Naruto (c) Masashi Kishimoto


Apocalipsis


"(…) Debo seguir una senda tenebrosa. Pesa sobre mí un castigo que no me es dado describir, y corro un peligro del que no debo hablar. Reconozco que soy el más encenagado de los pecadores, pero soy también el más desdichado entre todos los que sufren. Jamás imaginé que esta tierra fuese morada de dolor y espanto como los que me han tocado en suerte (…)". El extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde, Robert Louis Stevenson.


II: Libre Albedrío


Si había algo que ella sabía era que la vida estaba basada en decisiones. Cualquier mínimo dilema que obligara a alguien a la cruel tarea de tener que elegir entre opciones era lo que marcaba el curso de la vida del desdichado.

Era una ecuación simple, que la mayoría de la sociedad entendía: si tomas decisiones correctas, irás por el buen camino, por el contrario, si tomas decisiones incorrectas, pues… ¡Pobre de ti!

Sencillo. Bien y mal. Cielo e infierno. Blanco y negro.

Sakura en su vida pasó muchas veces el delicado proceso de tener que elegir. Siendo una joven conocida por su educación y sentido, no iba a escoger la respuesta incorrecta. La alumna de la Hokage, la única estudiante mujer del legendario Hatake Kakashi, mejor amiga del héroe del pueblo, Naruto Uzumaki. Kunoichi respetable, médica de renombre.

No era lógico relacionar su nombre con alguna opción imprudente. Ella era responsable, caminaba por el sendero de lo "políticamente correcto".

Pero la gente en general nunca se fijaba en los intermedios, nunca se encargaban de analizar a fondo el comportamiento de los demás. Imponían una imagen y una manera de cumplirla, y si no se hacía de esa manera, se encargaban de juzgarlo.

Nadie sabía si una persona no sentía lo que su imagen daba. No se dedicaban a fijarse en los que debían acomodarse a las circunstancias. En aquellos que no tenían otra opción. En los grises.

Sakura estaba consiente de que ella era lo que se denomina comúnmente, "un gris". No tenía malas intenciones, no era una mala persona ni había tenido una vida muy complicada. Pero siempre elegía la opción perjudicial. No era por torpe o terca. Todo lo contrario, era considerada una persona muy inteligente y sensata. Pero sus acciones distaban mucho de sus verdaderos pensamientos.

Porque ella sabía que en el momento en que resolvió dejarse llevar por las emociones y evocar sus fuerzas en amar a un ser tan desprovisto de luz había actuado de manera estúpida. Siempre supo que el hecho de querer a alguien que tal vez no sintiera por ella nada más que una educada indiferencia era masoquista. En ningún momento negó ser consiente de ello.

Pero su corazón actuó mucho antes de que su razón pudiera analizar la situación.

Ilusa, le decían.

Entendía también que, tal vez, pecaba de ingenuidad. Era conocedora de que ella merecía algo mejor. Merecía alguien que pudiera amarla con tanta fiereza y frenesí como con el cual ella amaba a aquel desventurado vengador. Quizás, si las cosas hubieran sido diferentes, si la vida hubiera cruzado su camino de otra manera, si ella hubiera hecho lo correcto en lugar de lo incorrecto…

… quizás así sí pudiera encontrar al merecedor de su alma.

Mas Sakura no era ajena a la realidad. Al contrario, sentía una culpa toxica que le invadía el cuerpo cada vez que recapacitaba sobre su situación. Las palabras "debería haber" "tendría que" o "hubiera sido mejor si" no dejaba de llenarle la mente.

Tal vez era muy poco madura en creer que alguien que estuvo tanto tiempo obligado a tomar el camino equivocado de repente fuera a confiar en alguien como ella, tan insignificante, tan simple, para ser su compañera de vida. Su sostén. Su razón.

Pero era tarde, demasiado tarde. Porque ya había tomado su decisión. Había llorado, reído, sufrido y disfrutado por haber elegido aquella senda tan hermosa y terrorífica al mismo tiempo. Mentiría si dijera que las risas superaron a las lágrimas, pero de lo que estaba segura era de que en ningún momento se arrepintió de sus acciones. Que si tuviera que nacer de nuevo, haría lo mismo.

Ellos eran como un rompecabezas. Ella había sido moldeada a su forma. Sin él, sin aquel bello sentimiento, sin el miedo de perderlo, sin el dolor de su rechazo, sin la perseverancia por su respeto. Sin nada de eso ella no sería quien era ahora.

Probablemente no la mejor de las mujeres. Tal vez no una honorable guerrera, ni una fiel y leal amiga, ni una apropiada estudiante. Seguramente no lo perfecto. Pero era lo ideal. Lo ideal para un hombre que necesitaba un corazón que lo siguiera y un alma que lo cuidara.

Y fue en ese momento, en donde los sentimientos de felicidad inundaban el ambiente, en que ella lo vio, parado, aturdido. Con tantas emociones recorriendo sus ojos, con el cuerpo ensangrentado y la cara pálida. Fue en el momento en el que el peso de sus propias resoluciones cayeron sobre ella como un yunque.

No fue fácil, era como ver su peor pesadilla hecha realidad. Superaba con creces el momento en que sintió los dedos de él apretando su cuello. Superaba el momento en que lo vio tan encerrado en sus propios demonios. Porque verlo tan oscuro al menos certificaba que él sentía… algo. Y si una pizca de sentimientos se asomaban en su ser, significaba que había esperanzas.

Pero esta visión, esa manera en que estaba parado, como esperando la estocada final. La forma en que sus ojos miraban hacía la nada, la resignación en su faz, la tranquilidad de sus músculos…

"No, no, no, por favor… ¡No!"

… expresaban que allí no había nada. Él estaba transformado en una persona totalmente vacía. En un cuerpo sin alma, en un fantasma sin descanso. Y si de algo estaba segura, es que no había manera de rescatar a alguien tan envuelto en la nulidad. Era preferible la oscuridad que el vacío. La negativa a la indecisión.

Sakura tuvo una revelación. Se dio cuenta que si Sasuke seguía de esa manera, pasaría a ser un muñeco de barro completamente hueco. Sin objetivo, sin sentido, sin vida.

Una cosa sin un propósito por el cual vivir.

Y allí tomó una nueva determinación, tal vez conveniente, tal vez no. Cuando comenzó a correr no le dio verdadera importancia. Lo único que le importaba en ese momento era ver al hombre que amaba vivo de nuevo. Lo único que quería era darle una razón.

Ya nada tenía sentido para ella si Sasuke dejaba de existir.

Fue entonces que gritó su nombre, como si fuera su última salvación.

— ¡Sasuke-kun!


TBC.


¡Buenas! Antes que nada, muchas,peromuchas gracias por los RR, me encanta saber de sus opiniones :D, me animan mucho a seguir escribiendo. Ahora, al capítulo, pues, digamos que tuvo el mismo final que el anterior, no ? :P, es que hay que adentrarse bien a lo que piensan ambos personajes, antes de relacionarlos. Me gustó mucho escribir este capítulo, si bien me es más fácil escribir sobre Sasuke, Sakura también se me hace alguien super interesante al cual desarrollar (¡Hay Dios Kishimoto, QUE PERSONAJES inventaste y no sos capaz de aprovecharlos!). Espero que este capítulo les guste :), y espero pronto subir el siguiente!

¡Hasta la próxima!