Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen a mi si no a Masami Kurumada, esto es sin ningún fin de lucro. Por cierto, ni se emocionen...¡No yaoi!

Cosas no comunes 2.

Máscara de Muerte y Shun y el nombre.

Eso de retomar la vida de nuevo era demasiado "insólito" para él, sobretodo al momento de volver a sus actividades rutinarias, aquellas que habían servido para sanar su exilio personal y el cual, sus diversos compañeros intentaban asimilar a su ritmo.

Ante el incesante Sol que quemaba hasta las pestañas ,el santo de de la cuarta casa del Zodiaco, se maldecía al haber decidido caminar entre Rodorio, pues aquel cumulo de gentío le irritaba. Y es que el nunca había sido muy afecto a las caras irradiando felicidad ante la simpleza de las cosas como el olor de una flor o el sol iluminando de amarillo cualquier parte., ni mucho menos a las risas de niños corriendo entre la gente ni a la amabilidad de los habitantes. Todo aquello se le hacia de lo mas enfadoso para él, pero no era porque fuese un amargado si no porque simplemente el jamás había ido tan participe de esos sentimientos que parecieron esfumarse con su niñez y que solo daban destellos de su humanidad cuando su amigo Afrodite estaba cerca.

Y después se volvió a preguntar el motivo que lo había llevado hasta ahí:

Vino...—mascullo en un susurro para si mismo mientras seguía caminando entre las tiendas. Y es que como buen italiano que era, no era normal que en sus deliciosas preparaciones culinarias de su país natal las acompañara simplemente con simple agua, no, el deseaba un exquisito aperitivo para armonizar.

Al ver una tienda reconocida, formulo una sonrisa de satisfacción y se allego a ella, entrando sin el menor reparo .Platico unas palabras con el tendero y pago unos cuantos euros por dos bellas botellas de fino vino, para después dirigirse de nuevo hacia el murmullo con una bolsa de papel en manos.

Se detuvo unos segundos en el aparador de afuera, llamada su atención por una nueva botella de licor y la examino con detenimiento. Quiso volver a la tienda por ella, mas su pereza le indico que lo haría otro día con más animo y dinero, y así al girarse, su rostro se congelo en nula expresión. Entre el gentío, un rostro conocido le hizo entumirse y abrazar a su pecho las botellas.

Ahí estaba, el caballero de Andrómeda, comprando las más rojas manzanas en un puesto y a escaso metros de él, con una gran sonrisa dirigida a la jovencita que se las vendía. Le miro unos segundos y lo analizo. ¿Como era que ese mocoso siempre tenia esa gran sonrisa y positivismo a pesar de lo que sucediera o lo que había vivido?.Él era muy diferente a él, amable y tierno, solidario y esperanzador, nada que su carácter embonara con él suyo .Así de diferentes eran ambos y no entendía como su amigo Afrodite podía tener tanta simpatía por él si era una persona ,para su gusto, excesivamente feliz y a veces con dotes de llanto y debilidad, misma que le había llevado lejos hasta donde los dioses lo permitieron.

Sinceramente no deseaba tener que iniciar una conversación con el caballero y sin dudarlo, se hizo el desentendido cuando el de cabellos verdes giro su vista a todos lados sintiéndose observado. Volvió su silueta inerte hacia el ventanal de vinos y les leyó a cada uno la etiqueta como si fuera lo más interesante del mundo.

— ¡Cáncer!

Y como suele suceder, en sus intentos de pasar desapercibido, escucho su nombre. El sonido "feliz" regodeándose en la voz del santo de las cadenas, le hizo tensarse y arrugar los ojos al saberse descubierto.

— ¿Quién tiene cáncer?, eso es grave—pregunto un poblador despistado entre la multitud y al no recibir respuesta continuo su camino.

Poco a poco lo sintió posarse a su lado mientras se giraba hacia él para no ser descortés.

Para Shun tampoco era fácil, el siempre imponente y fastidiado santo de Cáncer era simplemente un ser del cual se podían esperar solo sandeces y sarcasmos ácidos, que si bien no todos eran de buen gusto, ciertamente sacaban de sus casillas a cualquiera. Pero Shun prefería optar por la cordialidad y nula hostilidad, menos después de los difíciles tiempos que habían pasado ambos y mentalizándose que en el fondo, él era así, seco, como Ikki, por todo aquello que había sufrido.

—Buen día caballero—saludo escueto el santo de las cadenas mientras dejaba ver los hoyuelos de su sonrisa. — ¿Va para el Santuario?

—Buen día—hablo casi por obligación Máscara de Muerte mientras sentía que pronto se atragantaría con tanta palabra. —Si, es tarde, hasta entonces.

El italiano dio la media vuelta y comenzó a avanzar hacia el otro lado del camino mientras trataba de parecer de lo mas , escucho el sonido de unos pasos hasta sus oídos y pronto sintió tras su hombro la presencia de Andromeda, siguiendolo — ¿Puedo acompañarle?, es que yo también voy para allá, a Piscis. Quiero obsequiarle algunas manzanas, se que son sus favoritas

El santo suspiro antes que su lengua gritara un despectivo no y trato de que el silencio le diera la cordura suficiente para no negarse. Y es que sabía de sobra que si lo hacia Piscis le reclamaría por su poca madurez y cortesía para con el santo y lo que menos deseaba era tener una discusión con su amigo de las rosas.

Y lo hizo, accedió con un simple ademan de su cabeza, aunque en el fondo sentía que le quemaba hasta el alma. Con suerte, Andrómeda no exclamaría ni una sola palabra en el camino y eso le agradaba.

Ambos caminaron uno a lado del otro saliendo del gentío. Cáncer se sentía abrumado y entonces recordó que el mismo se había colgado la soga al cuello al acceder ante Andrómeda, quien caminaba esbozando sonrisas y saludando a la gente que le reconocía con amabilidad.

En uno de esos tantos saludos, el italiano rió sarcástico y atrajo la mirada del santo.

—No creí que fueras tan popular, deberías ser artista de cine y no un caballero.

El de mirada esmeralda frunció su ceño y después sonrió—No es popularidad, simplemente amabilidad. A veces desestimamos el poder de una sonrisa y lo bien que le puede hacer a la gente en el peor momento. El italiano rodo sus ojos y silenció, apresurando sus pasos.

— ¿Y bien caballero...?—dudo en preguntar el menor—¿Cómo ha estado, después de todo lo que sucedió?

— ¿Cómo quieres que este, niño?— ironizo el santo — ¿feliz, alegre, cantando al sol y con todo un mundo de florecitas como tú?

El de bronce se sorprendió ante la respuesta y negó suavemente, sintiendo en rispidez en cada palabra .Andrómeda tenia mucha paciencia y tal parecía encantarle descubrir a las personalidades mas turbias y frías, pero Cáncer no solo no cedía, si no hería. El silencio se torno aun mas pesado cuando llegaron a los límites del Santuario y a unos cuantos metros lejanos de la primera casa. Estaban los dos, uno al otro compartiendo inquietud.

El sonido de los pasos de cada uno era lo único que les acompañaba y el silencio comenzaba a hacer mella en ellos como el sonido de una gotera cuando nos quiebra la paciencia. De reojo, Cáncer miro a Shun y noto su rostro contrariado. Después de todo, le recordaba a su amigo Dite, mismo semblante, misma situación cuando pretendía hacerlo hablar mas de la cuenta.

Y así, se volvió al frente cuando el santo de las cadenas abrió los ojos como si se le hubiera ocurrido una gran idea y susurro:

—Máscara, ¿puedo preguntarte algo... muy íntimo?

El de la cuarta casa gruño y frunció su ceño, pronunciando un explayado: —No.

El de cabellos verdes parecía que no se daría por vencido y objeto convencido: —Aunque te niegues, te lo preguntare de cualquier manera—pauso misterioso—¿cuál es tu nombre verdadero?

El de cabellos grises se tenso de inmediato, aquello había sonado como un gran mofa y detuvo unos segundos su marcha, dedicándole una mirada indagadora y aterrorizante, mas el menor no se inmuto esperando con una simpleza de emociones, respuesta.

— ¿Qué estupidez es esa, mocoso?—rio sádico el santo y continuo su camino.

—Mi nombre es Shun y Andrómeda a ratos, lo sabe—aclaro—y no es que me corresponda, pero si creo que seria mas amigable hablarnos por nuestros nombres "reales" .Podría servir para ser mas fraternales los unos con los otros y ayudar a sanar amistades. ¿Es un comienzo, no te parece?

El santo se carcajeo ante la respuesta del santo, tratando de ofenderlo y con esto, alejarlo de caminos que el mismo no quería recordar.

—No importa cuanto lo niegues, seria fantástico que pudiéramos llamarte con tu nombre de nacimiento, seria más familiar y menos intimidante.

— ¡Maldición!—mascullo divertido el santo del cangrejo—,¿insinúas mocoso que mi nombre es ...?

—Oh vamos, dígame su nombre—objeto con su gran sonrisa Shun— además el señor Afrodite o mejor dicho...Alexandre estuvo de acuerdo en ello.

El santo arrugo su cara y se hundió en sus pensamientos, ¿Cómo era posible que aquel secreto tan grande que tanto él como Dite habían callado por tanto tiempo ,el mocoso de a lado lo mencionara con tal desfachatez?.Discutiría con Dite al respecto y sobretodo por andar de maldito hablador y traidor.

— ¡Eres irritante mocoso!—exclamo al borde de la desesperación el cangrejo, deteniendose— ¡Ya déjame de seguir, no te diré nada para aplacar tu estúpida curiosidad y mas vale que te largues!

—Pero usted me dijo que podía acompañarlo...—exclamo extrañado el santo.

—Cambie de opinión—añadió ansioso el dorado y luego esbozo una sonrisa cínica—es más, voy a un burdel, ¿quieres venir o te da miedo, chiquillo?

Andrómeda sonrió distraído ante la desesperación del cangrejo y cuestiono— ¿Tan difícil es decirlo?

— ¿Quieres que te mande al Yomotsu a comprobarlo?

—Valdrá la pena si lo se—bromeo amable el santo, dejando absorto al de Cáncer que poco a poco veía fragmentada su paciencia. —Por favor.

— ¿Por qué, porque Athena me atormenta así?—pregunto al aire el cangrejo y luego volvió al santo.—¡Que necio!, ¿que acaso no te das por vencido, osadito?

—No, porque realmente me interesa saberlo, poder saber algo mas de usted, algo que solo usted ha ocultado para no ser afectado por el universo. Quiero conocer a la persona detrás de la armadura, esa persona asombrosa que comparte cosas con Dite y que es tan humana como cualquiera.

Aquellas palabras habían sacudido al santo por completo, pero no del cuerpo si no del alma. ¿Acaso Shun podía ver algo bueno de su despreciable concepto de si mismo?.El no era un sucio asesino, de hecho se bañaba bastante más que Saga, pero si se había equivocado y aunque deseaba enmendarse, no tenía idea como empezar. Quizá si accedía un poco...

— ¿De verdad crees que hará diferencia si te lo digo?—cuestiono incauto.

—Si, lo creo.

En ese momento el mundo se detuvo unos segundos en un silencio eterno mientras el italiano abría un poco los labios para pronunciar lentamente:

—Mi nombre, mi verdadero nombre es...

¿Acaso seria posible?

—"Ikki"—seseó divertido el santo y se echo a reír dejando resonar su macabra carcajada por el inicio e las escalinatas hacia Aries. Shun negó con la cabeza y decidió poner fin a la diversión de Cáncer. Él no se prestaría a tal juego.

El cangrejo comenzó a subir algunos escalones y su risa se calmo lentamente cuando dejo de sentir la presencia del de cabellos verdes. Curioso giro sus talones y giro un poco a su dorso, notando el rostro desilusionado del santo de las cadenas. Extrañamente, sintió una necesidad de regresar y preguntare al santo que había sucedido, si acaso su broma había sido tal hiriente. Maldijo al viento y volvió con pereza atrás:

— ¿Qué te pasa ahora, niño?

El de cabellos verdes determinado le miro—Solo creí que era un comienzo, del cambio, pero veo que no tiene importancia.

Andrómeda comenzó a andar hacia Aries con manzanas en mano y solo se giro un momento para despedirse:

— Nos vemos caballero en otra ocasión, voy a Piscis.

Y cuando Shun le dio la espalda, Cáncer sintió que aquellas palabras lo habían abofeteado en el orgullo y quizá en su poca sensibilidad. Sin dudarlo y antes que partiera, el dorado perdió la cordura y murmuro con la suficiente fuerza para que el otro le escuchara:

—Mi nombre es Ángelo. ¿Es extraño no?

Andrómeda se detuvo de inmediato y sonrió para sus adentros. Lo había conseguido.

Se giro un solo instante y le miro con la más sincera alegría:

—Hasta pronto Ángelo—pronuncio radiante Andrómeda emprendiendo el camino de sus pasos hacia la siguiente casa mientras su silueta desaparecía entre la tarde.

El italiano esbozo una ultima sonrisa sin importarle lo contrastante que podía sonar aquello de angelical a arisco y lo vio marchar, dibujando una sonrisa innata, con cierta inocencia y alivio que conmovía.

En el fondo, le recordaba a Afrodite, con él tampoco había cosas comunes que compartía, sin embargo, era eso precisamente lo que mas les había unido, y eso y las palabras de Andrómeda le recordaron que también tenia humanidad y sobretodo...un gran corazón.

Continuara...

Pues como dijo Jack el destripador, vámonos por partes que ando trabajando cuatro fics a la vez! hahah mil gracias chicas ustedes fueron mi inspiración y no se preocupen sus sugerencias son como agua en el desierto ósea inspiradoras y vitales ,gracias,gracias,por su cariño.

Por cierto el nombre de Afrodite fue al azar ya que no se me ocurría ninguno y pensé en usar alguno de fanfic pero seria mucho problema con los autores y su autorización, en fin, decidí Alexandre nomas porque si, respecto a Mascara de muerte, creo que el fandom le ha adaptado ese nombre y me siento cómoda al usarlo.

Linn Apple no sabes cuanto me han animado tus palabras, fueron como un shock de inspiración que necesitaba y es que hace mucho que no me decían que les gustaba mi forma de escribir ,creía que la magia se me había acabado y veo que aun tengo mucho para contar.

Minako Uzumaki espero sorprenderte muy pronto y aunque sea en términos amistosos ,porque para el romance es en el otro fic romántico, que se llama Bajo la nieve pero que cambiare el titulo a Living without you.

Helena Hibiki,hola nena a ti ya te he visto merodeando mis otros fics y no he tenido la oportunidad de agradecerte el cariño y confianza para mis fics! Espero que te gusten los demás capis y te mando muchos besitos.

Y a todo aquel que se perdió por aquí ,mil gracias por su tiempo y palabras, sigan sugiriendo que les gustaría ver y quiza la próxima viñeta se las cumpla, nomas con paciencia!