Me había olvidado de subir este cap... Lo siento.


Disclaimer: Los personajes no me pertenecen.


~Dos años después~

Primer día de clases, nada en especial, o al menos eso era lo que pensaba Lucas. Realmente no le hacía mucha ilusión.

Se levantó con pesadez, como hacía desde hace tiempo atrás. Mecánicamente se arregló y se preparó. Bajó hacia al comedor y se encontró en la mesa con su desayuno ya listo, pero no había nadie en el lugar.

Junto a su comida se hallaba una nota, probablemente escrita por Marth. La tomó con cuidado y le echó un vistazo a lo que decía.

«Lucas, siento no poder quedarme hasta que despiertes, pero debo ayudar a Ike con el trabajo. Tu desayuno está listo, de seguro para cuando despiertes, aún seguirá tibio. Nos veremos por la tarde. Pásala bien.
Marth.»

Esbozó una ligera sonrisa y guardó la nota en el bolsillo del pantalón de su uniforme. El peli azul había estado ahí como su apoyo incondicional desde que su hermano había muerto, dos años atrás. No es que Ike no haya estado para él, al contrario, fue su apoyo también. Pero quien más había estado a su lado fue Marth... y Rosalina. La chica había sido como una hermana mayor para él, siempre preocupándose por su estado.

Tomó asiento en su lugar y se dispuso a tomar su desayuno. Tal y como había dicho Marth en su nota, aún estaba tibio. «No debieron irse hace mucho» pensó. El mayor le había preparado una taza de leche chocolatada, un vaso con jugo de naranja, un par de tostadas y como adicional, su manzana diaria.

«No quiero que te vayas a enfermar, así que recuerda tomarte todo el desayuno. Absolutamente todo» Su cerebro recordó las palabras que Marth le solía decir cuando desayunaban y él no quería terminar o bien sus tostadas, o su vaso de leche.

Una vez que hubo terminado su desayuno y dejado los platos en el fregadero, se aseguró de haber guardado todo lo necesario, o sea: un lápiz, un esfero y un cuaderno. No era necesario llevar nada más, después de todo era el primer día. Echó cerrojo en la casa, y después de darle una vuelta al lugar para asegurarse de que no se había dejado alguna ventana abierta, se dispuso a irse a la preparatoria.

Fue a paso lento, no tenía prisa alguna en llegar. Así, calmadamente tomó la ruta habitual que tomaba cuando se dirigía a clases, echando miradas furtivas hacia atrás de vez en cuando. Se sentía observado, aunque esa sensación ya le era bastante normal.

Al final, unos quince minutos después llegó a la dichosa preparatoria. Se dirigió al salón que le habían asignado para ese curso y ni bien puso un pie dentro de este sintió un peso extra sobre sus hombros.

— "Hasta que al fin llegas, Lucas." —la animada voz de Popo lo recibió, ignorando por completo el hecho de que se había ido casi encima de este.

— "No es como si hubiese llegado tan tarde. No lo molestes." —Nana regañaba a su hermano por molestar al rubio ni bien llegaba al salón.

— "Bueno días, Popo, Nana." —los saludó Lucas, dejando salir de sus labios una pequeña risilla de diversión. No había forma para él de mantenerse serio o tranquilo si estaba con ellos.

Los gemelos le devolvieron el saludo e instaron al chico a sentarse en el lugar que habían escogido para él. Era en la penúltima fila, justo en medio de los dos. El asiento de Nana se encontraba a la izquierda y el de Popo a su derecha.


— "¿¡Por qué habría de ir!?" —reclamaba el cierto rubio, sin querer despegarse todavía de su cama ni de sus mantas. No, eso era sin duda algo inhumano de parte de su dichoso hermano el querer que él se levantase a las 6 y algo de la mañana.

— "Porque es tu obligación y punto." —al final, Link terminó por arrancarlo de su tibia cama y arrojarlo al suelo sin consideración alguna.

— "¿Me puedo ir sin él?" —preguntó Ness, algo aburrido de toda la situación. De inmediato recibió una negativa por parte del rubio mayor, quien alegaba «Van a ir juntos y van a regresar juntos».

Bufó inconforme. Genial, ¿Qué mejor manera de empezar su día que perder su tiempo hasta que Toon esté listo y después salir a ese lugar –prisión– al que llamaban «preparatoria»?

No quería estudiar, era algo que en verdad que no le interesaba, porque a su parecer, su vida ya estaba resuelta. Pero Link le había dado un pequeño –sí, claro, "pequeño"– sermón acerca del por qué era importante que estudie, además claro, de recalcarle que debían parecer lo más normales posibles; en caso de llegar a llamar la atención por algún comportamiento «anormal», como lo era el llegar a su casa a las tantas de la madrugada y en algunas ocasiones con una que otra herida.

Se mantuvo en silencio, apoyado en el marco de la puerta a la espera de que el rubio menor terminara de alistarse para poderse ir. Volvió su mirada al chico, que al parecer se había detenido un momento a discutir con su hermano. Por lo visto, a Toon le hacía tanta ilusión como él el irse a ese lugar.

Después de un momento, y un par de zapes por parte del mayor, los dos chicos salieron en dirección a la dichosa preparatoria. No habían caminado ni dos cuadras cuando algo los detuvo de forma abrupta, y no, no era algo agradable.

— "Cambien esa cara" —aquella irritante voz detrás de ellos, les provocó un sobresalto, y una pequeña maldición por parte del azabache. — "No es como si fuesen a ir al matadero."

Ahí, a su lado, vaya a saber uno de dónde había salido, se encontraba un sonriente Roy. Su exceso de energía molestó a Ness, el cual no se iba a quedar sin decírselo, y claro, tampoco iba a cortarse en recalcarle lo molesta que resultaba su presencia. Lastimosamente, se quedó con la palabra en la boca.

— "Roy, ¿podrías dejar de molestar a esos niños y apurarte? No todos tenemos tu tiempo libre." —lo llamaron.

A unos cuantos metros detrás de ellos se encontraba un hombre, su edad rondaría entre los 25 o 26 años. De cabellera azulada y ojos del mismo color, piel blanquecina y un gesto cansado en los labios. Miraba de forma reprobatoria al pelirrojo y después de que este se le acercara con esa imborrable sonrisa que adornada su rostro y que tanto exasperaba al pequeño azabache; se disculpó con ellos por el comportamiento de su amigo.

— "Discúlpenlo, a veces se comporta como un niño de parvulario." —les dijo el desconocido antes de girarse y continuar hacia el lugar al que se dirigían antes de que el pelirrojo se distrajese.


Claro, debido a la distracción que les había provocado el pelirrojo, y además, la falta de disposición de Toon para caminar más rápido, terminaron llegando tarde a clases. Aunque, para lo que les importaba. El primer día nunca se hacía nada.

Pero claro, eso no significaba que se iban a salvar de ver la mirada amenazante y de fastidio que les dedicó el profesor al que habían interrumpido con su llegada, ni tampoco salvarse de un pequeño regaño de su parte.

— "Vayan a tomar asiento ya" —les ordenó el maestro mientras señalaba un par de puestos en el fondo del salón. — "Y para la próxima, recuerden que deben ser puntuales."

De no haber sido porque estaban en medio de un salón lleno de personas –potenciales testigos– ese dichoso maestro ya tendría un par de cuchillos clavados en la garganta y estaría tendido en el suelo, ahogándose con su propia sangre.

Los dos chicos, algo malhumorados, fueron a sentarse a los lugares que les habían sido asignados.

— "¿Problemáticos, no?" —dijo Nana en un susurro, mirando al igual que Lucas y Popo, como los dos recién llegados pasaban con cara de mala leche.

— "Así parece." —asintió con suavidad el rubio, sin quitarles la mirada de encima.

— "¿Qué tanto miras? ¿Tengo algo en la cara?" —murmuró el pelinegro al darse cuenta de que estaba siendo observado fijamente por parte del trío de chicos que se sentaban una fila delante de la suya.

— "Qué genio..." —dijo Popo en un débil susurro y volvió su mirada al frente. Nana y Lucas imitaron su gesto y desviaron su mirada nuevamente al adulto que estaba frente a la clase.

Si su día ya iba mal –por haberse tenido que levantar temprano, haberse topado con el molesto de Roy, llegado a ese aburrido lugar y soportado al estúpido maestro–, ahora tener que lidiar con ese grupo de retrasados que tenía por compañeros de salón –porque esa era la impresión que él tenía de ellos– solo lograba empeorarle el día.

¡Genial ¿no?! Además de eso, debía permanecer en ese lugar por al menos unas 8 horas. Nada más divertido que eso, pasarse el tiempo platicando, prestando atención a las indicaciones o lo que fuese que los profesores estuviesen diciendo y a la hora del descanso ponerse a hacer tontería y media con sus queridísimos compañeros de clase... Genial, ¿no?

¡Y una mierda!

Toon suspiró con cansancio. Apenas y habían terminado las primeras 3 horas de clase y ya estaba aburrido de muerte. Ness, a su lado, parecía estarlo también.

— "Y si..." —murmuró por lo bajo el pequeño rubio. Tratando de incitar al azabache a hacer alguna travesura o alguna maldad para evitar el aburrimiento.

— "No, ni se te ocurra Toon." —resopló algo molesto. No quería que después, al llegar a casa, Link les riñese por haber hecho alguna tontería.

Y ahí murieron las esperanzas del joven rubio por hacer alguna cosa. Y es que no era tan divertido si Ness no lo secundaba y ayudaba.

El timbre sonó tiempo después, anunciando que era hora del descanso.

— "¡Al fin!" —Toon prácticamente gritó aquello entretanto se desperezaba. Ya estaba seguro de que tendría el trasero tan cuadrado como la silla.

Las murmuraciones de los demás alumnos no se dejaron esperar, y de no ser porque su ánimo había mejorado un poco al saber que era hora del receso, les habría mandado a todos una buena tanda de insultos, palabrotas y amenazas.

— "¿Nos vamos, Ness?" —ni siquiera esperó respuesta y lo arrastró hacia fuera del salón.

Por su parte, el pelinegro parecía seguir con la misma mala leche que había tenido durante prácticamente toda la mañana, pero se dejó llevar del otro sin decir palabra alguna.

— "Que raros que son, ¿no lo creen?" —preguntó Popo, una vez que los dos problemáticos chicos se hubiesen ido.

— "Vaya que sí..." —contestó su gemela. Lucas simplemente se limitó a asentir.


El día había pasado más lento de lo que había pensado, ¿y es que el tiempo tenía algo en su contra? De seguro que sí, sino ¿por qué se habría tardado tanto en pasar?

Bufó molesto, mascullando un par de maldiciones y palabrotas dirigidas a la profesora que se hallaba aun en el escritorio, guardando un montón de papeles dentro de su horrendo maletín.

Y es que ¿a quién demonios se le ocurría mandar tarea el primer día de clases? Y encima de todo ¡en parejas!

— "Contrólate, Ness" —le susurró Toon Link al pasar por su lado y dirigirse a un chico castaño, que se sentaba en las primeras filas.

«Como si fuera tan fácil» murmuró el azabache más para sí, aunque en realidad para él si era fácil. Sabía cómo controlarse a la perfección y mantenerse serio e indescifrable; eso, porque era algo que su trabajo demandaba. Pero en el colegio no tenía la obligación de mantener a raya su mal carácter.

Tratando de parecer lo más tranquilo posible avanzó un par de pasos hasta el chico rubio que se sentaba una fila delante de él.

— "Lucas, ¿cierto?" —dijo para llamar su atención, ya que el chico se hallaba de espaldas a él.

El aludido volteó al escuchar su nombre, encontrándose frente a frente con el pelinegro. Asintió lentamente, se sentía algo nervioso por la forma tan intensa en la que el chico lo miraba. Parecía como si lo estuviese atravesando con esa mirada violácea, o aun peor, como si estuviese leyendo su alma.

— "¿S-sí?" —preguntó con cierto nerviosismo. — "¿Se te ofrece algo?"

Ness rodó los ojos, ¿en serio ese iba a ser su pareja de estudios por el resto del año? Sí, porque la detestable señora que tenía por maestra había asegurado que «las parejas para trabajos grupales son permanentes por el resto del año», porque de esa forma podrían mejorar su convivencia con los demás. Ya, claro.

Los únicos que se habían salvado de la tortura de hacer grupo con un desconocido fueron Popo y Nana, quienes había convencido a la profesora vaya a saber cómo, y esta los había dejado ser pareja de trabajo.

— "Nosotros ya nos vamos" —dijo Popo para volver a captar la atención del rubio hacia él y su hermana. — "Nos vemos mañana Lucas"

La chica se despidió de él con un abrazo y un «Adiós, Ness» antes de marcharse junto a su gemelo. El azabache ignoró por completo las palabras de la chica. No había quitado la mirada de encima de Lucas en ningún momento.

El rubio se despidió con un simple gesto de mano y una vez que perdió de vista a los gemelos, volvió su atención al pelinegro.

Se quedaron en silencio. Ness parecía estar estudiándolo con la mirada, y eso era algo bastante incómodo para Lucas.

— "¡Ness!" —lo llamó una voz al otro lado del salón. Ambos chicos giraron el rostro en dirección a la cual había sonado aquel grito –porque eso había sido, un grito–, centrando su mirada en el rubio que se hallaba en las filas de adelante junto a un castaño de ojos azules que les sonreía de forma suave. — "Dile a Link que llegaré tarde. Iré a casa de Rock* a hacer el trabajo."

— "No te tardes mucho" —le dijo como respuesta— "Recuerda que tenemos cosas por hacer."

Después de recibir un «Lo sé, lo sé» de parte de Toon, este desapareció con el mentado Rock, dejándolos a ellos como las únicas almas presentes en ese salón. Porque hasta ese momento caían en cuenta que ya no había nadie más ahí.

— "¿Y bien?" —murmuró Ness al cabo de unos segundos. — "¿En tu casa o en la mía?"

— "P-podría ser en la mía... No hay nadie ahora..." —murmuró en tono un poco bajo pero audible para el otro— "Aunque si prefieres, podemos ir a tu casa..."

— "No, en la tuya estará bien" —dijo cortante y tomando sus cosas se encaminó hacia la puerta. — "¿Te podrías apresurar? No tengo todo el tiempo del mundo"

Luca asintió y después de dejar salir un suspiro cansado, tomó sus cosas y se dirigió a la puerta.

Ambos salieron del lugar y tomaron rumbo a la casa del rubio. Ninguno habló en lo que duró el trayecto, lo cual volvió el ambiente algo tenso.

Una vez que llegaron, Lucas le pidió a Ness que lo esperara en la sala, en lo que él iba a preparar algo rápido de comer. El azabache no puso objeción alguna y se dejó caer en el sillón individual que había en el lugar, tal y como si estuviese en su casa y de su sillón se tratase.

Pasado un tiempo sintió el olor a comida que manaba de la cocina. Su estómago gruñó, el olor se le hacía de lo más delicioso. Sin poder –ni querer– resistir, se levantó y fue directo al lugar en el que se encontraba el rubio. Se detuvo en el marco de la puerta sin hacer ruido, observándolo mientras –al parecer– terminaba de cocinar.

— "¿Ya está?" —preguntó, provocándole un sobresalto al chico y captando su atención.

— "Sí, ya está." —respondió, llevándose una mano al pecho, tratando de esta forma de detener al menos un poco los frenéticos latidos de su corazón. — "Ve a sentarte, ya voy a servir"

Ness asintió con una sonrisilla pintada en los labios. Asustar al menor le había resultado sencillo y, ¿por qué no?, bastante divertido.

Se dirigió al comedor, y tomó asiento en una de las sillas, a la espera de que su anfitrión apareciera.

Este asomó a los pocos minutos, con dos platos de comida, los cuales dejó servidos y se volvió de regreso a la cocina, para regresar con un par de vasos de lo que parecía ser limonada.

— "¿Te gusta el bistec?" —preguntó Lucas una vez que tomó asiento y se disponía a comer, observando directamente al azabache que parecía tener la mirada perdida en alguna parte de su plato. — "Si no te gusta podría prepararte algo más..."

— "No, sí me gusta" —murmuró, saliendo de su trance. «De hecho, me encanta» pensaba «Es mi platillo favorito».

No recordaba cuando había sido la última vez que probó un buen bistec. Bueno, de hecho sí recordaba. Había sido la última comida que le había preparado su difunta madre. Y aunque Link había tratado de preparar el platillo para él, no le había salido... como decirlo... muy comestible. Y es que Link no era precisamente un as en la cocina. Por lo general comían afuera o molestaban a alguien para que les cocine. Justamente ese alguien era ni más ni menos que Roy. Sí, por más increíble que sonara, el pelirrojo sí que sabía de cocina, pero a petición de él mismo no le había preparado bistec ni una sola vez.

— "¿Sucede algo, Ness?" —lo llamó Lucas, trayéndolo de vuelta a la realidad. — "¿No te gustó?" —no recibió respuesta alguna. — "Es por qué le puse mucho comino ¿cierto? ¿O se me pasó la sal? ¿O tal vez la pimienta?" —preguntaba, preocupado de que algo se le hubiese ido de más.

Y es que él se encontraba acostumbrado a su forma de cocinar, a su sazón, por lo que le parecía bien; pero no sabía qué opinaría el azabache de lo que había preparado. Y el hecho de que no probara bocado todavía, y mirase con el ceño algo fruncido su plato de comida debía significar que algo había ido mal, ¿no?

Ness soltó una pequeña risilla al ver la actitud de espanto del otro. Relajó un poco el ceño, que hasta ese momento notaba que había tenido fruncido, y se llevó un bocado de comida a la boca. No se esperaba que el rubio fuese bueno en la cocina, pero he ahí que lo que había preparado sabía delicioso. Incluso mejor que la comida de Roy.

— "Tranquilo" —dijo al cabo de un momento, cuando terminó de tragar lo que tenía en la boca. — "Sabe muy bien."

El rubio suspiró aliviado y sonrió. Al parecer su comida le había quitado el mal humor al azabache, o al menos eso era lo que pensaba, ya que el chico no se veía molesto. Incluso parecía algo feliz por la pequeña y casi imperceptible sonrisa que adornaba su rostro.

«Se ve mucho mejor así» pensó Lucas mientras volvía a degustar de su comida.

El resto de la comida pasó en silencio, aunque no era uno tenso o incómodo.

Una vez que hubieron terminado de comer, Lucas –desde la cocina– le pidió por favor que le esperase en la sala mientras él limpiaba lo que habían usado, lo cual, no era más que un par de platos, cucharas y vasos junto a un sartén; y claro, los trastos del desayuno que no había lavado.

— "Está bien" —dijo el azabache como respuesta, tomando rumbo directo al sillón en el que había estado sentado antes de recibir el llamado de la comida y dejándose caer en este como había hecho anteriormente.

Tomó sus cascos y se los colocó, dispuesto a escuchar música en lo que el otro chico volvía. Le subió casi todo el volumen, pues le gustaba mucho escuchar música a alto volumen, y cerró los ojos.

— "Tiefe brunnen muss man graben. Wenn man klares wasser will. Rosenrot, oh rosenrot. Tiefe wasser sind niche still." —Cantaba en susurros sin darse cuenta. — "An seinen stiefeln brincht ein stein. Will nitch mehr am felsen sein. Und ein schrei tut jedem kund. Beide fallen in den grund. Sie will es und so ist es fein. So war es und so wird es immer sein. Sie will es und so ist es braunch. Was sie will bokommt sie auch.*"

Tan concentrado estaba en la canción que no había notado que el rubio había llegado a su lado y lo miraba divertido.

Al ver que ni por enterado de que se encontraba ahí, Lucas lo movió suavemente del hombro a la espera de que el chico abriese los ojos y le prestara atención.

El azabache con cierta pesadez, abrió los ojos y fijó su mirada en quien se hallaba a su lado, bajando los cascos hasta dejarlos en su cuello. Frunció levemente el ceño al ver al chico con una sonrisa divertida en el rostro.

— "Entonces..." —empezó el rubio, aun sin borrar la sonrisa que tenía— "¿Te gusta cantar?"

Ness dio por supuesto que lo había escuchado cantar –supuso que en lugar de cantar en susurros como había pensado que hacía, había estado cantando casi a gritos, o en su defecto en volumen lo suficientemente alto como para que el otro chico escuchase–, por lo que optó por ignorar la pregunta, centrándose en lo que en ese momento le interesaba: terminar rápido ese dichoso trabajo.

— "¿Sabes anatomía?" —le preguntó, apagando la música y guardando los cascos en su mochila. — "Porque eso es algo que a mí no se me da."

— "Sí, sí sé" —respondió el chico, inflando levemente los mofletes como si de un niño pequeño se tratase.

Dejaron –y no por gusto del rubio– el tema del canto de Ness de lado y se dispusieron a hacer el trabajo de anatomía.

No les tomó mucho tiempo el terminarlo, o al menos no tanto como estimaron que duraría. La verdad es que no había sido tan difícil como Ness había creído. O Lucas enseñaba muy bien o la materia no era tan complicada como él había pensado que era. En todo caso, eso no importaba en ese momento. Lo que importaba era que el trabajo estaba listo.

— "Bien, ya es hora de irme." —dijo el azabache en lo que se desperezaba y se levantaba de la silla. Miró la hora en el reloj de pared que estaba a unos metros de él: 16:55. El tiempo se le había pasado volando.

Guardó sus cosas y sacando de nuevo los cascos de su mochila, se los colocó, subiéndole todo el volumen posible. Un instante después podía ver a un molesto Lucas mover los labios, murmurando algo que no entendía, porque no podía leer los labios. Y no, no pensaba quitarse los cascos y prestar atención al chico, ya suficiente atención le había prestado durante el dichoso trabajo.

— "Nos vemos." —dijo pasando completamente del rubio y dirigiéndose a la puerta.

Hasta que la mano de Lucas lo detuvo al sujetarlo de la muñeca mientras la otra mano le bajaba los cascos.

— "¿Qué?" —bufó Ness, fastidiado, dándose la vuelta para encarar al chico.

— "No debes dejar a las personas hablando solas ¿sabes? Es de mala educación." —dijo en el mismo tono molesto que el otro había utilizado. — "Te decía que si quieres que te acompañe hasta tu casa"

Era algo que siempre hacía cuando alguno de sus compañeros de salón llegaba a hacer trabajos a su casa. Los acompañaba todo el trayecto y de esa forma, iba conociendo algo más de sus compañeros: sus residencias.

— "No" —dijo cortante el pelinegro, liberando su muñeca del agarre del rubio y volviéndose hacia la puerta.

Pero antes de que pudiera siquiera estirar la mano para agarrar el pomo, esta se abrió, dejando ver a Ike, el cual venía seguido de Marth.

La mirada de ambos mayores se posó en el chico que se hallaba frente suyo. Pero la mirada de Ike por poco y no lo atravesaba, justo como había hecho este con Lucas horas antes.

— "¿Y tú quién eres? Te me haces familiar..." —preguntó, con un tono de voz que intimidó al azabache. O al menos eso fue lo que pensó Lucas al ver al chico pálido como una hoja de papel.

— "De seguro es un amigo de Lucas" —dijo Marth, empujando al más alto hacia adentro. — "No lo asustes de esa forma."

— "Y-ya me tengo que ir." —se apresuró en decir el pelinegro en cuanto hubo salido del shock en el que había estado inmerso. — "Nos vemos, Lucas." —se despidió del chico y luego de los dos adultos con un «Hasta luego».

Dicho eso salió de la casa como alma que se lleva el diablo, dejando confusos tanto a los mayores como al rubio.

— "Si sigues poniendo esa cara cada vez que vienen los amigos de Lucas, el pobre se quedará sin amigos porque todos se los vas a espantar." —lo reprendió Marth, entretanto cerraba la puerta— "Si así eres con sus amigos, ¿¡Cómo será cuando quiera traer a su pareja!? No quiero imaginarlo."

— "¡Marth!" —exclamó el rubio, con un notable sonrojo apareciendo el su rostro.

Ike, sabiendo de sobra que las palabras del peli azul no eran más que para fastidiarlos, lo ignoró por completo, dirigiéndose hacia su habitación.

Marth y Lucas se quedaron platicando de sus respectivos días en la cocina, mientras el mayor preparaba algo de té.


— "¡Hasta que al fin llegas!" —exclamó el rubio mayor nada más abrir la puerta y encontrarse con Ness. — "Estaba por llamarte y..." —detuvo lo que probablemente iba a ser un regaño al ver el rostro pálido que traía el chico. — "¿Sucedió algo? No te ves muy bien"

Se apartó y dejó que el chico pasara. Este fue directo al sillón grande de la sala y se dejó caer en este como un costal de papas. Sus manos temblaban y su corazón aun no recuperaba su ritmo normal. Link tomó asiento a su lado y esperó a que el chico se calmara para poder cuestionar lo sucedido.

— "Ike" —fue lo único que dijo Ness cuando estuvo ya más tranquilo.

— "¿Lo viste? ¿Te encontraste con él?" —preguntó ahora algo preocupado el mayor.

— "De frente." —aun sentía nervios por la anterior situación.

— "¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué?" —Link empezaba a alterarse. Ike era quien justamente seguía de cerca a la organización, y aunque aún no habían logrado atraparlos, en varias ocasiones –por no decir en muchas– había estado bastante cerca de descubrirlos. Era con quien menos pensó que el chico podría llegar a encontrarse— "¿Te reconoció?"

— "Solo dijo que le parecía familiar... Después salí corriendo de ahí"

— "¿De ahí dónde?" —preguntó con curiosidad.

— "De su casa"

Sobra decir que a Link casi le da algo al escucharlo. ¿Había escuchado bien? ¿¡Qué demonios había estado haciendo Ness en casa de ese sujeto!?

Pero antes de dejarlo pronunciar palabra, el azabache continuó con lo que decía.

— "Antes de que digas algo, no fui allá porque quisiera. Es más, ni siquiera sabía que era su casa. Yo había ido con un chico del salón a hacer un estúpido trabajo de anatomía y cuando estaba por irme apareció. Acompañado de ese otro con el que sabe estar Roy." —le explicó.

El rubio soltó un bufido, y se levantó.

— "Esto hay que decírselo a Master Hand." —dijo y le hizo una seña para que el chico se levantase. — "Y apúrate, o no llegaremos a tiempo."

Recibió por respuesta un «Sí, ya voy», y una maldición que no supo si iba dirigida hacia él o hacia alguna otra cosa.

— "Se tardaron mucho" —les reprochó Toon Link junto a Roy ni bien vieron a Ness y Link llegar al lugar de reunión.

Los recién llegados pasaron por completo de ellos y se dirigieron hacia el líder. Tanto el rubio menor como el pelirrojo se sintieron molestos por haber sido ignorados, pero ya verían después qué hacerles en venganza. Porque no había nada peor que pasaran de que ellos, como si no existieran.

— "Espero que tengan una buena excusa para su retraso" —dijo la autoritaria voz de Master Hand. Y es que aunque el retaso no había sido de más de cinco minutos, sabían a la perfección que cada segundo contaba. No podían quedarse mucho tiempo en un solo lugar.

— "Ness se encontró con Ike." —explicó el rubio ni bien llegaron frente al líder. — "Fue a hacer un trabajo del colegio y da la casualidad que el chico con el que le asignaron grupo vive con él."

El jefe se quedó algo sorprendido, pero esa expresión no le duró mucho, pues enseguida la cambio por una mueca que denotaba malicia.

— "¿Vive con un chico de tu edad?" —le preguntó al menor.

— "¡Esa información ya se la había dado antes yo! ¿¡Acaso no escuchó!?" —chilló Roy al otro lado de la sala.

Master Hand ignoró por completo el grito del pelirrojo y sin apartar la mirada del pelinegro preguntó: — "¿Cómo se llama?"

— "Lucas." —respondió, no sabiendo a qué iba todo eso.

— "Escucha bien Ness" —dijo Master Hand, colocando una mano enguantada en el hombro del menor. — "Esto es lo que quiero que hagas..."


«Ese chico» pensaba Ike mientras esperaba que Marth llegase a dormir. Ya eran alrededor de las diez de la noche, pero el peli azul había dicho que no iría a dormir hasta ver que todo quede en orden. Alguien debía de limpiar el desastre que se armaba. «Se me hacía familiar. La cuestión es... ¿De dónde?»

Sentía que lo había visto varias veces antes. Y no, no era de esa sensación de «Ah, te he visto en el centro comercial o en tal plaza o parque». No. Se le hacía conocido de algún otro lugar. Más oscuro. Más peligroso. ¿Acaso lo había visto en algún barrio de mala muerte? Tal vez en los alrededores de una escena de crimen. No estaba totalmente seguro aún.

Pero de que el chico no le inspiraba confianza, no le inspiraba confianza.

«Te tendré vigilado» murmuró para sí. No expondría a Lucas a estar con alguien peligroso. De ser necesario investigaría al chico.

— "¿Sucede algo, Ike?" —preguntó Marth al momento que entraba en la habitación y se sentaba en el borde de la cama, a lado del mayor.

Lo había notado algo extraño desde que llegaron, como si hubiese algo que le molestase. Tal vez el hecho de que Lucas trajo a un compañero de clases a casa y no les notificó. Aunque eso ya había pasado varias veces y a Ike no parecía importarle. Debía ser alguna otra razón. Una de más peso.

— "No es nada." —respondió quitándole importancia. Su brazo rodeó la cintura del peli azul, atrayéndolo hacia él. — "Solo estoy algo estresado... Ya sabes qué necesito para sentirme mejor ¿no?"

Marth soltó un suspiro de resignación y asintió con una pequeña sonrisa. Lo veía venir.

Lo que había dicho no era del todo mentira. En verdad que estaba estresado, y quizás por culpa de ese estrés debía estar alucinando acerca del amigo de Lucas. Aunque por otro lado podía estar en lo cierto. Ya vería que hacer después. En ese momento tenía una única prioridad: empotrar bien a Marth contra la cama, la pared y cualquier lugar de la habitación... tal vez de la casa, aunque no estaba muy seguro de esto último. No quería que Lucas los pillara en plena faena... otra vez.

«Decidido: Será solo aquí adentro. Espero que Lucas ya se haya dormido, aunque igual, si llegara a estar despierto evitará escuchar poniéndose sus audífonos.»


Bueno, por si acaso, la canción que escuchaba Ness es Rosenrot de Rammstein.

Espero no olvidarme de nuevo de subir el cap.

Gracias por leer :)