Detrás de la puerta cerrada de su estudio, Kurt estaba cortando y fijando metros de terciopelo rojo profundo, escuchando las suaves notas procedentes de su sala de estar. Antes de que él se encerrara aquí, asegurándose primero de que Blaine estaba bien con esperar a su hermano en su casa en lugar de en la de Cooper, le dijo al chico que podía hacer lo que quisiera mientras Kurt trabajaba. Le dio la contraseña de acceso al wifi y el control remoto de la televisión, señalándole las películas y su colecció de libros, pero Blaine sólo le preguntó si podía utilizar el piano olvidado en la esquina. Había llegado con el apartamento y Kurt solía tocar con regularidad, pero últimamente no se había sentido con ganas.

Eran más de las nueve ahora, y la música había estado fluyendo durante la última hora. Si Kurt no supiera que era el adolescente en su sala de estar, juraría que tenía que ser una grabación. El chico era bueno. Kurt sabia algunas piezas después de haberlas tocado él mismo, aunque nunca con tanta habilidad, tuvo que admitir. Otras sonaban como interpretaciones al piano de algunos de los 40 grandes éxitos y para su sorpresa, canciones del ensayo al que Blaine acababa de asistir.

El chico nunca había escuchado estas canciones antes, él mismo se lo había dicho. Cuando Kurt había terminado con los accesorios y había ido a buscar a Blaine, lo encontró sin aliento y asombrado, encantado con todo. El teatro, los actores, el proceso de ensayo y la propia obra. Y ahora, Kurt podía reconocer claramente las melodías que él se sabía de memoria después de escucharlas docenas de veces. El chico sólo las improvisaba sobre las pocas veces que las oyó, sin ni siquiera una nota falsa. Simplemente otra cosa impresionante sobre Blaine Anderson.

Lo que no cambió el hecho de que Kurt estuviera actualmente escondiéndose de él en la soledad de su estudio.

Hasta el momento, Blaine había demostrado ser una compañía fácil, por lo que el temor que Kurt había sentido esta mañana pensando en las horas que tendría que pasar "de niñera" se había disipado en su mayoría. Habían hablado amistosamente durante toda la cena en el restaurante griego favorito de Kurt (él había insistido en pagar esta vez, bromeando acerca de hacer una excepción a su regla de "sólo pago en las citas," lo que hizo que Blaine se sonrojara hasta las raíces de su cabello).

Pero para el momento en que lograron volver al apartamento de Kurt, el chico se quedó en silencio y miraba con nostalgia a su teléfono, claramente suspirando. Kurt entendió, de verdad que sí, pero de repente se sintió agotado. No importa lo bien que se sentía su compañía, no estaba acostumbrado a pasar tanto tiempo con otras personas. Quizás no era exactamente un solitario, pero tenía una muy fuerte necesidad de independencia y de tiempo a solas. Cuando estaba con alguien, él siempre daba todo... toda su atención y cuidado, pero tanto enfoque sólo podría mantenerse durante un cierto periodo de tiempo. Y hoy también estaba exhausto. Así que cuando llegaron al apartamento, su mal humor estaba casi rebosante, y él no quería que todo explotara sobre el niño, que después de todo, no había hecho nada malo.

Es por eso que se escapó a su cuarto de trabajo. Era su lugar feliz, y con la música calmando sus crispados nervios, su irritación se desvaneció poco a poco. Aunque todavía cansado, él consiguió el segundo aire que necesitaba.

El piano se quedó en silencio por un momento antes de que las notas suaves regresaran, dispuestas en una melodía familiar. Antes de que Kurt pudiera reconocer la canción, oyó una voz cantando junto con la música, cálida y suave, y dejó de arreglar la tela en el maniquí y se limitó a escuchar, paralizado.

You think I'm pretty without any make-up on
You think I'm funny when I tell the punch line wrong
I know you get me so I let my walls come down... down...

La popular canción era suavizada en esta versión, ralentizada hasta que era más como una balada que un éxito pop, y sonaba encantadora, cantada con tanta emoción que la voz de Blaine temblaba ligeramente y se quebraba en algunas partes. Tenía que tener un significado especial para él, ¿tal vez conectada de alguna manera con el ex-novio? Se sentía casi como espiar en un momento privado, pero Kurt no pudo evitar disfrutar de lo que oía. Blaine claramente no había sido elegido como el líder de su club Glee nada más porque sí.

Las últimas notas de Teenage Dream se desvanecieron y el apartamento se quedó en silencio por un largo rato antes de que Kurt escuchara la charla tranquila de la TV en el fondo. Sonrió para sí mismo y se sentó para comenzar a coser el primero de los tres vestidos que necesitaba empezar esta noche.

La siguiente vez que Kurt levantó la vista de su costura, eran casi las once -bastante temprano para sus estándares, pero ¿dónde demonios estaba Cooper? Su jornada de trabajo normalmente terminaba a las seis, y aunque no era inusual que él todavía siguiera en su despacho a las ocho haciendo lo que fuera que tenía que hacer, hoy realmente estaba yendo demasiado lejos, incluso para él. Especialmente cuando su hermano menor acababa de llegar a quedarse con él durante el verano.

Kurt miró el teléfono, en caso de que se hubiera perdió un mensaje de texto, pero no había nada. De verdad, tendría que patear el culo de Coop en el minuto en que apareciera -el niño podría necesitar un poco de apoyo de al menos una persona de su familia. Sacudiendo la cabeza con incredulidad, Kurt se levantó de la máquina, se estiró y fue a ver a Blaine.

La televisión estaba encendida, algún talk show sin sentido llenando el silencio, pero Blaine no estaba mirando. Acurrucado en su costado en el sofá, estaba dormido, luciendo pequeño y muy joven. Kurt suspiró y tomó una suave manta roja de la parte posterior del sofá para cubrir al niño dormido. Cuando la estaba metiendo suavemente alrededor de los hombros de Blaine, notó algo pequeño y de color gris en la alfombra negra y se agachó a recogerlo. Era un pequeño oso de peluche, no más grande que su mano. Blaine debió haberlo sostenido cuando se quedó dormido. Parecía nuevo, así que Kurt dudaba que fuera un recuerdo de la niñez... con toda probabilidad, un regalo del novio; algo familiar para aferrarse en esta ciudad lejana, en un apartamento extraño.

Dios, el niño debía sentirse muy solo aquí.

Kurt recordó lo que se sentía al ser rechazado, no aceptado y que le pusieran sobrenombres sólo porque él era gay. Recordó el dolor de su primera ruptura, también (y él también había tenido un recuerdo -la bufanda del chico que había encontrado en su cuarto y que llevó con él a todas partes durante semanas). Pero nunca estuvo sin apoyo. Él tenía a su familia. Y aquí estaba Blaine, después de haber sufrido tanto el rechazo como la ruptura justo el día anterior... solo.

La ira que estalló en el pecho de Kurt no era nueva, pero era más caliente que de costumbre. Ya era bastante malo cuando se trataba de extraños, niños y niñas anónimos en las noticias que sólo estaban conectados a él por un destino similar: el hecho de que su sexualidad (o identificación de género, para el caso) hiciera de su vida algo mucho más difícil. Pero ahora, no era un extraño -era el hermano pequeño del mejor amigo de Kurt, era un niño increíblemente talentoso con enormes ojos dorados y hambre de vivir, un chico que realmente se merecía algo mucho mejor de lo que estaba recibiendo de su propia familia.

Y esta vez, la ira de Kurt iba a encontrar el destinatario adecuado.

Metió el pequeño peluche en la mano medio abierta de Blaine, apagó el televisor y las luces, se fue a su habitación y cerró la puerta tras de sí, buscando ya el número en su teléfono.

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Cooper estaba en camino cuando Kurt llamó. Diez minutos después entró con su juego de llaves y fue inmediatamente agarrado y jalado al dormitorio. La puerta se cerró detrás de él como una trampa mortal. Cooper conocía a Kurt demasiado bien para siquiera intentar excusarse -el brillo acerado en los ojos entrecerrados significaba problemas. Así que se preparó para la explosión.

Cooper Evan Anderson. —Uh-oh. ¿Nombre completo y voz silbante? Era peor de lo que había imaginado.— ¿Dónde demonios has estado? Es casi medianoche.

— En el tra... —El sonido que Kurt hizo podría haber fácilmente provenido de un gato enojado.

— No me hables de trabajo, Cooper. ¿Qué parte de Es casi medianoche no entiendes? ¿Has ido a bailar a un bar de striptease después de horas de complementar tu sueldo? Tu hermano menor ha estado esperándote todo el día, en caso de que lo hayas olvidado.

Cooper estaba cansado... el día había sido largo y demandante, sólo el primero de una dura semana. Él realmente no necesitaba que Kurt descargara sus frustraciones en él esta noche. Suspiró profundamente y levantó las manos en un gesto conciliador, la molestia notándose en su voz.

— Okay, okay. Lo voy a sacar de aquí en este momento. No tenías que estar con él todo el día, ya sabes... Te dije que sólo lo dejaras en mi apartamento, ¿no es así?

Al parecer, era exactamente lo que no debía decir, a juzgar por la cólera que destellaba en el rostro de Kurt, lo suficientemente intensa como para que Cooper retrocediera medio paso. Kurt no era un hombre grande, y nunca era violento, pero tratar de no hacerle caso cuando estaba de mal humor sería como tratar de hacer caso omiso de un rinoceronte enfurecido: muy imprudente.

— Cooper. En las últimas 36 horas este chico ha sido insultado por su padre homofóbico y abandonado por su novio; se puso en contacto con su hermano, quien no había hablado con él desde Dios sabe cuánto tiempo para pedirle ayuda; él voló a Nueva York sólo para pasar el primer día aquí con un completo desconocido. ¿No crees que necesita un descanso? ¿O el apoyo de su familia, tal vez? Tiene diecisiete años, Cooper. ¿Recuerdas cuando tenías diecisiete años? Porque yo sí. Y no puedo imaginar pasar por algo como esto solo.

Vale, ouch. Esto estaba dándole justo donde le dolía. Cooper sabía que estaba tomando su habitual salida -todo el día se había mantenido ocupado para no pensar en Blaine, apartando todo para lidiar con ello más tarde. Funcionó, justo como siempre funcionaba no pensar en sus problemas familiares. Fue una reacción automática a estas alturas, pero aquí estaba Kurt, obligándolo a enfrentarse a la situación. Intentar zafarse no iba a funcionar, lo sabía, pero él lo intentó de todos modos. Se sentó pesadamente en el extremo de la cama.

— Te lo dije antes, no tengo instintos paternales. Sería el peor padre del mundo. Puedo darle a Blaine un lugar para quedarse y alimentarlo, pero...

Kurt lo miró, exasperado.— ¡No es como si tuvieras otra opción, cariño! Tu hermano está aquí y necesita más que comida y alojamiento... él te necesita. Así que deja de quejarte y compórtate como un adulto, maldición. Si ayuda, creo que el premio al peor padre ya fue reclamado por el tuyo. —Hizo una pausa y sacudió la cabeza.— No lo entiendo, ¿por qué estás tan alejado de Blaine? Él dijo que no siempre había sido así, y de hecho sé que eres un tipo cariñoso. Entonces, ¿qué pasó?

Cooper suspiró y dejó caer su cabeza dolorida en sus manos. No estaba orgulloso de lo que iba a decir. Se sentía como si fuera la confesión de un crimen.

— Cuando Blaine salió del clóset hace tres años, yo estaba allí. En casa. Mi padre le lanzó un ataque masivo, mi mamá lo miró atónita, y Bee corrió a su cuarto a llorar. Traté de hablar con ellos, de convencerlos de que estaba bien, de hacer que lo aceptaran. Todo terminó con una pelea entre mi padre y yo, la peor de todas. Me fui esa noche y nunca regresé.

— Dejaste a Blaine solo. —Kurt habló en voz baja ahora, con fría calma.

— Sí. No podía mirarlo a los ojos después de eso. Yo no sabía qué decirle. Así que no dije nada.

Podía sentir la cálida mano de Kurt en su hombro, ofreciéndole consuelo que no sentía que se merecía.

— Coop. Ahora tienes la oportunidad de cambiar eso, de ser el héroe que Blaine solía ver en ti. ¿Sabías que hasta hoy él ha estado medio convencido de que tú también desaprobabas su sexualidad?

La garganta de Cooper se le cerró dolorosamente, las emociones que siempre mantenía a raya, ahora corrían como una avalancha.— Dios. ¿Dónde está? Lo llevaré a casa.

Kurt negó con la cabeza. Su voz era suave ahora.— Está durmiendo en el sofá; déjalo aquí. Sólo asegúrate de que lo llamarás mañana por la mañana, ¿okay? Y por una vez, deja el trabajo cuando se supone que debes hacerlo y lleva a Blaine casa, pasa algún tiempo con él.

— Lo haré, lo prometo. —Eso sería difícil, pero no importaba. Haría que sucediera.— Gracias, Kurt.

— Está bien. Realmente tienes un hermano excepcional, ¿sabes? Deberías estar orgulloso de él.

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Después de que Cooper se fue a casa, Kurt sólo se las arregló para coser durante dos horas más antes de que su cerebro cansado se negara a cooperar más. Le echó un vistazo a Blaine, le dejó una nota en la mesa de café, diciéndole que se sintiera con total libertad de utilizar la ducha y prepararse el desayuno; luego regresó a la habitación, se desnudó y se dejó caer en la cama, quedándose dormido de inmediato.

Se despertó poco después del mediodía, sintiéndose bien descansado. Su cerebro necesitaba tiempo -y café- para despertar completamente, por lo que Kurt se puso un par de bóxers, se estiró y deambuló fuera de la habitación, tratando de recordar qué día era y si tenía planes para hoy. Un jadeo agudo lo saludó mientras entraba en la sala de estar. Ah, claro. El hermano de Coop.

— Buenos días, —murmuró sin detenerse en su camino a la cocina. Una vez allí, hizo un sonido de apreciación. El café había sido recién hecho y el delicioso olor estaba flotando en el aire, por lo que Kurt se preparó rápidamente una gran taza de su café con leche de cada mañana.

A medio camino y debido al café, el cerebro de Kurt comenzó a registrar las cosas -como la expresión de asombro en el rostro de Blaine. El chico se había sonrojado, claramente tratando de no mirar, pero fallando espectacularmente. Kurt se miró a sí mismo, dándose cuenta de su estado de desnudez, y sus neuronas soñolientas empezaron a conectar perezosamente las cosas.

— Oh. Lo siento, probablemente debería ponerme algo. Sólo dame un momento.

Él volvió a su café y Blaine murmuró algo que sonó como un ahogado "Está bien" y se volvió hacia el ordenador portátil sobre sus rodillas.

Cuando el café finalmente lo despertó, Kurt se dio cuenta de que estaba de pie en su cocina, desnudo a excepción de su ropa interior, tan sólo a diez metros de un chico de diecisiete años de edad, que apenas había conocido ayer, y no en circunstancias íntimas. No es que alguna vez hubiera estado en circunstancias íntimas con un joven de diecisiete años de edad, pero ese no era el punto. El punto era -su cerebro, ahora despierto, amablemente suministrado- que anoche le había dicho a Coop que recordaba haber tenido esa edad. Realmente lo recordaba; y mientras que él ahora estaba completamente cómodo con su cuerpo, en ese entonces él probablemente se habría mortificado si un hombre casi desnudo hubiera estado pavoneándose en la habitación.

Por otro lado -todavía había café en la taza. No podía soportar la idea de dejarlo e ir a ducharse y vestirse.

Miró a Blaine de nuevo, atrapando la mirada del niño y haciéndolo sonrojar, y suspiró.

— Probablemente no estás acostumbrado a chicos andando a tu alrededor en ropa interior a primera hora de la... um, por la tarde. Lo siento, mi cerebro es inútil hasta que lo acciono con café, me olvidé que estabas aquí. Espero no haberte asustado de por vida.

Blaine se rió en voz baja, todavía ruborizado.— No te preocupes. Es que eres... realmente muy guapo. Muy guapo nivel súper modelo. —Se sonrojó en un rosa más profundo.

Kurt se rió y se pasó los dedos por el cabello revuelto a causa del sueño.— Gracias, pero tengo serias dudas de que eso sea cierto en este preciso momento. Y por cierto, gracias por preparar el café. Está excelente.

Blaine sonrió como un niño alabado.— Cooper me dijo lo fuerte que te gusta.

Kurt arqueó una ceja.— Oh, ¿así que llamó?

— Sí. —A juzgar por la sonrisa feliz de Blaine, debió haber sido una buena charla, también.— Hablamos durante mucho tiempo. Dijo que estaría aquí a las 6:30 para que me llevara a su casa.

Kurt miró el reloj. Todavía tenían casi seis horas para aprovechar. Bebiéndose el resto de su café, tomó una rápida decisión.

— Bueno, hoy no tengo que ir al teatro, así que estoy libre hasta las siete. La temperatura exterior también parece soportable, así que... ¿por qué no vamos a un tour introductorio por Nueva York? Te mostraré cómo moverte por aquí para que estés seguro y evites perderte por completo.

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Era bien pasada la medianoche y el apartamento estaba en nocturno silencio alrededor de Blaine. A través de la pared, podía oír los suaves ronquidos de su hermano. Estaba sentado en el colchón que le serviría de cama para las próximas nueve semanas, con la espalda contra la pared y un grueso y muy gastado cuaderno en su regazo.

El apartamento de Cooper resultó ser grande, amueblado con gusto, y desordenado a pesar de estar recién aseado. La habitación de invitados que se convirtió en el espacio de Blaine para el verano había sido apresuradamente vaciada de todo el material que se había acumulado allí durante los años. Era pequeña pero acogedora y a Blaine le gustó de inmediato. Ahora, con todas sus cosas colocadas en el armario y en los estantes, ya se sentía hogareña.

Él ahuecó la almohada, apoyó su espalda y miró a través de las últimas cinco páginas de escritura. Habían pasado tantas cosas hoy que él había sentido la necesidad de escribir -encontrarse con su hermano por primera vez en tres años; la larga y honesta conversación durante la cena; la explicación de Coop y sus disculpas por haberlo dejado como lo había hecho.

Y luego estaba la parte que hizo que Blaine se ruboriza... la parte acerca de Kurt.

Había vacilado antes de escribir sobre su reacción al ver a Kurt el día de hoy. Pero siempre había sido completamente abierto en su diario -que era el único lugar donde no se censuraba a sí mismo de ninguna manera. Así que después de una breve pausa, Blaine tomó la pluma de nuevo y dejó que las palabras fluyeran.

El problema con este tipo de escritura era que, si bien ayudaba a sacar las cosas, a veces le hacía las imágenes y las ansias más fuertes, más difíciles de resistir. Esta fue una de esas veces.

Después de mucho tiempo de escribir frenéticamente, Blaine cerró el cuaderno y lo puso en un cajón del escritorio. Él no trató de ocultarlo, no aquí - estaba bastante seguro de que Cooper no revisaría sus cosas. Apagó la lámpara, luchó con él mismo por un tiempo más -realmente parecía inapropiado. Kurt no sólo era diez años mayor que él; también era el mejor amigo de Cooper. Pero la tentación era demasiado fuerte, y de todos modos, no era como si alguien más lo fuera a saber... Muy pronto Blaine estaba Deshaciéndose de sus pantalones de la pijama y asegurándose de que tenía pañuelos deshechables a la mano.

Su mente ya estaba reproduciendo ese momento glorioso en que Kurt había salido de su dormitorio, con toda esa piel cremosa perfecta y músculos tonificados, haciendo que el cerebro de Blaine tuviera inmediatamente un cortocircuito. Su reacción había sido tan fuerte que debió haber parecido raro, pero Blaine no pudo haberlo evitado -al igual que no podía evitar que su miembro saltara en este momento ante la sola imagen en su cabeza.

Blaine era una persona muy visual -imágenes y palabras impresas le influían intensamente. Y desde que había empezado a pensar en el sexo, siempre había sido la idea de ver y no tocar, lo que más le afectaba. En el tiempo que había estado con Nathan, Blaine había llegado en innumerables ocasiones a la fantasía de desnudar a su novio, de ver por fin su cuerpo; su miembro -no sólo sentirlo a través de la mezclilla contra su cadera. Esto lo excitaba aún más que la perspectiva de ser tocado. Y había estado tan cerca de ser capaz de verlo finalmente por primera vez cuando su padre los había atrapado.

Así que ver a Kurt hoy, con el cabello desordenado, adormilado y completamente inconsciente de sí mismo, había enviado a Blaine a un estado de excitación casi doloroso, por lo que rápidamente se había sentido mareado. Ahora, detrás de los párpados cerrados, vio el reflejo del sol en la espalda de Kurt mientras preparaba su café. Recordó el grueso contorno de su pene, su erección matutina todavía luchando contra el algodón negro de sus bóxers, y tuvo que ahogar el gemido que amenazaba con escapar de sus labios. Su mano tomó velocidad con movimientos frenéticos sobre la piel demasiado seca, a medida que las imágenes instantáneas giraban en su cabeza: los ojos del color del mar de Kurt, adormilados y aturdidos; su cabello luciendo como debía lucir después de tener sexo; y su expresión de felicidad cuando bebió su café. Dios, si eso era suficiente para hacerlo lucir tan erótico, ¿cómo luciría en un orgasmo?

Y puesto que en las fantasías todo estaba permitido, se permitió imaginar a Kurt desmoronándose bajo las manos y los labios de Blaine; sobre él, enterrado profundamente en él. Fue el último pensamiento el que lo hizo, apoderándose de sus músculos y pintando su estómago con hilos de caliente semen mientras mordía su puño para dejar de gritar a través de la intensidad de su liberación.

...

A un bloque de distancia, en su apartamento, Kurt gemía con abandono mientras sus caderas temblaban y se venía en la ansiosa boca de su amante.