ACLARACIONES: Los personajes de Naruto no son míos.
Cachorro que habla.
–Izanagi, por favor amigo, no puedes hacer que haga esto… –dijo suplicante el pelo negro mientras se miraba al espejo. ¿Por que tenia que ser transformado en esa... cosa? ¡Odiaba su nueva apariencia! El era mucho mas guapo como era antes.
–Necesito que te queda así. Vas a interactuar las veinticuatro horas con ella, así que no puedes ser un chico. – observo con una ceja alzada como Tsukoyomi apuntaba hacia abajo con mirada interrogativa. Izanagi se sonrojo un poco avergonzado y molesto.–No puedes ser humano, a eso me refería idiota.
–Eso lo entiendo pero… – se apuntó así mismo con desprecio. –¡¿Por qué debo de ser un cachorro de lobo?! – se miro asqueado y retrocedió asustado cuando miro tras de si la que se suponía que era su cola, la cual se movía sutilmente.
–Se me ocurrió que sería buena idea.
–¡Mientes! ¡Sabes que odio a estos pulgosos! –exclamó mientras se tocaba lo que ahora era su rostro.
Izanagi sólo sonrió de medio lado. –Me has descubierto.
–¡Tu sólo quieres joder mi existencia! –lloriqueo el pequeño lobito. –Estas cosas se la pasan aullándome. – en parte eso era cierto. Cada vez que la luna era llena, los canes aullaban toda la noche, interrumpiendo los sueños reparadores de Tsukuyomi, ocasionando que este se levantase y les aventara zapatos y cualquier cosa que tuviese a la mano. Por alguna extraña razón nunca les daba.
–A mi me caen bien— dijo mirándolo burlescamente.—además, el lobo es el animal que a mi parecer representa más a la luna.
Tsukoyomi bufo poniéndose en cuatro patas. –¡Cómo sea! ¿Quién cuidara de la luna mientras no estoy? – puede que fuera un flojo pero no tanto para descuidar su Luna.
–Supongo que tu hermana Amaterasu.
Amaterasu Ô-Mikami era la diosa del sol y hermana de Tsukoyomi. Ellos no se llevaba muy bien, ya que eran dos polos totalmente opuestos pero eso no significará que no se quisieran el uno al otro.
Tsukoyomi quiso ladrar, pero contuvo sus nuevos instintos animales. –La luna colapsara una vez que ella ponga un pie en ella.
–Oh calla. Si no colapsó contigo entonces nadie podrá con ella.
–Si ni colipsi cintigi intincis nidie pidri con elli. –arremedo con voz chillona.
Izanagi alzó la ceja y negó con la cabeza. Esperaba de todo corazón que su jefe volviera a ser el mismo de antes. Ese que era responsable y que no… –¡No te saques los mocos! –exclamó cabreado mientras el cachorro metí la garra en su nariz.
–Lo único bueno de ser un saco de pulgas es que estas garras rascan fenomenal… ¿Quieres que te rasque la nariz?
Izanagi soltó un bufido. Se agachó y tomó al cachorro entre sus brazos. –¡Hey! ¡Bájame, bájame!¡Te voy a morder donde más te duela! ¡Te voy a…! Hay… si, sigue así. –paro de renegar cuando sintió la mano de Izanagi rascando su lomo.
Izanagi lo miro triunfante. Ningún perro se resistía a las caricias de los humanos.
–… oh si, más a la derecha. –la pata del cachorro se movía de arriba y abajo.
El peli negro rodó los ojos mientras empezaba a caminar fuera de esa casa abandonada en la que habían caído desde la luna. Era hora de buscar a la heredera de la luna para que ella pudiese hacerse cargo de Tsukoyomi… o que digo, Tsukoyomi de Hinata era obvio que así eran las cosas.
El brillante y abrazador sol hizo que los ojos de Hinata se fruncieran por la intromisión a sus sueños. Quiso tapar su cabeza con el gran edredón pero su acción no pudo ser ejecutada debido al molesto despertador que, desde que tenia memoria, le hacia sufrir todas las mañanas.
Lloriqueo suavemente antes de sacar su mano debajo de las colchas para apagar de un golpe aquella maquina ruidosa. Se tomo unos segundos mas acostada para después levantarse a duras penas. La verdad es que odiaba ir a la escuela con todo su corazón. No es que fúsese mala para ello, de hecho era una de las mejores en su academia, si no que no tenia una muy buena relación con sus compañeros y eso la llegaba a frustrar de sobre manera.
Una vez de pie, se estiro cual gato sintiendo sus músculos relajarse. Bostezo ampliamente antes de seguir su camino al baño de su habitación.
Tomo un rápido baño, lavo sus blancos y perfectos dientes, cepillo su larga cabellera y se hizo una trenza, dejando suelto solo su flequillo y los mechones que en marcaban su rostro. Se enfundo con su falda color guinda, la cual llegaba un dedo debajo de sus rodillas. Abotono su camisa blanca y amarro su corbata roja alrededor de su cuello. Por ultimo enfundo sus piernas con unas medias color negro y cubrió sus pies con un par de zapatos escolares.
Una vez terminado su trabajo se dedico a mirarse al espejo. Sosa y poco atractiva. Negó con la cabeza y suspiro desanimada. No tenia remedio, ella siempre seria así y ya estaba aceptándolo, por mas doloroso que fuera.
Seco con rapidez una lagrima fugitiva y tomo su maletín para después correr hacia la salida de la gran mansión en la que vivía desde que tenia memoria.
Una vez llego a la puerta se dedico a mirar la casa un segundo.–¡Ya me voy!– grito acompañado del eco. Después, todo fue silencio. Bajo la mirada y con tristeza sonrió de medio lado. Por mas que anunciara su partida, nunca recibía un "Hasta luego" o un "Cuídate".
Sin querer atrasarse mas, sacudio su cabeza y salió de la mansión para después correr hacia el auto que la llevaba a la escuela todos los días.
–Buenos días Ko-san.– saludo amablemente desde el asiento trasero del auto.
Ko le sonrió por el retrovisor.–Buen día Hinata-sama.
Hinata le regreso la sonrisa y se puso el cinturón de seguridad una vez que el auto comenzó a andar hacia la escuela.
–¿Ha desayunado antes de salir?–pregunto de repente el chofer, haciendo que la chica se sorprendiera por la pregunta.
–Etoo...– miro a otro lado con nerviosismo para después negar con la mirada baja.
Ko suspiro y entrecerró los ojos.–Debe de comer Hinata-sama.
–No me gusta desayunar sola.– comento apretando el final de su falda. No le gustaba pues se sentía abandonada y muy triste. Nunca había nadie acompañandola en las mañanas y eso le provocaba una profunda falta de apetito.
Ko miro con pena a la chica que mantenía la cabeza gacha.–Comprenda a su padre, el tiene mucho trabajo y...–
–Lo se.– interrumpió sin dejar de mirar su falda, como si fuese muy interesante mirarla.–Padre jamás tiene tiempo. Me estoy acostumbrando.– dijo para después sonreírle falsamente.
El castaño solo sintió una profunda tristeza y preocupación. Conocía a Hinata practicamente desde que había nacido y la consideraba mas que la hija de su jefe. Para el, ella era su familia. Su pequeña hermana menor y sabia que ella lo consideraba a el como un hermano. Ella siempre había sido buena con el, desde el inicio. Ella era tan buena y tan considerada con todo el mundo que a veces dudaba que fuera hija de el frio Hiashi. Aun que sus méritos podían haber sido ser heredaros de la difunta Hikari.
Suspiro al pensar en aquella persona que también lo había tratado muy bien.
–Llegamos.– aviso cuando miro que Hinata aun se hallaba muy sumida en sus pensamientos.
Respingo y miro avergonzada a Ko.–Gomen.
Ko nego con una sonrisa.–Vamos, se le hace tarde.
Hinata asintió y le sonrió de vuelta, tomando su maletín y abriendo su puerta.–Hasta en la tarde Ko-san, gracias.– salió del auto y se despidió con la mano cuando arranco. Soltó un suspiro y estiro su falda para después entrar a su escuela.
Solo puso un pie adentro de las instalaciones y ya estaba una energética rubia a su lado.–¡Hinata-can!– exclamo la rubia sonriente.–Buenos días.– canturreo tomando su brazo.
–Ino-chan, buenos días.–le respondió con una sonrisa nerviosa. Conocía a aquella rubia desde que entraron a la secundaria y desde entonces no se le separaba. Podría decirse que era su única amiga y le agradecía enormemente por su amistad, solo que, habían ocasiones en las que no dejaba de ser impulsiva y demasiado energética, tanto que llegaba a asustarla algunas veces.
Ino sonrió ampliamente, apretando mas su agarre.–A que no sabes a quien me encontré ayer en el centro comercial.– comento con mirada picara.–Encontré a Sai comprando útiles de arte en la tienda que esta aun lado de la que siempre voy.– suspiro soñadora.–Me dijo bonita de nuevo y me dijo que si quería comer un helado con el, ¡obvio le dije que si! Después...– continuo parloteando la rubia de como había tenido una cita con el chico mas extraño de todo el colegio, mas Hinata no prestaba atención, estaba tensa debido a que tenia la sensación de que alguien la estaba murando desencaradamente, pero por mas que buscaba con la mirada no veía a nadie que le prestara atención.
–...se que es raro, de hecho me pidió que le regalara un mechón de mi cabello para recordarme pero ¡dios! Es tan lindo y sexy, me encanta.– dijo para después suspirar con un leve sonrojo en sus mejillas.–¿Hinata?– alzo una ceja y frunció los labios.–¿Me estabas escuchando?
Hinata se sobre salto al oír la pregunta de Ino.–¡C-claro que si!–respondió nerviosa, mirándole directamente y olvidando por el momento esa extraña sensación de ser observada.
Ino ladeo la cabeza.–¿Pasa algo? Últimamente te he notado algo distraída... acaso ¡¿un chico te tiene así?!– pregunto con asombro y emoción.
De inmediato la azabache se sonrojo a niveles insospechados.–¡P-p-por su puesto que no! – exclamo con nerviosismo al escuchar la palabra chico salir de los labios de la Yamanaka. Ella siempre había querido conseguirle un novio y cada vez que tocaban el tema sobre novios o chicos para ella las cosas se descontrolaban.
La Yamanaka la miro sin creerle.– Es hora de que tengas novio Hinata-chan, te haces vieja.
Hinata la miro escandalizada.–¡T-t-tengo diecisiete años apenas!
–Si, si. Pero pasa el tiempo y tu sin novio.–chasqueo la lengua y negó con la cabeza.–Es hora de un novio Hina-chan, y yo te ayudare a conseguir uno.– dijo decidida. Haría lo que fuera para ver a su amiga feliz, con un chico lindo y apuesto a su lado pues ella se lo merecía.
Hinata bajo la mirada.–No creo que encuentres un novio para mi. Además, así estoy bien.– sonrió sinceramente, haciendo que la rubia la mirara enternecida.
–Eres tan buena mentirosa Hina-chan.– susurro cerrando los ojos y negando levemente.
Hinata solo sonrió de medio lado y volteo hacia el frente.
Las horas pasaron y la hora de la salida se hizo presente. Una vez que la anhelada chicharra sono, todos los grupos empezaron a desalojarse de la escuela para retirarse hacia sus hogares, felices de que el día escolar hubiese terminado al fin.
–¡Nos vemos Hina-chan!– exclamo la rubia, agitando su mano para después subirse a un coche en el que la esperaba su padre.
Hinata se despidió de igual manera y con una sonrisa. Suspiro largamente una vez que la miro alearse entre las calles. Se suponía que Ko ya tenia que haber llegado, el siempre estaba unos minutos antes de que la chicharra sonara, así que se le hacia algo raro de el no verlo aun. El siempre era muy puntual y le preocupaba un poco aun no verlo.
Decidió que para matar el tiempo se sentaría en una banca que estaba fuera de las instalaciones. Dejo su mochila a un lado y se acomodo en el lugar para cruzar sus piernas femeninamente. Que se vistiera con ropas holgadas y nada bonitas no significaba que no fuera femenina y aseada. Ella era demasiado educada y cortes con los demás, tanto que extrañaba a muchas personas ver a una persona así en los tiempo actuales. Y era femenina, tal vez no como Ino o como alguna otra chica deseada de la preparatoria pero si era femenina. No pasaba todo el día mirandose al espejo para cerciorarse que el rimen estuviera en su lugar, ni siquiera se maquillaba, ella solo se hacia lo básico lo cual era asearse correctamente y cepillar bien su cabello en una tierna trenza.
Tal vez por eso no tenia novio.
Una gota cayo por su nuca.–Que patético.– susurro mirando sus manos.
Por estar sumida y concentrada en sus pensamientos, tuvo un gran susto al escuchar que el arbusto que tenia a un lado se movía inquieto, o bueno, algo dentro del arbusto se movía inquieto. Trago saliva y su cuerpo se tenso mientras miraba atenta el arbusto.
Chillo espantada cuando miro que una bola negra de pelo salía disparada del arbusto. Por instinto puso su maletín frente a su pecho y cerro los ojos con miedo.
Al no sentir algún tipo de amenaza o algún indicio de ataque de parte de la bola de pelo, fue abriendo sus ojos poco a poco pero sin bajar la guardia. Lo que miro la dejo sin aliento.
Frente a ella estaba un precioso lobito color negro y blanco, con ojos de un intenso color azul. El lobito la miraba con curiosidad mientras su esponjada cola se movía juguetona.
–¡Que kawaii!– exclamo enternecida y fascinada por el lindo can.–¡Eres tan bello!–dejo su maletín en el asiento y bajo hacia el suelo para arrodillarse frente al lobo.–Mira nada mas que lindo eres...– acerco su mano y rasco con delicadeza su cabeza mientras el solo empezaba a mover la pata de arriba abajo.–¡Eres muy tierno! – exclamo sonrojada.–¿Donde están tus dueños, he?
Al escuchar esa pregunta, el can miro de un lado a otro hasta que su mirada se topo con Izanagi, quien estaba escondido en un bote de basura, mirándolos atentamente.–No tienes.– susurro Izanagi a lo que Tsukoyomi pudo leer sus labios.
Rápidamente el can ladeo la cabeza y puso ojitos tristes.
Hinata bajo las cejas.–Ou, no tienes familia.
El can ladro dificultosamente. Izanagi tenia que entender su falso ladrido pues solo habían tenido unas cuantas horas para practicar su nuevo comportamiento de lobo.
La Hyuuga solo suspiro con tristeza.– Que pena. Tal vez pueda buscarte una familia...
El pequeño lobo abrió los ojos desmesuradamente para después chillar y correr hacia los brazos de Hinata. Ella por su parte lo miro enternecida.–Me encantaría que te quedaras conmigo pero... no se si mi padre me deje tener mascotas...
¿Cómo que no sabia?
Tsukoyomi alzo una ceja sin entender. Era su padre, tenia que saber.
Sin quedarle de otra puso ojos de cachorro bajo una tormentosa y fuerte lluvia. Se acerco a la chica y restregó su cabeza en su brazo. Hinata suspiro y miro como el perrito lamia su mano con delicadeza.
¿Qué pasaría si lo conservaba? De todos modos, dudaba que su padre se diese cuenta. El estaba demasiado ocupado como para prestarle atención a su única hija. —No creo que sea problema que te quedes conmigo...—musito pensativa, a lo que el can soltó otro ladrido que se podía interpretar como uno de felicidad. Hinata sonrió de medio lado y acaricio nuevamente su cabeza.
—¡Hinata-sama! ¡Lamento llegar tan tarde!—
Hinata alzo la vista para ver a Ko quien corria preocupado hacia su dirección. Una vez estuvo frente a ella, se inclino y puso sus manos sobre las rodillas mientras jadeaba con dificultad.—Cielos, he perdido mucha condición.
Hinata rio melodiosamente y negó con la cabeza.— No pasa nada Ko-san.
Ko rio con nerviosismo hasta que sus ojos captaron al pequeño cachorro quien lo miraba expresivamente.
—¿De donde a sacado a ese perrito, Hinata-sama?—pregunto con curiosidad, poniéndose en cuclillas frente a ambos para mirar con detalle al pequeño lobito.
—Ha llegado solo, ¿no es tierno?— pregunto mirando al cachorro con dulzura.
Ko sonrió y asintió.—Claro que lo es...— suspiro.— es hora de irnos Hinata-sama.
Hinata comenzó a jugar con el final de su falda, confundiendo a Ko.—¿Po-podría conservarlo?—pregunto en un hilo de voz.
Ko pestañeo sorprendido unos segundos antes de reír de nuevo.—Creo que debería preguntarle eso a Hiash-sama, ¿no cree?
Hinata hizo un puchero.—Otou-sama no se dará cuenta de que lo llevamos a casa Ko-san — junto sus manos en forma de suplica.—¡Por favor Ko-san! ¡Ayúdame a esconderlo de mi padre!
Ko miro por unos segundos a Hinata, quien mantenía los ojos cerrados y su gesto de suplica sin deshacerse. Pensó en un momento lo solitaria que era la chica. En casa siempre estaba sola y seguro que se aburría mucho si vivía así todos los días. No era mala idea que la chica tuviera la compañía de un tierno cachorrito que le alegraría cada día que su padre no estaba con ella.
—Esta bien...— dijo en un suspiro a lo que Hinata sonrió ampliamente.
—¡Gracias!— exclamo alegre antes de lanzarse a sus brazos.
Ko se tambaleo un poco pero pudo sostener el peso de ambos así que regreso el gesto de la chica. Sonrió de medio lado mientras pensaba que su decisión fue bastante acertada. Con tal de ver sonreír un poco a Hinata era capaz de todo.
Mientras tanto en su interior el pequeño lobo sonrió triunfante. Desvió su mirada a los humanos para ver a Izanagi quien lo miraba sonriente y con el pulgar arriba.
Miro de un lado a otro, cuidando que nadie estuviese cerca de la entrada de la mansión. Se pego totalmente contra la pared al ver a un par de trabajadoras domesticas pasar por un lado mientras charlaban animadamente. Una vez que las vio perderse por uno de los pasillos que llevaban a la cocina, pudo respirar con alivio.
—Ya puede pasar Hinata-sama.— susurro mirando hacia un lado, a lo que la Hyuga corrio hacia adentro de la casa.
—Gracias Ko-san.— susurro con felicidad y entusiasmo hacia el castaño antes de correr hacia las escaleras y subirlas lo mas rápido posible. Justo cuando iba a doblar vuelta hacia la izquierda por el gran y lujoso pasillo, una figura alta y demandante apareció frente de ella repentinamente.
Alcanzo a derrapar sus pies antes de chocar con dicha figura, miro los zapatos pulcramente limpios y relucientes para después deslizar su mirada hacia arriba para ver el imponente y serio rostro de Hiashi Hyuga.
Trago saliva y sonrió nerviosamente, cuidando que el cachorro que llevaba escondido en la mochila que colgaba en su espalda, no diera indicios de estar allí.
—Otou-sama — hizo una breve reverencia con la cabeza—, buenas tardes.
Hiashi asintió conforme.— Buenas tardes Hinata. ¿Dónde esta Ko?
—E-el esta abajo, probablemente lavando el coche — rio con nerviosismo—. Hoy es día de lavado.
Hiashi hizo un sonido de aprobación.—Necesito hablar con el para tus clases de manejo.
Hinata parpadeo sorprendida.—¿Clases de manejo?
—Si — afirmo con la cabeza—, es hora de que aprendas a manejar.
La peli negra viro sus ojos hacia otro lado.—Hace un tiempo usted me dijo que me enseñaría personalmente a conducir.
Hiashi arqueo una ceja para después de unos segundos suspirar —. Lo lamento Hinata, tengo muchas cosas que hacer.— dijo para después acariciar su cabeza e irse al lado contrario, dejando a una triste chica en medio del pasillo.
Hinata suspiro con tristeza —. Siempre tienes muchas cosas que hacer — murmuro retomando su camino hacia su habitación, sin darse cuenta de que su padre había escuchado lo ultimo que había dicho.
Sin darse cuenta de eso, la chica abrió la puerta de su habitación y descolgó su mochila de los hombros para dejarla encima de su gran cama. Se inclino aun lado de esta y recargo su barbilla en el suave colchón, esperando pacientemente a que el can saliera por su propio pie.
Después de unos segundos, la mochila comenzó a moverse inquieta para que después de esta saliera el pequeño lobo que miraba con cautela y detenimiento la gran habitación color hueso suave. Oteo con la mirada y capto primeramente una estantería llena de libros, tantos que le daba flojera tan solo verlos. Después capto un par de cuadros con pinturas muy lindas y artísticas, seguramente carísimas y hechas por un verdadero piccaso. Pestañeo incrédulo cuando miro cientos de peluches en la cama, habían de todos colores y formas, algo raro de ver en una chica de diecisiete años.
Casi quiso lloriquear cuando no miro alguna televisión por ahí, ahora ya no podría ver su serie favorita. Inmediatamente se alegro al ver que la chica si tenia una laptop en un pequeño escritorio lleno de libretas y cuadernos.
Para su parecer, la habitación era muy tierna y nada extravagante. Parecía ser la habitación de cualquier chica ordenada, estudiosa y hasta aburrida.
Ladro en aprobación, sorprendiéndose a si mismo por el sonido tan natural que había salido de su osico.
Hinata sonrió contenta y acaricio el pelaje del cachorro — ¿Te gusta?
El solo movió la cola con dificultad.
— Bien, aquí dormirás tu — dijo levantándose del suelo y tomándolo entre sus brazos para caminar a un armario que estaba al lado de su cama. Abrió el armario de madera y señalo con la mirada — para que mi padre no se entere de nada. Aun que, es muy poco probable que se entere de algo sobre mi — rio un poco con amargura —. Te conseguiré una cama, pero mientras tanto dormirás conmigo ¿te parece?
El can ladro nuevamente, haciendo que la sonrisa de Hinata se acrecentara.
—Vaya, pareciese como si me entendieras — rio ante la ocurrencia.
Tsukoyomi rio con nerviosismo ante lo dicho por la Hyuga. Cuando se dio cuenta de lo que habia hecho, abrió con rapidez los ojos y cubrió su oscio con sus esponjosas patas.
Hinata paro de reir y miro con terror a el cachorro que tenia en brazos, el cual sonrio nerviosamente y alzo la patita para agitarla como saludo.
—Ho-hola.
—¡Un perro que habla!— grito la Hyuga, soltando al can para despues retroceder con rapidez hacia la pared mas cercana. Pego su espalda en la pared y miro con nerviosismo a el perro —¿Q-q-q-que? — musito temblorosamente mientras Tsukoyomi trataba de tranquilizarla con una sonrisa nerviosa.
—Oye, tranquila ¿si? No te hare daño, lo prometo — alzo una pata. —. Solo, deja de temblar y... ¡suelta ese bate por el amor a Kami-sama!— grito aterrorizado.
—¡¿Por que hablas?! — pregunto ahora furiosa, apretando el mango del bate con nerviosismo — Oh no, seguro Ino-chan le puso esas cosas alucinógenas a los panquesillos que me comí hoy — soltó el bate y llevo sus manos al estomago—. Si, es eso. Ino-chan intento drogarme de nuevo. Eso es todo — rió tontamente mientras caminaba hacia su cama y se dejaba caer en ella de espaldas—. Dormiré un rato y en unas horas ya no escuchare hablar al lindo perrito — asintió convencida de sus palabras. Cerro los ojos tratando de dormir a la fuerza.
Tsukoyomi miro con una ceja alzada a Hinata. Se trepo a como pudo a la gran cama y se posiciono aun lado de su rostro para picar con su garra una de sus mejillas.— Dudo que tu amiga sea la causante de que puedas escucharme Hinata — observo como la chica abría los ojos de golpe —. Soy Tsukoyomi — se presento haciendo una reverencia con la cabeza —, y soy tu tátara, tátara y cientos de tátara, abuelo.
Hinata tuvo un pequeño tic en su ojo izquierdo para después reír nuevamente —Dios mío, ¿Por qué Ino se empeña en drogarme? Esto es fastidioso.
—Ya escucho, Hinata-sama — Hinata e incorporo en su cama con rapidez al escuchar una segunda voz masculina, la cual venia de el pequeño sofá que estaba a un lado de la gran ventana que daba vista al precioso jardín de la mansión. Era un hombre peli negro, joven y muy apuesto. Su voz era gruesa e intimidante —, su amiga no la drogo y nosotros somos reales. El saco de pulgas tiene razón.
—¡Saco de pulgas tu abuela!
Izanagi ignoro el comentario de Tsukoyomi y miro a Hinata.— Usted es la próxima princesa de la Luna.
Eso fue demasiado para Hinata así que no pasaron ni dos segundos para que esta cayera en un profundo sueño.
Continuara...
Notas de autor: Se que me tarde muchito pero, mejor tarde que nunca ¿no? Así que por favor guarden los tomates y cosas podridas que me quieran aventar. En fin, espero que hayan disfrutado la lectura. Saludos y muchísimas gracias por leer.
Ah, y les recuerdo que si gustan pueden ir a mi perfil para contestar una encuesta, la cual terminara el día ultimo.
Agradecimientos a: , GilCa, Pandora Hibiki, Blossom Komatsu, eluiska20, Hinata Uchiha.H
Perdonen cualquier falta de ortografía.
