-Hela puede aparecer en cualquier momento y yo...
-Necesito tu ayuda, debes ayudarme a convencer a Hela. -Magik no tuvo más remedio que ser lo más directa posible.
-No sé de qué hablas. -soltó Leah mientras se zafaba de las manos de Magik. Por un momento sintió los Dioses habían escuchado sus plegarias al verla aparecer en Hel, pero todo se desvaneció apenas supo lo que temía: Illyana la quería utilizar para los fines de los Phoenix Five.
-Sabes lo que necesito. Lo has oído varias veces y no lo niegues porque tus habilidades de espionaje no son para nada espectaculares.
-Tengo otro tipo de habilidades, Rasputin.
-¿Cómo cuáles? -preguntó la rubia.
No sabiendo a qué iba la pregunta, Leah estaba dispuesta a dejar en claro que no se dejaría utilizar por la chica demonio a pesar de querer decir otra cosa, por lo que sólo respondió:
-Sé bastante de hechicería y no te conviene ponerme de mal humor.
-Eso es nuevo. -la cara de Magik brilló de pura fascinación. -He oído de varios hechiceros tales como Nico Minoru, Amora, Dr. Strange, Wanda e incluso Billy Kaplan...pero jamás de una...
-Leah of Hel.
-Leah, claro. Soy bastante mala con los nombres.
-¡Por supuesto! Fuiste perfectamente capaz de nombrar a todas esas personas. -Leah perdió la paciencia. Magik no era nada como la imaginaba y menos el encuentro, tenía claro que la chica regente del Limbo era conocida por ser fría y despiadada pero no imaginaba que la trataría como una estúpida.
«Esto es un completo error, debería largarme y olvidar todo.», la mente de Leah era un caos e Illyana tampoco ayudaba al quedarse callada. Hasta que la chica demonio intentó romper el silencio:
-Creo que deberíamos empezar de nuevo...soy Illyana Rasputin. -la rubia no era conocida por ser cortés, pero si debía hacerlo lo iba a hacer, todo por la causa.
-Ya sé toda tu historia. Fuiste secuestrada a los 6 años por Belasco, estuviste prisionera por años en el Limbo y has vivido toda clase de experiencias horrorosas. Te destacas principalmente por el uso de la magia negra y la teletransportación.
-Impresionante. Alguien ha hecho la tarea. -se burló Magik, pero le daba un poco de miedo que esta chica asgardiana supiera tanto de ella. ¿Se lo había ordenado Hela?
-Y ahora estás dentro del grupo de los 5 Payasos y necesitas el apoyo de Hela.
-Eso es correcto, excepto el nombre de nuestro grupo. -Magik convocó uno de sus discos de paso y antes de que Leah pudiese protestar, fueron transportadas a lo que parecía el Limbo.
El lugar era tal y como Leah se lo imaginó. Un lugar lúgubre y rojizo, con el ambiente cargado en sufrimiento y desesperación, repleto de riscos rocosos y numerosas criaturas de formas inimaginables circulando por ahí.
-Hela se pondrá furiosa cuando note mi ausencia.
-No lo sabrá. El tiempo en el Limbo transcurre de diferente manera, lo que te parecerán días aquí podrían ser minutos allá. -dijo Illyana conduciéndola a una antigua edificación que parecía ser alguna especie de castillo en ruinas.
Al entrar, varias criaturas se inclinaron ante ellas con máximo respeto y devoción. Aquella escena le hizo pensar a Leah que muchos estaban en lo cierto al afirmar que Magik era una de las más poderosas del Universo al contar con tal séquito de esbirros, con sus peculiares poderes y fuerte carácter. ¿Qué tan catastrófico podría resultar el hecho de que Magik pudiese volverse Hechicera Suprema? No lo quería ni imaginar, pero para llegar a tal cargo, la rusa debería dejar ciertos hábitos y eso incluía reinar este lugar.
-Bien, es hora de hablar de negocios. -la despertó de sus pensamientos la voz de la rubia y notó que habían llegado a su habitación.
-¿Negocios? ¿Crees oportuno hablar en este lugar sobre eso? -Leah llegó a reír con lo rápida que era la rubia. Si pensaba utilizarla, al menos ella usaría las cosas a su favor.
-Es el único lugar donde nadie puede oírnos...los demonios no son de lo más confiables. -respondió la rusa sin entender por qué su acompañante reía.
-Eso es tentador pero...
«¡Por todos los Dioses! No capta las indirectas.», Leah pensó que todo era parte del juego de Magik para intentar seducirla y convencerla para hablar con Hela, pero se había equivocado. Las intenciones de Magik eran las de hablar realmente y fue ella la que malinterpretó todo.
Esto era demasiado bueno para ser verdad y Leah lo aprovecharía al máximo si quería conseguir que Magik cayera rendida ante sus pies.
-¿Alguna vez has salido con alguien? -fue muy directa la chica de verde.
-¿Y eso que tiene que ver con lo que te estoy pidiendo? -Magik pareció ofenderse porque no hablaba con nadie acerca de sus sentimientos, menos con Scott, que al menos parecía ser el único que realmente la escuchaba cuando hablaban de otros temas fuera de los objetivos del Phoenix Five. -No voy a hablar de eso, no es relevante.
-Es que me pides un favor y soy una completa desconocida para ti. Eso no me suena justo.
-Eres sirvienta de Hela.
-Y creación obligada del torpe de Loki...fui amada y traicionada, estoy tan deshecha como tú. -soltó muy dolida.
-No sé de qué estás hablando. -la rubia no quería lidiar con temas sentimentales y evitó todo contacto visual con Leah, pero ella le tomó de las manos.
-No eres una mala persona, Illyana. Tus acciones dicen algo, pero tu mirada me revela algo muy diferente, tu alma no está corrupta del todo.
-No me conoces. -se enfureció la chica demonio. ¿Quién era ella para saber todo por lo que ha pasado? ¿Era justo que una pequeña niña sufriera semejantes abusos por culpa de un lunático como Belasco? ¿Qué sabía Leah de las numerosas pérdidas y sufrimientos que ha tenido que afrontar sola?
-Tengo toda la eternidad para hacerlo. -respondió finalmente Leah e Illyana quedó de una pieza. La asgardiana sorprendió a la reina del Limbo con un sincero beso y ésta ni siquiera se opuso y le respondió. -¿Ves? Todo está bien ahora. -Leah le sonrió.
Illyana parecía tranquila. Todo rastro de seriedad y compostura habían desaparecido con lo que Leah le había dicho. ¿Acaso este era un plan de Hela para doblegarla a su voluntad? No podía ser, no era el estilo de la diosa de Hel y menos usar a una sirvienta que siempre dejó en segundo plano. Pero le pareció muy raro que esta chica supiera todo acerca de ella, nadie se tomaría esas molestias y menos con alguien tan despreciable como ella.
Era un ser sin sentimientos, una chica extraña tal y como le habían dicho sus compañeros cuando pertenecía a los New Mutants, una guerrera destinada al mal y con tendencias destructivas que era incapaz de tener sentimientos, pero algo ocurría ahora al estar junto a Leah: sentía una mezcla de paz y alegría interna.
