N.A: Chicas, espero disculpen la demora que he tenido para subir los capítulos, pero desde el miércoles la pagina no me lo permitía por mucho que lo intente en el transcurso de estos días. Saben que trato de ser siempre responsable así que hoy van dos chap, y mañana irán otros dos y el miércoles también para llegar a lo normal, no les subo todos por que se que les seria mas complicado leerlos, espero me entiendan y que les guste, ciao.
Capitulo 2:
Si quería creer que Jean era su amante, aunque no lo fuera, a ella le parecía bien; eso la protegía de el, y de la insinuación de su mirada y de sus gestos que no habría podido interpretar de otro modo. Le molestaba tanto sentir aquel estremecimiento de emoción, como el claro intento de parte de el de coquetear con ella después de lo hostil que se había mostrado antes.
- No se preocupe de lo que necesita mi yegua- le dijo en tono seco-. Ni yo tampoco. Las dos nos la hemos apañado muy bien hasta ahora, así que no piense que su única demostración de arrojo hace que sea indispensable para nosotras. Creo que debería volver con sus compañeros y ver si puede ser útil de algún modo. Le deseo un buen día.
Se habría dado la vuelta y se habría alejado, pero el se adelanto y coloco un brazo a cada lado de la montura, aprisionándola entre el y la yegua.
-Ah, no, señorita- dijo sin levantar la vos-. Es la tercera ves que me ordena que me marche, creo. Solo hay un numero limitado de personas que me pueden dar ordenes, y usted nuca se encontrara entre ellas. Y lo que es mas, cuando el Furer me ordena que atienda a una dama, lo haré hasta que el me ordene lo contrario. Si tanto le disgusta la idea, entonces le ruego que se queje ante el. Ahora, señorita, prepárese para montar.
Y sin previo aviso la agarro de la cintura y la levanto en brazos.
Debería, por supuesto, haber estado preparada para ello, puesto que era un hombre de acción inmediata. Pero cosas rara, su turbadora proximidad, su negativa a dejarse dominar y su coraje la inmovilizaron momentáneamente. En ese momento su rostro estaba tan cerca del suyo que le produjo una sensación de alarma; pero en lugar de colocarla con descuido sobe la silla como había hecho anteriormente, la agarro con fuerza, impidiéndole que forcejeara de modo alguno.
-Usted para mi es un extraño, Coronel- le susurró ella-. Y me esta insultando. Mi abuelo se va a entera de esto.
Sin embargo, sabía que su abuelo no se enteraría de eso de labios suyos. Y si desde luego aquel extraño la estaba insultando, estaba consiguiendo acelerarle el ritmo cardiaco de la manea mas extraordinaria, con una mezcla de miedo y anticipación, y un desconsuelo que la hacia sentirse culpable de experimentar placer. ¿O seria rabia? De cualquier otro hombre habría esperado una reacción de desasosiego ante la mera mención del nombre de su abuelo. El general Grumman, un héroe en la milicia, y por supuesto de rango superior al de aquel hombre.
Pero su expresión no mostraba esa incredulidad.
-No, señorita. Creo que no.
Sintió su aliento rosándole la mejilla al hablar, y sabia que el le estaba permitiendo que sintiera su proximidad, del mismo modo en que un caballo tenia que acostumbrase a la cercanía de su amo. Sus labios no sonreían pero eran proporcionados, y su nariz, recta y lisa, guió los observadores ojos de Riza hacia los suyos, que brillaban de forma extraña; unos ojos negros, con pestañas oscuras y que sugerían que su edad debería ser mas de veinticinco años, por la experiencia que se reflejaba e ellos.
-Déjeme marchar, he dicho. ¡Por favor!
Al acercarse para sentarla en la silla, Riza vio una breve sonrisa en sus labios, que desapareció al momento. Entonces el tocó el látigo que llevaba ella.
-Este es para exhibición, no para uso- dijo con severidad-. Los sementales lo necesitan, las yeguas no.
Riza se sentía desde esa altura lo bastante segura como para aparentar despreocupación.
-¿Y los potrillos? ¿Y los castrados?
A sus labios asomo una breve sonrisa,, en el momento en que el reconoció el regreso de su coraje.
-Reacuérdeme en otro momento que le hable de los primeros. De los castrados se poco que pudiera servirle.
Y de nuevo los dos sabían que no estaban hablado de caballos.
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La tarde trascurrió con rapidez. El único que se fijo en su poco habitual silencio fue Jean, aunque no supo acertar al motivo de su mutismo.
-¿Te ha fastidiado caerte al rió, Riza? Es una pena que no te permitieran regresar a casa para cambiarte. Podrías haber regresado antes de que el Furer se diera cuenta.
Eso era cierto, puesto que su casa estaba a menos de un kilómetro de allí, un lugar conveniente para que su abuelo y su tía Marion vivieran.
La vida de los militares era dura, y su tía Marion, le había sugerido a su abuelo que se mudaran más cerca del cuartel. Además así ella podía dedicarse a su gran afición al teatro y a las representaciones.
Marion había contado ese día con la ayuda de Riza, pero entonces se había presentado Jean Havoc para pedir si podía llevarla a la expedición en el parque. Aunque ella pensaba que lo mejor seria que Havoc no se hiciera ilusiones con Riza, que con su belleza y sus contactos podía conseguir algo mejor.
El físico de Riza era sin duda algo de lo que su tía y su abuelo se enorgullecían. Tenía el cabello dorado y liso, los grandes ojos, de un hermoso color ámbar, la pestañas largas y lindos labios en forma de corazón que, que supiera su tía, no había probado todavía ningún hombre; tal ves un niño el día de navidad, pero un hombre no. Ni que decir tenia que Riza había suscitado mucho interés entre los jóvenes oficiales.
Muchas veces su abuelo había sido criticado por ser, según decían, demasiado blando con las exigencias de su nieta. A sus veintidós años, decían los mayores, lo mejor para Riza seria ser esposa y madre, dejar de lado las ilusiones románticas y que se casara con el mas conveniente, como trataban de hacer los demás.
Afortunadamente para Riza, su abuelo había ignorado esos consejos hasta ese momento, puesto que sabía mejor que nadie que el amor no se obliga, sino que nace libremente entre dos personas. Quizás por ese motivo, Grumman trataba de que su nieta no permaneciera demasiado tiempo cerca de su trabajo, ya que pensaba que las jóvenes bellas eran a menudo blanco de la atracción equivocada de los hombres. El Furer había tenido a menudo problemas en el pasado por las jóvenes que trabajaban en la milicia, ya que algunas habían perdido el honor y el corazón tan rápidamente que terminaba siendo un verdadero caos.
Aun así el Furer era bien consiente de la existencia de Riza Hawkeye y, por que le agradaba Grumman deseaba que su nieta estuviera cerca de ellos.
El poder tener acceso a la milicia sin dejarse llevar por su vértice le parecía a Riza muy agradable; sobre todo estando su casa tan convenientemente próxima, con su abuelo siempre cerca por si necesitara de su protección si el peligro era inminente. En mas de una ocasión había sido una herramienta muy eficiente que utilizar en contra de algún hombre, joven o viejo, que se desmotará demasiado atento hacia ella. Aunque los huéspedes entraban y salían a menudo de su casa, había por lo menos una docena de sitios en los que esconderse hasta que hubiera pasado el peligro.
Y así, como de costumbre, Riza se refugio con su tía en la sala de costuras esperando encontrar a su abuelo allí, puesto de que a pesar de las negativas de Roy a amilanarse por la mención de su abuelo, a Riza no se le ocurría razón alguna para que el hombre se aventurara hasta allí para buscarla. Aun quedaba tiempo de ver como su tía se las había arreglado sin ella, y además no estaba lejos para ella y su amiga Gracia ir desde el parque hasta su casa.
Para fastidio de su tía, su sala de costuras no tenia un edifico separado de la casa, lo que según ella no le permitía concentrase como quisiera. Trabajaba confeccionando disfraces que Riza aun no sabia para que se utilizarían, pero sin embargo su creativo talento natural era a menudo utilizado por su tía que siempre necesitaba de buenas ideas para diseñar escenarios y disfraces para diferentes causas.
Ese día había encontrado un rincón relativamente pequeño donde examinar algunas de las suntuosas y fantásticas creaciones que estaba preparando para alguna mascarada que tendría lugar a finales de semana. Riza había ayudado a diseñar los vestidos y a elegir las telas y las joyas, también a construir los elaborados tocados y pelucas, puesto que todas las chicas que participaran en la mascarada tenían que tener una abundante cabellera rubia. Alzó una mascara y la sostuvo sobre un fino vestido verde mar pálido rematado con borlones dorados y ladeo la cabeza para ver el efecto.
-Pruébatelo- le pidió su tía-. Es la mejor manera de verlo.
-Eso no me va a servir de mucho de mucho, ¿verdad tía?
-Tal ves no, pero me servirá a mi.
Riza se fue tras un biombo y a los pocos minutos apareció para que la nuera su tía. Solo que para sorpresa suya no estaba sola, sino en compañía de Gracia y un joven militar que no conocía.
Riza no había tenido la intención de hacer eso, ya que no llevaba puesto nada mas que la ropa interior bajo le vestido, el cual ni siquiera estaba terminado, así que tan solo la mascara de pasta de papel que le cubría la cara oculto su repentino rubor mientras se tapaba el pecho con la tela. Y como solo había una manga, el otro brazo estaba desnudo.
Antes de que pudiera retirarse, el joven se marcho, pero su tía pareció no darse cuenta y comenzó a calcular el costo multiplicado por ocho, la cantidad de seda blanca y dorada que necesitaría y todos los demás adornos del vestido; por no hablar de lo tocados, las pelucas, las mascaras, los zapatos, las medias , los tridentes y otros accesorios multiplicado todo por ocho.
-Ponte el tocado, querida mía- le dijo Marion-. ¿Cuál es? ¿Este?
Tomo una creación que imitaba a un a concha cubierta de plata y la puso encima de la tela verdosa como queriendo emular las algas el mar. Entonces se la paso a Gracia, la amiga de su sobrina.
-Esto, no tía… Por favor…- protesto Riza.
Pero las dos echaron por tierra sus protestas y Gracia le coloco aquel tocado en la cabeza, que le empujaba la mascara y le impedía ver bien por los agujeros de los ojos. Mientras ella pensaba que era necesario arreglarlos antes de que fueran utilizados, oía los murmullos de aprobación de las mujeres.
- Debo irme- murmuro en el claustrofóbico espacio alrededor de su boca.-. Discúlpenme.
A ciegas se dio la vuelta, y entonces una mano la agarro del brazo antes de que chocara con la persona que había estado de pie detrás de ella; alguien cuya vos la llevo a retirarse la mascara, que al levantarla se le quedo enredada en el cabello y el tocado al tratar de ver quien la agarraba. La tela que le cubría el escote se le abrió cuando la soltó un momento para agarrarse el tocado, y rápidamente fue Gracia quien se la coloco de nuevo, pero no antes de que Riza viera la dirección de la mirada del hombre y el interés en sus ojeo.
-No es un día muy bueno para las ninfas acuáticas- susurro Roy soltándole el otro brazo y retrocediendo un paso para dejarla pasar.
Con toda la dignidad de la que pudo echar mano, Riza agarro rápidamente una tela roja que colgaba de un ropero y se cubrió para ocultarse de la mirada del militar.
-Este es el lugar de trabajo de mi tía, no un espectáculo.
Sonriendo, Roy se limito a mirarla a ella y a Marion.
-No pasa nada, querida mía- le explico Marion-. El coronel Mustang viene de parte del Furer. Necesita saber cuales serán las cosas que deberán llevar para la mascarada. No le eches al pobre hombre antes de que haya cumplido su misión.
Riza pasó junto a el echando humo y se oculto de nuevo detrás del biombo, colorada de vergüenza de que aquel hombre volviera a encontrarla en una situación desventajosa.
-No pasa nada, Riza- dijo Gracia- El coronel Mustang no ha visto nada- le susurró su amiga.
-¡Maldito sea!- exclamo Riza en vos baja mientras se retiraba el cabello de la cara-. Gracia, ayúdame a recogerme el cabello. Si… así esta mejor.
Su segunda salida de detrás el biombo fue, en parte, tan teatral como la primera. En esa ocasión llevaba un vestido de tela roja holgado que seria de su tía, formando un contraste con el dorado de su cabello algo desordenado.
Sorprendidos tanto por la transformación como por el puro impacto de su belleza, la conversación de los dos militares y su tía cesaron cuando ella se acerco, con la cabeza bien alta, y fue su tía la que hablo por fin.
-¡Que rápido que has cambiado, ninfa!- se hecho a reír.
Roy fue mas especifico.
-Como el agua y el fuego- murmuro.
Maes Hughes, el otro militar se aclaró la vos.
-¡Ejem! Si… bueno, sus diseños para la mascarada parecen estar bastante avanzados, señorita Grumman. Confiamos en que no divulgue nada de esto. La mascarada debe permanecer en secreto hasta que se ponga en escena.
-Lo entiendo muy bien, de mis labios no saldrá ni una palabra de la mascarada, se lo aseguro. Y como necesitan saber cuantas cosas son necesarias ¿Por qué no se vienen a cenar con nosotros el miércoles? Mi padre recibirá a algunos viejos amigos. ¿Tiene acompañante, coronel Mustang?
-No señorita, todavía no.
Roy les sonrió al ver las sonrisas del resto y Riza fue bien conciente de que, de no haber estado ella presente, tal ves se hubiera dicho lago mas sobre el tema. Pero su tía lo había invitado a cenar, lo cual significaba que sus dos refugios ya no eran seguros frente a su enemigo.
Marion estaba claramente esperando que su sobrina aprobara la invitación. La miro con las cejas arqueadas.
- ¿Elizabeth?- dijo ella.
La exasperación que asomo a sus ojos, aunque pasajera lo dijo todo.
-¿Así que aun no tiene una acompañante, coronel Mustang? Perfecto. Mi prima, Catherine estará acompañándonos mañana, y mi tía no sabia con quien emparejarla. Ahora el problema esta resuelto.
Roy hizo una graciosa inclinación.
-Gracias señorita Hawkeye. Estoy deseoso de conocer a la señorita Catherine. ¿Ella es…?
-Si, la hija el fallecido general Armstrong. La heredera- Riza estuvo segura de que aquello lo haría reaccionar-. Ahora si me disculpan.
Roy se aparto del grupo al mismo tiempo, claramente reacio a dejarla marchar, y avanzó a su lado, abriéndose paso entre los géneros y los accesorios. Por obra de algún extraño milagro llego a la puerta antes que ella.
Riza lo miro con fastidio.
-No necesito que me suba al caballo, coronel, muchas gracias. Lo he dejado en casa.
-¿Va a volver caminando? ¿Con eso?- indico el lindo vestido pero que sin duda no era el mas apropiado. Riza tomo un abrigo y se lo puso encima.
-¿Piensa salir con un abrigo, sabiendo el calor que hace fuera?.
-Mientras siga mirándome boquiabierto, si. Saldré con abrigo.
-¿Y si dejo de… mirarla con la boca abierta?- esbozó una sonrisa picara.
Ella suspiro ruidosamente y miro hacia donde estaba su tía y Gracias con Hughes.
-Vuelva a sus asuntos. Coronel, si me hace el favor, y déjeme con los míos. Esta en el sitio equivocado.
-Me acostumbraré- le dijo en tono suave-. Y tu también.
-No coronel, no lo creo. A ver que tal le va con Catherine.
-¿Y la señorita Catherine ira de agua o de fuego?
-Ira de luto- dijo con dulzura-. Que tenga un buen día, coronel.
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Ya esta el segundo chap, espero que les haya gustado y agradezco el apoyo que nuevamente he recibido de parte de ustedes, eso no se los puedo pagar con nada.
Como siempre agradezco aso que me dejan su opinión así que:
Taiji-ya Hawkeye: De verdad que un millón de gracias por tus palabras, me hacen sentirme muy contenta. Espero que la historia te guste, es mas relajada que la anterior, algo mas romántica, menos sufrimiento y mas peleas entre los protagonistas, pero así nos sirve para descansar a todas. Gracias de nuevo y nos leemos mañana, ciao.
Tenshi of Valhalla: Gracias por el apoyo nuevamente, como ves las peleas van a ser algo común en la historia al igual que los celos, pero servirán para cambiar un poco, gracias nuevamente y nos leemos mañana.
Xris: Gracias amiga por el apoyo, y si, en esta historia pelearan mucho pero ya veras, también los celos serán algo común. Espero que estés bien y en cuanto tenga tiempo habamos, nos leemos luego, y sobre la obra me fue genial, luego te cuento con lujo de detalles, ciao.
Hanae: Gracias por el apoyo, de verdad, eso me anima a seguir escribiendo. Como ves, la relación será un poquito complicada, pero Roy se las arreglará. Gracias de nuevo y nos leemos mañana. Ciao.
Evinkuruga: Bueno, gracias por el apoyo en esta adaptación. Y la verdad es que Roy será bastante arrogante y mandón en la historia, pero ya veras, Riza no se lo hará tan fácil. Gracias y nos leemos mañana.
