-¿¡Qué!? -exclamó ella, cuando él la tapó la boca para que no chillara. Wakaba se levantó de golpe, al ver lo que estaba pasando.

-¿Que estáis haciendo? -bramó la muchacha, enfurecida-. Como le toques un solo pelo a Utena...

-Solo estamos hablando, no te preocupes... -Utena comprobó como el gesto serio y concentrado de Saionji cambiaba a sonriente, pícaro, encantador, que más de una vez había embobado a su amiga. Una vez Wakaba dejó de mirarles, él volvio a apretar su mano en torno a su muñeca, tomando la misma postura que antes.

-¿Pretendes que salga contigo? ¿Tú y yo? ¡Pero si no me soportas!

-Ni tú a mí.

-¡Por eso mismo! ¡Es una estupidez! -intentaba no levantar la voz, pero le era imposible no alterarse.

-¿Te crees que te lo pediría de buenas a primeras si no hubiera algo más que eso? -le respondió Saionji-. No saldría con una niñata como tú ni en un millón de años. Sin embargo, piensalo. Touga te quiere a ti, y yo quiero a Anthy. Si Touga se lleva a Anthy... la única manera de que la deje es viendo que yo te tengo a ti.

En su cabeza podía formarse una ligera idea de lo que él la estaba proponiendo, pero, ¿realmente quería salir con una persona como él? Su mente estaba dividido en dos: por una parte, deseaba abrazar otra vez la idea de su príncipe, de buscarlo, de encontrarlo. Por otra, quería vivir la normalidad, triste normalidad, que le había tocado aceptar. Pero en ninguna de aquellas posibilidades entraba alguien como Saionji, que se carecterizaba por su violencia, su fuerte temperamento y perder la compostura con demasiada facilidad.

-Pero... ¿tendríamos que salir...? ¿Como una pareja feliz? -el gesto confundido y contrariado de Utena combinaba con el rostro ofendido de Saionji.

-Lo dices como si fuera un suplicio. Muchas chicas querrían estar en ese lugar.

-Ya, pero no se si quiero ahora mismo estar en una relacion... de amor... con alguien -cada palabra se atragantaba más y más en su garganta. "Y menos contigo", añadió en su mente.

-Eso puedo comprenderlo, pero -volvió a bajar el tono de voz al minimo-, no te pido eso ni mucho menos. Actuar. Apariencia. Por eso dije que sería un pacto, un juego. Solamente tendríamos que aparentar que somos una pareja feliz. Te recogería al finalizar las clases, iriamos juntos por la academia... Touga nos vería juntos, su mejor amigo y la chica que desea, y él terminaría cediendo a Anthy.

-¿Realmente piensas que eso va a funcionar? No estoy segura de que Touga tenga algun interes en mi ahora que ya ha conseguido a la Prometida de la Rosa.

-Hasta hace unas horas, he sido el mejor amigo de Touga. Creéme que sé lo que siente por ti. Como ya te he dicho, Anthy es su instrumento. Solamente la quiere para "revolucionar el mundo".

-Y si solo la quiere para eso, ¿por qué no deja que la veas y que estés con ella y me ignorais ya de una vez?

-Porque Anthy solo quiere, solo hace caso al que la posee -su tono cambio a fuerte tristeza, notando Utena como debajo de aquel tipo altanero y prepotente, había un joven que sufría por desamor. Algo que jamás hubiera imaginado, ciertamente-. Me encantaría liberarla de su condición de prometida. Que ella elija con quien estar... Pero... no divaguemos. ¿Querias una vida normal? Puedes seguir con tu vida normal y corriente, con tus estudios, tu tiempo libre y esas cosas. Será como si salieras con un chico cualquiera.

Ella se separó, notando que el había dejado de apretarle la muñeca. En su interior bullían demasiadas emociones encontradas, esperanzas que habían florecido de nuevo, y heridas abiertas que sangraban silenciosamente dentro de ella. Sí, aun guardaba en su cartera la carta de amor vagamente escrita que le había dado aquel chico en el pasillo. ¿Había algo más que podría perder? Además, seguía teniendo una constitución fuerte y su temperamento para poder detener cualquier tontería que Saionji se atreviera a hacer.

-Supongo que no tengo motivos para no hacerlo.

-¿Eso es un sí? -respondió él, de nuevo con su media sonrisa.

-Sí, demonios -murmuró ella entre dientes, sin saber exactamente que pasaría después de aceptar semejante locura.

-Bien -Saionji se bajó de la mesa donde había estado sentado, para colocarse a su lado. Era terriblemente alto comparada con ella, le sacaba al menos una cabeza-. Entonces pasaré a buscarte después de las clases.

Él se inclinó de nuevo sobre ella, tan solo para picarla un poco más. Pero Utena había empezado a temblar y a mudar su color de piel a blanco cetrino. Su mirada se dirigía hacia la puerta de salida, donde no podía apartar la mirada del Presidente del Consejo Estudiantil, Touga Kiryuu.