Sirius rápidamente se fue a dormir al sillón nuevamente, sabía que en caso de conciliar el sueño sólo tendría pesadillas con lo que acababa de pasar, pero al menos debía intentarlo.
Remus estaba triste, no podía dormir en absoluto y en nada ayudaba que el pequeño Harry comenzara a llorar cada cinco minutos, al parecer el pequeño se daba cuenta que no estaba con sus padres ni tampoco en casa. No ayudaba en nada que la luna hubiera ocurrido hace tan pocas noches, ya que aún se encontraba sumamente adolorido, su cuerpo clamaba descanso, pero su mente no podía dejar de pensar, desde ahora estaría unido a Sirius para siempre, tendría que hacer de tripas corazón para poder convivir con la persona que más daño le había hecho.
Esa noche fue muy triste para todo el mundo mágico, si bien por un lado se hablaba de la muerte del señor tenebroso, por otro, todos lloraban la muerte de los Potters, grandes magos y personas, que habían muerto de la forma más horrible, tan jóvenes y no sólo eso, también dejando huérfano al pequeño Harry Potter, a quien ya llamaban "el niño que sobrevivió".
– Rems te vez fatal – le dijo Sirius desde el marco de la puerta, mientras intentaba dar su típica sonrisa, a Remus de inmediato le recordó sus conversaciones cuando convivían en Hogwarts.
– Cállate Black y deja de molestar, mira que eres sumamente mal recibido en MI casa, solo te acepto por mi pequeño Harry. Porque si estuviera en mis manos, te expulso inmediatamente, ya que por si no lo sabías te detesto, incluso creo que me llegas a dar ¿asco? Hummm no, más bien creo que ni siquiera mereces que sienta alguna cosa por ti – A Sirius se le paró el corazón, él sabía perfectamente lo que el hombre lobo pensaba, pero era muy distinto pensarlo a que te lo dijeran directamente en la cara, sintió sus manos temblar, sentía ganas de ponerse a llorar nuevamente, intento suprimir su dolor, pero algunas lágrimas se escaparon. Lupin lo miro alzando una ceja y luego le dio una sonrisa torcida, para acercarse a él - Apestas a tabaco. Ahora está prohibido, ya que al niño le puede hacer mal. Y por cierto ve a darte una ducha, hueles a perro mojado – sin decir más, Remus salió de la habitación, dejando a Sirius sin saber que hacer y a Harry durmiendo plácidamente, quien recién en el amanecer había logrado dormirse.
El resto del día fue bastante tenso, no se cruzaron palabra durante el resto del día, siendo realmente incómodo para ambos hombres. Harry por su lado, parecía acostumbrarse a la presencia de sus tios, ya no lloraba tanto y de vez en cuando les dedicaba muecas realmente tiernas.
Sirius estaba al borde del colapso, nunca pensó en estar de esa forma con Remus. Realmente se lo merecía por lo idiota que había sido, pero por lo general el lobo siempre le perdonaba o al menos le dejaba hablar, sin embargo en esta oportunidad habían pasado meses sin que cruzaran palabras, hasta hace una noche ni siquiera sabía donde su ex novio vivía, pues después de la fatídica noche, donde de su boca salieron las peores palabras el había desaparecido para siempre, estaba seguro que si no hubiera ocurrido un evento de tal magnitud como la muerte de los Potters, ellos no estarían juntos, sus buenos amigos James y Lily hasta muertos le estaban ayudando a dejar de ser tan imbécil, no se daría por vencido tan pronto con el amor de su vida.
Remus se encontraba leyendo un libro desde hace más de dos horas, en realidad no siquiera estaba tomando atención de lo que leía, pero era la única forma que tenía de ignorar a Sirius, quien no dejaba de mirarlo con cara de cacharro abandonado, técnica que hace un tiempo funcionaba, pero que en estos momentos sólo le producían unas enormes ganas de gritarle lo patético que se veía.
Sin embargo, él no podía negar que le enternecía enormemente ver como Black le hacía morisqueta a Harry, quien balbuceaba y arrugaba la nariz al sonreír, era una escena que le entibiaba el alma, le daban ganas de unirse al jugueteo, olvidar todo y ser una familia como tal.
Una lágrima corrió sin autorización, la cual no pareció inadvertida por el animago, quien de inmediato extendió su mano para limpiar la cara de Remus.
– No me toques – le siseo Lupin indignado, lo que realmente estaba sintiendo era enojo con él mismo, pues sabía que si recibía algo de cariño por Black, se terminaría derrumbando y llorando todo lo que se había prohibido después de la ruptura.
– Sabes que Remus, si te diré Remus porque así te llamas y nadie me puede prohibir decirte de esa forma, deja de comportarte como un crío y conversemos como los dos hombres adultos que somos, porque créeme el único inútil, idiota e inmaduro eres tú – así fue como Sirius no aguanto más y termino diciendo todo lo que pensaba, siendo sinceros, era la peor forma de buscar una reconciliación. Remus sólo abrió más los ojos ante las palabras dichas.
¿Ahora quieres hablar? Sabes que no me extraña, porque nuestra relación siempre fue así, tu mandaban y yo aceptaba, que idiota más grande fui. Pero no Black, ya no aguante más porque no sabes lo que pase después que tú, la persona que más amé y en quien deposite toda mi confianza, nunca confió en mi –
– Moony, yo sé que la cague, pero por favor dame una oportunidad para explicarte-
– Cállate, no digas nada. Vete a la mismísima mierda Black, estás igual de podrido que toda tu familia, sólo fingiste ser quien no eras, porque eres igual de cruel que todos lo que llevan tu apellido, eres igual a tu madre –
– Mientes…yo…no…soy…yo no soy como ellos – Sirius dejó escapar un par de lágrimas. A Remus le dio un tanto de cargo de conciencia, pues sabía lo delicado que era el tema en Sirius, pero en esos momentos no le importaba nada, sólo quería verlo sufrir. – No tienes corazón Black, nunca podrás amar a nadie porque sólo te amas a ti mismo, morirás sólo y triste, porque cuando Harry crezca se dará cuenta de la mierda de persona que eres y te abandonará, como todos lo que te rodean –
– Eres cruel Mooony –
– El cruel fuiste tú, ahora cuida a tu ahijado porque me siento asfixiado en este lugar. No me esperes despierto porque iré a follar hasta el amanecer – sin decir más Remus salió corriendo de su casa, las lágrimas de inmediato comenzaron a caer, como le dolía recordar el pasado, como le dolía ver herido al amor de su vida. Cuantas veces deseo verlo retorciéndose de dolor, pero no le satisfacía para nada, cada lágrima de su amor, porque aún no amaba, para él era como una tortura.
Sirius cayó de rodillas al suelo, mientras lloraba de forma silenciosa para no espantar a Harry quien le miraba con sus enormes ojos del mismo color de los de Lily. Luego lo abrazo y le acarició los cabellos, de alguna forma le calmaba saber que tenía que estar bien para el pequeño.
Esa tarde Black y mini Potter se divirtieron, aunque el mayor en realidad no podía dejar de pensar en Remus, no sabía con que cara mirarlo cuando regresara, además tenían que arreglarse de alguna forma, les quedaban años viviendo juntos, no llevaban ni un día y ya habían hecho un gran escándalo.
Remus por su parte sólo se adentro en el bosque, su plan era pensar y calmarse, necesitaba ordenar sus ideas y disculparse con Sirius, después de todo si se había comportado como un crío.
Se sentó bajo un gran árbol, cuando comenzó a divagar en el pasado, en esa noche que su amor de años lo decepcionó.
Inicio Flashback
– Moony júrame que no eres un traidor – dijo Sirius con lágrimas en los ojos, no sabía que pensar, pues todo indicaba que el amor de su vida los estaba intercambiando por la promesa de derechos para los hombres lobo, una opción realmente tentadora.
– Padfoot te lo juro, yo jamás podría – le respondió Remus, también llorando de forma frenética.
-¡Mientes! ¡Se hombre y dímelo a la cara! –
-¿Cómo puedes hacerme esto amor? Como puedes desconfiar de mi… lo esperaría de cualquiera menos de ti –
– Remus lo intenté, pero eres tú. Estoy realmente seguro… no puedo seguir con un traidor, yo soy fiel a mis convicciones, no me vendería por un par de promesas –
– Eres un imbécil – Dijo Lupin dándole una bofetada.
– Vete de mi casa, esto acaba acá traidor –
– No me abandones…noooooo - mientras rogaba de rodillas, veía como su novio le daba la espalda y salía de la habitación.
Como siempre había tenido miedo de que Sirius se aburriera de él, había comprado una pequeña cabaña en un alejado bosque, de forma que esa noche tenía donde ir, desapareciendo en minutos de la vida de todos sus amigos y su viejo amor.
Esa noche se permitió llorar y gritar, fue atacado por sus más oscuros pensamientos, sólo volvió a la realidad cuando el dolor le estaba matando, al darse cuenta su muñeca izquierda estaba abierta y la sangre salpicaba, de inmediato el olor lo comenzó a marear, por unos segundos pensó en abrirse aún más las venas, pero algo dentro de él le obligo a realizar un hechizo y salvarse, quizás el lobo aún no quería morir.
Nunca más se permitió derramar lágrimas, Sirius no se merecía que él llorara. Por las noches apenas dormía, cada luna llena le afectaba más, su lobo al comienzo se hacía más daño, como si de alguna forma se estuviera castigando por haber intentado acabar con la vida de ambos.
Tuvo que buscar una alternativa para su transformación o unas de esas noches se terminaría matando.
No hablaba con nadie y apenas dormía por las noches, cada vez que conciliaba el sueño se repetía la escena en que Sirius le abandonaba. Había adquirido la extraña costumbre de hablar con sus plantas u objetos, lo único que lo tenía mediamente cuerdo eran las cartas que se enviaba con Lily, la única que aún creía en él.
Pese a todo el odio que en realidad no era más que decepción que sentía por Sirius, nunca le pregunto nada a Lily, es más, le pidió expresamente que jamás le hablara de él y mucho menos le dijera donde estaba, de ocurrir desaparecería de tal forma que nunca más nadie le volvería a ver ni un pelo.
Fin del flashback
No sabe cuánto tiempo estuvo repitiendo las escenas en que le abandonaban y su intento de suicidio, pero cuando volvió a la realidad, ya estaba oscuro y él absolutamente empapado por la lluvia, mientras acariciaba la gruesa cicatriz de su muñeca, la que día a día le recordaba lo cobarde que era.
Sirius ni siquiera pensó en intentar dormir, necesitaba hablar con Remus, si algo había aprendido en estos meses, es que dejar conversaciones para después puede acabar en grandes problemas. Se sentó en el sillón a leer el libro muggle que había dejado su ex novio, Harry por su parte dormía plácidamente en una cuna improvisada.
Cada minuto se ponía más nervioso, porque afuera se desataba una fuerte tormenta eléctrica y estaba más que preocupado por Remus.
El antiguo Black estaría muerto de los celos por las ultimas palabras del castaño, pero el de ahora ni siquiera se sentía con el derecho de sentir algo así, sólo estaba preocupado y no podría pegar los ojos hasta verlo volver sano y salvo, independiente si se hubiera follado a todos los hombres del caldero chorreante.
Un fuerte golpe le hizo dar un salto, dejando entrar a Remus sumamente mojado, de inmediato se levantó mientras con un accio traía un par de toallas para ayudar a secarlo.
– Perdón Padfoot soy un imbécil, nunca merecí a alguien tan brillante como tú –
– Diablos Moony estas frío, ven vamos a la bañera –
Lupin no protestó y siguió al mayor, mientras las lágrimas no paraban de caer, como si se hubieran acumulado todos los meses que se prohibió llorar.
Sirius algo incómodo le ayudo a sacarse toda la ropa empapada, mientras con un hechizo ya tenía el agua de la bañera a una temperatura agradable y llena de burbujas, se le partió el corazón al ver el cuerpo de Remus, estaba sumamente delgado, haciendo notas sus costillas y además tenía muchísimas nuevas cicatrices y aún había vestigios de la última transformación, cardenales por distintas partes, inclusive algunos cortes por su espalda.
No dijo nada e hizo que Remus entrara a la bañera, para luego intentar calmarlo, pues no dejaba de llorar.
¿Sirius, esto es un sueño verdad? – por primera vez le llamaba por su nombre.
– No Rems, estoy aquí contigo y con Harry, ahora somos una familia –
– Estas conmigo por obligación, sé que nunca me amaste, pero por favor trata de engañarme otra vez, te lo ruego – Al decirlo se le escaparon más lágrimas, Sirius no sabía que decir, así que sólo se dedicó a acariciar los cabellos de este, sin querer su atención fue a una gruesa y fea cicatriz en su muñeca izquierda
¿Transformación Remus? – intentó sonar divertido, como siempre lo había hecho ante las nuevas marcas de amor, las cuales se sabía de memoria.
– No, me intenté suicidar – la conversación quedó ahí, pues al girarse impresionado por las recientes palabras, Sirius observó como Lupin caía inconsciente, rápidamente lo llevó a la habitación y seco entre toallas y hechizos, para luego aplicar paños fríos, pues lo había atacado una repentina fiebre.
Esa noche Sirius durmió a su lado o al menos hizo el intento ya que tenía que estar cambiando los paños constantemente. Por suerte Harry, quien estaba en su cuna en la misma habitación que sus tíos, sólo había despertado una vez, quedándose rápidamente dormido gracias a un biberón.
Entre alaridos Remus gritaba "no me abandones", Sirius de inmediato lo acunaba entre sus brazos y lo calmaba acariciando sus cabellos como en los viejos tiempos, sin embargo, no se podía sacar de la cabeza las ultimas palabras dichas por su amor antes de caer en oscuros recuerdos . . .
Hola!
Espero les haya gustado esta continuación, no quedo tan larga como quería pero está lo esencial. No crean que las cosas se arreglaran tan rápido, pero algunas cosas necesitaban cambiar.
¿Que les pareció esta capítulo?
¿Sugerencias o ideas para el siguiente?
Un abrazo y felices fiestas!
