Todo lo que no reconozcan salió de mi imaginación.
Dedicado a la verdadera amistad.
Primer año, la verdad.
-No te hagas demasiado amiga suya, Rosie. El abuelo Weasley jamás te perdonarías si te casaras con un sangre limpia.
Rose se indignó ante las palabras de su padre y estuvo a punto de decirle que Scorpius era su mejor amigo y a veces pasaba toda la tarde jugando con él en la playa pero se contuvo; era obvio que a él no le caía muy bien esa familia. De cualquier forma, la llegada de James le impidió decir nada más y sólo guardó silencio.
Aprovechó que su familia estaba distraída y le dirigió un saludo efusivo a Scorpius, que la observaba con interés a ella y a su gran familia, comprendiendo al fin algunas de las cosas que la pelirroja le había contado. Pudo reconocer a Albus al instante, era tal y como lo había descrito, pero no entendía por qué ella no se acercaba.
Alejó esos pensamientos de su mente mientras se despedía de sus padres, pues le dijeron algo un poco extraño:
-No hagas caso de nada de lo que te digan, hijo- dijo su padre con algo de nostalgia.
El rubio lo miró confuso.
-Lo que tu padre quiere decir es que hay cosas sobre la familia que no son muy bien vistas- puntualizó su madre con cariño mirando a su hijo con tristeza al verlo partir.
En ese momento el tren comenzó a sacar mucho humo y Scorpius tuvo que irse, con miles de preguntas rondando en su cabeza.
Entró al compartimiento que su padre había encontrado para él, dejó su baúl y se sentó, esperando que Rose pasara por el pasillo y lo viera; estaba bastante nervioso, no conocía a ninguno de los otros niños que pasaban y comenzaba a asustarse. Quizás Rose había perdido el tren y él debería pasar sus siete años de educación mágica solo.
Esos fueron sus pensamientos hasta que la puerta del compartimiento se abrió, dejando paso a una niña pelirroja que él conocía muy bien, pues hace tan sólo dos semanas se habían visto.
-¡Scorp!- gritó ella emocionada yendo a darle un gran abrazo estrujador como siempre hacía.
El rubio le devolvió el abrazo aliviado.
-¿Lo conoces?- preguntó el chico pelinegro que iba con ella.
-Olvidé presentarlos- dijo Rose riendo alegremente-. Al, él es Scorpius, Scorp, él es Albus.
Los dos niños se quedaron viendo desafiantes a los ojos. A Scorpius no le había gustado cómo lo veía el otro, así que le devolvió el gesto de desagrado.
Rose los observaba confundida.
-Él es mi amigo de la playa, Al- puntualizó Rose mirando a su primo.
-Lo sé- dijo Albus sentándose de mal humor en el asiento y fingiendo que buscaba algo en su mochila.
Rose no le hizo caso y siguió hablando con Scorpius. A veces odiaba cuando Albus se ponía en esa situación, porque sabía que con ella era muy sobre protector.
Todo el camino Rose se estuvo turnando para hablar con los chicos, pues si Albus hablaba, Scorpius se quedaba en silencio y viceversa.
Al finalizar el viaje, mientras todos se maravillaban con el pueblo, Rose se acercó a Albus y le susurró un poco irritada:
-¿Cuál es tu problema con él?
Albus la miró y dijo tristemente:
-Ya no me harás caso porque ahora él es tu amigo.
Rose esbozó una sonrisita y dijo:
-Es mi amigo, pero tú también eres mi primo.
Luego le dio un beso en la mejilla y subió al bote que los llevaría al castillo.
Dos horas después…
Scorpius observaba desde la mesa de los tejones a su amiga pelirroja en Ravenclaw, que miraba con nostalgia a su familia en Gryffindor. Intentó llamar su atención con la mirada y lo logró, le sonrió a manera de apoyo y le hizo una seña de aprobación con los pulgares. Ella le devolvió la sonrisa y siguió comiendo.
El rubio no sabía por qué la gente había comenzado a murmurar sobre él cuando lo nombraron en Hufflepuff, pero fue hasta que alguien gritó "Mortífago" que en verdad se asustó. No tenía ni idea de qué era eso, mejor le escribía a su padre para preguntarle.
-Hola- dijo un chico al lado de él, tenía el cabello color arena y los ojos azules, tenía pinta de no hablar mucho.
-Hola- devolvió Scorpius el saludo-. Soy Scorpius, Scorpius Malfoy, ¿cómo te llamas?- preguntó.
-Dylan, Dylan Monroe- contestó el niño con un amago de sonrisa.
Scorpius al menos no estaría solo en su casa, sentía que acababa de hacer un buen amigo a pesar de que sólo habían intercambiado tres palabras.
Rose, por otro lado, había hecho amigas con más facilidad, ya conocía a todas las chicas de su dormitorio y acababa de entablar conversación con una amiga de Victorie. De cualquier forma, no podía dejar de sentirse mal por no estar con Albus, con quien se suponía estaría todo el tiempo.
-¿Ya vieron a ese Malfoy?- preguntó una chica de tercero a sus amigas, que estaban cerca de la pelirroja.
-¿Qué tiene?- preguntó Rose a la defensiva.
Los demás se habían quedado callados.
-Nada, si quieres juntarte con el hijo de un mortífago…- contestó la misma chica que tenía el cabello pelinegro mal peinado-. No sé cómo es que quedó en Hufflepuff, debe haber un error.
Rose la fulminó con la mirada.
-Es una buena persona, no lo conoces- replicó ella sin importarle que la otra fuera más grande.
-¿Alguien quiere pastel?- preguntó la amiga de Victorie, llamada Maggie, señalando los postres que acababan de aparecer.
Todos cambiaron de conversación, pero a Rose le seguían rondando las palabras de la chica en la mente.
Al día siguiente, a muchos kilómetros de allí…
-¿Qué pasa, Herms?- preguntó Harry a su amiga al verla muy pensativa en su oficina.
Había ido a dar una vuelta para ver si había noticias de Rose. Él había recibido una carta de Albus esa mañana diciéndole, orgulloso, que había quedado en Gryffindor.
-Rose me preguntó qué es un Mortífago, tal parece que alguien molestó a Scorpius con eso hoy en clase- dijo ella preocupada.
-Ron aún no sabe que son amigos, ¿verdad?- le recriminó Harry. Él estaba al tanto de la situación cuando hace dos años, la castaña había acudido a él para decirle que su hija era amiga de uno de sus enemigos de la adolescencia.
-No, quería aplazarlo lo más posible, tú viste cómo se puso en la estación nada más verlos.
Harry la miró comprensivo.
-¿Crees que hicimos mal al ocultarles todo?- preguntó él sentándose en la silla frente al escritorio.
-Esa decisión la tomamos hace años y hasta ahora había estado bien, conforme van yendo a Hogwarts cada navidad les contamos todo, quizás debemos dejarlo como está.
Harry asintió.
-Por cierto, el pequeño Malfoy está en Hufflepuff…
Rose/Scorpius
Los meses fueron pasando y en Hogwarts ya había comenzado a nevar.
Rose estaba en la torre de Astronomía, le gustaba mucho estar allí, sólo ella y las estrellas. Sabía que no debía de estar allí, pero había convencido a James de que le prestara la capa invisible del tío Harry, así que no había peligro de que la atraparan.
Un ruido la sacó de sus cavilaciones. Se puso la capa de inmediato, justo a tiempo, antes de que abrieran la puerta.
Tardó un poco en reconocer a quien acababa de entrar. Era el mismo Scorpius Malfoy, quien se había convertido en su mejor amigo en tan poco tiempo. Tenía la mirada apagada y parecía a punto de llorar. Sintiéndose una intrusa, se quitó la capa para que al menos él supiera que ella estaba allí.
-Corpy…- dijo ella despacito, situándose al lado de él.
-¡Rose!- exclamó él llevándose una mano al corazón para darle a entender que lo había asustado.
Rose no pudo evitar sonreír. Scorpius era el niño más gracioso que había conocido nunca.
Se sentaron en el suelo de piedra y comenzaron a charlar de trivialidades, hasta que Rose tocó el tema:
-¿Qué hacías aquí a esta hora?
El rubio la miró.
-Ya no lo soporto, quiero saber la verdad, mi padre no contesta a mis preguntas en las cartas.
-Los míos tampoco- dijo ella frunciendo el ceño-. Sé que algo me ocultan, pero mi madre sólo dice "ya hablaremos cuando estés en casa".
Se quedaron pensativos un rato más hasta que Scorpius dijo algo temeroso:
-Si mi padre hubiera sido un mortífago en verdad ¿seguirías siendo mi amiga?
Rose le dedicó una bella sonrisa y le dio un beso en la mejilla.
-Soy tu mejor amiga, hoy y siempre, no lo olvides, Corpy.
El día siguiente fue un poco menos intenso para ellos.
Rose supo, en cuanto la familia invitó a Scorpius a jugar en la nieve, que al fin comenzaban a aceptar a su amigo. Quizás los había suavizado un poco el hecho de que él quedara en Hufflepuff. Eso sin contar a Albus, claro, al que nunca le había agradado.
-¡Cuidado!- gritó Scorpius exagerada y dramáticamente tirando a Rose al piso para evitar que una bola de nieve cortesía de Fred le diera en la cara.
Rose rió divertida. Acababa de descubrir que el chocolate caliente ponía hiperactivo a su amigo.
Cuando regresaban al castillo, Scorpius señaló la cara de Rose con sorpresa.
-Tu nariz parece una cereza- dijo felizmente.
Rose soltó una risita.
-De ahora en adelante serás Cerecita para mí.
La pelirroja rodó los ojos ante su nuevo apodo. Tampoco le desagradaba tanto…
Rose/Scorpius
-Tío, Harry, ¿puedo hablar contigo?
Harry escuchó eso de la boca de su sobrina y la miró a los ojos. Se veía un poco temerosa, pero decidida. Le dedicó una sonrisa tranquilizadora y le hizo una seña para que lo siguiera hasta el sofá. Se sentaron al lado del otro, con Rose agradeciendo que no hubiera nadie más en la sala, pues al ser un día antes de navidad, la Madriguera estaba llena de gente yendo y viniendo de un lado al otro.
-¿Qué sucede?- preguntó Harry bebiendo un sorbo del café caliente que Ginny acababa de servirle.
Rose se restregó las manos y preguntó:
-En la escuela me he enterado de lo que es un Mortífago- Harry intentó seguir con la sonrisa en su rostro, recordando la guerra una vez más-. Y también he encontrado cosas muy interesantes sobre ti y mis papás.
Rose quería reprocharle el que no le hubieran dicho nada a ella o a Albus, pero se contuvo, en verdad quería saber más. Harry comenzaba a ponerse nervioso, sabía por qué Rose había acudido a él y no a sus padres, ella y él tenían un vínculo muy especial ahijada/padrino.
-Pero no has venido a decirme sólo eso, ¿verdad?- preguntó el pelinegro mirándola fijamente. Rose tuvo la sensación de que la examinaba con rayos X.
-No, lo que quiero saber es ¿qué tienen que ver los Malfoy con nosotros?
Harry de alguna manera ya se esperaba esa pregunta. Se acomodó los lentes sobre el puente de la nariz y se pasó una mano por el cabello en un afán de ganar más tiempo.
-Creo que será mejor que le hablemos a Al y a tus padres ¿te parece bien? Creo que a ellos les gustaría contarte.
Rose asintió, emocionada porque al fin sabría la verdad; la verdad de por qué tanta gente salude a sus padres en la calle, les saque fotos y a veces hasta los aclamen.
Harry se levantó y fue hacia la cocina, donde sabía que estaban Ron, Hermione y Ginny. Les dirigió una mirada significativa y ellos se levantaron en seguida, siguiéndolo. Los tres fueron a la sala, mientras Harry iba al último piso a buscar a su hijo ojiverde. Esa sería una larga noche….
Una vez que todos estuvieron en la sala cómodamente sentados, los adultos comenzaron a hablar. Los dos jóvenes sólo escuchaban con atención, sorprendiéndose de a poco, sintiendo que habían juzgado mal el poder de sus padres, a quienes siempre habían visto como personas normales que los amaban mucho, nunca imaginaron que serían todos unos guerreros.
Mientras se turnaban para hablar, Harry sentía que se le quitaba un peso de encima, pero también que acababa de entrometer a dos de sus pequeños en una verdad bastante dura. No les contaron todo a detalle, sólo lo suficiente como para saciar su curiosidad.
Al llegar a la parte de los Malfoy, Rose no se pudo contener:
-¿Entonces es verdad que la familia de Scorpius era de Mortífagos?
Ron la miró con el ceño fruncido.
-No me dirás que te has hecho amiga suya, ¿verdad?
Rose lo miró enfrentándolo.
-Él no es una mala persona, lo conozco desde hace años.
A Ron se le pusieron las orejas coloradas, pero Hermione de dirigió una severa mirada y se dedicó a enfurruñarse en el sillón.
Luego de ese día que a Rose le pareció muy largo, fue hasta su habitación y se sentó frente a su escritorio, tomó un pedazo de pergamino y escribió:
Nos vemos en la torre de astronomía al regresar, tengo mucho que contarte.
Saludos a tu familia, te quiere
Rose.
Cuando Scorpius terminó de leer el mensaje se dejó caer en la cama de su alcoba, escuchando el ir y venir del mar que tanto le gustaba. Al igual que él, Rose también había preguntado a sus padres lo que sucedía y había obtenido respuesta.
Draco y Astoria habían hablado con él de manera paciente, explicándole todo de cabo a rabo, omitiendo algunas cosas que eran muy fuertes.
Rose/Scorpius
Al llegar a la torre, Scorpius ya estaba allí, mirando por los ventanales y golpeando impaciente sus muslos con las manos enfundadas en guantes.
-Hola- saludó Rose sonriente, llevaba un montón de mantas y una bolsa con muchos dulces, regalo de navidad de su tío George.
Scorpius la miró aliviado.
-Pensé que no vendrías.
-Dahh, yo te cité, ¿recuerdas?- dijo ella mirándolo como si se hubiera hecho estúpido en vacaciones.
Scorpius puso los ojos en blanco. La ayudó a poner las mantas en el suelo, se sentaron y comenzaron a comer dulces.
-Entonces, ya lo sabemos, ¿verdad?- dijo el rubio llevándose a la boca una gragea Berttie Bott que escupió casi de inmediato, al parecer tenía sabor a moco.
Rose rió por la cara de asco de su amigo y luego dijo:
-Sí, parece que sí lo sabemos, pero eso no debería de importar; al fin y al cabo somos nosotros, no ellos. Tu familia me agrada y tú le agradas a mis primos, espera a que conozcas a mi tío Harry y la tía Ginny o al abuelito Arthur, a él le fascinan los muggles casi tanto como a tu madre y le sorprenderá saber cómo una familia sangre pura vive en un barrio completamente muggle.
Scorpius soltó una risa, siempre que hablaban de algo serio, Rose lograba hacer que no tomara tanta importancia, hablando de su familia o sus nuevas amigas en Ravenclaw.
Cuando se dieron cuenta ya estaba oscuro, pero ellos siguieron hablando de todo un poco, como que Scorpius iba mejorando en el surf o que Rose era un asco con zapatillas de ballet y un tutú.
Para ellos ese era como otro día en el que se veían y reían de todo un poco, no sabían todo lo grandes que podían llegar a ser juntos y todo lo que la palabra "amigo" implicaba. Por el momento sólo eran Rose y Scorpius, los mejores amigos que pisarían Hogwarts desde Harry y Hermione.
Hola!
Aquí les traigo un nuevo cap. Se supone que tendría que estar haciendo la veintena de tarea que tengo, pero decidí pasar por aquí y dejarles este regalito xD. Gracias por sus lindos Reviews, Alertas y Favoritos, son mi inspiración a seguir. Mil besos y abrazos desde México! Sigan comentando para saber si puedo mejorar en algo.
Nos leemos!
