Prisión de Fuego

Prisión de Fuego

¡Por Odin! ¿Que estaba pasando con él? En esa cárcel de grises paredes había tenido mucho tiempo para pensar y meditar, pero nunca se imaginó que luego de la visita de su hermano, y de las inesperadas acciones de éste, su cabeza daría vueltas sobre ese hecho y sobre lo que había despertado nuevamente luego de tantos años de estar reprimido en lo más profundo.

En tan solo un día, en menos de 24hs su cerebro trabajó arduamente, quitándole el sueño por completo. Había dejado entrar a su hermano mayor a la celda el día anterior y algo extraordinario había sucedido. No solo lo derrumbó la confesión del dios del trueno, sino que el saber que él mismo correspondía esos sentimientos le quitaba el aliento. El amaba a su hermano pero, ¿lo amaba tanto? ¿Su hermano era mucho mas que su familia?... Jamás había pensado en aquello, no quería hacerlo. Su subconsciente tenia muy en claro las respuestas a todas aquellas preguntas.

Si, lo amaba.

Si, lo amaba, no como a un hermano, sino como a un ser que lo completaba y lo llenaba. El amor que solo dos amantes pueden tener.

Dentro de esas cuatro paredes, luego de la ida de Thor, Loki había caminado en círculos incesantemente. Luego de ardientes besos cargados de pación y deseos, caricias y contacto extremo, el rubio tuvo que irse al escuchar los pasos de los guardias en el pasillo. Aunque las mentes de ambos se perdieron por instantes ahogados en el calor de sus cuerpos entrelazados, ambos entraron en la suficiente cordura como para darse cuenta que lo que estaban haciendo era algo muy peligroso.

Thor había entrado a la celda sin el permiso de padre de todo, él cual no debía enterarse de nada. Y los guardias que custodiaban la pesada puerta metálica se habían acostumbrado tanto a la presencia del poseedor del Mjolnir, que cuando lo vieron llorar angustiado en el suelo decidieron retirarse por unos segundos y dejar a solas al rubio príncipe.

Luego de eso, él, usando su magia había conseguido llegar hasta su hermano. Thor había ingresado a su prisión y se había acercado demasiado a él. Tanto que la muralla de hielo que durante años había forjado, ahora se derretía por completo. La confesión de su hermano había sido como un fuego arrasador que lo había regresado a como solía ser antes. Todo eso que pensaba de Thor, de sus padres y de la vida que le había tocado, se esfumaba como el humo. Las simples palabras de su hermano hicieron que su interior se transformara. Y aunque de tanto en tanto el odio quería apoderarse de su ser nuevamente, la calidez de los besos que el mayor le había regalado el día anterior lo hacia ceder y retroceder.

El mayor le había jurado que regresaría al día siguiente, tan pronto como pudiera. Extrañamente, se sentía ansioso y algo nervioso, cosa que jamás había sentido. En ocasiones se sentía un completo idiota y lograba calmar su atolondrado corazón burlándose de él mismo, alegando que era patético como se comportaba.

Volvía a tener la mordaza metálica en su rostro, su boca quedó nuevamente incapacitada para conjurar. Pero recordando como había hecho para formar una copia de su ser, utilizar su magia en esta ocasión no le resulto tan fatigador. Se concentro lo más que pudo y de una de sus manos, que se mantenía encadenada, una brillante luz verde iluminó el pequeño ambiente, convirtiéndose en líneas gaseosas que se volvían mas finas y mas solidas. Un par de segundos después, esas líneas tocaron el piso y zigzaguearon hasta la puerta convirtiéndose en tres pequeñas víboras violetas. Estos reptiles ilusorios atravesaron el metal y se dispersaron por los pasillos.

En un primer momento se le ocurrió jugarle una broma a uno de los guardias que en ese momento se alejaba, pero prefirió guardarse el truco para más tarde, nadie debía saber que podía efectuar conjuros en esa celda. Sino estaría en problemas, pues lo llevarían a alguna otra, en donde Odin lo custodiaría con su ojo que lo ve todo. Y eso si que seria un problema.

Quería escapar ¿pero porque tan de repente se le dio por esa idea? En todo el tiempo anterior que había pasado encerrado, ignorando la presencia de su hermano, en ningún momento se intereso por escapar. Solo quería estar tranquilo, obviamente prefería un lugar más apropiado para descansar y pasar el rato a solas, esa cárcel no tenía ninguna comodidad y le crispaba los pelos el aburrimiento. Pero su hermano le dio vuelta el mundo. Ahora quería regresar a la época en donde estaban juntos, bromeando y peleando.

Era cierto que siempre se sintió la sombra tras la gran espalda del rubio. Pero actualmente, al analizarlo, su deseo siempre había sido ser un igual para su padre, estar a la par que Thor. Lo que ahora en verdad veía era que su deseo era estar a la par de su hermano y acompañarlo para toda la vida, con la simple satisfacción de tenerlo y verlo. Lo único que quería era estar con Thor. El miedo lo invadió cuando se dio cuenta de que siendo rey, su hermano ya no se preocuparía por él.

Que idiota había sido.

Una parte de él maliciosamente lo separó de la realidad y lo convirtió en lo que fue, cuando quiso dominar a la raza humana, o destruir la raza a la cual pertenecía. Locuras. Tantas locuras.

Una de las víboras se topó con la figura de un joven rubio, Thor. Este caminaba apresuradamente hacia la torre donde él se encontraba, recorriendo pasillos a gran velocidad. La pequeña criatura lo alcanzó y se escurrió por su pierna hasta su hombro.

El dios príncipe de Asgard dio un fuerte respingo al percatarse del reptil e intentó quitársela de inmediato.

- Idiota, ¡soy yo! - La voz de Loki hizo que quedara inmóvil en el lugar, contemplando la pequeña víbora violeta que se enroscaba en su brazo. - Esas alas que tienes en la cabeza no te dejan pensar hermano. ¿Le tienes miedo a las serpientes? - Luego de las palabras, una carcajada resonó burlona ante los oídos del mayor.

- No juegues, Loki - Dijo preocupado mirando hacia ambos lados del pasillo, comprobando que no había ningún guardia. - Quédate en silencio. - Pidió dejando que el reptil se acomodara nuevamente en su hombro, cerca de su oído. Mientras caminaba a grandes zancadas queriendo llegar lo más pronto posible a la celda del maestro de la magia.

- Amargado. Luego de tanto tiempo asqueándome de aburrido, me merezco una pequeña broma - siseó Loki, comprendiendo que no debía llamar la atención. - Te espero, hermano. - Susurró, y la pequeña criatura se desvaneció en el aire.

Thor, más que caminar, casi corría. Estaba apurado. Eufórico por la alegría. No había pegado ojo en toda la noche, y tan feliz estaba que sonreía tontamente. La sorpresa de verse aceptado por su amado hermano lo hacia sentirse la persona mas dicha y feliz del mundo. La enorme tristeza lo había llevado a tal extremo de sentarse y llorar ante la puerta que lo separaba a ambos. Y al verlo, las palabras de amor que tenia guardadas para su hechicero hermano no dudaron en salir de sus labios.

Delante de él, frente a la puerta de Loki, un solo guardia se mantenía estáticamente parado mirando al frente. No tenía planeado ninguna estrategia para distraer al guardia e ingresar a la celda. Solo se mandaría hacia allí y le diría al sujeto que lo dejara pasar o sino se las vería con él. Pero al acercarse más, pudo ver como una víbora idéntica a la que se le había aparecido a él antes bajaba por el cuerpo del guardia y se deslizaba hacia él. La dejo subir hasta su brazo.

- Puedes pasar, el guardia no te detendrá. - Dijo la vos de Loki proveniente de la escurridiza criatura.

- ¿A que te refieres? ¿Qué le has hecho? – preguntó levantando la mirada para comprobar el estado del guardia.

- Él esta bien, solo le susurré un par de palabras que lo dejaron hipnotizadamente duro. - Rió completamente divertido. Pero al notar que su hermano no se movía continuó diciendo fastidiado. - Vamos Thor, no lo he matado, simplemente esta como en transe. Has de cuenta que esta dormido. Cuando despierte no recordara nada, como si no se hubiese dormido. - Ante lo último volvió a reír.

Aliviado, Thor sonrió ante la inteligencia de su hermano y continuó su camino, atravesando la metálica puerta y dirigiéndose deseoso hacia su hermano menor. No hubo tiempo para palabras, ni bien alcanzó al delgado cuerpo de Loki, lo estrelló contra el suyo abrazándolo con fuerza y velozmente le quitó el dispositivo de la boca para comenzar a besarlo con ilimitada sed.

- Dios, no pude dejar de pensar en toda la noche en ti. - Pronunció Thor en cuanto se separó apenas unos centímetros de los labios finos y atrayentes del mago. Pero al terminar la frase, se lanzó nuevamente hacia la rosada boca de Loki.

El príncipe menor no dijo nada, solo se dejaba hacer y besar. Quería sentir como Thor le demostraba su amor. Quería sentirse amado por él, todo el día y toda la noche. Los besos apasionados del mayor no le daban tiempo para ponerse a pensar en lo que estaban haciendo, ni tampoco podía dominar aquella fiera descontrolada.

Las manos grandes del rubio bajaban y subían a su antojo. Acariciando, sobando y apretando todo a su paso. La ropa era un obstáculo para alcanzar aquella blanca piel, suave y fina. Pero primero, atinó a desprender los metales que aprisionaban las muñecas de Loki. Consiguiéndolo luego de un par de minutos.

Loki estaba libre.

Lo primero que hizo el joven de cabellos negros fue abrazar fuertemente el cuerpo robusto del mayor. Sus brazos desencadenados ahora se lo permitían, ahora podía disfrutar tocar a su hermano con completa libertado. Los besos continuaron sin parar, y las caricias cada vez eran más ansiosas y desesperadas. La tela molestaba, y la ropa comenzó a ser quitada con velocidad asombrosa.

El deseo emanaba de ambos cuerpos que en contadas fracciones de minutos ya estaban despojados de toda protección. La desnudes de ambos calentaba sus cuerpos.

Ardiendo como el fuego más fuerte de todos. Así estaban ellos. Quemándose entre la pasión y el fogoso impulso de saciar y complacer el creciente amor. Las cuatros manos tocaban la piel del contrario. Thor alzó en brazos a Loki sin dejar de devorar la cálida boca de éste. Con la gran fuerza de sus musculosas extremidades, comenzó a recorrer el cuello fino del mago. Dejando pequeñas marcas húmedas en el camino. Loki por su parte, abrazó con sus piernas la cintura del mayor, y acariciaba el pelo rubio mientras se dejaba degustar.

Una de las manos de Thor se elevó y tres dedos anunciaron su presencia ante la mirada de un lujurioso Loki, que al entender la indirecta, comenzó a empapar los tres dedos de su hermano, de forma excitante y provocativa. Para luego terminar su tarea mojando por completo esos dedos traviesos. Al sacar la mano y bajarla, Thor sintió como pequeñas gotas caminaban por su mano.

Dando un par de pasos, Thor estampó la espalda del menor contra la primera pared que encontró. De esta forma, afirmándose más comenzó a lamer el cuello intentando bajar lo mas posible, buscando entre el pecho blanco uno de los pequeños pezones rosados.

Loki sintió no solo la humedad que su hermano dejaba en su cuello y pecho, sino que sintió los anteriores dedos juguetear en su entrada, dando pequeños masajes circulares, simulando que entraban y dando pequeños golpecitos que comenzaban a enloquecerlo. Muy pronto, uno de ellos ingreso lenta y cuidadosamente. A lo que estiró la cabeza hacia atrás, apreciando una pequeña incomodidad.

Thor alcanzó el pezón parado y pequeño, al cual atacó con mordiscos suaves. Ante esa acción y la de comenzar a mover el dedo en círculos para estimular y dilatar la entrada, Loki soltó unos leves gemidos que solo consiguieron desesperar aun mas al mayor.

Era hermoso escucharlo de esa forma.

Un segundo dedo se unió al primero, provocando esta vez un poco de dolor, que fue fácilmente soportado y suplantado por placer cuando el mayor movió sus caderas, rozando los miembros erectos de ambos.

Loki acariciaba la ancha espalda, pero no pudo evitar arañarla cuando el tercer y ultimo dedo ingreso a su estrecha entrada. Le dolió. El trió no dejaba de moverse en su interior, saliendo, entrando y expandiendo las paredes. Era exquisito. Tantas sensaciones unidas, el miembro de ambos tocándose y jugueteando juntos, los dedos de su rubio hermano embistiéndolo y la lengua y los dientes apretando y lamiendo su cuerpo. Era demasiado, y lo mejor de todo, era que sabia perfectamente que no terminaba ahí.

Quería poseer a su hermano inmediatamente. Sacó sus dedos y delicadamente, bajó a su hermano. Éste sabía perfectamente lo que tenia que hacer a continuación. Y ante la lujuriosa mirada del mayor, Loki se arrodillo en el frio piso y acercó su rostro al gran miembro completamente erecto de Thor.

Fue tan gratificante escuchar el ronco gemido de puro placer que el mayor dejo escapar de su garganta al haberlo sorprendido metiendo por completo el miembro en su boca, acogiéndolo con calidez. Para luego ir alejándose despacio, hasta llegar a la punta, donde mordió con suma delicadeza, para luego succionar. Travieso como solo el era, comenzó a lamer la base y los testículos para después volver a meter el miembro en su boca. Empezando a moverse lenta y tortuosamente, haciendo gemir y suspirar al otro. Esa misma lentitud éxito demasiado al rubio.

Al conectar las miradas, Loki se levantó y besó con furia los labios carnosos del mayor dejándose alzar nuevamente. Con descontrolada y muy poca disimulada desesperación, Thor lo acomodó en sus brazos fuertes volviendo a apoyarlo contra la pared, para así guiar con una de sus manos su miembro ansioso. Una vez que se amoldó miró a los ojos verdes.

- ¿Estas listo? - preguntó anhelante. Obviamente no haría nada que su hermano no quisiera. Pero solo recibió un asentimiento de cabeza como afirmación. Con cuidado empezó a empujar hacia adentro, introduciendo su miembro con el amor más insondable y con el mayor cuidado del que era capas. Su miembro era grande, y la entrada aun pequeña.

Loki se aferró de la espalda clavando sus uñas en ella. Otra vez sintió ese dolor que atravesaba su cuerpo con cada centímetro que Thor ocupaba en su interior. Parecía que algo dentro de él se rasgaba y lo quemaba. Cerró los ojos fuertemente y apretó la mandíbula ocultando un quejido.

Thor una vez completamente dentro, dejó de moverse. Notó la incomodidad del otro. Con palabras suaves y llenas de amor, susurraba a cada beso que daba en el cuello largo del de cabellos negros, mientras una de sus escurridizas manos, caminaba por el cuerpo completamente tenso, hasta llegar al miembro de su hermano menor. Al comenzar una leve masturbación, Loki arqueó la espalda, y un pequeño suspiro salió de entre sus dientes apretados.

Muy lento, Thor comenzó a moverse a la par de su mano.

- Relájate hermano… - pidió el rubio sin dejar de moverse.

- Es lo que intento. - Fue la corta respuesta de Loki.

El movimiento de caderas por parte del mayor comenzó a aumentar. Adentro. Afuera. Cada vez más rápido. La entrada del príncipe de la magia apretaba con fuerza el gran miembro intruso. Hasta que éste, entró tanto que toco un punto en particular que hizo estremecer a Loki. Para Thor, el fuerte gemido que el menor suspiró fue el detonante de su éxtasis. El mayor comenzó a moverse con más fuerza y más velocidad. La excitación lo hacia descontrolarse, comenzaba a desesperarse. Era uno con su amado hermano, y comenzaba a enloquecerle los gemidos del menor. Al aumentar el movimiento de su mano, esos gemidos se multiplicaron y su mente se nubló por completo. ¡Quería más!

Con agilidad, caminó hasta el lecho y colocó a Loki, indicándole que se pusiera en cuatro. Una vez que el menor se acomodara, Thor ingresó lentamente, pero una vez ingresado por completo, comenzó a moverse con total desenfreno. Su mano apretó uno de los pequeños pezones y su lengua lamió la nuca del de cabellos negros. Loki sentía cada caricia, disfrutaba cada sensación y gemía sin resentimiento.

La velocidad que Thor llevaba los estaba desquiciando a ambos, llevándolos a un nuevo plano donde sus mentes eran anuladas y sólo existía el exquisito placer de ambos cuerpos.

Thor suspiró con fuerza al sentirse cerca del orgasmo. Su mano alcanzó el miembro del menor y comenzó a masajearlo, al punto de adquirir la velocidad que él llevaba en las penetraciones.

Una fuerza electrizante atravesó el cuerpo delgado del menor y su espada se arqueó con fuerza, con una estocada que llegó al fondo de su ser, Loki eyaculó sobre las mantas y la mano del mayor. Quedando completamente rendido, respirando agitadamente. Thor al contemplar y sentir el orgasmo de su amado hermano, no pudo evitar correrse enseguida dejando escapar un sonoro gemido mientras agarraba con fuerza la cintura del menor para dar la ultima embestida lo mas profundo que pudiese dejando libre su esencia blanquecina dentro de la cálida cavidad.

Ambos se tiraron rendidos sobre la cama. Respirando con dificultad y con el corazón acelerado como nunca antes. Un último beso cerró el momento, y un último abrazo los unió para siempre.

Los hermanos se quedaron así hasta caer dormidos, comprendiendo que las palabras no eran necesarias, el sentido de amor entre ambos era mucho mayor que la simpleza de las dos palabras. No obstante, volviendo por unos segundos a la realidad, Thor besó la frente de su hermano menor y susurró - Te amo. - antes de volver a caer rendido en un profundo sueño.

La vida de ambos cambiaria a partir del día siguiente. Y demasiados obstáculos se les presentarían, pero lo más importante era que entre los dos, podrían superarlas.