Disclaimer: Kaleido Star no me pertenece, los verdaderos creadores son Junichi Sato y Yoshimasa Hikaike, El estudio Gonzo y la cadena TV Tokio. Sólo utilizo este animé por diversión sin fines de lucro, ah y dentro de este fic hay algunos personajes creados por mi cabezita loca n_n, Enjoy!.

Capítulo 1: Recuerdos.

A veces la vida nos muestra el camino de maneras inesperadas, para la chica que se encontraba presente antes esta onírica situación, no fue la excepción a la regla, era como si viera toda su vida en una película de microfilm que hubiera sido estrenada en el cine de un mundo solo para ella…

XxXxXxXxXxXxXxXxXxXXXXxXxXxX xXxXxXxXxXxXxxXxXxXxXxXxXxXx X

/ Caminó por un pasillo iluminado por luces fluorescentes estrepitosas, hasta llegar a una pequeña butaca (asiento) de finas sedas rojas cubriéndolo, la chica se sentó sobre la butaca roja mientras veía a través de una pantalla como una pequeña niñita se encontraba llorando…

Estaba tan ensimismada en sus propios pensamientos y en lo que la gran pantalla le estaba mostrando, que no se percató cuando alguien comenzaba a hablarle.

-¿Quieres un poco?- Decía la voz que tan estrepitosamente la había sacado de sus pensamientos.

La chica giró la cabeza a su lado derecho y cual fue su sorpresa al encontrarse a un pequeño arlequín de cabellos verdes grisáceos, tez blanca complementada por una máscara a su perfil derecho, que miraba a la pantalla un tanto cómico mientras comía un paquete de palomitas.

-¿Fool?, pero… ¿Qué haces tú aquí?- Preguntaba un tanto intrigada y sobresaltada por encontrarse a su pequeño y a la vez pervertido espíritu del escenario.

-¡a!, ¡pero que despistada eres!, enserio creo que nunca cambiarás-

-He venido porque me has invitado a conocerte…- respondía el pequeño arlequín con un tono serio en su voz.

-¿A-co-no-cer-me?- Estaba bastante claro que aquella chica con su faceta de interrogativa no entendía prácticamente nada de lo que pasaba en aquel lugar tan enigmático al cual ella había llegado. Tenía bastantes interrogantes en su mente, pero decidió dejarlas a un lado por el momento y concentrarse en aquella pantalla que seguía reflejando una imagen que la chica había mantenido encerrada en sus más profundos recuerdos, hasta ese momento.

Ella y su pequeño amigo se dispusieron a mirar detenidamente la pantalla, la cual y para su sorpresa, parecía acercarse a donde ellos se encontraban, como un agujero negro queriendo absorberlos, al percatarse de ello, la chica ya bastante aterrada intentó desesperadamente salir corriendo, pero fue demasiado tarde, aquel monstruo plano y brillante la había absorbido y grande fue su sorpresa, al darse cuenta de que se encontraba llorando, aferrando sus bracitos a sus piernas en posición de bolita.

Estaba completamente empapada, su ropa, pegada a su diminuto cuerpo a causa de la incesante lluvia que en ese momento azotaba toda la ciudad de Tokio, el viento implacable arrastraba la lluvia hasta donde ella se encontraba, azotándola con incalculable fuerza; pero todo lo que a su alrededor ocurría, a ella no le importaba, sólo quería llorar y desaparecer de ese doloroso mundo que le había quitado todas las cosas importantes de sus cortos cinco años de vida.

-Los ángeles no lloran…- Comentaba una voz que parecía extrañamente cerca de ella, esto causó que la niña levantara levemente su cabeza, dejando expuestos los cristales salinos que recorrían sus mejillas rosadas.

-¿Q…Quién…e..res…t.ú?- Trataba de sacar la voz mientras se escuchaban las calamitosas palabras que entre sollozos pronunciaba aquella niña de piel clara, cabellos hasta la altura de los hombros color rosado-liliáceo y ojos profundos color avellana.

-Si te digo mi nombre, ¿prometes dejar de llorar?- Aquel chico le hablaba dejando a la vista una pequeña sonrisa torcida en sus labios mientras terminaba de acercarse, quedando a solo unos centímetros de ella; sacando un cortavientos de la mochila que colgaba sobre su hombros.

-¡Hum!- la pequeña niña asentía con la cabeza mientras que con los puños del cortavientos color azul marino que el extraño niño le había colocado sutilmente sobre ella, se secaba las lágrimas que aún corrían por sus mejillas. Una vez que sus ojos estuvieron libres de lágrimas, la niña pudo percatarse como era aquel chico que tan amablemente le había hablado.

El pequeño se encontraba parado delante de ella, así que por lo tanto para la niña peli-rosa no le fue muy difícil observar su aspecto desgarbado, llevaba una zapatillas color rojo, unos soquetes (calcetines cortos) blancos. La niña subió un poco la mirada viendo unos pantalones cortos color negro y una polera manga corta celeste con la insignia de un jardín infantil que ella no reconoció.

Pronto su mirada se encontró con la suya y pudo observar su tez clara como la de ella que apenas se podía distinguir por que la de él era apenas un tono mas oscuro, se podría decir que estos pequeños detalles eran imperceptibles a la vista rápida de cualquier persona pero como la niña lo miraba tan atentamente, se daba cuenta de las sutiles diferencias entre ellos dos. Sus ojos verde-grisáceos miraban a la chica con una expresión de la mas pura comprensión hacia ella, mientras que seguía sonriendo, dejando expuestos unos relucientes dientes blancos, esto originó que ella se ruborizara levemente y el niño diera una pequeña carcajada. La pequeña niña, un poco avergonzada, siguió mirándolo hasta notar su cabello, el cual era de un color tan negro como la noche mezclado con un azul oscuro intenso en las puntas que eran cortas.

Todo esto pareció que hubiera tardado una eternidad, pero apenas y tardó unos segundos, los cuales pasaron, continuando con la rutina.

El chico que había notado que el llanto de la niña había cesado completamente, alzó su mano hasta tocar la mejilla de la niña, provocando en esta un leve temblor en su cuerpo y que su cara se tornara completamente de un color rojo, logrando que el chico sonriera aun más.

-Mi nombre es Setsuma Weasley (se pronuncia Wesly) y como ya te lo había dicho; los ángeles no lloran- Decía este mientras bajaba su mano derecha para quela niña la estrechara y se presentara también.

-Soy…etto…- Balbuceaba la pequeña niña con una voz tan débil, apenas perceptible para ella misma.

-¿Qué dices?, no escucho nada…¿A caso te han comido la lengua los ratones?- Aseveraba a carcajada limpia mientras seguía con la mano derecha levantada.

Eso causó que la niña inadvertidamente se enojara mientras que con un fuerte alarido decía…

-Soy Sora Naegino!- pronunciando cada letra con cierto tono de orgullo en su voz.

-¡Que bien!, al parecer si tienes voz- mencionaba el chico con tono de burla.

-Etto…¿acaso me dejarás el resto del día con la mano extendida, o al fin la estrecharás con la mía?-

Sora aun un poco molesta, decidió dejar de lado su pequeña rabieta infantil y con un sonoro apretón de manos, lo saludó.

-Sora… nunca olvides quien eres, ni de donde vienes, por que tú orgullo es lo que vivirá junto a ti para toda la vida…-

Terminó diciendo aquel joven niño al mismo tiempo que miraba a Sora con unos ojos tan profundos y majestuosos como el mismo océano, aquellos ojos verde-grisáceos reflejaban una incontable sabiduría que resultaba casi imposible el imaginar que aquel niño oji-verde tuviese la misma edad que Sora.

La lluvia había cesado ya, aunque el viento aun amenazaba con soplar, aquellos dos niños poco les preocupaba eso; Sora, quien ya había dejado de apretar la mano de Setsuma, lo miró de soslayo mientras que una nube volaba libremente por el cielo despejándolo un poco, cuando ésta terminó de pasarpor el sol causó que un pequeño haz de luz se reflejase en la cara y el cuerpo de Setsuma provocando que éste brillara momentáneamente.

*¡Es un ángel!* pensó Sora, un poco sorprendida por lo que acababa de ver.

Setsuma, quien la había estado observando por algunos segundos concluyó que ya era momento de irse.

-vamos a casa, yo te llevo- terminó diciendo al tanto en que le dedicaba una tierna sonrisa, tomándola de la mano y saliendo de aquel parque caminando juntos…/

XxXxXxXxXxxXxXxXxXxXxXxXxXxX xXxXxXxXxXxXxXxXxXxXxXxXxXxX x

La escena comenzaba a tornarse cada vez más borrosa, desdibujándose de sus bordes como si fuera una película fotográfica mal revelada… hasta que inevitablemente todo quedó en silencio y a oscuras…

Y una chica peli-rosa despertaba tiernamente con los primeros rayos del amanecer del nuevo día.

N/A: Bueno espero que les haya gustado este primer capítulo de mi fic, emm acepto cualquier critica constructiva, y si les gustó o quieren decir algo, dejen sus reviews n_n.