Siento mucho la demora del capitulo, trabajo y asuntos familiares me impidieron que actualizara, aun así, gracias por esperar y pido perdón.

Espero que les guste el capitulo ya que aun es muy pausado todo, pronto vendrá la acción.

Besos y porfa manden reviews.

2. Sospechas

Habían pasado veinte años desde la coronación de Frezzer, la vida en los tres imperios seguía su curso tranquilamente.

En el planeta Vegeta, el príncipe que ya cumplía con veintiséis años, era todo un hombre, fuerte e inteligente, cualquier hembra saiyajin y no saiyajin deseaba tenerlo con solo verle.

Como era costumbre en el planeta Vegeta, para ser rey el príncipe tenía que superar a su padre en fuerza y inteligencia así que la ley decía que para subir al trono el príncipe no solo tenía que ganar al monarca en un combate sino que tenía que terminar con su vida, pues era un combate a muerte y solo el vencedor sería el rey.

Así que Vegeta se preparaba día tras día para ese momento en el que subiría al trono y sería el legitimo rey de su imperio, no había otra preocupación en su vida, claro estaba que una vez nombrado rey este tendría que buscar una hembra para gobernar a su lado, pues no podía pasar un año que el nuevo rey no tuviera una reina a su lado. Así que todos los días los alrededores del palacio estaban llenos de mujeres queriendo y deseando ser las elegidas por el príncipe para unirse a él para siempre, porqué la costumbre saiyajin decía que una vez un macho y una hembra se unieran, tal unión sería eterna y se castigaba el engaño con la muerte, hasta llegar a la unión, tanto los hombres como las mujeres podían tener tantas parejas como se les viniera en gana, por supuesto eso al príncipe no le era problema puesto que gozaba de un gran numero de mujeres en su harén personal y al igual que su padre hizo, una vez contrajera matrimonio, este harén pasaría a ser un regalo para sus mejores hombres, los cuales deseaban ansiosos el momento y hasta entonces procuraban proveer al príncipe de buenas especies femeninas, para que algún día pudieran ser de ellos.

Vegeta no solo era atractivo, sino que era conocido por todo el universo el inmenso poder que poseía, aun no era mayor que el de su padre, pero pronto llegaría el momento en que se convertiría en el legendario supersaiyajin y entonces no tendría rival alguno, ni siquiera el emperador Frezzer podría hacerle sombra y ese sería el momento en que los saiyajins dominarían el universo entero, ese era el gran sueño de Vegeta y se esforzaba mucho para cumplirlo.

Como príncipe que era, tenía el mejor escuadrón del imperio, él mismo se encargó de seleccionar personalmente a sus hombres.

No era el escuadrón mas nombroso, pero sin duda el mas temido, puesto que en él estaban:

Broly, conocido por ser el mas salvaje de todos, no mostraba piedad alguna hacia sus adversarios y pocos eran los que podían contar una pelea contra ese saiyajin. Este ya estava unido a una hembra, Araya, sin duda un buen ejemplar de mujer saiyajin, era fuerte y hermosa.

Nappa, este saiyajin perteneció al escuadrón del rey, pero desde que Vegeta era pequeño, Nappa fue el encargado de entrenarle y enseñarle todo cuanto sabía, así que cuando el príncipe formo su escuadrón le reclamó para formar parte de él. Nappa estuvo casado con una hembra saiyajin, la cual murió en una batalla, desde entonces a estado con otras mujeres, pero jamás se le ha conocido ninguna otra pareja.

Raditz, era el mas débil del escuadrón, pero aun así de gran fuerza, él y su hermano provenían de la tercera clase, pero el príncipe al ver la fuerza que ambos hermanos poseían los reclutó para su escuadrón. Raditz tiene una mujer, con la cual aun no están unidos, esta es de otra raza, proviene del planeta Portier, los portianos, fueron invadidos por los saiyajins hace años, puesto que muchos portianos son esclavos, muchos de ellos conviven con los saiyajins, como el caso de Gala, la pareja de Raditz.

Por ultimo esta Kakarotto, hermano menor de Raditz y uno de los mejores hombres del escuadrón del príncipe junto con Broly, Kakarotto es el mas joven y aun no posee una hembra, así que se le ve caer por los harenes y prostibulos del palacio, aunque no tiene mucho problema para encontrar mujer, puesto que tiene a muchas hembras locas por él.

Vegeta no solo contaba con su escuadrón personal, tenía a su mano derecha, Valian, no era un hombre de batalla, sino mas bien de política, este se hacia cargo de los asuntos de estado que concernían al príncipe, hacia muchos años que trabajaba para él, no era de la raza saiyajin, pero se crió en un orfanato del planeta Vegeta y a vivido toda su vida rodeado de saiyajins. Es con quien Vegeta mas confía y sin duda Valian posee una gran admiración y fidelidad hacia el príncipe.

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Ésa tarde, el escuadrón del príncipe, incluyéndolo a él, habían llegado de una conquista, sin duda había sido una victoria aclaparadora y los cinco se dirigían al bar del palacio para celebrar el acontecimiento, estuvieron bebiendo, gritando, cantando, etc...

- Bueno compañeros, yo ya me tengo que ir - dijo Broly levantándose de la silla. - mi querida mujer me espera para terminar la celebración de una manera mejor. - esto ultimo lo dijo con una risa de lujuria en los labios, todos empezaron a silbar y gritar, eufóricos, por la cantidad de tragos que habían tomado.

- Pues creo que tambien es hora de que me vuelva a casa yo tambien - dijo Raditz, al cual seguramente le esperaba lo mismo que a Broly, solo que el no lo pregonaba a los cuatro vientos, lo que él y Gala hacian no concernía a nadie, mas que a ellos dos.

Los dos saiyajins se retiraron, quedando el mas mayor, el mas joven y el príncipe, que a pesar de la gran cantidad de tragos que había ingerido no se ridiculizaría y daría ejemplo de su nobleza sin pegar el escándalo que sus compañeros hacian.

- Un brindis por la gran victoria!! - gritaron un grupo de mujeres que estaban sentadas en la mesa del lado. Eran tres hembras saiyajins, muy bien dotadas, sin duda hermosas y su interés por los tres hombres era evidente, aunque mas que nada se fijaban en el joven saiyajin y el príncipe, para Kakarotto no pasaron desapercibidas y enseguida las invitó a sentarse con ellos.

- Y bien señoritas, que planes tienen para esta noche? - les preguntaba el saiyajin que ya se había sentado a una de ellas en sus rodillas.

Pasaron un rato mas hablando con las mujeres hasta que...

-Pues bien chicos y chicas - hablo el mas joven mientras se levantaba de la silla - esta preciosura y yo nos vamos a montarnos nuestra fiesta particular... - levantando a la hembra que se había sentado en sus rodillas y marchándose les guiñó un ojo al príncipe y a Nappa, el cual tambien se había levantado de la mesa con una de las otras dos chicas que quedaban y cuando se dispuso a irse, vio como el príncipe se levantaba de la mesa y se largaba solo.

- Vegeta?! - grito el saiyajin de avanzada edad - no se te olvida nada? - esto ultimo lo dijo con un tono de risa.

Vegeta, giró la cara, para mirar al saiyajin y con un semblante serio le dijo: - no voy a rebajarme a fornicar con una prostituta de cantina, para eso tengo mi harén personal que esta lleno de mujeres mucho mas agraciadas que cualquiera de estas dos!! - dicho esto se largo por la puerta dejando al gran saiyajin con la boca abierta y a las dos prostitutas sacando humo por las orejas.

Pasaron cinco minutos hasta que el gran saiyajin volvió del xoc causado por las palabras de su príncipe, y encarando a las dos mujeres dijo: - Y bien señoritas en mi cama hay espacio suficiente para tres... - dicho esto se encaminó hacia la puerta de salida, seguido por las dos hembras que al parecer ya habían olvidado las malas palabras del príncipe.

Una vez en el palacio Vegeta se dirigió a su harén, para satisfacer sus necesidades corporales, escogió a una de las esclavas que tenía y se la llevo a su cuarto, allí la penetró una vez tras otra hasta que se quedo exhausto, echó a la mujer de la habitación, se tumbó en la cama y se quedó dormido.

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En otro planeta, un poco lejos de allí, se encontraba una pareja echada tranquilamente en su cama, la mujer estaba sentada en la cama con la espalda apoyada en el cabecero de esta, mientras se fumaba un cigarrillo, observaba a su pareja como dormía placidamente, ya hacía un par de meses que Yamcha se había trasladado a la habitación de Bulma y desde entonces pasaban todas las noches juntos.

Para Bulma no había mejor hombre que su prometido, hacia ya ocho años que se conocieron y desde el mismo instante ya supieron que se amaban.

Bulma había crecido como toda una princesa consentida, no le faltó de nada, pero como tambien sería en un futuro la reina de la Tierra, fue instruida como tal, estudió cientos de planetas, lenguas, razas, alienígenas pero sin duda hubo una raza que le causo gran entusiasmo, desde que empezó a estudiar las costumbres saiyajins, Bulma no había dejado de soñar en viajar al planeta Vegeta, era su gran ilusión, pero su trabajo como princesa y científica le abarcaban demasiado tiempo.

A pesar de ser una mujer hermosa, era muy inteligente, gran parte, por no decir toda, la tecnología que poseían los humanos había estado diseñada por ella, estaba realmente orgullosa de ello y no escondía para nada su gran vanidad.

Ella creía que tenía una vida perfecta, era hermosa, inteligente, sería reina de un planeta y encima se casaría con el hombre de su vida, que mas podía pedir... ir al planeta Vegeta... ese era su mayor sueño, era lo que le faltaba para ser feliz, conocer esa raza tan poderosa, fuerte tan físicamente como mentalmente, eran unos bárbaros, pero incluso eso le parecía bueno, era tan grande la obsesión que tenía por esa raza, que había días en que deseaba ser uno de ellos.

Empezó a amanecer y Bulma no había dormido nada, ya era su costumbre, el no dormir o dormir máximo cuatro horas al dia, al principio se le hacía muy pesado todas las tareas que tenía, pues el cansancio se apoderaba de ella, pero a medida que pasaron los años, su cuerpo se fue acostumbrando.

Se levantó de la cama y se fue al baño, una ducha y a trabajar. Paso toda la mañana en los laboratorios, por la tarde se encargaba de las cuestiones de su planeta.

Después de una agradable comida con Yamcha se dispuso a irse.

- Donde vas a ir hoy? - pregunto el prometido.

- Desde cuando te interesan las cuestiones del país, Yamcha? - le pregunto Bulma un poco sorprendida mientras se arreglaba la cartera con unos cuantos documentos. - Que yo sepa nunca te interesó nada sobre la política o los asuntos de estado.

- Bueno mujer, solo preguntaba. - dijo el hombre - me interesa donde va mi futura mujer... - levantándose de la silla se acerco a la princesa para besarla.

- Pues creo que hoy tengo que ir al desierto, hay unos pozos que tengo que catalogar, pues están entre dos tierras y los propietarios no se ponen de acuerdo de ninguna manera...

- Por eso tienes que ir tu?? - le contestó el hombre sorprendido - por esa tontería? eres la princesa!! no podría encargarse nadie mas?

- Y que, Yamcha!! - dijo un poco molesta - que pasa que por ser princesa no puedo hacerlo?? - y sin dejar que contestara se largó del lugar, dejando a un hombre con la palabra en la boca.

Llegó al desierto, pero allí no le esperaban para catalogar ningún pozo, todo había sido una excusa para que no se enterara de sus verdaderos planes, desde hacía unos cuatro meses, Bulma había notado sucesos extraños en lo que concernía a la tecnología, esta se averiaba muy a menudo y no es que se pusiera medallas, pero su trabajo era excelente, como podía fallar tanto las maquinas y tan a menudo y en teoría se revisaban una vez a la semana, no lo tenía todo muy claro pero algo olía realmente mal, así que juntamente a unos cuantos soldados del ejercito real y un par de científicos de confianza, Bulma se reunía cada tres días en el desierto para investigar y llegar hasta el fondo del asunto que tanto la preocupaba.

Cuando llegó allí, ya estaban todos, algunos tecleando en los ordenadores, otros mirando mapas, esquemas, hablando entre ellos.

- Buenas tardes. - saludó la peliazul - como vamos hoy? alguna novedad?

- Nada de nuevo amiga - contestó uno de los científicos, hacia tanto tiempo que trabajaban juntos en este proyecto que ya no había distinciones para la princesa, ya se tuteaban entre ellos, cosa que a Bulma no le molestaba en lo absoluto.

- Yo, sigo pensando que es una manipulación de la maquinaría, creo que alguien intenta sabotearnos. - comentó uno de los soldados.

- Pero, para que? - preguntó uno de los científicos que hasta ahora seguía tecleando en el ordenador.

- Pues bien sencillo - prosiguió Bulma. - para que nos sirven las maquinas que mas problemas han tenido? yo os lo diré, son ni nada mas ni nada menos, que el escudo protector de los ataques exteriores al planeta, nuestros mejores mísiles, etc... todo son maquinas que nos protegen de ataques exteriores. Y quien amigos míos estaría interesado en atacarnos? - ella ya sabia la respuesta a esa pregunta, aun así uno de los soldados le contestó:

- Pues solo me vienen dos razas capaces de querer apoderarse del planeta Tierra. Los Change o los Saiyajins.

- Exacto - contestó Bulma, - pero no creo que los Saiyajins sean tan cobardes como para sabotearnos la tecnología, ellos actuarían mas directamente. Asi que camaradas, solo nos quedan los malditos lagartos y creo que esos asquerosos seres tienen algun infiltrado en nuestro planeta. - terminó de aclarar Bulma.

- Ahora tenemos que descubrir el infiltrado - dijo uno de los soldados.

- Aun así - continuó Bulma - creo que tenemos que asegurarnos que se trata de Frezzer y creo que tengo una idea para confirmarlo, - pauso un momento, solo la idea que se le había ocurrido ya la ponía nerviosa y una gran emoción corría por dentro de su cuerpo. - voy a irme al planeta Vegeta, allí me enteraré si son los saiyajins o no, y si no lo son, voy a intentar pactar con el rey para que nos ayude, puesto que si los Change nos atacan, mucho me temo, que nada podremos hacer.

- Pero Bulma - dijo un científico - si vas al planeta Vegeta y son ellos los que quieren atacarnos?, creo que correrías peligro!!

- Como he dicho los saiyajins no son unos cobardes, no creo que me atacaran, soy mucho mas débil que ellos y no soy un obstáculo, ellos irían directamente contra el planeta.

- Tambien tienes que pensar - ahora le decía otro científico - que si es cierto que tenemos un infiltrado entre nosotros, no puede enterarse de tu partida al planeta Vegeta, pues informaría a Frezzer de ello.

- Si en eso tienes razón por eso, me iré sin que nadie lo sepa, solamente los aquí presentes y mi padre. - sentenció Bulma.

Continuará...