Infielmente Tuyo
Por: Red Crayon Princess
Red Crayon Princess: regrese!!... procurare actualizar cada dos semanas… asi auq me tendrán aquí poniendo gorro cada quincena
Clever Princess: azh…. iia te habías tardado ¬¬
RCP: calla idiota!... enfin… gracias por los reviews! No pensaba que la historia fuera aceptada… pero que bien que les gusto… ahora los contestare!!
PARA:
Taika: que bien que te haya gustado, y tienes razón con lo de la tematica, nunca habia leido uno asi en FF asi que pues es bueno empezar de algo. Lo de las palabras que no entiendas o creo que algunos "extranjeros" no entenderían… no te preocupes, pongo el diccionario en la parte de a mero abajo del fic… y no mates por la continuación que aquí esta!!
Skyrus no Danna: si, por lo general dejo mis fics en lo mas entretenido para que tengan "hambre de mas"… si… esa es una expresión mexicana… asi que no comas ansias que aquí esta la continuación!
RCP: asi que ahora voi a ocupar este fic para contestar los reviews y también mandare un mensaje privado a los que tienen una cuenta en FF
-…- conversaciones
-"…"- para enfatizar algo
-*- algo que en las notas voy a explicar con mas detalle al final de cada capitulo
RCP: sin más preambulos el fic!
Capitulo 2.- Las heridas
Kiba había estado siguiendo al "raro" durante varias calles, ya que después de dejar la zona en la que Kiba trabajaba, el chico misterioso comenzó a caminar, seguido del desaliñado. Pero eso ya había pasado hace varios minutos y a Kiba se empezaba a preocupar por su seguridad, ya que, ¿Quién lo ayudaría si es que acaso el antisocial lo matara por esos lugares? ¿Y si gritaba y nadie lo escuchara?
-Oye, quiero saber a dónde vamos- exigió Kiba, ya que estaba empezando a tener miedo al momento en el que entraron en una zona deshabitada
Pero el chico que estaba frente a él siguió caminando y no dijo palabra alguna, pasaron por un lote baldío y el chico-misterio se detuvo, a Kiba le dio pánico, ya que en cualquier momento podría sacar un cuchillo y matarlo, arrojarlo a las hierbas y nadie se enteraría de lo que le paso.
-a mi casa…- apenas se pudo escuchar el susurró del chico
Su voz era muy grave, hasta podía sonar como un locutor de radio o un doblaje de un personaje muy malo; eso era lo que Kiba pensó al momento de escuchar su voz, y para cuando acordó, el chico reservado ya había dado diez pasos lejos de él.
-¿a tu casa? ¿Estás seguro? Digo, ¿no sería algo ortodoxo que llevaras a una persona como yo a tu casa? ¿No dirá nada tu familia?... ¿en serio?- formulaba muchas preguntas en muy poco tiempo, porque nunca nadie lo había llevado a su casa a hacer favores, lo más común era un hotel de mala muerte* a la vuelta de la zona en la que trabajaba, pero a una casa nunca. Solo hubo una persona que lo hizo, pero de eso se quería olvidar lo más pronto posible.
-llegamos…- volvió a susurrar el chico
Kiba salió de sus pensamientos y volteo hacia arriba, ya que la casa del "raro" era demasiado grande y alta como para verla desde primer plano, Kiba dio vuelta para ubicar la casa y las calles por las cuales pasaron , pero todo estaba demasiado oscuro para ese entonces y ya estaba dudando en entrar o no a la casa. Si algo le llegaría a pasar no podrían averiguar algo, ya que nadie, a excepción del dueño, sabia donde estaba Kiba ahora; le preguntarían a su mejor amigo, pero éste solo les dirá que se fue con un inadaptado.
-¿Qué calle es esta?- pregunto desconcertado
-Sturridge…- se volteo de frente a Kiba
Bajo la luz del foco de la casa pudo ver que el "raro" era una persona muy pálida que hasta podría ser transparente; centro su mirada en los ojos detrás de los lentes que llevaba con mucho afán aún siendo de noche, pero eran de un negro muy profundo que no llego a verlos del todo bien.
Al notar que el desaliñado lo estaba estudiando, se dio la vuelta y abrió la puerta de la casa, prendió la luz y camino por la sala hasta llegar al comedor. Kiba se quedo embelesado desde la puerta y solo se limitaba a ver a su alrededor, entro a la casa lentamente y seguía viendo a su alrededor, todo estaba tétricamente ordenado y limpio, siguió al "raro" con la mirada y lo vio perderse por entre un pasillo.
-Oye… ¿Dónde está tu habitación?- pregunto Kiba nervioso
Segundos después vio como el chico regresaba del pasillo donde anteriormente había entrado y caminaba hasta quedar frente a él
-¿quieres ir a mi habitación?...
-creo que si… ¿no tienes cosas satánicas ni sadomasoquistas verdad?- ridiculizó Kiba
-no…
-ah, está bien- suspiro muy fuerte de alivio, ya que no deseaba pasar por lo mismo el mismo día
Entro al cuarto del anfitrión, justo después de él. Quedo algo sorprendido al ver la recamara del "raro" que era con toques negro, que era algo que ya se esperaba o sospechaba; pero lo que le llamo la atención es que era demasiado grande y sencilla al mismo tiempo. Solo tenía la cama y una mesa con una silla junto a la ventana, nada de televisión, sillón, bolsas de papas fritas en el suelo, ropa amontonada en una esquina; que era lo que usualmente estaba en el cuarto de Kiba.
Siguió al "raro" con la mirada, hasta que vio que se sentó sobre su cama, caminó hasta quedar frente al que estaba sentado
-bienvenido a mi recamara…- hablo mientras miraba hacia arriba, al rostro de Kiba.
Pero este estaba tan ensimismado en el rostro pálido del chico, que a decir verdad, lo único que le podía ver eran las mejillas y parte de la nariz. Y solo pensaba era en quitarle los lentes y la bufanda, pero ¿Qué tal si bajo esa bufanda estaba algo más aterrador?, una boca retorcida o lo suficientemente grande como para tenerla partida hasta las mejillas; o tener una coloración distinta, o que esa parte del rostro estuviera quemada por algo.
-¿Puedo quitarte la bufanda?- estiro sus manos mientras pensaba en lo que acababa de decir
¿Kiba pidiendo permiso para hacer algo?, generalmente solo hacia lo que le diera la gana sin pedir ni esperar, ¿pero por qué ahora? ¿Por qué con él? Con un completo desconocido que ni sabia su nombre, pero ¿eso le importaba? La mayor parte de las veces ni se preocupaba por el aspecto de sus clientes ni que es lo que traían puesto. Pero lo que debía de aceptar era que el chico en cuestión le excitaba demasiado, que quizás por eso se mostraba de otra manera que con otros clientes.
Estaba por tocar la bufanda para quitarla cuando las manos frías del otro chico lo detuvieron
-No…
-bueno… ¿los lentes?- esperaba con ansias que le dijera que "si", se moría de ganas de ver los ojos del chico ¿serian verdes, violetas, azules, celestes, marrones?
-No… solo la bufanda…- su respiración se agito un poco, pero lo suficiente como para que Kiba notara el cambio.
El castaño no cabía de emoción, por fin vería parte del rostro del chico, quera arrancársela de la cara, pero decidió hacerlo lentamente, no vaya a ser que el chico-misterio se asuste y no le permita ver las dos cosas. Agarro la bufanda con ambas manos y la hizo hacia abajo, mordiéndose el labio inferior inevitablemente. Termino de bajarla para dejar ver un par de labios rosas; nada de cicatrices, nada de bocas grandes, ni de pigmentación rara.
Dejo una mano en la bufanda para tocar esos labios con la otra, miro hacia arriba como si pidiera permiso para besarlo. Una mano en su brazo que lo empujaba hacia adelante era una segura invitación a hacerlo, así que no lo dudo en cuanto la oportunidad apareció; bajo lentamente para tocar los labios y hasta el mismo se sorprendió cerrando los ojos antes del contacto.
Los labios del chico eran los más suaves hasta ahora, pensaba Kiba para sí mismo. ¿Quién imaginaria que se pusiera el ambiente todo romántico en ese instante? Metió su lengua entre el pequeño espacio que el inadaptado le dejaba con su boca abierta; era un momento mágico, que hasta Kiba lo percibió. Agarro con ambas manos el rostro del chico que estaba sentado y subió una rodilla a la cama, justo al lado de donde estaba sentado el otro chico para acercar más sus cuerpos y profundizar el beso. Las manos del raro se posicionaron en los omoplatos del chico y lentamente fue llevándolas a los costados de Kiba, apretando sus manos para tener más cercanía de su cuerpo. Kiba sintió como si una aguja le penetrara el abdomen y se retiro enseguida. No pudo evitar poner una mueca de dolor.
-lo… lo siento- se apretó el estomago con una mano mientras se acercaba otra vez al chico para volver a besarlo; pero éste se dio cuenta del dolor de Kiba y al momento que se acerco puso sus manos en las costillas del chico y las presiono -¡¿Qué te sucede?!- Kiba no pudo impedir gritar
-acuéstate… - ordeno el chico sombrío y salió de la habitación
Ahora Kiba estaba de pie al lado de la cama, no quería hacer ni un movimiento en falso ¿Qué tal si lo había hecho enojar? ¿Si vendría con algo para golpearlo por su estupidez de quejarse? ¿Lo correría de la casa por no satisfacerlo? ¡Pero eran como las 4 de la mañana! ¿A dónde iría? Y ya era muy tarde para regresar a las escaleras del bar, peor aún, ¡no sabía donde mierda se encontraba! Kiba dejo de pensar y recriminarse a sí mismo cuando el chico misterioso cuzo la puerta de su propio cuarto y traía consigo una botella un poco rara, vendas y una camisa de red
-¿para qué es eso?- la pregunta era obligada
-quítate la camisa y acuéstate…- mandó el chico
Kiba obedeció, se quito la camisa y se recostó boca arriba sobre la cama, cerró los ojos esperando un golpe o una embestido, pero sintió un liquido frio rondar por su abdomen. ¿El chico raro estaba curándolo? ¿A poco daba tanta lastima verlo así? Prefirió no pensar mucho y solo dejarse llevar por el aroma de lo que parecía ser una pomada y la deliciosa sensación de las manos del chico sombrío sobre sus heridas. No lastimaban, de hecho solo parecía rozarlas, como si temiera tocarlo y hacerle daño o por temor a infectarse, eso era lo que Kiba creía. Pero lo daba igual lo que sintiera el raro por él, ya sea lástima, compasión, caridad o si solo era altruista.
Se dejo vencer y quedo dormido sobre la cama del chico sombrío sin importarle lo que le fuera a hacer, estaba ya demasiado cansado como para ponerse a figurar otras cosas más en su mente.
Continuara…
RCP: ¡¡¡acercamiento a la orden!!!
CP: seee pero MAS!
RCP: ohh esperame
CP: graxx x leer… Nos vamos a parrandear!
RCP: creo que es "perrear"…
CP: no gracias, ya me vakune
RCP: ha-ha ¬¬
Princess: bye bye boo!
