Primero que nada, me disculpo por no haber actualizado en tanto tiempo... tenía este cap y no lo había subido por alguna razón. En fin, aquí les va. Perdón por el formato, FF no me deja ponerle el formato a mi antojo.

OOO

Saliendo del boque con cierta lentitud, Norman dejó atrás al fantasma de Tyrone, sosteniendo las tiras de su mochila usando ambas manos y encaminándose hacia su hogar. Avanzaba con pasos desanimados, frustrados tal vez, manteniéndose encorvado y con los ojos fijos en el suelo, evitando así las malas miradas que los pueblerinos solían darle por donde quiera que pasaba.

Detestaba eso…

Si fuera por él, seguro usaría el transporte público. Pero en un pueblo tan pequeño como Gravity Falls no valía la pena sabiendo que su casa no estaba tan lejos.

Al llegar a la residencia, se detuvo frente a la puerta, suspirando con resignación antes de sacar sus llaves y abrir la puerta principal. —Ya llegué…

— ¡Bienvenido cielo! ¿Dónde estabas? —Preguntó con dulzura una voz femenina, evidentemente la de su madre, quien se encontraba en la cocina preparando la cena. Sin embargo, antes que el chico pudiese contestar, se escuchó una segunda voz… Una masculina.

— ¿En serio debes preguntar? ¡Era obvio que estaba en el cementerio! ¿¡Dónde más estaría hablando con los muertos!? —Era la voz de su padre. El hombre sonaba como si el preguntar el paradero del niño fuese una tarea pesada e innecesaria. —Seguro ya hasta se hizo nigromante.

Norman sólo los escuchaba en silencio, girando los ojos ante el último comentario de su padre. ¿Nigromante?... Ese adjetivo era nuevo…

—Perry…

— ¡Lo digo en serio, Sandra! —Continuó el señor Babcock. —No me sorprendería entrar a su cuarto… ¡Y encontrar vísceras de animales!

Esto ya se estaba saliendo de contexto, el joven médium no estaba interesado en seguir escuchándolos. Así que, ignorando la pequeña discusión de sus padres, subió por las escaleras directo a su habitación, donde dejó caer su bolso a un lado y cerró la puerta tras de sí. Perfecto… Aún podía escuchar sus voces amortiguadas…

Haciendo lo posible por no pensar en ello, se acercó a su escritorio y apartó todos los juguetes de este, dejándolos caer al suelo y sentándose para apoyar la barbilla en sus brazos, volviendo a suspirar. Con suerte, el silencio vendría luego de unos minutos y podría intentar despejar su mente.

Sólo que la soledad no duró mucho. En cuestión de un par de minutos, la abuela de Norman hizo aparición, aproximándose a su nieto para colocar su mano sobre el hombro ajeno.

— ¿Todo en orden, Norman?

El chico levantó la cabeza un poco, mirando de reojo al fantasma, aunque no hubo respuesta alguna por su parte. Sólo ocultó su rostro al recostar la frente en sus brazos cruzados sobre la mesa.

— ¿De nuevo el incidente con la bruja?

—Algo así… —Gruñó el menor. —… Ahg… es sólo que… Sé que han pasado ya tres meses, pero aún no entiendo cómo pudieron olvidarlo, ¡No tiene sentido!

La mujer mayor no pudo evitar sentirse terrible al no poderle decir a su nieto la verdad, pero sólo trató de consolarlo y sostener una de sus mejillas con ternura maternal.

—No tienes por qué darle importancia, *inserte consejo útil aquí*

Tenía razón… Pero era complicado no pensar en toda la situación. —Es que... si nada más fuera lo de la bruja… —Comenzó, levantándose de su asiento para caminar al centro de su habitación. Parecía estar inmerso en sus pensamientos y memorias, dando pequeñas vueltas a lo largo del lugar.

—… También las criaturas, hay tantas cosas pasando en este pueblo… ¡Y nadie parece notarlo!... Pero… —Se detuvo, recordando un pequeño detalle. —Parece que hay otro chico que lo sabe… o lo recuerda.

—Esas son buenas noticias, —Sonrió el fantasma. — ¿No lo crees?

—No lo sé…— Norman pareció hesitar. —Él… uh... Estaba como vigilándome. —No lo sabía a ciencia cierta, tampoco tenía pruebas. Sin embargo, llevaba algunos días sintiéndose vigilado de forma constante sin importar dónde estuviese. De sólo pensar en ello se le daban escalofríos.

— ¿Cómo lo sabes?

—Tenía una cámara y… Un cuaderno, con él. —Fue la única información que dio, no se atrevía a comentar lo demás. Tal vez sólo estaba siendo algo paranoico.

—¿Y por qué no podría ser que sólo estaba investigando actividades paranormales? Justo como tú haces a veces. —La mujer sonrió, pareciéndole graciosa la situación.

—Uh… —Más Norman no tuvo el tiempo de responder, pues un repentino gruñido proveniente del exterior llamó la atención de ambos, seguido por un fuerte crujido y la alarma de un auto, seguro éste había sido aplastado. Rápidamente, el médium corrió hacia la ventana y miró hacia afuera, observando con horror a una bestia verde con enormes dientes destruyendo todo a su paso: volcaba autos, reventaba tomas de agua y gruñía, parecía… ¿Estar buscando algo?

— ¿Qué es todo ese ruido? —Preguntó la abuela, llevándose las manos a las caderas. —¡No tengo mi audífono y aún así puedo oírlo!

—Problemas —Fue la respuesta del joven, quien se apresuró en agarrar de nuevo su mochila, allí tenía todo lo que necesitaría. Echándosela al hombro y bajando lo más rápido posible, salió de la casa, sólo para ser confrontado por el monstruo cara a cara.

Norman miró a la enorme criatura y tragó en seco, sintiendo temor al notar su gran tamaño y feroz aspecto, pero no tenía tiempo qué perder. Haciendo lo posible por actuar de inmediato, llevó la mano detrás de sí para alcanzar su mochila y buscar algo dentro de ella, pero ates que pudiera hacerlo la criatura lo levantó del suelo.

Sniff…

Sniff…

Unas olfateadas seguidas de un rugido hicieron que el humano cerrara sus ojos, tratando de soltarse del agarre del Gremloblin, aunque sus repentinos pasos veloces le sacudían y dejaba sin poder salvarse de su aprisionamiento.

— ¡Uhg! —Entre tanto forcejeo, el médium logró zafar su brazo para re-intentar alcanzar el contenido de su mochila, pero uno de los violentos saltos de la criatura le hizo soltar la agarradera.

Oh no…

Para su suerte, justo antes que la mochila cayera al suelo un carrito de golf pasó por los pies del monstruo, permitiendo que uno de los pasajeros sacara su brazo y atrapara el bolso.

— ¡Lo tengo! —Exclamó una voz femenina, sonriéndole al conductor.

Norman no pudo ver quiénes eran, pero su captor siguió al carro con su aguda mirada, volteando el rostro hacia ellos sólo para ser golpeado con una roca en uno de sus ojos. Instantáneamente, soltó un quejido de dolor, dejando caer al médium.

—Ahg… —Se quejó éste igualmente al impactar contra el suelo, moviéndose con dificultad hasta lograr ponerse de pie. Estaba adolorido, sí, pero no había tiempo para enfocarse en ello, pues el monstruo con un rugido amenazaba con volver a atacar.

El menor de los Babcock miró a su alrededor, buscando algo con qué defenderse. Hasta que notó al carrito de golf regresar a él. ¡Un momento! ¡Ellos tenían su mochila! Necesitaba recuperarla si quería deshacerse de aquella criatura.

— ¡Oigan!... Esa es mi… ¡Ahhhhh! —Ni siquiera pudo terminar la frase, pues al tomar al carrito por uno de sus tubos fue arrastrado por éste, teniendo que correr para no caer y lastimarse.

— ¡Te ayudaré a subir! —Ofreció una chica de cabellos largos y castaños, tomando a Norman por la otra mano y ayudándole a entrar al auto. Ahora que Norman la veía mejor, se parecía al chico que había conocido un rato. —Eres Norman, ¿Verdad? ¡Mi hermano ha hablado mucho de ti!

— ¡Mabel! ¡Este no es el momento!

Oh, allí estaba Dipper.

Con los pesados pasos de la bestia detrás de ellos, era casi imposible el no alzar la voz en tan peculiar conversación fuera de lugar, sin mencionar que Dipper tomaba cada curva cerrada a gran velocidad, ¡Cada vez que lo hacía casi se caían del carrito!

— ¡Ahí viene! —Anunció Norman, señalando el monstruo que al intentar tomarlos, destrozó el techo del vehículo con sus garras, ganándose un grito triple por parte de los tripulantes.

No podían seguir conduciendo por el pueblo sin ningún rumbo preciso, destruían todo a su paso y eso les traería problemas. El menor de los tres se volteó para detallar mejor a la criatura, si tan sólo…

… ¿Qué…?

De un momento a otro, Norman ya no se encontraba en el auto siendo perseguido por el monstruo, tampoco estaba en compañía de los gemelos. Viendo a su alrededor con inseguridad, notó que se encontraba en la avenida central de Gravity Falls, parado justo frente al ayuntamiento donde una vez convenció a los habitantes para no atacar a los zombies. Pero… ¿Por qué estaba allí?... ¿Por qué había una multitud enardecida frente a él?

Con antorchas y rastrillos en las manos, gritaban a todo dar palabras que el médium no podía comprender, sin embargo, a juzgar por sus miradas despectivas y llenas de odio dirigidas hacia él era fácil de saber que significaba problemas.

… Fenómeno…

… Brujo…

¡Nigromante...!

¡QUÉMENLO!

Por fin las palabras cobraron forma, haciendo eco en sus tímpanos, taladrándolos, abrumándolo, era como si proviniesen desde lo más profundo de su mente. Intentó cubrir sus orejas con ambas manos, cerrando los ojos con fuerza, pero nada parecía aplacarse. Con cada segundo que pasaba se intensificaban los gritos.

Hasta que, repentinamente, todo quedó en silencio.

Aún se sentía aturdido, abriendo los ojos poco a poco y encontrándose con… ¿Oscuridad?... ¿Dónde estaba el ayuntamiento? ¿Y la multitud…? Ni siquiera podía ver dónde estaba parado.

—… ¿Ho-hola…? ¿Alguien…? —Preguntó mirando a su alrededor, aún sin obtener respuesta. Lo único que pudo diferenciar a la lejanía fue un destello de luz brillante, que pronto se propagó, casi cegándolo al instante.

OOO

Despertando con dificultad, Norman se llevó la mano a la cabeza, sacudiéndola un ligeramente y haciendo su mejor esfuerzo en incorporarse. ¿Qué habría pasado…? No lograba ubicarse, pero lo primero que sus ojos distinguieron fueron los hermanos mirándole expectantes.

— ¡Está vivo! —Celebró Mabel con alegría. — ¡Y mira Dipper! No parece estar en shock como los clientes de la cabaña —Continuó, sacudiendo a Dipper con exagerada emoción. Éste, sólo la empujó con suavidad para apartarla, ajustándose la gorra y carraspeando la garganta.

— ¿Estás bien, Norman? —La mirada de intriga y sospecha que le entregaba el más bajo al hablar hacían que el médium se sintiera incómodo.

—Uhm… supongo. —Fue su respuesta, frotándose los párpados mientras se ponía cabizbajo. Le dolía la cabeza, parecía girar y le palpitaba por la presión sanguínea… Era terrible, sin mencionar el amargo sabor que la "visión le había dejado". Pero no tenía tiempo para pensar en ello. — ¡El monstruo! —Recordó de forma repentina. — ¿¡Dónde está!? —Se podía escuchar el nerviosismo en su pregunta, mientras miraba a su alrededor con evidente inquietud, tratando de encontrar dicha criatura.

—No tienes por qué preocuparte por él, ¡Los gemelos misterio nos encargamos de ese feo monstruo! —La castaña hizo alarde de los actos anteriores, rodeando a su hermano con un brazo por los hombros, una sonrisa brillante iluminaba su alegre rostro.

—En realidad, fue bastante sencillo —Continuó Dipper con orgullo. —Sólo nos bastó con un espejo y… —Sonrió de medio lado. —En un par de segundos huyó aterrado de nuevo al bosque.

Parecía ser demasiado sencillo para un monstruo tan violento y destructivo, pero era la primera vez que Norman veía uno de esa especie, ¿Por qué dudar de su palabra? Después de todo, eso era lo que hacían los demás con él: Desconfiar, él no era como los demás.

—Por cierto, ten. Casi pierdes tu mochila —El menor de los Pines le hizo entrega de la mochila al médium, quien agradeció con una tímida y apenas visible sonrisa antes de tomar su pertenencia. Pero, lo que los chicos desprevenidos no sabían, era que alguien a la lejanía los estaba observando. Más en cuestión de segundos, aquella silueta se retiró con gran rapidez.

Un pequeño escalofrío recorrió la espalda de Babcock, por lo que volteó ante la sensación. No era como si no sintiese constantemente que alguien lo vigilaba, sólo que esta vez se trataba de una sensación distinta.

De inmediato, Dipper frunció el ceño, sospechando de la anomalía frente a él y Mabel. Luego de una mirada rápida a su gemela, se dirigió al más alto. — ¿Viste algo? —Quiso saber, pero Norman sólo negó con la cabeza.

—No… Creí haberlo hecho, pero no era nada—Respondió bajando la vista hacia el suelo, antes de repentinamente levantarse y echarse la mochila en ambos hombros. —Uhm… tengo que irme —Ni siquiera dio explicación alguna, sólo… Tenía que retirarse.

— ¿¡Qué!? ¡No puedes irte así! —Se negó Mabel. — ¡No sin antes ser revisado por la Doctora Mabel! Boop— Posó su dedo índice en la punta de la nariz del chico. En realidad estaba algo preocupada, no muchos escapaban del Gremloblin sin quedar en shock, ella lo sabía por experiencia.

—Nosotros también tenemos que irnos, Mabel —Interrumpió Dipper, mirándola con seriedad. Tanto estar cerca de la anomalía hacía estragos en él… Su pecho se sentía pesado y sus manos horriblemente sudorosas, estaba cayendo bajo sus efectos y quién sabe qué pasaría después.

No hizo falta que se dijera más, Norman sólo suspiró y se despidió de ellos antes de seguir su camino.

— ¿Por qué lo dejaste ir Dipper? ¡Era tu oportunidad para investigarlo de cerca! —Habló la chica una vez que el tercero se había retirado.

—Es una anomalía, no se puede investigar tan de cerca, ¿¡Quién sabe qué podría hacernos!?

— ¡Estás siendo paranoico! Es sólo un chico, ¿De verdad crees que es peligroso?

— ¿Recuerdas lo que dice el diario? No confíes en nadie —Respondió Dipper, sacando el diario de su chaleco para señalarlo. —Hasta ahora ni siquiera sabemos si es humano y toda la información que he recolectado indica que esconde algo —Prosiguió, sacando igualmente una pequeña libreta donde tenía varios apuntes, revisando con cuidado las últimas hojas. No importaba qué tan "normal" se veía… Nada en Gravity Falls era de fiar. —¡Y lo voy a averiguar!