Capítulo 2. Secretos.

Me desperté ese día agitada, medio sudando, intentando reconocer donde estaba tras haber tenido un sueño de lo más subido de tono. Me ardía la cara, debía de estar roja, y es que sentía aun esas manos por mi cuerpo. Muy real todo.

Eso me pasaba por haberme acordado del beso de Cosima la noche anterior, y haber estado pensando en él todo el tiempo antes de quedarme dormida. Y, claro, mi mente terminaba de completar lo que realmente pasó con mucha imaginación, cosas que podían derretir al más grande de los icebergs en cuestión de milisegundos, porque ese día Cosima consiguió que mis piernas fueran de gelatina.

** Flashback **

Estaba en la puerta de la casa de Alison, habíamos quedado a esa hora para salir en bicicleta. Cosima apareció en el marco de la puerta, con su moño mal recogido mirándome a través de sus gafas.

- Alison ha salido con mi madre hace un segundo a comprar no se qué. - me contestó, yo me quedé mirándola, así que decidió volver a hablar. - Si quieres pasar y esperar en su habitación… no creo que tarden mucho. Yo estaré en la mía por si necesitas algo.

Se echó hacia un lado dejándome pasar, y su olor me golpeó, me quedé mirándola porque ya llevaba varios días sin poder dejar de pensar en lo mismo. Todo el día en mi cabeza desde hace un año cuando vi junto a mi amiga a Cosima en esa situación comprometida.

"¿Me gustan las chicas?"

Oh, Dios, a Cosima le gustaban las chicas, ¿y si le pregunto? No, nunca hemos mantenido una conversación, ¿a qué iba a venir pedirle consejo? O mejor pregunta, ¿a qué iba a venir acorralarla en la pared y besarla?

Porque esa había sido mi fantástica idea, cogerla del brazo parando su avance hacia su habitación, darle la vuelta y estrellar mi boca contra la suya. Un beso muy torpe pero firme. Tuve que mover incluso mis labios hacia un lado para tapar los suyos porque ni siquiera había atinado en el movimiento. Y sus ojos estaban de par en par cuando me separé de ella, mirándome sorprendida.

- Oh, Dios, lo siento, Cosima. No sé en qué estaba pensando.

En nada, en eso estaba pensando, pasó demasiado rápido para ser procesado. Subí las escaleras hacia la habitación de Alison y cerré la puerta tras de mí, estaba agitada. ¿Por qué había besado a Cosima? Encima había sido un beso muy tonto, ¿qué iba a pensar de mi? ¿Y por qué sus labios son tan suaves? Ya podría haberme esmerado más en el beso, la verdad, y haberla dejado con buen sabor de…

Me giré hacia la puerta cuando la escuché abrirse, Cosima me miraba fijamente mordiéndose el labio mientras la cerraba con el peso de su cuerpo, echándose sobre ella. Me miró de abajo a arriba y murmuró algo parecido a un "joder" antes de acercarse a mí y agarrar mi cara con sus manos.

Cuando sus labios se pegaron a los míos casi me desmayo, porque mi beso había sido una mierda comparado con este, ella sí que atinó para encontrar mis labios, me derretía por dentro con lo que me estaba haciendo sentir en el momento en el que sus labios se separaban para agarrar mi labio inferior. Yo entreabrí mi boca automáticamente nada más sentir esa lengua húmeda que salía acariciando mis labios, haciendo que se me escapara de ellos un "oh, Dios".

Lo hizo muy rápido, no podría describir el movimiento, pero estaba sentada en el sofá de la habitación de su hermana, devorando mi boca como jamás nadie lo había hecho, y yo estaba sobre ella con mis piernas a cada lado de las suyas. Sus manos en mi cintura manteniéndome muy cerca, con mi entrepierna contra su abdomen, que era algo que no había planeado sentir en ese día, pero mucho menos esos labios que parecían que habían hecho un curso intensivo de cómo besarme, porque cada movimiento que hacía lograba que un suspiro saliera de mi boca, parecía que sabía cuáles eran los puntos necesarios para volverme loca. Porque iba a hacerlo si continuaba así, y en cuestión de segundos.

Agarré su pelo por debajo de su coleta mal hecha mientras me besaba el cuello, y, Dios, que bien se movía sobre mi cuello también. No pude evitar el gemido que salió de mi garganta cuando me lo mordió, hincando sus colmillos en él, y pasando de nuevo su lengua.

Se separó de mí y se quedó mirándome, ambas respirábamos muy agitadas muy cerca de la boca de la otra, sus ojos estaban casi negros, su pelo más despeinado que lo habitual, sus labios hinchados por los besos que nos habíamos dado. Se mordió el labio al tiempo que su mano pasaba de mi cintura al vientre mientras su mirada seguía clavada en mis ojos, ¿iba a hacer lo que pensaba que iba a hacer? Oh, no, por favor… No aquí, no ahora, ¡estábamos en la habitación de Alison, por Dios!

Mordí mi labio nerviosa cuando la mano de Cosima cubrió mi intimidad sobre mi pantalón, y apoyé mi frente contra la suya cuando sentí cómo apretaba sobre la tela, haciéndome gemir. Iba a volver a besarme, lo supe nada más observé que se lamía los labios y se acercaba a mí con su boca entreabierta, cuando algo hizo que nos separáramos.

-¡Ya hemos llegado! - se escuchó abajo.

Nos miramos, soltó un gruñido mientras agarraba mis piernas e hizo que me sentara a su lado al tiempo que ella se levantaba maldiciendo entre dientes, muy rápido, y sin mirarme se fue de la habitación.

Oh, Dios, sí que me gustaban las chicas, ¿verdad?

** Fin de Flashback **

Claro que me gustaban las chicas, y fue a partir de ese día cuando empezaron mis pequeños experimentos, chicas muy discretas con las que me besaba hasta quedar sin aliento. Siempre sin llegar a nada más que besos y caricias sobre la ropa, aun conservaba mi virginidad, no sé por qué, ¿a qué estaba esperando? Aun así fueron experiencias muy placenteras con las diferentes chicas.

Cosima y yo no hablamos del tema tras el beso, ni se volvió a repetir, simplemente lo dejamos ahí, sin insinuaciones ni "tenemos que hablar", nada. Evitaba estar cerca de ella para que no se notara, y sobre todo evitaba que nos quedáramos solas. Y fue mejor así, o eso creo. ¿Qué estuve pensando mucho en lo bueno que fue el beso con ella? Sí, pero era mejor no establecer una relación con la hermana de tu amiga.

Me había puesto un pantalón corto y una camiseta de deporte, y esperaba a que el ascensor llegara a mi planta. Me lo había propuesto, y así iba a ser, ir a correr cada mañana. Bien, acababa de llegar, se abrían las puertas y me percaté de que dentro había alguien.

Casualidades de la vida. Sus rastas recogidas en esa coleta, ropa deportiva y sonrisa divertida mientras me miraba y, a pesar de ir sin maquillaje y de ser idéntica a su hermana, se podía ver que era una persona distinta a mi amiga, por todo, sus gestos, su mirada, incluso su manera de sonreír era distinta.

- ¿Vas a bajar la pizza de anoche? - me metí en el ascensor, y nos apoyamos cada una en una de las paredes, mirándonos de frente.

- Sí y no. Me he propuesto ir a correr todos los días. - ¿he dicho ya que Cosima es demasiado guapa?

- A mi me costó, pero ya no me quejo ninguna mañana cuando es la hora de salir. La cosa es obligarte todos los días. - asentí y nos quedamos en silencio mirándonos. - Si quieres podemos ir juntas.

- Sí, claro.

Otra vez silencio, miré sus ojos que me recorrían la cara, haciéndome sentir tímida, miré mis pies y me pregunté si ella pensaba en ese beso, si alguna vez lo ha tenido en su mente. Volví a levantar mi mirada y me percaté de que ahora sus ojos estaban fijos en mis labios y yo miré los suyos en el preciso instante en el que mordía el suyo inferior levemente. Y había mucha tensión, podía notarlo, ¿no podríamos estar hablando de algo en vez de simplemente mirarnos? Oh, gracias a los cielos, las puertas del ascensor se volvieron a abrir y salí de allí dejando detrás de mí la tensión que había estado sintiendo ahí dentro.

- Si quieres venir entonces conmigo, acompáñame, hay un parque genial que está aquí cerca donde voy siempre, y a esta hora está tranquilo. - la escuché detrás de mí, yo asentí y la seguí, porque para ser sinceros no tenía ni idea de por donde correr, y al menos si es un parque sería mejor que ir por las calles entre edificios.

Cosima tenía más fondo que yo, eso estaba claro, pero más o menos seguía su ritmo. Cuando íbamos de vuelta me comentó lo bien que lo hice para ser el primer día, mientras me tiraba divertida de la coleta que me hice esa mañana.

- No se lo digas a Alison, ¿vale? - empecé a rebuscar en mi bolsillo. - Se volvería loca… - y saqué un cigarro y un mechero, poniéndomelo entre los labios.

- ¿Fumas? - asentí, encendiéndolo y tomando una calada. - No, no se lo diré. ¿Sabes? El otro día me dio una charla sobre las consecuencias de fumar porros… Ya sabes que es un poco neurótica. - se empezó a reír mientras seguíamos andando por el parque.

- ¿Quieres? - ofrecí mi cigarro poniéndolo a la altura de su boca, ella lo miró unos segundos. - Bueno, ni siquiera sé si fumas o no…

Cosima rodeó con sus labios la boquilla del cigarro que yo aun sostenía con mis dedos, y tomó una calada mirándome a los ojos. Vale, eso me había parecido demasiado sexy, no más ofrecer tabaco a la chica.

- No suelo fumar tabaco, por no decir que casi nada. - soltó el humo y levantó una ceja traviesa. - Soy más de fumar otras cosas.

- Entonces, la charla de Alison no ha servido para nada, ¿no?

- No. - se rió, y yo hice lo mismo.

Seguimos andando mientras me terminaba el cigarro antes de volver hacia el edificio donde vivíamos.

- ¿Vas a guardar mi secreto? - quise asegurarme una vez entramos de nuevo al ascensor.

- ¿Tú vas a guardar el mío? - inquirió otra vez levantando su ceja y sonriéndome.

- Trato. - estrechamos las manos finalizando nuestro pacto.

- Además, no es la primera vez que tenemos que guardar un secreto, ¿no? - ¿de verdad acaba de sacar el tema?, me quedé mirándola unos segundos antes de responder.

- Sí, lo hemos guardado bien, podemos confiar en la otra.

Otra vez tensión y miradas, y otra vez gracias a los cielos que llegó el ascensor a mi planta, fui a salir pero la mano de Cosima agarró mi brazo una vez que estuve fuera, haciendo que me girara para verla.

- ¿Mañana a la misma hora? - me preguntó.

- Sí. - me dio tiempo a contestar antes de verla desaparecer entre las dos puertas del ascensor sonriéndome y guiñándome un ojo, mandándome un escalofrío por el cuerpo.

Fui corriendo por el pasillo hasta la puerta de mi nueva casa, temblaba toda entera, ¿qué ha sido eso? Fui a abrir la puerta y justo se abrió sola revelando una Alison en bata y con el ceño fruncido.

- ¿Dónde miércoles estabas? - me preguntó tirando de mi camiseta y haciéndome entrar.

- ¿No te dije ayer que iba a ir a correr? Buenos días también a ti, por cierto. - solté librándome del agarre.

- Oh, es verdad. - apoyó su dedo índice en su mejilla mirándome pensativa. - ¿Tanto tiempo has corrido? ¿A qué hora has salido?

- ¿Desde cuándo eres mi madre? - pregunté para obtener de respuesta una ceja levantada y su mano empezando a darme golpes por el brazo.

- ¿No puedo preocuparme por ti? ¿Por qué has tardado tanto? - lo que decía, Alison la de las preguntas, si te la quieres quitar de encima lo mejor es que respondas.

- Me he encontrado con tu hermana y hemos estado hablando.

- ¿Cosima?

- No. - me miró con el ceño fruncido escaneándome con sus ojos. - ¡Claro que Cosima, idiota!

- No me llames eso… - de repente empezó a inspirar varias veces seguidas, acercándose a mí. - ¿Eso qué huelo es tabaco?

- Oh, por Dios, Ali… he estado en un parque, se me habrá pegado el olor si alguien estaba a mi lado fumando.

- ¡¿Cosima estaba fumando?!

- No, Ali, no estaba fumando Cosima. Ahora si me disculpas voy a la ducha.

- Vale, yo voy a hacer pis y preparo el desayuno.

- Quiero café. - simplemente contesté mientras iba al baño escuchando los pasos de Alison detrás de mí.

Ese nivel de confianza había, me había visto desnuda millones de veces, es más, no creo tampoco que se me quedara mirando mientras me metía en la ducha, siempre se quedaba pensativa mirando a la pared, y tampoco yo me quedaba más tiempo del normal delante de ella para que lo hiciera.

Cuando me terminé de duchar ya olía el café que había preparado Alison y salí para encontrarme también con Cosima que bebía de otra taza al lado de su hermana, que me explicaba que se había quedado sin café y que bajó a desayunar con nosotras. La de gafas se me quedó mirando, mi idea de salir en toalla igual no había sido la mejor, pero bueno, admitámoslo, en el fondo me gustaba que la de rastas me mirara de esa forma. Le sonreí antes de meterme en mi habitación para ponerme algo de ropa y desayunar con las dos hermanas que hablaban animadas en la mesa.

Ese día fue eterno, pero divertido. Alison y yo fuimos a recorrer todo el campus y nuestra facultad, mirando los horarios y las aulas a las que debíamos ir, así como ubicar la biblioteca, la cafetería, laboratorios, baños... Nos dimos cuenta de que la facultad de ciencias era justo la del lado nuestra, y nos chivaron que allí hacían mejor la comida en la cafetería que en la que estábamos, así que nos lo apuntamos por si algún día teníamos que comer en la facultad.

Tras esto, Ali me acompañó a buscar uno de los conservatorios de música que vi que estaba bastante cerca, esa mañana llamé y me dijeron que me harían una prueba para ver si podía entrar. Y, bueno, la hice, algo tímida mientras Alison me miraba como una madre orgullosa. ¿El mudarnos juntas la ha convertido en mi madre?

- El mes que viene vamos a hacer un concierto benéfico aquí para recaudar fondos para una organización contra el cáncer infantil. Sé que es precipitado, pero nos encantaría a los dos si participas tú también en él tocando en solitario alguna pieza que elijamos… Si te parece bien. - me comentó una de las dos profesoras de piano.

Obviamente dije que sí, y acordamos los días que iría a los ensayos.

- ¿Vendrás a verme al concierto? - pregunté a Alison una vez estábamos fuera paseando.

- ¡Claro que sí! Sabes que me encanta verte tocar.

- ¿Me lo prometes? Ya sabes que me pongo un poco nerviosa antes de salir y me gusta tener a alguien al lado…

- Te lo prometo.

Alison agarró su dedo meñique con el mío mientras íbamos andando y nos sonreímos, continuando con nuestros dedos entrelazados hacia nuestro piso.


¿Qué os parece? ¿Os gustó el flashback?

Muchas gracias por los comentarios, favoritos, follows y lecturas entre las sombras.

Nos leemos pronto.