El manzano de nuestros Encuentros
Desde ese día, nos volvimos inseparables, cada tarde, nos encontrábamos en el mismo manzano, compartíamos risas, llantos, chistes, cuentos, sencillamente no nos cansábamos de la compañía del otro. Sin previo aviso, llegó invierno, esparciendo un manto blanco alrededor, recuerdo que lamente que llegara esa estación, pero ahora, pensándolo bien, fue sensacional, tomé mi sobretodo negro, ya estábamos de vacaciones, y el ambiente navideño era acogedor, me senté en la mesa, y varias chicas de slytherin me saludaron coquetas, so tontas, era increíble pensar que por un mes Draco Malfoy no tuvo relaciones con una chica, aún me sorprende el pensarlo.
No les presté atención, ni a ellas, ni a la mirada asesina de Pansy, y empecé mi desayuno, pero mis ojos se fueron hacia la entrada, en donde Ginevra hacía acto de presencia, al instante me erguí en mi asiento, y puse ese semblante "sensual" que atraía a unas cuantas, ella me miró y me sonrió, yo igual, solo que derretido en el asiento. Seguí su trayectoria hacia su mesa, y vi que se sentó algo apartada de su grupo, miré hacia el trío de oro, y observé a la comadreja con Granger, y a Potty con Lovegood e hice una mueca de asco, y mi foco se prendió, si Luna desayunaba allá ¿porqué yo no?
Me levanté tomando dos manzanas, una roja para ella, y otra verde para mí, los leones, casi me rugen cuando me vieron rodear su mesa, pero no captaron mi atención, estaba completamente concentrado en ella.
Buenos días…- saludé sentándome a su lado, una llama de fulgor incendió mi interior cuando sus ojos mar se fijaron en mi con regocijo
¡¡¡Draco! – exclamó abrazándome, y por primera vez, después de tantos años, me sentí sonrojado, pude oír varios murmullos en el gran comedor, pero no les presté atención, no en aquel sagrado instante en que mi cuerpo halló el calor, SU calor. Se separó de mi, y yo le di un beso en la frente - ¿acaso estas loco? – me preguntó con una sonrisa, yo le extendí la manzana.
Si a Lovengood no le dicen nada por sentarse aquí, a mi tampoco.
De todos modos te lo agradezco, odio venir a desayunar, almorzar y cenar…- me dijo, yo la miré con detenimiento, se veía hermosa esa mañana, con un suéter rosa, en contraste con su cabello, de cuello alto, y unos jeans beige, su pelo rojo estaba atado en una coleta alta, mientras que varios mechones caían tiernamente sobre su tez anacarada y llenas de graciosas pecas. Sus labios resplandecían gracias a un brillo natural, en ese instante, me entraron unas locas ganas de besarlos, pero me contuve.
¿Qué tal si salimos? – propuse, ella aceptó contenta, nos levantamos, cada uno con su manzana en manos, y atrayendo las miradas del comedor entero, pero no nos importó.
Verde, rojo, dulce, ácido, perfecta combinación de dos personas que jamás se supo que estarían predestinadas a ser, a estar….
Yo, un Slytherin, ella Griffyndor, yo con altas posibilidades económicas, ella con pocas, yo arrogante, ella sencilla, yo frío, ella cálida… ¿Acaso no había otra razón por la cual no deberíamos fijarnos en el otro?
Claro que había otra más, y quizás la más relevante era, nuestras familias, el orgullo de un corazón lastimado, por los constantes insultos, acompañados de acciones negativas. Pero para mí, eso se encontraba en el pasado, totalmente olvidado, pero debo admitir que algunas veces recordaba las palabras dichas, y mi corazón se oprimía, jamás en mi vida me sentí de esa manera, y ella estaba logrando hacer diversas cosas que yo pensaba imposibles….
Recuerdo que cuando salimos del gran comedor una voz nos detuvo, supe lo qué me esperaba en ese instante, la pelirroja solo me miró, con cara de cierta preocupación.
¿Ginny, que haces? – ambos volteamos, sentí su miedo, al mirar a su hermano cuyo rostro se encontraba contraído en una expresión dura, y "valiente" aquello me sorprendió, y a la vez me dio ganas de reír, ¡so idiota! Se las daba de valiente, cuando por un mes, no estuvo pendiente de su hermana, yo lo miré con furia contenida, y cuando estuve a punto de hablar, una tierna mano se posó sobre la mía, gracias a Merlín que la inepta comadreja no lo vió por mi sobretodo negro, pero Potter, que olvidé mencionar, se dio cuenta. La miré, pude notar cierto temor en sus ojos, y trató de decirme que no me aventara sobre la cosa esa que ella llama hermano - Te hice una pregunta…- recordó, ¿Qué se creía? ¿yo?
Draco…- sentí su voz y la miré - ¿me esperas en el mismo sitio? – no pude evitar mirar a la comadreja, la miré nuevamente, no la quería incomodar, pero también quería defenderme contra ese maldito
No pretendo dejarte sola con este cromagnon…- dije
Estaré bien…-me dijo, obviamente sabía que le iba a decir
Esta bien… como veo que no me haces caso… ¿se puede saber que haces con Malfoy?
¿Qué tiene de malo? – no me pude contener, la pelirroja me miró y no me atreví a devolverle la mirada. Puse mi semblante altivo, y listo para luchar.
¡Lárgate Malfoy! – salió Potter
¡No te metas Harry! ¡esto no te incumbe!... ¿Saben algo? Tengo 16 años, puedo elegir mis amistades por mi solita, déjense de la estupidez y de meterse en mi vida, no les importa…váyanse con sus novias, y manténganse al ¡¡¡margen! – exclamó algo enfadada – Vámonos…- me susurró, yo no esperé que lo dijera dos veces, la tomé de la mano y salimos de allí, escuché el último grito del idiota
¡¡¡Ginevra, regresa!
Llegamos al manzano, nuestras manos seguían unidas, y la verdad no deseaba que sucediera lo contrario.
¿Te encuentras bien? – le pregunté al ver sus ojos compungidos, ella asintió y se sentó a mi lado, empezó a comer su manzana.
¡¡Es un idiota!... ¿Qué cree? ¿Qué tengo dos añitos?
Bueno, ya, no pensemos en eso… Tienes que hacer algo por mi…- recordé haciendo una sonrisa traviesa, el día anterior, había traído un juego de mesa, que Granger le había regalado, y bueno, como es de suponerse, gané, ambos pusimos penitencias, pero ella no quiso hacer la suya.
No pretendo hacer eso señor Malfoy…- me dijo con voz altiva.
Señorita Weasley, usted no es una buena perdedora
No pretendo decirle a Filch que es un gran hombre y de excelente porte…
Bueno, podemos hacerle un cambio…- sugerí, una grandiosa idea vino a mi cabeza, pero ella interrumpió
Si es algo que no tenga nada que ver con profesores, gente que odie, y desconocidos, lo tomo…- condicionó, yo sonreí
Bien, no está fuera de tus requisitos…- informé
¿Qué es?- preguntó algo asustada, yo reí. Me incliné hacia ella, nuestras narices casi se rozaban, se asustó un poco, pero no vaciló, creo que su orgullo es mucho más grande que el mío
…- me encantaba mantenerla en ascuas, y no era solo eso, sino también el echo de que iba a saber que me gustaba, y quizás ella todavía sentía algo por el idiota de cara rajada, no lo sabía, pero el que no arriesga, no gana – Bésame…- ella frunció levemente el ceño, y me miró directamente a los ojos.
¿Estas loco? – me preguntó en un susurro
No…- negué con una sonrisa
Déjame pensarlo, y luego te aviso…
Esta bien… pero mientras…- tomé una bola de nieve y se la lancé en la cara, ella abrió la boca, en señal de "ofendida" y me lanzó otra bola…
