CAPITULO 2 FUGEGOS ARTIFICIALES
Sin darme cuenta había llegado al reino de las nubes. Quien me saco de mis embotados pensamientos fue una nube que me ofrecía vino rojo, vino tinto, vino sabroso.
Acepté de inmediato la copa que me ofrecía, estuve tocando unas buenas canciones para un numeroso grupo de gente extrovertida, parecía estar todo excelente, dure un par de horas tocando, me sentía bien, como siempre me había sentido pero ese día me sentía mucho mejor que otros días.
Terminé de tocar y una princesa, vino a mí, comenzó a coquetear conmigo, no recuerdo ni su nombre, había bebido ya varias copas de vino, y por mi mente pasaban cosas luminosas de colores, me aleje de ella diciéndole "bye, bye…" regalándole un beso en la mejilla, tome una copa y una botella de vino, me fui de la fiesta sin saber muy bien a donde me dirigía eran como las 11 pm, Glob, era muy temprano, de hecho, era bastante temprano y ya estaba ebria, pensé de nuevo en que mi vida que me parecía siempre alocada y divertida, que me gustaba claro, se comenzaba a hacer un poco rutinaria y pensé en luces de colores.
Así sin pensarlo más me encontraba en un alto árbol cerca del castillo, todos, supuse habían ido al desfile, no había estado cerca de allí en tanto, tanto tiempo. Tomaba yo vino, y como a los 5 min, salió una chica rosa, y un señor rosa de dentro del castillo. Después de unos minutos de palabrería, la chica rosa paso al frente, dejo caer el cubo y ¡pum! Una luz, linda luz cegadora apareció. El reino se envolvió en un grito de sorpresa, todos atentos a cómo iba subiendo, todos atentos incluyéndome a ver que pasaría, me alegre de llegar justo a tiempo para el espectáculo, de pronto decenas de estallidos, y los mismos colores de la tarde en el cielo.
Todos hacían ¡Ah! Todos hacían ¡Oh! La gente gritaba de emoción, la plebe veía el cielo encantada, aplaudían encantados. Yo que ya los había presenciado por la tarde busqué a Bonnie, enfoque la mirada, y pude verla feliz, y fui feliz… era tan extraño, nunca me había pasado.
Entonces el desfile comenzó, pasaron un montón de cosas, que yo no recuerdo bien, en un carro, iban caramelos, saludando a la gente en otro iba una princesa con un anillo en la cabeza, parecía de la edad de Bonnie, en otro carro, había otra princesa más grande de edad, era de trapo e iba repartiendo osos de peluche a diestra y siniestra a los pequeños caramelos, pensé y creo que de lo único que recuerdo bien que era tan raro, que existieran cosas así, que en alguna época cuando yo era niña fueran inanimados, que estuvieran moviéndose por todas partes, era tan raro este nuevo mundo, que no sabía bien cuando me cansaría de pensarlo…
No supe cómo, no supe cuándo ni dónde me había dormido, pero me había despertado por el cantar de varías aves, gracias a Glob, que todavía no salía el sol pero el alba se asomaba cerca, y yo no traía nada de protección, estaba flotando.
-Glob, Marceline- me dije a misma, tenía que aprender a controlarme y ya era hora de que me buscara un sitió bien en donde vivir, por algún motivo donde iba a ser mi nuevo hogar ya no era suficiente, tal vez sería en el bosque al lado del lago, pero tenía que conseguir madera y esas cosas… o algo.
Me dirigí al bosque en busca de sombra, repitiéndome por milésima vez, que tenía que controlar el flotar mientras dormía, quien sabe dónde podría haber despertado, pero ese día tenía que llegar rápido al bosque, tal vez una chica rosa, me estuviese esperando.
Entonces me emocioné y no supe exactamente porque me emocione, era todo eso nuevo para mí… era tan extraño.
Entonces pasó la mañana entera, pero la chica no venía… y me pregunte ¿por qué vendría? De todos modos no es como si yo… fuera a ser una persona importante para ella, después de todo solo nos vimos una vez.
Llegó la tarde, yo seguía esperando y nada, pasó todo el día y no había venido, toque cien canciones, compuse otras tantas, pero no apareció por ningún lado.
Sentí algo parecido a la soledad, pero no sabía que era, era como un dolor de mi pecho, en mi brazo izquierdo, me dolían hasta las costillas.
Nunca había sentido tremendo dolor, y ni siquiera estaba segura de que fuera un dolor, ¿dolor a qué? ni cuando el Rey ese mordió mi cuello así traicionando mi confianza, había sentido algo tan extraño, ni cuando Simoun me dejo sin decir nada, Simoun que lo he vuelto a encontrar y que él aparece en mi vida sin que yo lo llame, también lo extrañaba. Ni cuando mi papá se comió mis papas que con tanta ilusión había encontrado ya que me recordaban a Simoun. Era un tipo de dolor diferente, uno extraño, inexplicable, porque no me lo podía explicar, era tan repentino, ¿Qué es? Marceline ¿Qué es…?
Como sea con la cruda que tenía, y no haber comido nada en todo el día y ese nuevo dolor que había dejado un vació… fueron, sumadas, demasiadas cosas para mí… me fui quedando dormida no recuerdo, la hora… si ya era de noche o seguía siendo de día…
No sabía porque las luces de colores viajaban por mi subconsciente, escuchaba las pequeñas olas del lago, y me calmaban un poco, en mi sueño, en todo el sueño aparecieron luces de colores. Hambo apareció en mi sueño, hambo al que había escondido con todas mis cosas en esa cueva por el océano… y aparecieron también unos ojos azules, y una sonrisa muy mona. Unos ojos azules. Fuegos artificales. Una sonrisa muy mona. Y entonces supe que ese sentimiento que sentía era una nueva clase de decepción.
