NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE DISNEY, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO.

¡holaaaa! la verdad, no me esperaba comentarios ¡Muchísimas gracias por los reviews, las alertas y los favoritos! me han llenado de muchas más ganas para continuar con esta historia.

Comentarios:

kerolunatica: mil gracias, ojalá otros autores se animen también a escribir. Por cierto, estoy empezando a leer tu fic y me está gustando. Haber si puedo terminarlo esta noche :)

Marianita-chan: saber que cuento con tu apoyo y posible admiración me hizo sentirme como alguien... no lo sé... me removió varias cosas adentro. No es algo que se lee todos lo días. Muchísimas gracias, me alegra saber que te gustan mis historias y además mi manera de escribir. Por personas como tú, es que todavía sigo creyendo que podría ser buena escritora. Mil gracias por tus ánimos.

enjoy!


15 años.

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Cornelius estaba ansioso. Por su excelente promedio y destacado IQ se graduaría de la universidad ¡Impresionante! Sabía que llegaría alto, pero no tanto. Sería el más joven de toda la graduación y el que, además, diría el discurso de agradecimiento y despedida. Sus padres estaban fascinados e ilusionados, arreglándose esmeradamente para la ocasión.

Él estaba en su recámara acomodándose el moño del traje. Lo había escogido su madre, era negro, elegante, realmente acorde a la ocasión. Encima de puso la sotana y llevó el gorro en sus manos. Impaciente, bajó hacia el auto, donde se recargó para esperar a sus padres.

La calle donde vivían no estaba muy transitada. Ya que la casa fue te antaño un observatorio, las colonias estaban a varios metros de distancia y no tenían vecinos en el sentido estricto de la palabra (nadie vivía a su lado). Por eso, ver a gente pasar era extraño. A menos que tomaran la calle para subir la colina y descender hacia el campus universitario (Bud se beneficiaba mucho viviendo tan cerca de su trabajo).

Los autos iban pasando rápidamente, llevando más familias de otros universitarios ansiosos por la ceremonia. Ni por asomo Cornelius esperaba encontrarse con una muchacha delgada, de cabello negro y liso cayendo por su espalda, lindamente vestida y caminando con una sonrisa.

—¿Cornelius?—lo llamó—¿Eres tú?

Él volteó. Le pareció ligeramente conocida. Tras verla unos segundos, analizando sus facciones y sus ojos castaños, descubrió quién era:

—¡Ah, Franny!

Se inclinó para darle un beso en la mejilla, el típico saludo de los jóvenes.

—Me alegro mucho de verte.—dijo ella—Ha pasado tanto… ¿Dos, tres años? No recuerdo bien.

—Sí, dos años. No te volví a ver en el parque.

—Me mudé.—admitió con un dejo de culpa—Ahora voy a otro. Aunque hay algunas quejas de deportistas que seguro me mandaran a practicar en mi casa.

No sonaba molesta, más bien divertida, y el humor hizo que Cornelius riera un poco. Había cambiado en ese tiempo. Era más alta, y desarrollada que antes. La linda diadema, a juego con su coqueto vestido de falda holgada con discretos tacones. Ya no era una niña, era una adolescente, con unas cuantas espinillas en sus mejillas y pecas alrededor de su nariz.

Franny miró la sotana.

—¿Te gradúas?

—Sí… tomé unos cursos adelantados y… los adelanté aún más.

—Niño genio, yo sigo en la secundaria y apenas puedo con mi tarea de química.

—¿Ah si? Creí que te gustaba la ciencia.

—Biología, no química ni física.

Bien, eso no lo sabía.

—¿A dónde vas?

—A la Universidad. Me quedé dormida y tuve que venir a pie, mis padres deben estar esperándome. Hoy se gradúa mi hermano mayor, Gastón.

—No lo conozco…

—No me sorprende. Él estudia en Ciencias Sociales…

—Ah…

—¡Hijo ya estamos listos!

Lucille salió con una sonrisa encantadora y luciendo un conjunto moderno color rojo. Bud atrás cerró la puerta con llave y dio brincos hacia el auto. Lucille se detuvo, mirando a Franny.

—Hola querida—la saludó con una sonrisa—¿Eres amiga de mi hijo?

—Podría decirse…

—Mamá, ella es Franny Framagucci, una amiga de la escuela.

Lucille le tendió la mano y Franny la aceptó gustosa. Después del típico apretón, la mujer se inclinó para besarle la mejilla. Tal gesto de confianza hizo que la chica se sorprendiera, pero sintiera extrañamente cómoda.

—¡Mucho gusto! ¿Vas a la universidad? ¡Podemos llevarte!

—Ah si, voy por mi hermano pero ¿No será mucha molestia?

—¿Molestia?—habló Bud desde el asiento de conductor—¡Claro que no! ¡Sube! Anda Cornelius ábrele la puerta, muestra tus modales.

Cornelius musitó un "lo siento" y Franny asintió. Le abrió la puerta de los asientos traseros, ella se deslizó con gracia y Cornelius se sentó a su lado. Cada uno estaba en el otro extremo, por las ventanas, realmente incómodos. No se habían visto en dos años enteros y no sabían cuántas cosas cambiaron desde que fueron niños.

—¿Y dónde estudias, Franny?—preguntó Lucille a la muchachita.

—En la Secundaria Franklin G. Fourther. Al otro lado de la ciudad.

—Sí la conozco ¡Encantadora escuela! ¿Te gusta la música, verdad?

Efectivamente, la escuela tenía un enfoque musical impresionante. Aunque eso no evitaba que Franny viera sus demás materias normales, las optativas y clases particulares consistían en la enseñanza de partituras y perfeccionamiento al tocar instrumentos.

—Me fascina.

—Franny tiene una interesante teoría, mamá—intervino Cornelius, haciendo que la chica lo viera amenazadoramente para silenciarlo—Ella dice que las ranas tienen más talento musical que las personas y entrena un grupo para probarlo.

Franny se encogió. Muchas otras personas, maestros suyos incluso, se habían burlado de ella por eso. Y temía que los padres de Cornelius lo hicieran. Pero Bud volteó un segundo ansioso y repuso:

—¿De verdad? ¡Que interesante! Deberé escuchar tus ranas un día de estos.

—No cantan más que Jazz—dijo, tímida—Y realmente, no he avanzado mucho con mis investigaciones.

A Cornelius le dio algo de sentimiento verla tan tímida e insegura sobre sus trabajos científicos. Lucille también lo notó y le sonrió animosa.

—El Jazz es el alma del sur y yo soy sureña. Estoy segura que tus ranas se escuchan mucho mejor que ese intento patético que es el Jazz rock.

Franny rio de buena gana, al igual que Lucille. La Familia Robinson era realmente buena, demasiado amena y sencilla para creer que eran genios millonarios repletos de influencias. Siguieron charlando de otras cosas.

Conforme Franny hablaba, Cornelius la observaba. Era una chica entusiasta, y llena de ideales. Le recordó a él mismo con esos diarios llenos de ideas e inventos en espera de poderse desarrollar. La idea de las ranas cantantes podía sonar tan descabellada como unos tubos que usan la succión del aire para transportar de manera segura a las personas. Nada podía descartarse.

Y la pasión con la que hablaba de ello le hizo enamorarse del mismo proyecto. Usaría tiempo libre para llevar una investigación por su cuenta.

Llegaron a la universidad, se estacionaron en el exclusivo del profesor Bud y bajaron. El foro estaba decorado de una manera elegantemente alegre. Cornelius se despidió para irse con los demás estudiantes. Franny encontró a sus padres, había asientos al lado de ellos donde se colocaron los señores Robinson.

Los Framagucci y los Robinson llevaron una charla tan amistosa que Franny quedó gratamente sorprendida. Guardaron silencio ante el inicio de la celebración y aplaudieron a los mencionados.

Iban pasando los estudiantes con sus sotanas y recogían los diplomas sonriendo. Franny se puso de pie y aplaudió con sus padres cuando vio a Gastón salir y agarrar el diploma orgulloso. Tomó asiento, esperando a que la ceremonia terminara. Salió al fin Cornelius. Motivada por un extraño sentimiento, Franny se puso de pie con los señores Robinson aplaudiendo vehementemente y extasiada. Cornelius agarró su diploma y dirigió al podio. Le tocaba dar el discurso.

Fue tan breve, conciso y motivador, que la hizo llorar.

—Hoy terminamos un escalón. Mañana empezaremos otro. Y después uno más. Iremos ascendiendo de manera constante, siguiendo el flujo del río de las innovaciones. Compañeros, solo tengo una cosa que decirles: caminen hacia el futuro.

Todos se pusieron de pie aplaudiendo y gritando. Los graduados, tradicionalmente, lanzaron hacia el cielo los gorros y dieron gritos de júbilo. Eran profesionistas.

Y Franny, extrañamente, se sintió una más en la celebración. Aquella frase quedaría marcada en su corazón por el resto de su vida: camina hacia el futuro.


Muy bien, Cornelius ya se graduó y los sentimientos empiezan a nacer en esta linda pareja. Los capítulos irán siendo más largos y complejos conforme más cosas tengan que ir enfrentando. Verán que no será un cuento color de rosa, tendrán sus pruebas, como cualquier pareja que termina siendo un matrimonio lindo y estable.

Nuevamente, muchísimas gracias a todas las personas que comentaron y me siguen animando para que termine éste y más proyectos de "Meet the Robinsons" a ustedes va completamente dedicado éste capítulo.

Ah, y perdonen si la escena de la graduación no es muy realista. Por azares del destino no he tenido una graduación propia y me basé en las que he visto en las películas. Espero me perdonen por ésta falta, los siguientes capítulos serán mejor investigados, lo prometo.

Mil gracias por leer.

chao!