Capítulo 2: Se presentan los adultos

Una mujer pelirroja se paró y dijo:

- Me llamo Molly Weasley de soltera Prewett, estoy casada con Arthur Weasley, fui Gryffindor y tengo siete hijos.

- Soy Arthur Weasley, mi esposa es Molly y tengo siete hijos: Bill, Charlie, Percy, George, Fred, Ron y Ginny- se presentó Arthur un pelirrojo muy buen mozo. Aunque se estaba quedando calvo.

-Estos son Petunia, Vernon y Dudley. Mi tios y mi primo. Son muggles y viven conmigo- presentó Harry a sus asustados parientes.

-Hola soy Hugo Granger y ella es Jean Granger de soltera Green. Somos dentistas y muggles. Somos padres de Hermione y estamos realmente emocionados de conocer el castillo desde que nuestra pequeña lo describió- dijo Hugo que era morocho y de ojos castaños iguales a los de su hija, su mujer en cambio tenía el pelo ondeado, un poco desordenado similar al de Hermione y de color castaño y ojos azules oscuros.

- Soy Ted Tonks, fui Hufflepuff. Ella es mi esposa Andrómeda, mi esposa fue Slytherin y tenemos una hija- dijo un hombre rubio con pancita y rostro bonachón, mientras que Andrómeda era castaña oscura de pelo y ojos castaños y cálidos.

- Soy Narcissa Malfoy de soltera Black, tengo 38 años, él es mi esposo Lucius Malfoy, tiene la misma edad que yo, ambos fuimos a Slytherin y tenemos un hijo llamado Draco- se presentó un rubia muy bonita con gesto de asco en la cara aunque sus ojos desmentían esa actitud.

- Soy Kingsley Shackelbolt, soy auror, tengo cincuenta años y trabajo en el Ministerio- dijo un hombre de alta estatura y moreno de piel con voz calma.

-Soy Alastor Moody, soy exauror, tengo 140 años y soy amigo de Dumbledore- dijo un hombre de pelo canoso, un ojo normal, el otro giratorio de color azul y una pierna rara.

Cuando se fue a sentar Harry le preguntó:

— ¿Qué era un auror?

Y Moody lo miró y contestó:

— Son los que atrapaban a los magos tenebrosos y sus seguidores.

-Soy Cornelius Fudge, Ministro de magia desde 1982, fui Slytherin- dijo el hombre moviendo sin parar el sombrero verde, de pelo rubio-castaño.

- Soy Dolores Umbridge, fui Slytherin, trabajo en el ministerio como subsecretaria- dijo una mujer de cara de sapo y vestimenta de rosa.

- Soy Nymphadora Tonks, llámenme Tonks o los mato. Tengo 23 años, soy auror y fui una Hufflepuff- dijo una joven delgada de túnica azul oscuro y pelo de color fucsia.

- Me llamo John Dawlish, tengo cincuenta y cinco años, soy auror, trabajo en el Ministerio y fui un Ravenclw- dijo un hombre castaño con canas, mediana estatura y con túnica negra.

-Soy Mafalda Hopkins, trabajo en el Ministerio en la regulación de la magia en menores y fui Hufflepuff, tengo 45 años- dijo una mujer de mediana edad, vestida de pollera marrón y chaqueta del mismo color.

- Soy Amelia Bones, fui Hufflepuff, mi sobrina es Susan Bones, vive conmigo y trabajo en el departamento de Leyes mágicas, tengo 50 años- dijo una mujer de pelo color cobrizo y de buena figura.

-Hola Hogwarts querido, soy William Arthur Weasley díganme Bill y él es mi hermano Charlie. Tengo 29 años y el 27, Fuimos Gryffindor. Yo jugué en el equipo como guardián y él como cazador en segundo y en tercero y en los últimos cuatro años como buscador- se presentó Bill (un joven pelirrojo de ojos castaños y pelo largo hasta los hombros) a él y a su hermano.

-Yo crio Dragones y él trabaja como rompedor de maldiciones en lugares que contienen tesoros para Gringotts- agregó Charlie, un joven pelirrojo igual a Bill pero más bajo con más musculatura y de ojos color azules, de hecho era él que más se parecía a su padre.

-Hola me llamo Circus Greengrass, ella es Valery mi esposa, tenemos dos hijas Astoria y Daphne, fuimos Slytherin y nos dedicamos a la exploración de cámaras de mundos antiguos mágicos como los Griegos- presentó un hombre de mediana estatura y rubio a él y a su mujer (que era morocha y de ojos azules hielo)

-Hola querido colegio. Me llamo Augusta Longbottom, tengo 125 años, fui Gryffindor, me dediqué a la Medimagia y vivo con mi nieto Neville- dijo la señora de muy extravagante vestimenta y con el pelo un poco desordenado y blanco.

-Hola. Soy Xenofillius, el padre de Luna, fui Ravenclaw, tengo 38 años y soy Director y editor del Quisquilloso- dijo un hombre bastante parecido a Lucius, pero de pelo ondeado y mirada más amable que rayaba la locura.

-Hola, soy Garrick Ollivander, tengo 85 años, soy fabricante de varitas y fui un Slytherin- dijo el hombre sin parpadear poniendo a muchos nerviosos.

Cada vez que se presentaban se sentaban cada uno en la mesa de la casa a la que habían pertenecido cuando asistieron al colegio, menos los Dursley y los Granger que se sentaron en Gryffindor porque su familiar estaba allí.

Luego de la nada apareció Black que tenía una mirada triste dirigida sobre todo al profesor Lupin, por lo que, Harry pudo notar. En cuanto a los del Ministerio se dieron cuenta de su presencia, el Ministro dijo a gritos:

- Atrápenlo es Black.

Harry y "Harry" dijeron a la vez:

- Alto.

Como nadie les hizo caso e intentaron apresar al hombre de todos modos, entre los dos petrificaron a los del Ministerio para sorpresa de muchos y Harry de 13 se acercó. Había algo en la mirada del hombre que le decía que eso era lo correcto a pesar de todo lo que le habían dicho. Cuando llegó, lo miró a los ojos, verde y gris se juntaron, y dijo:

- Hola Señor Black.

- Hola Harry, juró por mi vida que soy inocente- dijo Sirius agachándose de apuro mientras las lágrimas se deslizaban por sus mejillas demostrando lo mucho que lo lastimaba como lo miraban.

Harry viéndolo tan desolado dijo para calmarlo mientras le tocaba la cara y se agachaba un poco:

- Te creo, sobre todo porque estamos a catorce de setiembre y en todo el tiempo que estuviste libre no haz dañado a nadie.

Luego se enderezó y dijo con confianza y determinación:

- Hermione, Ron acompáñenme mientras Sirius se va a cambiar a la sala común de Gryffindor.

Ellos se pararon; Hermione más calmada dado que confiaba plenamente en su Harry y el pelirrojo un poco receloso por no entender mucho la situación.

En cuanto estuvieron afuera yendo hacia la sala de Gryffindor, Sirius les contaba la verdad y ellos no le interrumpieron hasta que describió a la rata traicionera (como el hombre la llamaba). En ese momento Harry y Hermione se miraron y le preguntaron al hombre con un terrible presentimiento:

- ¿Cómo es la rata?-

- Gorda, gris y le falta un dedo en la mano derecha- contestó un poco confundido mirando a Ron para ver su expresión.

- ¿Eso qué importa?- dijo cuestionando Ron con la misma expresión que Sirius.

- Confías en mí- dijo Harry mirando a su amigo.

- Si- dijo Ron sin dudar.

-Ustedes se quedan acá- dijo Harry- ven conmigo Hermione- agregó mirándola para poder decirle así lo que iban a hacer.

La castaña sabía cuál era el plan, así que se tomaron de la mano y subieron al cuarto de los chicos de tercero. Allí entre las sábanas de Harry encontraron a la rata durmiendo. Ella la metió dentro de la jaula y el moreno hizo los hechizos para que no pudiera ver, escuchar ni transformara pero que ellos pudieran vigilarla que habían aprendido con su castaña en un libro en primer año mientras averiguaban lo de la piedra de Flamel. Luego bajaron y le contaron a Ron que su rata era en realidad Peter Pettigrew. El pelirrojo se indignó con su rata y Sirius fue calmado por la castaña, que le dijo que a su debido tiempo lo presentarían como prueba.

Sirius se bañó, cortó el pelo, afeitó y vistió con ropa de Harry que era de su talla y no la de su ahijado. Luego de veinte minutos bajaron entrando al comedor. El moreno dijo amablemente y con respeto:

- Profesor Lupin necesito que se acerque.

El castaño lo hizo contrariado. Cuando se acercó Harry le dijo:

- Mire la rata que hay dentro de la jaula por favor-

El profesor se acercó confundido, miró dentro de la jaula como le pidió Harry y dijo ahora con el rostro cambiado:

- Imposible, ¿Por qué no me enteré?, hicieron el cambio, debería haberlo sabido, lo siento Sirius-

Todo el mundo estaba confundido.

- No pasa nada, yo siento haber dudado de ti y no lo hice por tu PPP, sino porque fueras inteligente- se disculpó Sirius.

- No pasa nada- dijo Remus y se abrazaron con una sonrisa en la cara.