Educando a una Weasley

Por: J_M10

Hola Chicas!! Muchas gracias por todos sus comentarios. Me agrada q les vaya gustando la historia. Bueno quería aclarar algunos puntos. Los primeros capítulos tratarán de la vida de Ginny, sus malas costumbres, sus amores inalcanzables, su familia y viejas tradiciones. Luego aparecerá Narcissa y el más importante de la histo… El rubio!xD. Sin más que acotar les dejo el primer capítulo. Nos vemos, muchas gracias a todas y muchos besos.

Cris.

Capítulo 1

La Clase que produjo un gas.

1…2…3….

¿Por cuánto tiempo más? ¡Merlín ya se estaba hartando! Suspiró y miró su reloj de muñeca, cortesía de Hermione. Otro suspiro.

-…Entonces la teoría afirma que….- ¿Acaso ese hombre no se daba cuenta que ya la hora había terminado? Aparte de que no servía para impartir clases. Entonces miró a su derecha, Luna estaba demasiado interesada por las palabras del canoso. Rodó los ojos. ¡Cómo no! Estaban hablando acerca de algo que ella adoraba, los bichos inexistentes. Se preguntó por qué accedió a tal estupidez, pero se respondió a sí misma diciendo que fue porque ella era una buena amiga. Sonrió. Pero ni por las mejores amistades se calaba aquella tortura de nuevo.

Primero, no estaba de humor para escuchar clases, segundo un gas la estaba matando, y estaba segura que si no salía de allí y lo expulsaba con naturalidad se le iba a salir, y tercero tenía hambre, un hambre feroz, un hambre que solo se definía como el apetito Weasley. Porque cuando uno tenía en sus venas sangre Weasley por consiguiente también poseía un grande estómago. Como explicaban los gemelos.

Sintió el estómago sonar y miró a ambos lados esperando que nadie escuchara su pequeña orquesta. ¡Ahora sí que era oficial! Necesitaba salir de allí urgentemente. Observó a su rubia compañera y trató de hacerle señas, pero ésta ni cuenta se dio, y lo peor de todo es que aquel calvo no paraba de balbucear. ¿Cuánto tiempo llevaba allí? ¿Dos horas? ¿Tres? ¡Maldición!

Cerró los ojos y trató de calmarse, se dijo que todo era psicológico, y si ella trataba de ordenar su mente y pensamientos quizás, y solo quizás la cosa pasaría. Respiró profundo y esperó… Nada…. ¡Resopló! Observó a todos los de la sala esperando ver rostros ansiosos por salir de allí, pero se sorprendió al ver que ella era la única. Era sorprendente ver que un considerable número de personas creían en cosas inexistentes.

Pensando que quizás si salía de allí sigilosamente, probablemente nadie se daría cuenta, con tal, todos estaban pendientes escuchando al viejo aburrido. Así que se levantó, y con pasos cautelosos y mirando hacia atrás para ver si alguien la detenía se dirigió a la puerta. Entonces sucedió algo que no estaba previsto, se tropezó con un pupitre, cayó de bruces al suelo y el tan temido hecho, sucedió. El gas salió de su cuerpo como una explosión de mal olor que puso en alerta a todos. Ginny se quedó tendida en el suelo, agradecida de que todas esas personas fueran simplemente desconocidos, y muy viejos. Además estaba feliz porque no tenía esa molesta presión que la angustiaba cuando tenía un gas. Cómo decía Ron, mejor afuera que adentro.

-¡Ginny estás bien!- exclamó Luna acercándose a ella, al sentir el olor puso una mueca y se apartó. - ¿Qué es ese olor?- la miró con ceño fruncido. La pelirroja se levantó, su cara estaba completamente roja en combinación con su cabello escandaloso. Miró a los presentes que se tapaban la nariz y la miraban asqueados. Formó una débil sonrisa y dijo.

-Ya saben el dicho… Mejor afuera que adentro.- obviamente nadie estuvo de acuerdo con ella.

-La próxima vez mantenlo adentro querida…- recomendó Luna moviendo la mano como dispersando el olor.

En la Madriguera…

-¿¡Te cagaste en una convención!?- chilló Fred en medio de la sala de la familia, justo cuando se celebraban los 23 de Ron, Ginny se golpeó la frente y odió a Luna por ser tan… ingenua, sí esa era la palabra. Ella sabía que una información así en mano de sus hermanos era algo peligroso. ¿Cómo Luna lo pudo olvidar? ¡Sencillo! Era Luna…

-¿Te tiraste un peo?

-George, no seas grosero, di pedo…- George sonrió ante la acotación de su hermano.

-¿Cómo la asociación de Hermione? ¿No insultaríamos a los elfos y su extraña sociedad?

-No creo que les importe…

-¡No me cagué!- replicó la pelirroja en su defensa. Todos estaban muertos de risa, y los que no, la miraban con cierto desdén que la molestó. – lo que pasa es que me sentí mal desde la mañana por la comida y, esa convención estaba aburrida.

-¡Eso no es cierto!- protestó Luna- además, te recuerdo que no desayunaste… - ¿Quería hundirla acaso? La miró furtivamente, y la rubia se sonrojó, susurró sus disculpas y se levantó y entró a la casa. Ron llegó corriendo seguido de Harry. ¡Genial!... Ahora Harry se enteraría de que era una asquerosa que no le importaba el momento ni el lugar para botar un maldito gas.

-¿Es mentira?- preguntó Ron cuando llegó, tenía una mano tapándose la boca y su expresión era burlona, las carcajadas llegarían tan pronto como la historia fuera contada.

-¡No lo es!- respondió George muerto de risa, Gin rodó los ojos. Y decidió escapar cuanto antes. Iban a acabarle la vida si seguía allí por más tiempo.

Pero quizás entrar en la cocina también fue un error. Al parecer todos sabían acerca de su pequeño percance esa mañana y todos la miraban con… recelo. Bufó y subió las escaleras, al llegar a su habitación respiró por fin. ¿Cuál era el problema de la gente? ¡Sólo era un maldito gas! Se tiró en su cama y suspiró. Observó el techo y se quedó así por otros minutos más hasta que la puerta sonó, rodó los ojos, seguramente era Ron… se levantó furiosa y gritó.

-¡Sí! Me tiré el jodido peo… ¿Algún problema?- sí, había un problema, el que estaba en la puerta no era Ron, era Harry… Tenía las cejas alzadas, quizás por el recién exabrupto de la pelirroja, cuyo color de cabello también afectó en sus mejillas. –Harry… yo… pensé que era…- ¿Qué nada le salía bien? ¿Acaso Harry también tenía que saber que ella era una ordinaria sin prejuicios? ¡Genial! No salía de una, definitivamente su mala suerte era algo verídico. Eso era lo que odiaba de la relación de Ron y Harry. Que el siempre se enteraba de sus percances. Él la miró, parecía confundido…

-Ehmmm… ya van a picar la torta…- fue todo lo que dijo, luego se retiró. Ginny tuvo ganas de llorar. Y odiando a todos bajó las escaleras a picar la estúpida torta del estúpido Ron.

Cerró la puerta de su habitación con más fuerza de la requerida. Al fin el suplicio había pasado. El cumpleaños de Ron fue un caos y la verdad estaba feliz de estar en su rinconcito, en su lugar privado donde no había Harry que juzgarla o mirarla raro. Se aventó a la cama y miró su techo encantado, estilo Howgarts. Esa noche las estrellas brillaban hermosas y ella no podía dejar de pedirles un milagro en su vida. Todos los que la conocían sabían que ella no era una chica normal, y la verdad estaba muy orgullosa de ello. Y es que ser criada con puros hombres era algo que afectaba, y a ella sí que la afectó. Gin era, vulgarmente, a todo terreno, amaba a los animales rastreros, odiaba el maquillaje, amaba las serpientes y sobre todo eructar, era su especialidad. La cuestión era que a ningún hombre le gustaban las chicas así, y Harry era uno de esos hombres, pero ella tenía la certeza que algún día el chico se fijaría en ella con todo y sus errores. Sonrió. Ella no iba a cambiar, y Harry la amaría igual. Con esos pensamientos se durmió feliz…