Aquí el segundo capítulo de esta historia que pienso que todos al ver al temporada nos preguntamos cómo aprendió!


- Anoche te escuché desde el salón dar vueltas en la cama, ¿conseguiste dormir?- Se preocupó levemente como solía hacer John con él.

Desde que había vuelto se sentía más… Sentía más en definitiva, es como si hubiese tenido poros sentimentales y se hubiesen abierto de pronto, y John parecía haberse dado cuenta, aunque también de que era más irónico y crispante, quizás por lo mismo.

- Un poco.- Se desplomó en el sillón cansado, dormiría allí un par de días por petición de Mary.

Tenía que preparar cosas del vestido, su despedida, preparativos y con John al lado no podía hacerlo bien, tampoco con Sherlock rondando tantas cosas que acababa por saturarla de tanto ayudar. Además, sabía que Sherlock lo echaba de menos y por darle un alivio a ambos de unos días juntos no pasaría nada, al contrario, se afianzarían aún más de nuevo.

- ¿Preparado para tus clases de baile?- Trató de evitar el tema, tenía más sentimientos sí, pero aún habían cosas por las que no pasaba ni pasaría.

- Estoy cansado.- Se quejó acomodándose aún más en el sillón, pero bajo una mirada de desaprobación se levantó farfullando.

- Bien.- encendió la pista de audio, y se acercó a él de nuevo como el día anterior.

De nuevo hizo de "mujer", y esta vez al menos, John no le pisaba, había optado por bailar con zapatillas de esta por casa, asó no estropeaba los zapatos, que casualmente ayer llevaba los que más le gustaban y que generalmente no le importaba, pero no los había encontrado en otro sitio y quería conservarlos. Aprendía con rapidez a pesar de ser bastante torpe con la coordinación.

Quizás se le diese así de bien por ser Sherlock que le sostenía y lo guiaba pero… Él era el que tenía que guiar a Mary y se perdía cada dos por tres… Cada vez se sentía más confuso, y el moreno lo notaba en cada momento en que dudaba al realizar alguna de sus indicaciones, por ellos, Sherlock aumentaba el ritmo para que se centrase en eso y no en la boda, debía de ser estresante…

- John.- Lo llamó estando cara con cara para que dejase de pensar y lo mirase fijamente, era la parte final y requería toda su atención y vista fija en él, sus pies y sus cuerpos se movían circular y ampliamente.

Y no pudo evitar pensar en las palabras de la Sra. Hudson… Sus ojos azules tintinearon un segundo en el que John pudo captarlo por tenerlo a tan poca distancia y por quedarse mirándole tropezó con uno de sus pies.

- Espero que no mires a Mary de esa forma si no quiere tropezarte.- Bromeó volviéndolo a colocar en su sitio echando una leve risilla, no quería que le preguntase acerca.

- No te preocupes, no podía.- Contestó riendo hasta que levantó la mirada y la incomodidad por las palabras dichas por amos se creó de pronto, más manifestada por el desvío de mirada del rubio que lo tomaba de nuevo para empezar mirando a los pes, ¿qué había dicho? ¿Pensaría que iba con segundas? Oh dios, ¿y si le decía algo acerca de que no se…?

- Sherlock, te traigo…- La Sra. Hudson hizo una aparición abriendo la puerta con un puñado de cartas/casos inútiles que siempre solía ignorar, pero la buena de la Sra. Hudson se lo traía aun así.

Su cara era un poema al verlos cogidos a ambos y bailando, se detuvo en seco y no fue capaz de avanzar, solo una nerviosa sonrisilla que dejó escapar mientras nosotros, o más bien John, se separaba rápido de mí.

- Oh, siento interrumpir.- Se disculpó dejando las cartas con voz cantarina en el mueblecito de la entrada.- Seguid, seguid.- Cerró las puerta tan deprisa saliendo por ella, que no les dio tiempo a decir nada.

-¿Habrá malinterpretado las cosas?- Preguntó el detective algo risueño, le hacía gracia siempre la cara de John ante cosas como estas.

- ¡Pero qué tiene la mujer con que tenemos algo! ¡Si sabe que me voy a casar!- Se alteró desde su sitio girándose hacia la cocina a por algo de agua.

Ahora la cara de Sherlock era un poema, a lo mejor de resignación o de tristeza inclusive, jamás se pensaría que esas palabras saldrían de su boca, y mucho menos que le afectaría tanto, Mary era una buena mujer, y era merecedora de John… Pero… ¿Y él…? ¿Se merecía aquello por haberle hecho sufrir?

- Lo siento Sherlock…- Volvió junto a él un poco apurado y con malestar por si le habían molestado sus palabras, se estaba portando con él "bien", dentro de lo que en Sherlock se refería y decirle eso así de golpe… La Sra. Hudson a veces le sacaba de quicio así.

- No importa John.- Quitó hierro al asunto volviendo a dejar que pasase su mano en su cintura y esta vez lo pegase a él, mirada con mirada.

Se dio cuenta que esos ojos azules se habían endurecido levemente y eso lo asustó, sintiendo una calidez en ambas manos que le hizo soltarlo ante la mirada confundida de Sherlock, que esta vez no entendía nada.

- Pf…- Resopló restregándose una mano por la cara.- Lo siento de nuevo.- Se disculpó tomando aire y tranquilidad, más sosegado podría continuar ahora, pero no entendía por qué le había ocurrido de esa forma, estaba demasiado tenso.

- Relájate John, si quieres seguimos mañana.- Propuso mirándolo desde su sitio a la espera de una respuesta.

- Sí, será lo mejor…- Vaciló levemente sonriendo y sentándose en el sofá con su portátil.

Hoy tampoco tenían ningún caso y esta vez nadie sabía qué responder sobre quién necesitaba más un caso ahora mismo para despejarse y relajarse, si John o Sherlock.

La media noche bañó en su más puro sentido la melodía angelical que sonaba y bailaba con sus notas por todo el salón desprendiendo armonía y elegancia. No conseguía dormir de nuevo, y aquella melodía lo alentó a no hacerlo. Sus pies se movieron rápido caminando por el pasillo en pijama buscando la preciosa responsable de ese sonido, pero para su sorpresa, no encontró precisamente lo que esperaba.

Sherlock se alzaba en traje y corbata tocando con tal porte aquella melodía que lo dejó sin habla. Movía el arco y los dedos rápidamente surcando con talento el lastro de su Stradivarius, que esa noche sonaba especialmente bien, especialmente increíble. La pasión que desprendía tocando el violín con ambas manos era tal, que sus ojos cerrados le asombraban mucho más.

Un hombre sin sentimientos que sentía únicamente por la música, era grandioso.

- Buenas noches John.- Musitó de pronto dando una última nota aguda y se giró con una leve sonrisa, dejando el violín colgar de su mano y el arco de la otra.- Practicando un poco para el baile de tu boda, la compuse yo.- Respondió a la pregunta que sabría le haría a continuación, esperando opinión acerca del fragmente de pieza que había escuchado.

- Impresionante.- Se limitó a decir volteándose hacia su habitación, ¿qué era esa sensación…? ¿Tenía ganas de llorar? No entendía nada, quizás por… ¿la poca tristeza de Sherlock por no tenerle aquí más? ¿Quizás… por irse después de tanto y a pesar de tanto…?

El detective observó cómo se fue en silencio, poniendo serio su semblante y volviendo empezar la melodía, esta vez sin ese sentimiento pasional en el rostro, únicamente mirando a través de la ventana la noche londinense.


Espero que os haya gustado! Y tanto así sea como para ponerme comentarios constructivos, ya saben dónde está el sitio para poner una review y darme vuestra opinión ^^

Un saludo y nos vemos prontito en otra actualización!