con aquel intercambio de miradas empalagosas—. Aún debo comprar la comida de Sasu-chan y después me reuniré con Tsunade-shishou en su oficina.

Sasu-chan —repitió Neji, sin ocultar su sorpresa ni el desagrado al conocer en quién se había inspirado la Ninja-médico para nombrar a su nueva mascota. Aunque podía notar el por qué, obviamente—. Sí, tiene un aire muy similar a Uchiha.

El aludido volvió a fulminarlo con la mirada; el modo en que había dicho su apellido había sido tan hostil, que si hubiese dicho "bastardo" en lugar de "Uchiha" no hubiera sonado muy diferente. Sakura rió nerviosamente sabiendo que no podía reprenderlo por ello (era un hecho que el noventa por ciento de la aldea odiaba a Sasuke), pero no pudo evitar extrañarse; por lo general, Neji era bastante cortés y se medía con las palabras, pero había pronunciado "Uchiha" como si fuera el peor insulto que se le pudiera decir a alguien.

—Sí, se parecen mucho —la chica acarició las orejas del gato al notar que este se había tensado y que miraba a Neji como si quisiera despedazarlo con sus garras—. Ya me tengo que ir. Nos vemos, Neji-kun.

—Sí, nos vemos —se despidió el chico, mientras daba la vuelta y caminaba en dirección opuesta a la que había tomado Sakura.


Después de firmar los papeles que estaban sobre su escritorio y dar todas las indicaciones correspondientes para el día a Shizune, Tsunade dejó escapar un largo suspiro y sus ojos castaños se posaron en las tres personas que se encontraban frente a ella. La pelirroja la miraba de forma hostil y retadora, el… ¿tiburón? (alzó las cejas al reparar en él) sonrió con una mezcla de entretención y confianza, mientras que el más alto y robusto de todos era el único que parecía demostrarle algo de respeto.

—¿Y bien? —Suigetsu se cruzó de brazos de forma aburrida y se apoyó en la pared, esperando el veredicto de la Hokage—. ¿Cuál será nuestro castigo, alteza? Ya sabemos que Sasuke tiene que lidiar con su pequeño problema peludo, ¿pero nosotros qué?

Es casi tan molesto como el mismo Naruto, las cejas rubias de la mujer se crisparon ante la insolencia de aquel tipo.

—No me agrada para nada la decisión que ha tomado el concejo —anunció, haciendo una mueca de disgusto y apoyando la barbilla en sus manos—. Pero tienen un punto; Uchiha Sasuke era su líder, lo que lo convierte en el miembro con más antecedentes de su grupo. Por ende, el que debe sufrir la pena más alta. Ustedes recibirán castigos y sanciones de menor grado.

—¿La pena más alta? —repitió el chico con incredulidad, e hizo una pedorreta con la boca—. Fingir ser la mascota de esa médico tan sexy no puede ser considerado un castigo, más bien es un privilegio. ¡Yo encantado tomo el lugar del bastardo de Sasuke!

—Un momento, un momento —Karin, que había permanecido en silencio todo el tiempo que habían estado ahí, interrumpió las palabras de su compañero—. ¿Sasuke-kun está bajo el cuidado de la médico esa?, ¡¿de esa puta pelirrosa?!

—Claro que sí, tarada —Suigetsu no disimuló su sonrisa al notar lo furiosa que se había puesto la pelirroja—, y sólo imagínatelo; viviendo, durmiendo, incluso bañándose con ella. Me imagino lo mal que lo debe estar pasando tu querido Sasuke —el pelo de la chica se iba mimetizando gradualmente con cada palabra que él pronunciaba—. Estando en la misma cama que ella y poder verla desnuda cuando se le antoje, ¡vaya sacrificio! —expresó con sarcasmo.

—¡C-Cállate!, ¡Sasuke-kun sólo está con ella porque está obligado! —Karin estuvo a punto de golpearlo, pero Juugo la detuvo justo a tiempo—. ¡De ninguna forma podría disfrutar de su compañía, si hasta la detesta!

Tsunade se frotó las sienes, en señal de desesperación. Todo este alboroto le estaba dando jaqueca.

—Lo que tú digas —Suigetsu le dedicó una mirada sardónica, antes de volverse a Juugo—. ¿Pero la detestará tanto cuando lo abrace o lo recueste sobre sus tetas? —le dio un codazo a modo de broma para que se riera junto a él, pero el aludido no pareció captar la gracia del comentario por lo que sólo se le quedó mirando.

Suigetsu entornó los ojos.

—Cada vez me convenzo más de que soy el único hombre de todo el grupo —refunfuñó, aunque luego se retractó—, Oh, esperen. Se me olvidó que Karin también cuenta.

Lo único que evitó que la chica cometiera un asesinato en ese momento, fue que una furiosa Tsunade estampó su puño en el escritorio, captando toda la atención.

—¡CÁLLENSE DE UNA MALDITA VEZ! ¡MEJOR EMPIECEN A COMPORTARSE, ANTES DE QUE RECONSIDERE LA PENA DE MUERTE PARA TODOS USTEDES!

—Empiezo a darme cuenta por qué Uchiha no puso resistencia —susurró Suigetsu a los otros dos, observando cómo el escritorio se había reducido a aserrín unos instantes atrás.


Sasuke se encontraba reposando en la mesa de cocina de Sakura, mientras esta terminaba de guardar la comida en el refrigerador y desempacaba las cosas que le había comprado. Aunque el chico no dejaba de mirarla con irritación y escepticismo, claramente molesto por todo el incidente con el idiota de Hyuuga.

—Este sí que fue un día provechoso, ¿no, Sasu-chan? —la chica le dedicó una radiante sonrisa, pero el minino pasó de ella completamente. Sakura se sintió repentinamente incómoda; su nueva mascota parecía más interesada en ver a las partículas de polvo flotando en el aire que en prestarle atención a ella.

Suspirando y armándose de su mejor ánimo, tomó al animal entre sus brazos y se dirigió a su cuarto. Una vez en él, dejó nuevamente libre a Sasuke y se encerró en el baño. El Uchiha suspiró con alivio en cuanto la chica lo dejó a solas. Rápidamente, se acomodó en los pies de la cama de la kunoichi y enroscó su pequeño cuerpo, cerrando los ojos. Unos minutos después escuchó cómo la puerta del baño se abría y pretendió ya estar dormido; así la chica no lo fastidiaría por lo menos hasta mañana.

Efectivamente, Sakura verificó si aún se encontraba despierto y al pensar que no, le acarició suavemente la cabeza y se puso su pijama (por su salud mental, Sasuke prefirió ignorar ambas cosas). Con rapidez se metió en su cama y casi inmediatamente después de apoyar la cabeza en su almohada, se quedó dormida. Sasuke se sorprendió de la rapidez con la que la chica podía descansar y, dando un último bostezo, procedió a dormirse él también.

Sasuke… kun.

El aludido abrió los ojos inmediatamente; no, eso tenía que haber sido su imaginación. Cerró los ojos con fuerza, ahora sí desesperado por conciliar el sueño.

—Sasuke-kun, no…gracias a su nueva vista felina, no necesitaba activar su Sharingan para ver cómo la chica fruncía el ceño y se removía incómoda entre sus sábanas—. Detente, ¡por favor!

¿Qué diablos estaba pasándole?, ¿estaba soñando con su partida de Konoha? ¡Pero si eso había sido hace muchísimos años! Era increíble que aún sufriera con ello…

Con la intención de despertarla para que dejara de soñar con él, se acercó sigilosamente pero, justo cuando había levantado una pata para tocarle su rostro, notó que unas finas gotas de sudor bajaban por su frente, su cuello y se perdían en el ligero escote de su camisón. Sasuke tragó saliva, esto era algo que definitivamente no quería presenciar. ¿Con qué rayos estaba soñando esta mujer? Debería estar llorando, no haciendo… eso que hacía. Sakura ladeó su cabeza, precisamente en la dirección del chico y después de morder su labio ligeramente, exhaló algo muy parecido a (Sasuke maldijo internamente)… un gemido. Uno bastante provocador. La chica volvió a darse la vuelta y retorció las sábanas entre sus finos dedos, mientras más sudor se acumulaba en su piel.

—¡Sasuke-kun! Detente… por favor.

Sasuke tenía la mandíbula casi desencajada y cada cabello de su cuerpo completamente crispado. Sakura estaba soñando con él, sí, pero no precisamente con la inocente despedida que habían tenido a los doce años. El Uchiha la fulminó con la mirada y la maldijo internamente, con la garganta seca.

Estúpida, molesta e imbécil Sakura, apretó los dientes con fuerza y sus uñas se clavaron en el colchón.

Definitivamente no volvería a ver a Sakura como antes y, aunque nunca lo reconocería en voz alta, se alegraba de ser un gato en esos momentos. Porque de no ser así, no hubiese tenido más remedio que darse una ducha de agua fría a esas horas de la noche.