Capítulo I

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Cuando la Hokage se cansó de decirles los deberes a los que estaban sujetos al pertenecer a esa aldea les permitió retirarse.

Mientras caminaban fuera de la oficina, el rubio se estaba sobando su rostro y miraba con rencor a su amigo, Sasuke no se daba por aludido y aquello lo irritaba aún más.

—No soportas bromas —, farfulló sin dejar de fulminarlo con la mirada.

—Piérdete —Sus puños estaban apretados y se veía claramente que estaba solo buscando un motivo para golpear a alguien.

Kakashi ya había desaparecido leyendo su libro, demasiado entretenido como para tomar en cuenta los dramas adolescentes de sus alumnos.

—Eres tan cruel, ¡solo asegúrate de no hacer llorar a tu princesa!

El golpe que le iba a lanzar quedó en el aire, Naruto había desaparecido con riéndose a carcajadas. Sasuke masculló una maldición y salió de la torre Hokage rápidamente.

Su mal humor estaba por los aires después de ese tiempo teniendo que escuchar los por qué, debía ser el príncipe para la pequeña chillona rosa. Sasuke pensaba que aquello era solo una venganza de la vieja que tenían por Hokage.

Deseaba haber seguido siendo un ninja renegado. Así le temían y no lo obligaban aceptar misiones estúpidas.

Como los detestaba en aquellos momentos.

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Sasuke estaba recuperando sus horas de sueño, sin pesadillas, cuando un molesto ruido le impidió seguir durmiendo. Cuando paró de sentir aquel ruido, comenzó a quedarse dormido una vez más. Pero, el ruido volvió con más fuerza.

—¿Qué mierda? —, gruñó sentándose en la cama, y alertando sus sentidos —¿Un intruso? —Lo descartó enseguida al percibir el ruido que venía de la parte de abajo, estaban tocando su puerta.

Con pasos lentos se levantó de su cama a la puerta en la que tocaban insistentemente, la abrió y frunció el ceño al no ver a nadie. Sintió que le jalaban del pantalón.

Se golpeó mentalmente varias veces por haber abierto la puerta, había olvidado ese día.

—Estoy aquí —, avisó con las mejillas sonrojadas por el sol.

—Hmph —hizo que la niña le soltara el pantalón y la obligo a retroceder dos pasos más —. Quédate ahí —apuntó con el dedo justo en el sitio en el que se encontraba la niña.

— Pe-pero…

No alcanzo a decir más, ya que él había azotado la puerta en sus narices. Sakura inflo sus cachetes sonrojados y cruzo sus brazos, se dejó caer sentada en el suelo sin importarle ensuciar el vestido que Shizune le había comprado.

Pasaron unos minutos y para la pequeña pelirosa fueron suficientes como para aburrirse, por lo que cuando vio a unos niños jugando sus ojos se iluminaron y sonrió antes de levantarse e ir tras ellos, olvidando la orden que el mayor le había dado.

Por eso fue que el Uchiha al salir de la casa ya vestido y arreglado para un día de entrenamiento, gruño audiblemente.

—¡Estúpida molestia en miniatura!

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Bien Uchiha, no pierdas la cabeza. Debes encontrarla rápido y nadie se enterará que perdiste a la molestia rosa. Pero ¿Qué tan difícil era quedarse ahí unos minutos?

Ya que eso había tardado en arreglarse, solo unos minutos. Unos minutos que al parecer habían sido suficientes como para que ella se perdiera. Y ya llevaba media hora buscándola sin resultado alguno, si seguía así se enterarían y Naruto estaría molestándolo todo el día.

Sería un infierno.

¿Dónde estaría si fuera una molestia rosa de tres años? Probablemente jugando con… oh, jugando.

Estaba seguro que si alguien leyera sus estúpidos pensamientos le perderían aún más el respeto que le estaba quedando. Un niño de tres años era obvio que terminaría jugando o distrayéndose con cualquier cosa.

— ¡No! — . Escuchó una voz chillona que él conocía desde hace años.

— ¡Que sí! — se oyó segundos después.

Sasuke apresuro el paso y abrió los ojos sorprendido, Sakura estaba sentada en el suelo con flores en sus manos y otros niños rodeándola.

— No quiero — chilló con su ceño fruncido y ojos brillantes.

— ¡Dijiste que serías mi esposa! — reclamó uno de los niños con cabello castaño.

— ¡Mentira! — los ojos de Sakura se volvieron brillantes y parecían estar a punto de derramar lágrimas.

— ¡Es verdad!

— Ya déjala —. Otra niña un poco mayor que Sakura, tal vez de unos seis años interrumpió al niño —, además es fea ¡mira su frentesota! — apuntó mientras reía.

Sakura al escucharla hizo un gran puchero y de sus ojos comenzaron a salir las lágrimas que había estado conteniendo, ellas caían sin parar.

— No ser grande — respondió botando las flores que había estado recogiendo.

— ¡Si lo es! — la niña mayor se veía molesta —, además eres rara, mira tu pelo — elevó su fina ceja y le mostró su lengua.

Sakura se levantó de donde estaba y al abrir sus ojos, estos se enfocaron en él que había estado en silencio mirando la escena sin saber cómo intervenir o qué decir.

— ¡Sake-kun! — corrió a él y se abrazó a su pierna fuertemente.

El pelinegro se armó de paciencia y miró a los niños con una ceja alzada, los niños lo miraron atemorizados y falto un leve movimiento en la mirada de Sasuke para que ellos salieran corriendo.

— Tontos — acusó la pelirosa.

— ¿Por qué no esperaste como te dije? — el Uchiha la miró y ella sonrió poniendo sus manos en su espalda.

— Estaba aburrida.

— Perdí tiempo de mi entrenamiento buscándote.

Sasuke observó como ella se secaba el rastro de lágrimas de sus ojos y suspiró comenzando a avanzar ante la atenta mirada jade.

No sé cómo pretenden que cuide de Sakura, si es aún más molesta que antes.

— ¡Sake-kun! — escuchó el grito de Sakura. Volteó y la vio correr tratando de alcanzarlo.

— Apresúrate — se paró a esperarla, ella no era rápida.

— Sake-kun es rápido — respondió con su conocido puchero, él esperaba que no se pusiera a llorar.

El pelinegro se agachó frente a ella y la miró a los ojos completamente serio.

— Es Sa-su-ke, no Sake — corrigió suspirando. Se vería aún más ridículo con una niña correteando tras él y llamándolo sake donde sea que fuera.

— ¿Sa-su-ke-kun? — repitió con una sonrisa y Sasuke asintió. Lo negaría si alguna vez se lo preguntaran, nunca lo admitiría jamás, pero verla en aquella forma y aquel tono de voz mientras lo llamaba le provocó una nostalgia que no podía comprender.

— Iré a entrenar y tu vendrás conmigo —. La tomó de la cintura y la puso bajo el brazo, quería entrenar antes de que oscureciera. Eso no ocurriría sino la cargaba.

— ¡Vamos al castillo! — Gritó emocionada — Un castillo grande con muchas flores.

El Uchiha corrió rápidamente con Sakura bien sujeta bajo el brazo. Ella seguía con su monólogo de castillos, princesas y sapos.

Él eligió ignorarlas sabiamente, aunque su constante palabrería ya le estaba agotando la paciencia.

— Y eso dijo mamá — terminó orgullosa mientras asentía.

Sasuke la dejo en el suelo y la miró con advertencia, Sakura se quedó muy quieta mientras sentía esos ojos negros sobre ella.

— No te muevas de aquí —, ordenó antes de darle la espalda a la niña e irse a entrenar metros más allá.

En la mente de una niña de tres años pasan muchas cosas. Era comprensible que alguien que no ha convivido mucho con niños no supiera que a esa edad los niños no tenían conciencia de lo que significaba el "peligro".

Sasuke estuvo un tiempo entrenando y mirando cada cinco minutos al lugar donde había dejado a la chica. Luego de ver que ella solo estaba allí mirándolo, se concentró completamente en entrenar.

Es por eso que Sakura terminó viendo un río cerca y alegremente se acercó a tirar unas cuantas piedrecitas. Cuando no tuvo más piedras cerca, se acercó un poco más y con una ramita empezó a hacer figuras en el agua.

— ¿Qué fue eso? —. Volteó al escuchar algo caer al agua — ¿Sakura? ¡Sakura! —, solo silencio era lo que obtenía por respuesta. Miró en todas direcciones y se encontró corriendo al lugar donde ella debería haber estado esperándolo. — Perfecto — masculló activando su sharingan y corriendo al río —

Vio un borrón rosado bajo el agua, siendo llevado cada vez más lejos. Sin pensarlo demasiado se lanzó al agua tratando de alcanzarla. Cuando ya la tuvo en sus brazos volvió a la orilla corriendo sobre el agua.

— Sakura — la movió levemente tratando de que ella respondiera de alguna forma.

La niña estaba blanca e inconsciente, su corto cabello se pegaba a su cara al igual que su vestido. Sasuke estaba preocupado, odiaba sentirse impotente.

Sin pensarlo, enderezó la cabeza de la niña y apretó su nariz y acercó sus labios a los de ella.

Después de varios intentos de hacer que ella botara el agua, logró hacerlo. Pero ella aún no despertaba. La abrazó contra su pecho intentando hacerla entrar en calor.

No puedo ir al hospital sin que la vieja se entere, tal vez… Ino…

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La rubia se sorprendió al ver llegar a su floristería a un Uchiha empapado y una niña increíblemente parecida a su amiga firmemente apretada contra su pecho. Ya no se lo diría, pero su sueño de adolescente era ver a Sasuke entrar a su floristería con una niña rubia en sus brazos. Aquellas no eran más que fantasías de una niña encaprichada.

— ¿¡La frente tuvo una hija!? — chilló luego de ver sus conocidos rasgos.

— Se cayó al río — fue la corta respuesta que dio tendiéndole a la pelirosa que estaba aún pálida.

Ino se puso seria y la tomo de entre los brazos del Uchiha. La llevó a su casa y el chico la siguió dentro sin esperar a que lo invitara a entrar.

— El agua que había tragado ya se la quitaste, solo se desmayó por el pánico — aseguró minutos después de revisarla.

Sasuke suspiró y miró a Sakura que estaba dormida, sus mejillas poco a poco parecían estar volviendo a tomar su color.

— Habrá que traerle ropa seca — murmuró la chica mirando sin creer todavía que ella fuese tan parecida a su amiga—. ¿Cómo se te cayó al agua? — preguntó con desconfianza.

— Estaba entrenando —, fue su corta respuesta. No quería decir abiertamente que era un inepto cuidando niños.

— ¿La has dejado sola?, ¿es que no sabes que los niños pequeños no pueden estar sin cuidado? — Exclamó como si fuera obvio — ¿y quién es ella?

— Es Sakura.

— ¡¿Qué?!

Una explicación de menos de dos minutos por parte de Sasuke, e Ino miraba a Sakura por todos lados esperando que su frentona amiga se riera en su cara.

— Si está a tu cargo debes cuidarla bien — acusó — aunque sea Sakura, ahora es una niña…

— Quédatela.

— ¡Claro que no!, tengo misiones que cumplir con mi equipo, pero te daré una lista de las cosas que debes comprarle a Sakura, nada de lo que tiene ahora le queda.

— Ve tú — Ino no sabía si tomarse aquellas palabras como un favor o una orden.

Ella lo fulminó con la mirada y luego miró a Sakura que en esos momentos respingo su nariz y comenzó a abrir sus grandes ojos.

— ¿Sasuke-kun? — Sakura se encogió al ver la mirada molesta que le estaba dando su príncipe. Parecía completamente molesto con ella.

— ¿Qué fue lo que te dije, Sakura? — la pelirosa hizo su puchero y bajo su mirada.

— No moverme — susurro con voz quebrada.

— Sasuke-kun… — el susurro de Ino que se escuchó como una advertencia, no evitó que el moreno siguiera con sus reproches.

— ¿Y por qué no obedeciste?

Y así la pequeña y desobediente niña de tres años de edad, rompió a llorar.

Ino la consoló acariciando su espalda mientras fulminaba con la mirada a Sasuke. Él por su parte movía sus ojos intentando por todos los medios no mirar a Sakura llorar, siempre le habían incomodado sus lágrimas. Algo en su interior se removía y parecía que no importaba la edad que ella tuviese, era algo que no podía dominar.

— Te lo advertí…

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Media hora después y con Sakura más calmada, ambos caminaban por Konoha. Estaba oscureciendo y Sasuke no sabía que decir.

— ¡Hola Sakura-chan! —, escucharon el conocido grito de Naruto. Este al ver a la cabizbaja niña a un lado del moreno, se agachó para quedar a su altura y mirar a Sasuke esperando una respuesta de su estado. No recibió ninguna.

— Hola tonto — susurro Sakura, sus ojos estaban rojos y su cabello estaba desarreglado.

— ¿Pasa algo, Sakura-chan? — La miró con más cuidado —. ¿Por qué estás mojada? ¡¿Qué le hiciste a Sakura, imbécil?! —Se puso de pie quedando frente a su amigo —. ¿Acaso es tan difícil para ti cuidar a una niña?

— Tengo hambre — rezongó Sakura con las manos en su estómago, interrumpiendo cualquier respuesta que Sasuke estuviese preparando.

— ¡Te invito a comer, Sakura-chan!

Sakura lo miró con una gran sonrisa en su rostro y asintió rápidamente.

— ¡Comerás el mejor ramen de tu vida!

Tomo de la mano a Sakura y se la llevó corriendo con él, Sasuke los seguía en silencio.

— Solo invite a Sakura-chan — Sentó a Sakura para que quedará en medio de ambos y ordenó.

— Está a mi cargo — se sentó y pidió una orden para él.

— ¿Qué harás luego? —. Preguntó Naruto mientras tomaba los palillos y se disponía a comer.

— Ir al castillo — respondió mirando el gran plato que habían servido frente a ella.

— ¿De verdad? ¡Yo también quiero ir! ¿Puedo ir, idiota? — Miró a Sasuke mientras rogaba con su mirada, no quería que lo excluyeran de aventuras junto a su equipo.

— ¿idota? — Sakura elevo su ceja y sonrió — ¡idota! —, apuntó a Sasuke.

— Así es Sakura-chan ¡él es un idiota!

Ambos siguieron canturreando idiotas e idotas, hasta que Sasuke no lo aguantó más.

— ¡Ya basta! — Se levantó molesto —. Tú termina de comer — apuntó a Sakura que lo miraba con la boca abierta — ¡Y tú no iras a mi castillo! — le gruño a Naruto que lo miraba con la misma expresión de sorpresa que Sakura.

Todos los que estaban cerca guardaron silencio y lo miraron. Sasuke comenzó a sentir sus mejillas calientes. ¿Acaso esto podía ir peor?

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¡Gracias por sus comentarios!

Ahora es un poco tarde, por lo que mañana estaré actualizando y respondiendo sus reviews.

¿Qué actualizaré? Bueno, esta semana trataré de actualizar lo que más pueda. Le debo un one-shot a Lian-Feo-Kun, así que esta semana estaré muy activa.

Propiedad de Uchiha Sasuke, Onice Jade, Get out alive y este fic son los que estaré actualizando. Así que, si no han leído los demás, pueden leerlos. Estoy editando estos capítulos la verdad, y he efectuado cambios.

Gracias chicas, en serio sus comentarios me sacan una sonrisa, algunos de ellos son muy ocurrentes y vale la pena desvelarse por tenerles actualización.

Bueno, nos leemos mañana con otra actualización y respuestas a sus comentarios.

Uyamiko