Capítulo 2:

Nos dirigimos juntos hacia el siguiente objetivo. Se trata de un tal Mizuki, nunca antes había oído hablar de él, puede ser comprensible ya que según dijo el Tercero es un competente profesor de la academia ninja. Supongo que eso le quitará tiempo y de ahí que nunca hayamos coincidido. Kurenai viaja junto a mí templada aún algo avergonzada por la situación de antes. Parece una chica tímida, aunque desde luego no es una chica indefensa ni mucho menos. Ya entiendo a qué se refería el Hokage con que podría convertirse en jounnin con poco tiempo. Sus reflejos en el improvisado combate de antes han sido sorprendentes.

- ¿Conoces a ese tal Mizuki, Kurenai? – le pregunté con más interés de romper el hielo que de informarme realmente de él.

- Mmmm sí. Te resultará un tanto problemático. – hizo una inquietante parada pensando – Además… estoy seguro de que no le resultará incomprensible que seas el líder de su misión.

- Y tú, ¿qué crees? – interrogué con más interés que antes.

- ¿Yo? Bueno… te he visto combatir y realmente pareces un gran ninja, además… - bajó la mirada tímidamente mientras avanzábamos - …cuando me ha dicho tu nombre te he reconocido… eres el genio del clan Uchiha. Te graduaste en la academia en menos de un año y fuiste chunnin con sólo 8 años, eso es algo que Mizuki no hubiese logrado de ninguna manera.

- Gracias, pero no te creas todo lo que se cuenta. – dije algo molesto porque me conocieran en todos los lados – no dejo de ser un ninja como tú, que sangro y puedo morir del mismo modo.

Observo adelante evitando seguir con la molesta conversación. Estoy cansado de que se diga por todos los lados que soy un genio. Vaya donde vaya choco con mi leyenda y siento que debo superarme para no decepcionar a nadie. No lo entiendo… ¿Por qué a mi edad debo de cargar con ese peso? Puedo liderar la más difícil de las misiones, puedo ocuparme de mi equipo y puedo llevar acabo cualquier misión sin que mi equipo sufra daño alguno, pero porqué… ¿Por qué voy a tener que justificar una leyenda que no me he edificado? Estoy cansado de eso… no necesito que nadie diga que soy el mejor ninja, ni de que nadie ponga esperanzas en mí.

- ¿Estás bien? – dijo algo preocupada por el silencio que se había originado – Entiendo que es difícil cargar con una leyenda e intentar complacer a todos, pero no te preocupes… no estás solo, y no tienes que demostrar nada a nadie. Marca tus limites y supéralos, pero no por los demás… sino por ti.

Nuevamente el agradable silencio se hace en el lugar. Realmente me entiende, me comprende. Resulta curioso como puedes vivir con gente durante años y que nunca te lleguen a conocer realmente cómo eres, que por no conocerte digan sencillamente que eres diferente o asocial, y luego pueda existir gente a la que conoces y en unos minutos, por dos palabras, saben realmente lo que sientes, cómo te sientes y porqué lo sientes. Esta chica sin duda es especial… tiene una gran capacidad de empatía. Espero poder lidiar tan bien con el resto de integrantes del grupo, según me ha dicho ese Mizuki no será fácil. Bueno, soy un líder nato, no debe preocuparme el hecho de que él se sienta humillado por estar bajo las órdenes de alguien menor que él.

- Estamos llegando. – informó Kurenai al llegar a una casa algo apartada del lugar.

Realmente los datos son incorrectos, si no hubiese empezado por Kurenai posiblemente nunca hubiese acertado ya que la dirección a la que hemos llegado no es la misma que en la hoja informativa. Se trata de una pequeña casa apartada de la villa. Parece un buen lugar donde se puede gozar de tranquilidad e intimidad, un buen sitio sin duda. Tras mirar a Kurenai en busca de una mirada que aprobase que realmente está es la casa de Mizaki golpeo dos veces la puerta. Del interior se oye una seductora voz femenina.

- ¡ Ya voy! – gritó desde el interior para salir más tarde.

Se trataba de una bella joven de unos veinte años aproximadamente. Ojos y cabellos del mismo color morenos, bastante claros. Un pequeño flequillo cortado de forma perfecta y una coleta de tamaño mediano que recogía su cabello. Sale a recibirnos vistiendo una camiseta blanca de manga corta que se esconde detrás de un rojo traje desde los tobillos hasta la altura del estómago donde empieza a abrirse para rodear su cuello. Parece extrañada ante nuestra presencia por lo que decidí adelantarme en la conversación.

- Venimos en busca de Mizuka-san, ¿se encuentra por aquí? – pregunté pensando que no se encontraría en el lugar.

- Sí, mi nombre es Tsubaki. Darme un segundo que le llame. – dijo sonriendo antes de abandonar el sitio.

Observando a Kurenai descubro en su rostro una intensa sonrisa que dice "Ya te he dicho que estaría aquí". Al escuchar un ruido me doy la vuelta viendo como sale un joven de estatura alta, largos cabellos de color azul clarito y un rostro que no aparentaba estar demasiado contento por la molestia, sus ojos verdes denotaban cierta ignorancia al motivo de la llamada. Vestía unos pantalones largos con dos bolsillos en la parte trasera y un pequeño cinturón que lo sostiene. No viste nada más, con su torso al desnudo es apreciable que se mantiene en forma, musculoso y de apariencia fuerte recuerdo que es un profesor de ninjutsu algo que me llama la atención al pensar que podría dominar el taijutsu. Al verle llegar la tímida Kurenai retira la mirada hacia el suelo sintiéndose avergonzada por haberle visto así. Sin embargo el joven se puso rápidamente un chaleco que portaba en la mano. Chaleco negro de mangas rasgadas de color azul con 5 botones de los cuales ata los tres inferiores dejando los dos superiores sin atar. Por sus ojos pude leer que esperaba una respuesta.

- ¿Mizuki, ID CHUNNIN45? – pregunté para asegurarme.

- Así es… - contestó aún algo confuso.

- Bien. Mi nombre es Uchiha Itachi, ella es Yuuhi Kurenai, según tengo entendido no es la primera misión que hacéis juntos. – entregué la hoja informativa que me había dado el Hokage, también se la di a Kurenai recordando haberla olvidado por completo - Tenemos una misión de rango B- A, falta un compañero más, recoge lo que necesites, partiremos de inmediato.

Tras leer la cita informativa los ojos de Mizuki estaban clavados en mí. No hacen falta frías palabras podía leer perfectamente lo que sentía, aún así usa sus palabras para decir lo que estaba pensando.

- ¿Así que ahora tengo que estar a órdenes de alguien como tú? ¿Pero cuántos años tienes? ¿Acabas de convertirte en chunnin? – dijo irónicamente acompañando una gran sonrisa.

- Me hice chunnin hace 6 años. – me detuve para ver la sorpresa en su rostro – Justamente una convocatoria antes que tú. Así que si no tienes nada más que decir ya hemos perdido demasiado tiempo.

- … - siguió mirando la carta y finalmente se perdió más allá de la puerta – Ahora vuelvo.

Observe a Kurenai quien me sonreía.

- Ya le tienes dominado, no pensé que sería tan fácil. – rió levemente – Sin duda el talento no sólo lo tienes en tus artes sino también en tu lengua.

La miro con cara extraña mientras continuaba riendo. ¿Qué le hace tanta gracia? La verdad es que cuando ríe así resulta adorable pero odio no saber de que se ríe la gente. Entonces Mizuki sale con una mochila a su espalda. Después de haber mirando hacia el horizonte de ese bello lugar saluda a Kurenai, a quien no había hecho caso hasta ese momento, y se dirige hacia mi.

- Muy bien superman, ¿vamos? –

- Jijiji es un sátiro, no le hagas caso. – Me recomendó nuevamente, ahora en público, Kurenai.

- Bien, vamos. Nos falta por avisar a Gekkou Hayate. – anuncié mirándoles antes de partir.

- Es muy buen chico, un tipo agradable. – dijo rápidamente Kurenai.

- Bah, un auténtico estúpido. – corrigió Mizuki.

- Le tienes envidia porque te ha vencido dos ocasiones en combate. – atacó Kurenai – Sabes que es un buen tipo pero insistes en medirte con él.

Mientras hablan pienso sobre su conversación. Todos se conocen entre sí y yo no conozco a nadie. Lo más triste es que estoy completamente seguro de que ellos son conscientes de quien soy y en alguna ocasión han oído hablar de mí. Ahora que lo pienso, ni siquiera recuerdo las habilidades de muchos ninjas con los que he realizado misiones, no les di ocasión de usarlas. Bueno, esta misión parece que será diferente a todas. Necesitaré ayuda de los demás si nos descubren en la Aldea Oculta de la Roca. Podría con un gran número de ninjas pero seguramente llamarían a refuerzos y requeriría de la ayuda de mis compañeros. Definitivamente será una misión interesante…

- Oh, ¡Está allí! – aseguró Kurenai mientras descendía.

Después de la repentina reacción de Kurenai: Mizuki y yo descendemos rápidamente tras ella. Frente a nosotros tres se encuentra un tipo convencional vestido con el pantalón y el chaleco que sueles vestir los chunnin y jounnins de la aldea. Parece sorprendido por nuestra presencia. Con cabellos medianamente largos para ser un hombre cubiertos por un pañuelo negro, una expresión de serenidad, Hayate nos observa algo confundidos pero reconociendo a Kurenai.

- ¡Hayate! – le gritó con total confianza.

- Mmmm Buenos días Kurenai, ¿Todo marcha bien? – dijo mirándonos a nosotros dos.

- Sí, veras… Mizuki e Itachi. – se detiene un segundo – Mejor será que él te informe.

Kurenai me observa esperando que diga algo. Nuestras miradas se cruzan, no puedo pensar en otra cosa manteniendo mi mente prácticamente en blanco. Por fin y tras una expresión de ésta en la que puede entenderse "¿Qué narices te pasa?" reacciono y entrego la hoja informativa a Hayate.

- Mmm De acuerdo, ¿Cuándo marchamos? – dijo tranquilamente.

- ¡¿Qué?! – interrumpió Mizuki - ¡¿Ni siquiera vas a decir que como nos dejan a las órdenes de este chico?!

- No… son órdenes del Hokage. –dijo ante mi asombro – Si así lo cree este chico seguramente es mejor líder que tú o que yo.

- Al fin alguien coherente… - sentencié fríamente y continué antes de que Mizuki podría volver al tema – Salimos de inmediato así que prepárate para partir, quedamos en la entrada.

Asintiendo Hayate desapareció. Mizuki aún continuaba mirándome de forma amenazante, definitivamente no le hace gracia estar a bajo mis órdenes. Es igual, en cuanto le tenga que salvar la vida cambiará de opinión. Kurenai parece estar observándome pero en el momento en el que dejó de mirar a Mizuki sintiendo que ella me está mirando y paso a tratar de cruzarme con sus ojos, ésta los retira rápidamente como si tratara de hacerme creer que estaba mirando a otro lado. La verdad es que es algo rara, quizás demasiado tímida. Pero que voy a poder decir yo, alguien que durante sus misiones no cruza conversación con casi nadie y que prefiere ir al fin del mundo a cumplir una misión solo antes que acompañado.

- Bien, les esperaremos en la salida tal y como acordamos. –dije tratando de hacer que se movilizaran.

Caminando tranquilamente por las dos largas calles que faltaban para llegar a la puerta principal Mizuki y Kurenai intercambian conversación hablando y bromeando sobre las últimas misiones. Yo por el contrario me mantengo callado mientras que con la mirada fija al frente a penas escucho lo que dicen ellos me adelanto un par de pasos hasta que algo parecido a una pregunta me distrae.

- ¿Cuántas misiones has hecho, Itachi? – tras un silencio prudencial Kurenia agregó tratando de que le escuchara - ¡Itachi-kun!

- Ah, lo siento… -dije al ver que no les estaba prestando atención- ¿Misiones? 53 de Rango D; 152 de rango C; 134 de rango B; 18 de rango A; 1 de rango S.

- Vaya, sorprendente –dijo realmente sorprendida – son muchas.

- ¿Lo son? –pregunté pensando que últimamente no había tenido muchas.

- Bah… Un tipo con suerte, si por mi fuese tendría más misiones, pero me asignaron la academia ninja – parecía más molesto de lo normal - ¿Y cómo fue la misión de rango S?

- ¿Nunca habéis tenido ninguna? – pregunté sorprendido. Kurenai no, pero Mizaki por su edad pensé que habría tenido alguna – La verdad es que fue una misión secreta, hace 5 años casi un año después de graduarme como chunnin. Fue un trabajo importante para ANBU en el que mi padre no pudo ir y de la que ofrecí ocuparme.

- Vaya, ¿y te permitieron ir? – preguntó sorprendida Kurenai.

- No, claro que no. Pero una vez estuve dentro no se atrevieron a decirme que volviera. – dije mientras aumentaba el ritmo del caminar.

Después de haber dicho eso siento a mis espaldas las dudas de Kurenai y Mizuki quienes cruzan miradas buscando una respuesta a porqué en aquella época siendo un niño me metí en una misión de rango S sin que me lo permitieran. Decido no explicarles nada, no pretendo que nadie entienda mi punto de vista. No me serviría de nada la verdad. ¿Cómo puede alguien comprender una situación que nunca ha vivido? Puede tratar de ayudar con falsas e hipócritas palabras de apoyo o entendimiento pero, ¿realmente entenderlo? No, no lo entenderían.

Cuando llegamos a la entrada principal puedo observar como Hatake ya porta una mochila aparentemente pesada. Pero hay algo más que me sorprende y es que está hablando con un ANBU. Por momentos me parece un ANBU hombre pero su cuerpo, larga cabellera lila y su voz me mostraron que me equivocaba. Por suerte no parecía tener nada que ver con la misión, en un principio temí que nos hubieran sacado de la misión para dársela al cuerpo ANBU.

- Ve con cuidado vale. – le dijo a Hayate – No es una misión convencional, las cosas no están muy bien en la Aldea Oculta de la Roca y si os descubren estaréis acabados.

Desde luego los ánimos que le daba eran dignos del mejor de los aficionados. Hayate le dice que no se preocupe y tras tomar su mano durante unos segundos ella se desvanece con la peculiar rapidez de los miembros ANBU. Tras ver que los tres compañeros de viaje que observaban esperando que de alguna orden decido explicarles como vamos a hacerlo. Sin pensármelo más saco un mapa de los dos países y poniéndolo en el suelo me agacho imitando ellos el mismo movimiento.

- Esto es el mapa de la región. – dije señalándolo – Cruzaremos el país del Fuego hasta alcanzar la frontera con el País de la Hierba, también pasaremos juntos el pequeño país hasta alcanzar el País de la Tierra. – les miré buscando en sus ojos conocimiento – Una vez allí agudizaremos nuestros sentidos, será una zona bastante difícil y deberemos ir con pies de plomo.

- ¡HAI!. – apresuró a decir Kurenai.

- De acuerdo… - continuó Hayate.

- Para circular por la zona iremos en formación con el fin de evitar estar prevenidos a una embocada de ninjas renegados, ladrones y demás. – les miré por última vez para estar seguro de la formación – He leído vuestro historial así que la formación será la siguiente: yo iré primero, con mi Sharingan puedo prever cualquier movimiento; Detrás de mí irá Kurenai quien en caso de ataque o emboscada puede reaccionar rápido con sus genjutsu; En tercer puesto irá Mizuki, deberá de estar atento sobretodo en defensa ya que es el único que posee ninjutsu médicos.;En último lugar irá Hayate quien con su dominio de Taijutsu y uso de la espada de chakra necesitará más tiempo para realizar ataques adelante pero por atrás puede ser letal.

- Bien. – finalizó Hayate.- Vamos entonces.

Caminamos durante todo el largo día. Mis compañeros de viaje intercambian conversación cautelosamente mientras continuamos avanzando hasta la caída del anochecer . Con el cielo de un color anaranjado los últimos rayos de Sol del día se despiden por el momento. Sabiendo en la zona en la que me encuentro hago un gesto a mis camaradas para que desciendan. Sin mirarnos entren nosotros analizamos la zona, con el Sharingan en mis ojos trato de vislumbrar si algún flujo de chakra se encuentra en la zona que, desde luego, no se trata de un genjutsu. Por fin haciendo desaparecer mi Sharingan me dirijo a los ninjas de Konoha.

- Acamparemos aquí. – expliqué mirándolos a los ojos- Hemos avanzado bastante y nos encontramos prácticamente en la frontera del País del Fuego. A partir de ahora será más peligroso y la noche no nos favorece.

En unos segundos montamos una pequeña tienda de acampar en la que introducimos cuatro sacos. Cuando parece que todos están durmiendo abandono la tienda con el fin de echar un vistazo a que todo marche bien. El lugar parece calmado y confortable. A decir verdad aún no hemos salido del País del Fuego por lo que, en teoría, no deberíamos correr peligro alguno. En todo caso hay algo que me impide descansar, no es la responsabilidad ni la misión, es una sensación más extraña. Escucho algo a mis espaldas y cuando llevo mi mano al arma que poseo en mi pierna izquierda tratando de que quien quiera que fuese no se diera cuenta escucho su cálida voz.

- Tranquilo, soy yo. – dijo en voz baja.

Dándome la vuelta sobre mis pasos la observo detenidamente. Bajo la luz de la luna y en medio de la noche su belleza se multiplica aún más al igual que el brillo de los reflejos de su largo pelo. Con una sonrisa agradable y un cabello completamente revuelto posiblemente porque ha estado durmiendo se acerca lentamente hacia mí sentándose a mi lado sobre un tronco que se encuentra apartado unos metros de la tienda.

- ¿No puedes dormir? –preguntó con esa sonrisa aún entonces en su rostro.

- No. –contesté esperando que se fuese a dormir.

- Entiendo… - fue difícil, diría imposible – Oye… ¿eres siempre tan callado?

- … - me sorprendía el interrogatorio.

- Es la sensación que emites… - continuó inevitablemente – Te has pasado todo el viaje en silencio mientras nosotros hablábamos. No sé… quizás no te demos confianza, sé que no pertenecemos a tu clan pero…

- ¿Mi clan? Qué estupidez… - sentencié observando la inmensa luna – No creas que con mi clan soy diferente, es mi forma de ser. No necesito conocer a la gente…

- …Porque a la gente que no conoces, nunca echarás de menos cuando les pierdas, ¿verdad? – no pude evitar mirarla a los ojos.

No había sido una sensación inicial. Realmente me entiende… me comprende, sabe lo que pienso y como pienso. Entiende los porqués de mi mentalidad y los motivos de mi conducta tan áspera con el resto. Es la última persona que esperaría que me entendiese. Es tímida conmigo, y quizás con la demás gente que no conoce, pero con sus amigos y compañeros es una chica muy abierta, alegre y divertida. No consigo entender cómo alguien así puede entenderme. Ahora, sentados uno junto al otro sobre el tronco, se acerca más a mí.

- No deberías de evitar a la gente de ese modo. Piensas que no tienes que cargar con los problemas de los demás pero, sobretodo, no permites que nadie cargue con tus problemas. – agarró mis dedos derechos con sus suaves y tiernas manos – Confía más en el resto de la gente, lo necesitas. No puedes dejarte vencer por tu leyenda, tienes que hacer un esfuerzo por conocer a los demás y por entender lo que sienten y porqué lo sienten. Por comprender el porqué de algunas acciones o reacciones. Para ser capaz de crecer con la comprensión de los demás. Confía en los demás, por favor, del mismo modo que yo confío en ti.

El calor de sus manos en mis dedos me transmiten algo que no he sentido en mucho tiempo. Podría decir que desde que era un niño sin problemas ni preocupaciones cuidado por mi madre, desde mis tres o cuatro años no he vuelto a sentir esa sensación de protección y seguridad. Mis asustados ojos cruzaban su mirada con la seguridad de Kurenai cuya sonrisa aún crecía más. Realmente resultaba encantadora. No era sólo el tacto de su piel, no era sólo el hecho de que comprendiera mi sentir y que mi vida no había sido fácil, lo era todo…su sonrisa, su mirada, su seguridad, su inteligente y empatía. Sin dudarlo por un segundo se acerca más a mí, con sus manos sosteniendo mis delgados dedos en un acertado intento de calmarme. Soltando ahora una de sus manos acaricia mi mejilla mientras que sus labios empiezan a acercarse a los míos. Cuando nuestros cuerpos se encuentran a unos centímetros de unirse mis hasta entonces cerrados ojos se abren bruscamente mostrando el Sharingan en ellos. Al ver a Kurenai llevo mi brazo derecho sobre ella tomando con mi mano su cabeza para en un rápido movimiento apartarla arrastrándola junto a mí fuera del tronco. Al abrir sus ojos desde el suelo sorprendida por lo que había escuchado observa un kunai con un sello explosivo apunto de estallar en el tronco donde estábamos hace un segundo. Sin dudarlo la cubro con mi cuerpo viendo imposible poder salir de ahí de otro modo. La explosión se sucede alcanzando colateralmente mi espalda.

- ¡Itachi-kun! – gritó al observar que había recibido el golpe de lleno.

Continuará…