CAPÍTULO DOS
JEFA
Nuevamente se encontraba frente al espejo, debía estar lo más presentable posible para su entrevista, era la única oportunidad que tenía en ese momento y la iba a aprovechar, a estas alturas de nada le servía ponerse arrogante, la necesidad lo movía a hacer lo que estaba haciendo.
- Vamos Shaoran, es el momento, no puedes regresar a casa sin empleo… Aunque sea uno tan poco convencional
Salió del baño del restaurante y Meiling lo llevó a la empresa
- Mucha suerte Shao, aunque sigo pensando que esto es una completa locura
- No te preocupes Mei, ya verás que todo saldrá bien – Meiling sonrió al escuchar la misma frase que solía decir su amiga de labios de su primo, esperaba que todo saliera bien en realidad.
Shaoran era un joven de 25 años, alto, con cabello achocolatado y rebelde sus facciones sumamente masculinas eran realmente atrayentes a cualquier persona del sexo opuesto y además era poseedor de unos hermosos ojos color ámbar; y aunque una de sus características era su ceño fruncido, nunca había sido impedimento para que las mujeres trataran de seducirlo.
Precisamente, la recepcionista que estaba distraída al teléfono lo soltó en el acto al ver al chico guapo acercarse a su área de trabajo
- Buenas tardes señorita, me dirijo a la oficina de la señorita Sakura Kinomoto
- Bienvenido a industrias Amamya, la señorita Kinomoto solo recibe a quienes tienen cita, ¿su nombre es?
- Li Shaoran
La joven tomó su teléfono mientras observaba con cuidado a Shaoran haciéndolo sentir un poco incómodo
- Disculpa, pero no tienen ninguna cita a tu nombre, ¿eres ejecutivo de alguna empresa?
- Ehmmm no, pero de verdad me urge verla.
- En ese caso estamos en un dilema porque no puedes pasar… A menos que… No lo sé, aceptes tomar un café conmigo al salir, ¿qué dices?
- Señorita, agradezco su ofrecimiento pero no me interesa, necesito ver a la señorita Kinomoto
- Ya le dije que no va a ser posible – respondió ella en un tono un poco más agresivo, sin duda alguna le había disgustado el ser despreciada en su invitación, de manera que tomó su teléfono
- Mei, tengo un inconveniente, la recepcionista no me deja pasar.
- No te preocupes, ya envío a alguien
Shaoran tomó asiento en la sala del lobbie, sin saber si quiera a quién esperaba… Se distrajo de nuevo con su teléfono hasta que vio parada frente a él la figura esbelta y delicada de una joven casi de la edad de Meiling, con largo cabello violáceo y tez blanca como la nieve acompañada de unos hermosos ojos amatistas que le sonreían con amabilidad y otro gesto que no supo interpretar
- ¿Joven Li?
- Si, si señora, soy yo
- En primer lugar, no soy señora, mi nombre es Tomoyo Daidouji, una de las mejores amigas de Meiling y Sakura, quien espero, sea tu nueva jefa. Ven camina conmigo y hablamos un poco
El joven Li se levantó siguiendo a la recién llegada
- Midori, por favor dale una identificación al joven Li, él es mi invitado
La joven recepcionista obedeció sin chistar aunque no dejaba de mirar al recién llegado, quizá lamentando ese café que definitivamente no sucedería
- Verás Li, como te dije, con Mei y Sakurita somos amigas de muchos años, conozco la situación de tu familia y la tuya en particular; de hecho, Meilling no me ha permitido acompañarla cuando te visita porque dice que eres bastante orgulloso, así que te doy un consejo, si quieres este puesto tendrás que dejar de lado ese orgullo, sé que por tu posición en China estabas acostumbrado a ser servido antes que servir, todo será diferente a partir de ahora
La mujer hablaba sin parar y caminaba de tal manera que solo inspiraba respeto, era de las pocas mujeres que no le había hecho ningún tipo de insinuación o lo había mirado como si de un helado de chocolate en el desierto se tratara. Por lo tanto le caía bien, bastante bien.
- Mei me comentó que no quieres que Sakurita sepa que son familiares, yo no le diré nada y tienes la enorme ventaja de que Mei no use el apellido Li sino el de su madre como sabes bien. Yo tengo que irme a hacer algo importante – dijo mientras se abrían las puertas del elevador e ingresaban en él – debes ir hasta el piso 15, encontrarás 2 secretarias y un puesto vacío, que con suerte será el tuyo. – Shaoran solo asentía tratando de memorizar las instrucciones recibidas – Sakura no sabe nada de ti, solo que Mei envió "una candidata" – soltó una pequeña risilla al decirlo – no te ofendas Li, de hecho respeto mucho lo que estás haciendo, solo que me habría encantado ver la cara de Sakura cuando le digas que vienes por el puesto… Verás, ella es… un poco atolondrada pero la persona más buena que puedas conocer. Así que, adelante y mucho éxito.
La elegante joven hizo una reverencia ante él antes de descender en el piso 10 del edificio y ya seguiría su camino solo.
Las manos le sudaban, su ritmo cardiaco se aceleraba exponencialmente, sentía que estaba en un horno pero aun así, debía guardar la compostura
- Tranquilo Li, no saldremos de aquí sin un trabajo, no podemos permitirlo. Eres bueno y este será solo el principio de cosas buenas – se decía a sí mismo
Las puertas del elevador se abrieron y tal como Tomoyo le dijo era un piso donde se dejaban ver cuatro puertas y dos mujeres, una de ellas ocupaba un escritorio y la otra estaba sentada tranquilamente frente a ella, le fue inevitable escuchar su conversación.
- Ya verás, ese puesto será de ella… De todos los currículos que recibió la señorita Kinomoto es la mejor preparada y además yo misma hablé con la señora Nadeshiko para recomendarla, solo hay que esperar que salga de la oficina
Shaoran tragó saliva, no, definitivamente no había nadie que le pudiera quitar ese puesto, así tuviera que arrodillarse y suplicar para que le dieran la oportunidad
- Joven, ¿está bien? ¿Necesita algo?
- Ahhh yo, perdón, busco la oficina de la señorita Kinomoto
- ¿Tiene cita?
- Me envía la señorita Daidouji
Una de ellas los observó con sospecha.
- ¿Es algún ejecutivo? Porque la señorita Kinomoto está un poco ocupada en este momento – empezó a acercarse a él contoneando las caderas – si quiere puedo traerle algo de tomar para que se sienta más cómodo durante su espera.
- No es necesario, le agradezco mucho, esperaré aquí – ocupó una silla de la antesala.
La espera no fue muy larga, en pocos minutos la puerta se abrió y una sonriente pelirroja salió de la oficina con paso firme y seguro que hizo temer a Shaoran lo peor, pero aun así se puso en pie, acomodó de nuevo su corbata y pasó la mano por su cabello.
Pasó por el lado de las emocionadas secretarias que al parecer olvidaron su presencia en el lugar porque se dedicaron a celebrar con su amiga el virtual triunfo.
Tocó levemente la puerta y escuchó una voz suave que le invitaba a seguir
Cuando entró, allí estaba, en medio de dos pilas de documentos, con una taza de té que con seguridad estaba frío y muy concentrada leyendo un documento.
Se trataba de una mujer joven, con cabello castaño corto.
Aclaró su garganta antes de hablar - Señorita Kinomoto, tengo una cita con usted.
Al escuchar la voz grave Sakura alzó su rostro y encontró al joven de pie frente a ella y sonrió un poco.
- Disculpa, creo que estás equivocado, quizá buscas a mi madre o…
- Es usted Sakura Kinomoto ¿no es así?
- Sí, soy yo, pero no recuerdo tener una cita con nadie
- Su amiga, Meiling – por poco dice su apellido – le dijo que yo vendría
La boca de Sakura se abrió sin disimular ni un poco su sorpresa
- Es usted… ¿Usted es la persona que ella me envió para el puesto de mi secre… Perdón, mi asistente?
- Así es señorita, vengo a mi entrevista
- Yo… Yo no sé qué decir… Estaba buscando una mujer
- Señorita, no quiero parecer atrevido ni mucho menos, pero en estos tiempos donde tanto se habla de equidad de género, no creo que pierda nada si me entrevista. Además el hecho de ser hombre no me hace incapaz de realizar este trabajo
Sakura se levantó apenada de su asiento – No yo… Yo no quise decir eso, discúlpeme por favor, no dudo de su capacidad, es solo que… - suspiró – No es nada – sonrió – tome asiento por favor, vamos a iniciar con la entrevista
Shaoran sacó su hoja de vida que reflejaba la pulcritud y orden de quien la presentaba, lo que dio una excelente referencia a Sakura
- Bueno señor Li, hábleme de usted.
- Mi nombre es Shaoran Li, tengo 25 años, soy economista graduado de la Universidad de Pekín
- Ah, es de China, que casualidad, Mei también… ¿Así se conocieron?
- ¿Ah?
- Sí, es que se me hace extraño que nunca hablara de usted hasta ahora, por eso supuse que se conocieron allá
- Ah… S, si, conocemos a algunas personas en común.
- Continúe por favor
- Tengo una especialización en gerencia de proyectos de la misma universidad
- ¿Qué te apasiona? perdón, ¿lo apasiona? – un leve sonrojo se apoderó de sus mejillas y Shaoran comprendió que fue por haberlo tuteado así que sonrió un poco
- Mis pasiones… - se tornó pensativo por un momento y aprovechó para sentarse un poco más cómodo – Me apasiona aprender cosas nuevas en todos los sentidos, las buenas conversaciones, la música… Como puede ver, son cosas sencillas, pero pienso que de eso está hecha la vida
Sakura sonrió nuevamente y también se relajó un poco – Perdón si la entrevista se torna en algo menos… formal, es solo que me gustaría entenderlo un poco más, sabe que a pesar de lo que mencionaba anteriormente sobre la equidad de género, hay muchos hombres que se sientes ofendidos al tener posiciones inferiores o que deban servir de forma directa a una mujer.
- Lo sé, digamos que conozco un poco de ese entorno empresarial… Pero creo que más que hombres y mujeres, somos personas y todos tenemos nuestros propios procesos, yo no debo tener una posición mejor por el simple hecho de ser hombre, ni usted debería conformarse con menos por ser mujer
- Qué hace una persona como tú… Perdón, usted… Lo lamento mucho, es la segunda vez que sucede, solo que estuve tres años en occidente y allá es más normal ese trato entre las personas
- Señorita, no se preocupe, puede llamarme como usted quiera – le sonrió con una sinceridad tal que llenó a Sakura de confianza
- Muy bien, entonces: quería saber cómo es que un hombre como tú, con tus conocimientos y experiencia aspira a un empleo como este
Shaoran dudó, no sabía si contarle o no, pero si le contaba todo de inmediato lo relacionaría con Meiling ya que al ser tan buenos amigos lo más seguro es que conociera lo sucedido con la familia y no quería afectarla, detestaba la mentira por sobre todas las cosas, pero por ahora, sería lo mejor.
- Bueno, pues llegué hace muy poco al país y no he tenido suerte al conseguir un empleo un poco más afín a mi perfil y las cuentas siguen llegando…
- Entonces, ¿quién me garantiza que no ves este empleo como un simple salvavidas y renunciarás al momento en que tengas algo mejor?
- Si hay algo que me inculcaron desde que era muy niño es el valor de la palabra empeñada, si usted me brinda la oportunidad de trabajar con usted, lo haré con toda la seriedad, responsabilidad y devoción que requiera mi puesto y quizá más adelante pueda tener la oportunidad de avanzar dentro de la compañía, pero puede contar con mi más absoluta lealtad
Sakura vio tanta decisión en aquellos bellos ojos ámbares que no dudó un solo instante de sus palabras
- Li, hasta ahora debo decir que eres el mejor candidato y no solo por tus conocimientos y experiencia, sino también por tus demás cualidades, solo necesito que te quede claro que no es una tarea fácil… Deberás preparar café, encargarte de mí itinerario y tareas básicas, incluso quizá no tengas que hacer nada relacionado con aquello para lo que te formaste, ¿estás seguro que podrás hacerlo?
- Claro que sí, solo necesito una oportunidad y lo que no sé lo aprenderé rápido, se lo aseguro.
Los ojos verde esmeralda de Sakura se quedaron mirándolo, quizá buscando una pequeña sombra de duda o inseguridad en el joven frente a ella pero no la encontró. Así que tomó una decisión.
- Siendo así, Li – se levantó de su lugar y caminó hacia él, extendió su mano y le sonrió de nuevo – bienvenido a industrias Amamya, empiezas mañana a las 7 am.
Shaoran trataba de disimular su sorpresa, así que tomó la delicada mano de la joven y la estrechó también, si de algo estaba totalmente seguro, es que daría lo mejor de sí y no la iba a defraudar, ni se defraudaría a sí mismo.
- Todo está listo con el encargado de contratación, tendremos un pequeño inconveniente con el uniforme… Es para mujer y sí, lo sé, parece muy sexista, pero creo que este caso no tiene precedentes. No sé si lo sabías, pero soy precisamente yo la gerente de Recursos Humanos y tenemos bajo nuestra responsabilidad casi mil empleados, el trabajo será duro pero confío que lo lograrás.
- No hay ningún problema.
Sakura se quedó pensando un momento – Lo mejor será que vaya contigo, no quiero ninguna situación incómoda y de paso te enseño un poco de las instalaciones.
Shaoran asintió y siguió a su nueva jefa fuera de la oficina donde seguían charlando muy animadas las otras secretarias junto a la mujer que había estado antes que él.
- Señorita Himura, no sabía que todavía estuviera aquí… En todo caso, agradezco su espera, ya hice mi elección – La mujer se levantó emocionada de la silla que ocupaba – El joven Li es mi nuevo asistente a partir de mañana, espero que le den toda su ayuda para que pueda desempeñar una excelente labor – dijo dirigiéndose a las otras dos
Los rostros de las mujeres era de asombro y rabia mezcladas, ¿cómo era posible que un hombre le hubiese quitado el puesto soñado? Ya todo estaba preparado, serían las tres entrañables amigas compartiendo oficina, almorzando juntas, chismoseando de tanto en tanto… Pero ahora, todos sus planes estaban arruinados por culpa del recién llegado que les había dejado de parecer guapo de golpe.
- Vamos Li, nos están esperando – el joven hizo una leve reverencia ante las mujeres de mirada asesina antes de ir tras su jefa.
Se detuvieron ambos frente al elevador a la espera de que sus puertas se abrieran y pudieran ingresar y parecía que las mujeres no se habían percatado que se veían reflejadas en el limpio metal haciendo toda clase de muecas y señales con la mano no muy dignas de ellas.
- ¿Ya ves en lo que te metiste Li? – decía Sakura con una pequeña sonrisa burlona
- Si señora, lo veo perfectamente
- Ya has pasado por mucho, esto no te va a superar
Ingresaron al elevador y cuando voltearon las mujeres lucían sus más hipócritas sonrisas
La primera semana había pasado y no había sido para nada fácil. La venganza de las secretarias inició desde el día siguiente a su contratación y él solo trataba de armarse de paciencia.
El primer día, cuando Sakura le pidió un café no se percató que las brujas habían cambiado el azúcar por sal y casi se muere de vergüenza al ver que su jefa por poco se ahoga al beber semejante esperpento, estuvo todo el día disculpándose aun cuando Sakura le decía que no se preocupara, era un error "común"
Además, había sido aislado socialmente y la verdad, no es que se muriera por interactuar con el personal predominantemente femenino, pero aun así, a veces solo quería charlar y la mayoría del personal que estaba en su nivel eran mujeres y los pocos hombres que había se mantenían alejados por miedo a las represalias que pudieran tomar contra ellos.
La "cofradía", como él las había bautizado, lo habían convertido en un paria de la compañía Amamya.
La rutina de Sakura era extenuante, cuando Shaoran llegaba ella ya estaba allí y cuando se iba, la joven ejecutiva permanecía en la oficina y eso que él esperaba lo más que podía, teniendo en cuenta que vivía bastante lejos y no tenía un vehículo propio y ni un solo centavo.
Meiling había insistido en darle dinero para que pudiera transportarse, pero el honor de Shaoran no le permitía recibirlo ni siquiera en calidad de préstamo, pues ya demasiado había hecho ella teniendo siempre la pequeña nevera de su habitación totalmente abastecida.
Shaoran salía de la oficina más o menos a las ocho esperando para ver qué se le ofrecía a su jefa, pero Sakura prácticamente lo echaba de la oficina, y eso que no conocía las peripecias que debía vivir el castaño.
El día que cumplía su primera semana, eran ya las 12:30 del día cuando su estómago reclamó alimentos, afortunadamente era un excelente cocinero y todos los días preparaba su almuerzo para llevar. Como todos los días ingresó suavemente a la oficina de Sakura.
- Señorita Kinomoto si me permite iré a almorzar, ¿necesita algo antes de irme?
Y como era costumbre también, la castaña le respondió con una sonrisa a pesar de las dos pilas de documentos que casi la propasaban – No te preocupes por mí, ve y disfruta tu almuerzo
En esa ocasión Shaoran vio el escritorio de su jefa en un desastre mayor que los otros días, salió de la oficina preocupado, pues sabía que a ese ritmo ella no saldría a almorzar y podría enfermarse
Se acercó a su cubículo y tomó la pequeña caja donde guardaban dinero en efectivo en caso de alguna eventualidad, tomó algo de ese dinero prometiéndose a sí mismo recuperarlo cuando tuviera su primer sueldo, pidió algo sencillo en la cafetería. Un sándwich, una bebida y un pequeño pastelillo de chocolate.
El pedido tardó un poco en llegar, pues seguramente el lugar estaba lleno a esa hora del día, pero cuando por fin lo tuvo en sus manos, tomó su caja de almuerzo y llamó suavemente la puerta de la oficina, al escuchar la voz de su jefa ingresó
- Disculpe, señorita Kinomoto… Es que… En primer lugar disculpe si soy algo atrevido al ofrecerle esto – sus mejillas empezaron a teñirse de rojo
- Dime – contestó ella con esa sonrisa que siempre tenía preparada en sus labios
- Yo… Quisiera darle esto – extendió torpemente la caja envuelta en una seda color verde esmeralda
La muchacha miró algo extrañada lo que Shaoran le ofrecía
- Es que veo que tiene mucho trabajo y ya lleva varios días así, entonces supuse que no saldría a almorzar y por eso…
- Gracias Li, es un gesto muy amable de tu parte, pero entonces ¿qué comerás tú?
- No se preocupe por mí, yo tengo algo más en mi escritorio, solo espero que le guste.
Sakura se quedó pensativa con la caja en sus manos
- Está bien, lo aceptaré con una condición. Que te sientes conmigo a comer, la verdad es que no me gusta hacerlo sola, ¿quieres?
- ¿Está segura?
- Claro que sí, trae tus cosas y comeremos juntos
Shaoran salió de la oficina y en un momento regresó con el Sándwich y las otras cosas que había comprado
Se acomodaron en la salita que tenía la oficina, agradecieron por los alimentos y Sakura quedó sorprendida al ver el delicioso almuerzo que traía Shaoran.
- Perdón si soy indiscreta, pero ¿vives con alguien?
Shaoran negó con la cabeza
- ¿Es decir que tú preparaste esto solo?
El joven repitió el gesto pero esta vez asintiendo
- Wow, eres toda una caja de sorpresas, además, debo decir que está exquisito, pero me siento mal de estar comiendo todo esto tan delicioso y tú tengas que conformarte con ese pequeño Sándwich
- No se preocupe, es más que suficiente
Sakura hubiera querido darle un poco de esa deliciosa comida que estaba probando pero no quería que él se sintiera ofendido o despreciado.
- Li, en estos días que llevas aquí no hemos tenido tiempo de hablar, dime, ¿te sientes cómodo con tu trabajo?
La verdad es que aunque tenía que hacer cosas que nunca había hecho y a pesar de la oposición de sus compañeras, no se podía quejar
- Todo me ha parecido muy bien, gracias
- ¿No te han molestado mucho las brujas esas?
Shaoran por poco escupe su bebida al ver cómo Sakura se refería a aquellas mujeres, precisamente por eso él le había puesto ese nombre al grupito de mujeres, porque no era otra cosa que una reunión de brujas
- Disculpa, ¿fui imprudente? – preguntó Sakura con una sonrisa irónica
- No, no es eso, solo que me pareció gracioso
- No es nada más que la verdad, esas mujeres son una pesadilla, las muy ilusas pensaban que contrataría a su amiguita para que formaran el trío diabólico, aunque no hubieses llegado aquel día, jamás habría elegido a esa mujer. Así que gracias a Dios que lo hiciste
- ¿Lo dice en serio? Yo las escuché hablando ese día y comentaban sobre su experiencia y conocimientos
- Y es cierto, tiene una hoja de vida impecable, pero para ocupar este cargo, debes tener capacidad de ver más allá. En este caso, me pareció una persona hipócrita, con una necesidad evidente de ser reconocida y alguien así, es capaz de hacer lo que sea por lograr ese reconocimiento, no le importa pasar por encima de otros o fingir ser quien no es – la joven se encogió de hombros – no me gusta la gente falsa
- Puedo preguntar… ¿Por qué eligió esta área específicamente?
- Bueno, creo que es vocación, desde siempre supe que tarde o temprano debía hacer parte del negocio de la familia, así que pensé en enfocarme en lo que más me gustara y eso es ayudar a los empleados para que sean felices en su entorno de trabajo, a veces están sujetos a mucho estrés y creo que nuestra responsabilidad es brindarles un entorno laboral amigable y que se sientan felices con nosotros
- Ya veo…
- ¿Pero sabes? – Sakura se puso un poco melancólica – no es como yo creía, no era mi objetivo el tener que estar anclada a un escritorio sino más bien poder conversar con ellos, conocer sus necesidades, visitarlos de vez en cuando… Pero mira, es un desastre todo esto, porque lo que no calculé es que tenía que hacerme cargo de las finanzas de mi área y… ¿te puedo contar un secreto?
- Sí… sí claro
- Las matemáticas me patean
De nuevo Shaoran tuvo la tentación de soltar una carcajada, Sakura le sorprendía mucho, en su forma de ser tan sencilla, era una persona transparente y amable
Su almuerzo fue interrumpido por una llamada telefónica
- Li, tenemos que prepararnos, la junta de las 4 la movieron para las 2, es decir en 10 minutos
Sakura empezó a correr por la oficina organizando algunas carpetas y Li se apresuró a preparar su agenda para ir a la primera junta de ejecutivos, hasta ese momento solo conocía al dueño, el señor Masaki Amamya. Al parecer, el jefe financiero que era el hermano de Sakura se encontraba de viaje y en fin… Ya llegaría el momento de conocerlos a todos
- ¿Estás listo?
- Así es
Sakura respiró profundo y empezó a caminar con firmeza por el pasillo que conducía a la sala de juntas principal, Shaoran que caminaba tras ella, podía notar un leve temblor en su mano libre, aun cuando se estaba esforzando por mostrarse segura y capaz de asumir ese reto.
Ingresaron a la sala y allí estaba la elegante Tomoyo Daidouji a quien no había vuelto a ver desde ese primer día y quien le sonrió amablemente al verlo, la joven abrazó a Sakura y la miró con preocupación
- Sakurita, hace una semana no te veo, dime que estás bien, te noto tan cansada.
- No te preocupes Tommy, sabes que recibí este puesto con muchísimas falencias y desorden, y no es fácil ordenar todo y que esté como debe estar
- Por favor no te sobre esfuerces – miró por encima del hombro de Sakura a Shaoran que seguía tras su jefa – Tú Li, cuídala por favor, esta mujer es muy terca
En ese momento ingresó el señor Amamya y todos empezaron a tomar sus puestos
- Toma nota de todo por favor – le susurró Sakura
- Así será, no se preocupe
Touya Kinomoto hizo su entrada triunfal, saludó a los presentes y se acercó a Sakura, pero se detuvo cuando vio a la persona tras ella.
- ¿Y este quién es?
- Es Li, mi asistente.
- Asistente… Asistente – torció sus labios en una sonrisa irónica – ¿secretario?
- Ya madura Touya, tienes que aprender a respetar es mi…
- Si señor, soy el secretario de la señorita Kinomoto – interrumpió Li
- ¡Ja! Mira nada más… ¿Qué tal si nos traes un café? Secretario
Aprovechando que cada quien estaba en lo suyo, Sakura tomó a Touya de la corbata poniendo el rostro de él frente al suyo
- Escúchame bien Touya Kinomoto – dijo con un tono bajo pero amenazante – No olvides que ya no soy la niñita de la que te aprovechabas y si no juegas bien tus cartas puedo infligirte mucho dolor, así que lárgate
Touya lejos de sentirse intimidado revolvió el cabello de su hermana – Te extrañé monstruo – y se soltó de su agarre, acomodó su corbata y se acercó a Shaoran – Más vale que la cuides y no te atrevas a tocarla, si de verdad aprecias tu vida, espero que así sea.
Sakura resopló tratando de acomodar su cabello – Toma nota Li: Mi hermano mayor, un idiota de ligas mayores y lo adoro.
- Al parecer estamos todos – empezó el abuelo Masaki
La junta se tornó tediosa, pero la peor parte llegó cuando Sakura se hizo acreedora a un regaño por parte de su abuelo y a las miradas reprobadoras de casi todos – menos Touya y Tomoyo – por la falta de unos informes
Pero lo que realmente sorprendió a Shaoran fue la actitud de la muchacha, podría haber dicho que el retraso se debía a la caótica situación en que había encontrado su área, que llevaba días enteros trabajando casi sin descanso, pero ninguna excusa salió de su boca, solo aceptó todo lo que le dijeron y asumió la responsabilidad de terminarlos lo más pronto posible
La reunión se extendió hasta las siete de la noche y todos estaban agotados-
- Gracias Li, ya puedes irte a casa… Ahh y gracias nuevamente por el almuerzo, hacía mucho tiempo no comía algo tan delicioso, deseo que descanses
Y con una sonrisa cansada se refugió de nuevo en la oficina ante la mirada preocupada de Shaoran, habría querido hacer muchas cosas… Ayudarla, convencerla de irse a casa y hasta quizá consolarla, porque posiblemente y después de esa difícil tarde, lo necesitaría.
Hola!
Espero les esté gustando nuestro secretario... Aquí vemos que las cosas no son tan sencillas para el pobrecito de Li y aunque se quieran meter con él para sabotearlo, el hombre tiene bien clara su meta y no se va a dejar amilanar
Les agradezco mucho sus bellos reviews, siempre digo lo mismo pero no me importa y es que me hacen muy muy muyyy feliz, porque conozco su opinión y aceptación de la historia así que por favorrr no dejen de hacerlo. Obviamente, también agradecer a quienes la han agregado como favorita y así no perderse las actualizaciones.
Bueno, un abrazo gigante para todos y espero que este capítulo también lo disfruten
Ale- San
