DONDE ESTOY

Es tan difícil hablar cuando quieres matarte. Eso está por encima y más allá de todo lo demás, y no es una queja mental... es algo físico, como es físicamente difícil abrir la boca y hacer que las palabras salgan. No salen suaves y en conjunción con tu cerebro como las personas normales lo hacen; vienen en trozos como si vinieran de un dispensador de hielos; te tropiezas en ellas mientras se acumulan detrás de tu labio inferior. Así que solo te quedas callada.

— ¿Alguna vez has notado como en todos los anuncios de la televisión, las personas están viendo televisión? —dice mi amigo.

—Pásala, hijo. —dice mi otro amigo.

—No, es verdad. —mi otro, otro amigo dice.

—Siempre hay alguien en un sofá, a menos que el comercial sea de alergias y estén en un campo...

—O en un caballo en la playa.

—Esos anuncios siempre son de herpes.

Risas.

— ¿Cómo es que siquiera le dices a alguien que tienes eso? —ese es Puck. Esta es su casa. - Sí que debe de ser una conversación extraña: - Oye, antes de que hagamos esto, deberías saber...

—A tu mamá no le importó anoche.

— ¡Ohhhh!

— ¡Hijo!

Puck le da un golpe a Ronny, el antagonista. Ronny es pequeño y usa joyería; una vez me dijo: "Rachel, cuando un hombre se pone su primer pieza de joyería, no hay vuelta atrás". Él regresa el golpe con la mano en donde tiene el gran brazalete de oro; este golpea el reloj de Puck haciendo un ruido metálico.

—Hijo, ¿qué estás intentando hacerle a mi oro? —Ronny sacude su muñeca y dirige su atención a la marihuana.

Siempre hay marihuana en la casa de Puck; tiene una habitación con un sistema de ventilación totalmente independiente y una puerta con seguro que sus padres podían rentar como otro apartamento. La resina se vislumbra en el interruptor de la luz y el cobertor de su cama está marcado con círculos negros. Allí hay manchas, también, relucientes manchas que indican ciertas actividades que toman lugar entre Puck y su novia. Las miro (las manchas, luego a la pareja). Estoy celosa. Luego otra vez, estoy más que celosa.

— ¿Rachel? ¿Quieres?

Me la pasan, envuelta en un conciso sistema de entrega, pero la paso. Estoy haciendo un experimento con mi cerebro. Estoy viendo si tal vez la marihuana es el problema; tal vez eso es lo que entró y me robó. Hago esto muy de vez en cuando; por unas cuantas semanas, y entonces fumo un montón de marihuana, sólo para saber si es la carencia lo que me ha robado.

— ¿Estás bien, mujer?

Ese debería de ser mi nombre. Podría ser como una superhéroe: Estás Bien Mujer.

—Ah... —Me tropiezo.

—No molestes, Rachel —dice Ronny—. Está en la zona Rachel. Está Rachel-ando.

—Sí —Muevo los músculos que me hacen sonreír—. Sólo estoy... un poco... ya sabes.

¿Ves cómo funcionan las palabras? Traicionan tu boca y se alejan.

— ¿Estás bien? —pregunta Marley. Marley es la novia de Puck. Está en contacto físico con Puck todo el tiempo. En este momento está en el suelo junto a su pierna. Tiene ojos grandes.

—Estoy bien —le digo. El brillo azul de la pantalla plana en frente de nosotros se refleja en sus ojos mientras vuelve la vista de vuelta. Estamos viendo un especial de naturaleza en el océano profundo.

— ¡Santa mierda, mira eso, hijo! —Ronny dice, soplando humo. No sé cómo regresó a él tan pronto. Hay un pulpo gigante en la pantalla con orejas gigantes, translúcidas, aleteando en el agua a la luz fría de un sumergible.

—Los científicos han nombrado en broma a este espécimen Dumbo —dice el narrador de la televisión.

Sonrío para mí. Tengo un secreto: desearía ser Dumbo el Pulpo. Adaptado a las temperaturas congelantes del océano profundo, andaría por allí abajo en paz. Las grandes preocupaciones de mi vida serían sobre qué tipo de recubrimiento del fondo podría alimentarme, no es muy diferente de ahora, además, no tendría depredadores naturales; pero tampoco tengo ninguno ahora, y eso no me ha hecho mucho bien. Pero repentinamente tiene sentido: me gustaría estar bajo el océano, como un pulpo.

—Ahora regreso —digo, levantándome de mi lugar en el sofá el cuál Scruggs, un amigo que fue relegado al suelo, inmediatamente reclama, deslizándose en un fluido movimiento.

—Perdiste tu lugar. —dice.

—Yo...

—Demasiado tarde.

Me encojo de hombros y paso por encima de ropas y piernas hacia la puerta estilo principal color beige del apartamento; la cruzo y luego a la derecha: el cálido baño de Puck.

Tengo un sistema con los baños. Paso un montón de tiempo en ellos. Son santuarios, espacios públicos de paz esparcidos en todo el mundo para personas como yo. Cuando entro al de Puck, continúo mi rutina normal de perder el tiempo. Apago la luz primero. Entonces suspiro. Entonces me giro, encaro la puerta que acabo de cerrar, me bajo los pantalones, y me dejo caer en el retrete... no me siento, me dejo caer como un cadáver, sintiendo mi trasero acomodarse al asiento. Entonces, pongo mi cabeza entre las manos y exhalo, mientras, bueno, ya sabes, orino. Siempre intento disfrutarlo, sentirlo salir y darme cuenta de que mi cuerpo está haciendo algo que tiene que hacer, como comer, aun cuando no soy bueno en eso.

Entierro mi cara en mis manos y deseo que esto pasara para siempre porque se siente bien. Lo haces y termina solo. No necesita nada de planeación ni esfuerzo. No lo evitas. Eso estaría muy jodido, creo yo. Si tuvieras un problema tan grande como para no orinar. Como estar anoréxica, excepto que es con orina. Si te aguantas como un auto-castigo. Me pregunto ¿alguien hace eso?

Termino y descargo el retrete, buscando tras de mí, con la cabeza todavía gacha. Entonces me levanto y prendo la luz (¿Habrá notado alguien que estaba aquí en la oscuridad? ¿Vieron la ausencia de luz debajo de la puerta? ¿Marley habrá visto?). Entonces me veo en el espejo.

Me veo tan normal. Me veo como siempre me he visto, como me veía antes del otoño del año pasado. Cabello oscuro y ojos oscuros. Grandes cejas. Una larga y grande nariz, de alguna manera chueca. Pupilas que son naturalmente dilatadas, no por la marihuana, las cuales se entremezclan con el café oscuro para hacer de dos grandes ojos, hoyos en mí. Esta es Rachel.

Y siempre me veo como si estuviera a punto de llorar.

Abro la llave del agua caliente y la echo en mi cara para sentir algo. En unos pocos segundos voy a tener que regresar y enfrentar al grupo. Pero puedo sentarme en el retrete en la oscuridad un poco más, ¿o no? Siempre logro hacer que un viaje al baño dure cinco minutos.

Bueno aquí les dejo el primer Cap. espero y les guste…

Que tengan un lindo día…

Nos leemos mañana…