Agnosia


Capítulo 1

«Gusano»


«Despierta»

«Es tiempo de despertar»

Ino abrió los ojos en la oscuridad sin una gota de sueño. Estaba segura de que había soñado largamente pero no recordaba nada, ni siquiera imágenes, sólo una voz que le hablaba. Su cuerpo se sentía rígido como si se hubiese movido en sueños pero no fue tal caso, estaba casi de la misma posición en la cama como se había quedado dormida y Sai tampoco se había movido un ápice.

La rubia se incorporó de la cama con lentitud, sin querer perturbar a su esposo, y se dirigió a la ventana.

—¿Ino? —murmuró Sai levantando la cabeza un poco. Tenía los ojos semicerrados y el pelo desordenado.

—Estaba sofocada, necesitaba un poco de aire —explicó en susurros y tan pronto como sonrió y Sai se volteó para seguir durmiendo, un grito desesperado de su hijo irrumpió en la habitación clamando su auxilio.

Sai saltó de la cama en lo que le latió el corazón y corrió por el pasillo seguido por su esposa, quien se sintió particularmente alarmada. Inojin estaba sentado en el centro de su cama con las manos sobre el rostro, sus dedos estaban estirados, separados y rígidos; como ramas de árboles doblándose hacia los recovecos que formaban las cuencas de sus ojos y las curvas de sus ojeras. Al sentir a Sai entrar a la habitación cubierto por la penumbra, Inojin hizo un esfuerzo por mirarlo de reojo, aterrorizado de que fuera alguien más.

Su padre le tomó los hombros y lo giró para que estuvieran de frente en el mismo momento en que Ino prendía la luz. Inojin alejó sus manos tiesas de la cara y comenzó a sollozar, la flexibilidad de sus movimientos fue más evidente y el llanto más potente. Abrazado de Sai, Inojin no levantó la cabeza del hombro de su padre cuando Ino le tocó la cabeza para calmarlo.

—¿Qué pasó, abejita? —le preguntó Ino con la voz más dulce y calmada que logró tras el susto de verlo tan atacado.

Inojin no pudo responder al instante y vociferó una congoja que hizo a Sai buscara la mirada de Ino con el rostro cruzado por la confusión.

—Un sueño —alcanzó a decir Inojin antes de volver a llorar—, mi cerebro —dijo—, tenía un gusano en mi cerebro.

—Debe haber sido una pesadilla —afirmó Sai y la rubia apretó los labios con la rareza de la situación. Inojin hizo el esfuerzo para normalizar su respiración cuando captó lo que su padre decía y se puso a asentir con la cabeza cuando no logró articular alguna palabra.

—No tienes ningún gusano en el cerebro, hijo —le dijo ella.

«Ino»

—Fue muy… real —contestó Inojin un tanto más calmado y casi avergonzado.

—A veces los sueños son así —añadió Sai, restándole importancia e Inojin botó las últimas lágrimas antes de quedarse mudo por la timidez.

Ino instó a su hijo a recostarse sobre su cama y lo arropó con cariño para tranquilizarlo.

—¿Puedes quedarte un rato… conmigo? —le pidió Inojin con un poco recelo—, sólo un momento…, hasta que me duerma —añadió con las mejillas rojas y su madre le acarició el pelo con una sonrisa.

—Por supuesto —le dijo, sentándose a su lado. Luego se volteó hacia Sai—. Ve a la cama, cariño, voy en un rato.

Sai asintió con la cabeza y cerró la puerta con suavidad detrás de él. En temas más íntimos, Inojin confiaba más en Ino y Sai estaba al tanto de eso, su padre era demasiado literal para comprender las emociones de Inojin. Al verse solos, la florista se recortó al lado de su hijo y se miraron en la penumbra con esos ojos idénticos que tenían.

—¿Qué te preocupa? —le preguntó ella tras un silencio.

—Yo no sé… —dijo Inojin—, ¿hay algo malo en mí?

—No hay nada malo en ti, abejita —contestó Ino, acariciándole una mejilla—. Tu mente es poderosa, mucho más de lo que crees… quizás estás teniendo problemas en controlarla —añadió ella, pensativa.

—¿A ti te pasaba eso cuando eras pequeña?

—Creo que no —dijo—. Pero tú tienes la sangre de tu padre en las venas y sabes lo poderoso que es, serás mucho más poderoso de lo que yo soy. —Ino sonrió, enrollando un mechón de cabello rubio con sus dedos.

Pero su hijo no se sintió orgulloso de las palabras que le dijera Ino y suspiró con pesar.

—¿Qué significa lo que vi?

—Fue sólo un mal sueño.

Inojin apretó los labios y frunció el ceño al no poder evitar que una lágrima mojara su rostro.

—¿Y qué hay si no fuera un sueño?

—Te prometo que no fue nada. —Y selló su juramento con un beso en la frente—. Ahora duerme, abejita.


Sai despertó en su cama solo y supo que su mujer se había quedado a dormir con su hijo. Se apresuró para bajar, uniformado de pies a cabeza, para alcanzarlos con el desayuno y vio a su hijo comiendo sin ganas y a su esposa preparándose un café. El hombre sonrió y se sentó en la pequeña mesa de la cocina buscando la mirada celeste de Inojin, quien se encontraba cabizbajo.

—¿Pudiste dormir bien anoche? —le preguntó él e Inojin se encogió de hombros cuando las mejillas se le pusieron rojas.

—Sí…

—Qué bien —dijo él—, me asustaste —confesó y el rubio levantó la cabeza con curiosidad. Era difícil para su padre tener emociones normales y se sintió un tanto halagado por ese comentario inocente.

—Lo lamento, padre.

—No hay por qué —dijo él sin dejar de sonreír y agradeció el café que le dio su esposa.

—¿Te irás ahora? —le preguntó Ino sentándose a su lado. No sonaba del todo feliz.

—En unos minutos —dijo Sai—, si la misión va bien y el clima me acompaña debería volver durante la noche —explicó y la rubia bufó, berrinchuda—. ¿Estarás en la Florería hoy? —preguntó Sai después y la rubia negó con la cabeza. Para Inojin era cosa de todos los días que sus padres se pusieran melosos, que su madre se enfadara y tras una pelea se reconciliaran, para volver a ser melosos otra vez. Sin embargo, jamás se acostumbraba y solía sonrojarse y desaparecer de escena.

—Me llamaron del Cuartel hoy, Ibiki quiere que lo ayude con unos casos —explicó ella sin ánimo. Tras un corto berrinche le tomó una mano e hizo que su esposo la mirara a los ojos—. Sabes lo sensible que me ponen algunos de sus casos —dijo—, quisiera que estuvieras en casa cuando salga del trabajo…

—Haré lo posible por llegar hoy —prometió Sai mansamente y su mujer se le acercó para darle un beso cariñoso en la boca. Inojin no lo soportó mucho más.

—Ya terminé —dijo él, interrumpiendo la escena amorosa de su progenitores quienes lo miraron con sorpresa. Ino quedó abrazada del cuello de su marido, apoyando su pecho en la oreja de Sai—. ¿Puedo irme a la academia ahora? —preguntó sin mirarlos de vuelta, totalmente cohibido.

—Por supuesto —le dijo su madre, separándose de Sai—, deja que termine de arreglarme y nos vamos juntos, ¿sí?

Ino subió a la planta alta, dejándolos solos y en un silencio incómodo para el niño. Sai se terminó el café de un sorbo y comenzó a comer su desayuno que Ino había dejado atrás.

—Sino vuelvo… —le dijo su padre e Inojin lo interrumpió en el acto.

—¿No volverás?

—No lo sé, pero sino vuelvo cuida a tu madre por mí, ¿sí? —le dijo con una sonrisa—, duerme con ella esta noche —solicitó Sai—. No le gustará estar sola después de visitar el Cuartel.

—Está bien… —Inojin no comprendía qué hacía tan terrible al Cuartel que ponía tan sensible a su madre pero simplemente accedió a su petición.

Ino apareció en la cocina con su uniforme oscuro del Cuartel y llamó a Inojin para que se fueran. Sai se limpió la boca con una servilleta y se levantó de la mesa para acompañarlos hasta la puerta. «Está despidiéndose —pensó Inojin con un mal presentimiento—, no volverá esta noche…»


Una camilla entró al edificio en dirección a la morgue y la rubia detuvo su andar para ver la precesión del cuerpo diminuto cubierto por una sábana blanca. Era un niño pequeño que no debiera tener más edad que Inojin en ese momento. Ese tipo de acontecimientos la herían de manera violenta después de dar a luz a su hijo y tendría la imagen en la retina durante todo lo que restara del día.

Shizune apareció en escena, dirigiéndose a la morgue, siguiendo a la camilla que trasportaba al niño, meditabunda. La curiosidad hizo que Ino detuviera a Shizune antes de que se perdiera en el pasillo y sus acompañantes pararon la camilla cuando vieron interrumpido el camino de la encargada de las autopsias.

—Qué pasó con él.

La otrora aprendiza de la señora Tsunade sonrió con pesar ante ella.

—Homicidio —le dijo—, lo encontraron fuera de la Villa. Necesitamos saber qué fue lo que lo mató.

—¿Es un caso de Ibiki? —preguntó Ino, asustada de tener que trabajar con un niño tan pequeño.

Shizune miró de reojo a sus acompañantes antes de responder. Había algo extraño en todo el asunto.

—No puedo dar más información pero… —Shizune avanzó hasta la camilla y descubrió al cadáver hasta el pecho. Estaba amoratado y rígido pero con los ojos bien abiertos, como si hubiese muerto intentando saber qué era lo que le ocurría. De su cuero cabelludo salía sangre coagulada de manera irregular. La morena se puso un guante de látex en una de sus manos para levantarle el cabello para mostrarle la rareza del asesinato—. Tiene varios agujeros en el cráneo y serpentean en el cerebro varias veces de manera irregular, es casi como…

Ino habló por encima de sus palabras.

—Como si un gusano se hubiese comido su cerebro.

—Exacto. —Shizune no supo qué más decir—. ¿Estás bien? Quizás necesites sentarte.

—No es necesario, solamente recordé algo. Tengo que irme ahora.


Nota de la Autora: Hola, había escrito una nota final pero ff me jugó una mala pasada y me eliminó todo lo que había dicho jaja ¡ESTÚPIDA MI NOTA IDIOTA! La historia irá más o menos rápida para no darme tiempo para aburrirme o drenarme de inspiración jaja ya tengo escrito de lo que pasará después pero ya tengo claro que será super difícil pero no me arrepiento de nada jajaja Realmente se me olvidó todo lo que había escrito así que lo dejo hasta aquí *sniff*

Muchas gracias a los comentarios hermosos de Littner-Yoko, Rominitax15 (Espero que los 84 años no hayan sido tan terribles jajajaja me dio mucha risa todo tu rw, ¡gracias!), salomon day, smex-yui28 (I love you so hard, sigues todo mi SaiIno habido y por haber), Sybloominai (hermana preciosa, espero que te guste, eres y siempre serás mi lectora preferida y a la que siempre apuntaré a que te gusten mis historias aunque no siempre lo logre, I love youuu)y Susumi (A lo que me refería con que se me haría difícil escribir esto es por el drama que tengo por delante, no por el SaiIno que son mi OTP. El único lugar que me son complicados es en Después de la guerra porque el ChoKarui es demasiado maravilloso y me absorben inspiración jajajaja)

Besos varios, RP.