1

MATT

Entrevistas y mas entrevistas, he estado toda la maldita mañana en esta búsqueda, pero hasta que no encuentre a la asistente que quiero no le daré a ninguna incompetente mas el puesto, ya van tres dentro de un mes, como algo tan simple como ser organizada y llevar la oficina ordenada no lo pueden conseguir personas que han pasado su vida trabajando, ya me estoy hartando de todas las chicas sin cerebro que viene a mi oficina y me ofrecen de un todo solo porque mi apariencia física les atrae.

Ya debo llevar a lo menos dos semanas en busca de la persona que debería ya estar llenando ese estúpido escritorio pero aún nada, maldita sea ya estoy harto de tener que hacer todo yo, la ultima vez RRHH me dijo que tenía la asistente perfecta para mí, pero resulto ser solo tanto o más incompetente que la anterior.

No soy un hombre de muchas exigencias, solo que hagan bien su trabajo, que no pierdan el tiempo en tontas charlas por teléfono con amiguitas, sobre todo que las cosas que le pida estén a tiempo en mi escritorio y por supuesto no tener que repetirle más de dos veces la misma cosa, tan difícil puede ser encontrar eso en una sola persona.

Ya ha pasado medio día desde que comencé las entrevistas, tengo hambre y solo me queda una chica mas a la que entrevistar, pero dudo mucho que sea la que merezca el puesto, ya que no ha trabajado nunca en su vida, eso es tanto o mejor aún, estar de profesor con alguien con quien no me interesa perder mi valioso tiempo.

- Demi Grace, pase por favor- Quien puede llamarse así, Dios yo hubiera asesinado a mis padres si me hubieran puesto un nombre así de ridículo, pero no soy consciente de que lo que estoy diciendo lo estoy haciendo, en voz alta.

- Bueno, creo que Matt tampoco sería el nombre que le pondría a mi hijo, a no ser, de que no quiera perder mi tiempo pensando en un nombre, o que quiera que toda su vida recuerde, la simpleza que tuvieron mis padres al pensar mi nombre - dice una vocecilla molesta delante de mi escritorio, pero, ¿Quién demonios se cree?, y es en ese preciso instante en que pierdo mi cordura y caigo en un abismo.