Era un día muy soleado en la era feudal, nuestro querido grupo se encontraba de vuelta hacia la aldea de la anciana Kaede, luego de haber peleado contra uno de las extensiones de naraku, venían algo golpeados y heridos, sango tenía una profunda herida causada por su preciado hermano, la sangre había parado de salir gracias a la rápida intervención de nuestra miko, todos iban ensimismados en sus pensamientos, sin percatarse de que uno de sus miembros tenía un leve reflejo de dolor en su rostro

-kagome-chan te encuentras bien-le llamó el pequeño kitsune quien veía como la miko reflejaba aquel rostro con dolor

-sí…-la miko sonrió, pero sango se preocupó por su amiga

-kagome estás herida-todos se detuvieron en seco, era cierto que la batalla contra aquella extensión fue reñida pero kagome no presentaba alguna leves rasguños

-no sango tranquila no te preocupes-le sonrió, el hanyo olfateó el ambiente intentando localizar alguna herida sangrante en el cuerpo de la miko

-¡feh!-espetó molesto le hanyo-esta tonta no está herida-kagome ignoró el comentario, inclusive la presencia de cierta miko, que cierto hanyo no dudó ni dos veces en ir en su búsqueda

-Kikyo…-susurró emocionado el hanyo, todos miraron enseguida a la joven del futuro quien ignoró el dolor en su corazón al ver a su querido hanyo, feliz por aquel saco de huesos y barro, tenía algo más importante que atender en esos momentos

-chicos me adelantaré quiero regresar a mi época tengo algo que hacer-sin siquiera dejar que alguien protestara ella emprendió su carrera corriendo y pasando a lado de la feliz pareja, todos miraron sorprendidos, ya que ella jamás huía así pensaron que no pudo aguantar más el dolor que le provocaba el hanyo, quien estaba sumergido en su "burbuja personal" que no se percató de la ausencia de la miko del futuro

-"por fin te das cuenta del lugar que te corresponde reencarnación"-pensaba maliciosamente la sacerdotisa de barro y huesos

-eres un torpe inuyasha-le gritó el pequeño kitsune llorando y corriendo tras su querida miko, sango le lanzó una mirada asesina al hanyo quien se estremeció ante esa mirada

-IDIOTA-gritó mientras se alejaba con kirara sobre sus brazos, miroku solo le dio una negativa con la cabeza y pasó por su lado

-¡feh!-susurró el hanyo abrazando a su querida Kikyo quien sonreía victoriosa

La miko del futuro corrió aún más rápido ante la latente necesidad de llega a su época, una vez que visualizó el pozo, corrió aún más y se lanzó al mismo y aquella luz violeta la envolvió enviándola a su época, ni siquiera se dio cuenta que era observada por cierto daiyokai de mirada fría con unos hermosos ojos dorados.

-que escondes humana-aquel yokai de larga cabella plateada, con aquellos penetrantes y fríos ojos, que desde hace mucho sospechaba que algo ocultaba la miko.

Kagome entró corriendo a su casa a penas saludó a su familia mientras corría escaleras arriba y se metía en su habitación, la mamá suspiró mientras tomaba algo del refrigerador y subía a ver a su pequeña, la encontró boca abajo sollozando

-hija…-susurró mientras se sentaba a un lado de la cama y le tendía lo que había traído del refrigerador, kagome la miró y su madre le sonrió, ella tomó aquello que le había tendido y en un dos por tres se lo había terminado

-¿necesitas más, cierto?-kagome asintió, luego de un rato le trajo "más" de aquello y sin más, kagome se quedó dormida mientras su mamá le cantaba aquella canción que tanto la calmaba.

-necesito más tiempo-decía ella a alguien

-más, aún no crees que te he dado el suficiente-ella negó

-aún no termino lo que se me "encomendó"-él sonrió

-quiero tenerte a mi lado-ella sonrió

-no puedo, no ahora-ella suspiro tristemente

-él no te ama y lo sabes-ella sonrió con tristeza, mientras una lágrima traicionera escapaba de su ojo izquierdo

-lo sé-suspiró-

-entonces, qué te ata a ese lugar-ella se alzó de hombros

-no lo sé con exactitud-sonrió

-qué buscas kagome-él pronunció aquel nombre como si le doliera mencionarlo

-lo que siempre he anhelado-él rió

-lo que yo te he ofrecido-ella negó

-aquello era pasional-él se acercó a ella-

-no lo era, es un amor sincero y puro-ella rió

-no lo creo, buscas algo más y no lo tendrás de mí y lo sabes-él sonrió

-lo obtendré-ella suspiró

-espero que no llegue el día en que ambos nos arrepintamos de nuestros actos-él suspiró

-quizás llegue aquel día-acarició su mejilla-pero si he de ser condenado por algo, debe de ser por amarte con locura-y sin más juntaron sus labios en un beso cargado de dolor y amargura

Kagome se levantó a la mañana siguiente con energía renovada y sonriente, a pesar de que su estado de ánimo no estaba del todo bien, al haber tenido aquel sueño y recordarle a aquella persona no le hacía ningún bien

-no lo obtendrás-susurró para ella misma, se desperezó y bajó a desayunar

-buenos días-sonrió, su familia le brindó una cálida sonrisa y unos "buenos días"

-hija ya te encuentras mejor-ella asintió, comió su desayuno

-irás al colegio-ella asintió

-sí necesito despejar mi mente y no pensar en otras cosas-la mamá asintió sabiendo a qué se refería con "otras cosas"

-por cuánto tiempo te quedarás hermana-kagome sonrió

-unos días, quizás una semana-la familia de kagome sonrió, les gustaba tenerla en casa por tanto tiempo

Luego desayunar kagome se tomó una larga ducha, se puso su uniforme del colegio y se marchó rumbo al mismo, en el camino pensaba en lo mucho que había extrañado a sus amigos

-kagome-gritaron sus tres amigas, quienes le brindaban una hermosa y cálida sonrisa, luego de aquello le informaron los últimos acontecimientos y le preguntaron sobre su "novio rebelde" a lo que ella le respondió con una sonrisa

-"ya no tengo nada con él"-las amigas no preguntaron más, por la mirada de tristeza que ella reflejaba, así era kagome ya se había dado por vencida desde hace mucho por aquel amor que le hacía daño

-más dañino que el anterior-había susurrado para sí misma, luego de las clases sus amigas le habían dicho que fueran a comer un helado y que al día siguiente se fueran al cine después de clases, kagome aceptó gustosa

-ya llegué-gritó sonriente, mientras se adentraba a la casa y se encontraba aquel hanyo que la miraba seriamente, kagome se limitó a subir las escalares a su habitación y él tras ella

-es hora de regresar kagome-ella ignoró lo que le decía, lo que menos le apetecía era estar cerca de él

-no-fue lo único que le respondió, mientras se daba media vuelta dispuesta a irse, él en un rápido movimiento había agarrado su mano pero al mismo instante la había soltado, ya que el contacto le había mandado una descarga

-qué fue eso…-ella suspiró, su cuerpo empezaba a rechazarlo y eso no era nada bueno

-nada-le dijo-inuyasha me quedaré unos días en mi época, necesito espacio y tiempo para pensar-él estaba molesto

-pensar qué-ella volvió a suspirar

-en muchas cosas inuyasha, cosas que no tienen nada que ver contigo-eso le dolió al hanyo, en parte era cierto kagome tenía muchas cosas en su cabeza como para pensar en aquel desconsiderado hanyo

-¡feh!-dijo molesto-haz lo que quieras-sin más se lanzó por la ventana y se fue hacia el pozo

-lo siento inuyasha, pero el destino está empezando a pasarme factura-rió con tristeza-o más bien "él"-sin más bajó las escaleras y le informó a su madre que mañana iría al cine con sus amigas, noticia que tomó muy bien su madre

Los días pasaban y el ánimo de kagome decaía a pesar de que sonría todo el tiempo su mamá la conocía y sabía que estaba triste y preocupada, la última noche la señora higurashi habló con su hija

-no crees que sería mejor si les contaras a tus amigos-ella negó

-sería algo muy peligroso-se levantó y miró hacia el cielo-ya de por sí pongo sus vidas en peligro-la madre de kagome sonrió con tristeza mientras hacía que su hija recostara su cabeza sobre sus piernas y acariciaba su cabeza como cuando era niña

-lo sé hija-suspiró con tristeza-pero sabes que tarde o temprano tendrás que decirles algo-kagome empezó a sollozar-

-es mejor que jamás se enteren de aquello madre-empezó a llorar-es lo mejor, que yo sea un simple recuerdo para ellos-la madre de kagome empezó a llorar con ella

-"recuerdo"-suspiró ambas lloraban y cargaban el mismo dolor, quizás una más que otra, pero era igual una verdad que pesaba y destinaba dolor y sufrimiento.

Aquella noche kagome durmió a lado de su madre, quien la cobijaba entre sus brazos como si temiera que en cualquier momento le fueran a arrebatar a su pequeña, no tan lejos de la verdad.

-ya me voy mamá-la señora higurashi abrazó fuertemente a su hija

-¿cuándo volverás?-kagome sonrió

-cuando necesito de nuevo de aquello-la madre de kagome sonrió con tristeza-

-llevas…-kagome asintió

-sí, llevo suficiente-sonrió-eso creo-sota abrazó a su hermana y lloró

-sota volveré-él negó

-no quiero que te vayas-kagome se le partió el corazón, sabiendo que no se refería a ahora sino a un futuro no tan lejano

-hermanito, siempre vendré a visitarte-él negó

-sé que no será así-kagome sonrió

-es una promesa de hermanos-levantó su meñique izquierdo y él hizo lo mismo y entrelazaron sus dedos

-promesa-ella sonrió y abrazó a su hermanito, luego a su abuelo que un "cuídate" le dijo todo y luego otro a su madre, se acomodó bien aquella mochila amarilla y se lanzó al pozo el cual la recibió con aquella luz para mandarla a la era feudal, luego de aquello salió del pozo y se encaminó hacia la cabaña de la anciana Kaede en donde pensaba que estaba sus amigos.

Empezó su caminata mirando el cielo tan hermoso e iluminado, suspiró con tristeza

-¿cuánto tiempo…?-susurró triste mientras caminaba, mientras llegaba a aquel pueblo y entraba a la cabaña de la anciana encontrándose con sus amigos y con un nuevo integrante

-hola muchachos-saludó con aquella cálida sonrisa, shippo fue el primero que la recibió con uno de sus abrazos, luego sango quien lloraba y miroku

-pensé que ya no ibas a volver amiga-ella sonrió

-como crees eso sango-le devolvió el abrazo, cierta sacerdotisa la miraba con cierto recelo, kagome ignoró por completo aquella mirada, tenía que terminar aquella misión y enfrentarse a su destino, un suspiro involuntario escapó de sus labios, sango la miró preocupada

-kagome me trajiste dulces-la aludida sonrió y abrió su mochila entregándole aquellos dulces que tanto amaba shippo, luego un bento a sango que su madre había preparado especialmente para su amiga, otro para miroku, shippo y luego a aquel hanyo, quien no dijo nada y solo recibió su bento

-gracias kagome-dijeron todos al unísono, el hanyo se lo había dado a su querida Kikyo, kagome suspiró y se levantó junto con su mochila, todos la miraron sorprendidos

-a dónde vas kagome-preguntó con desconfianza el hanyo

-ya vuelvo, no me sigan-todos miraron sorprendidos a la miko, mientras ella se alejaba con su mochila y había agarrado su arco y carjac mientras se alejaba hacia el bosque, suspiró y siguió caminando, hasta que encontró lo que buscaba

-qué quieres humana…-susurró molesto el daiyokai de mirada fría

-vine a curarte aquella herida-señaló hacia un costado donde brotada sangre y un líquido raro

-cómo sabías que estaba herido humana-kagome bufó

-mi nombre es kagome-suspiró mientras dejaba su mochila en el suelo-y con respecto a cómo lo sabía pues sentí tú energía demoniaca y sentí que estaba algo rara y eso solo significa que estás herido-sacó algunas cosas de su mochila

-veo que has aprendido a controlar tus poderes de miko-ella suspiró y un pensamiento cruzó por su mente "si supieras", se empezó a acercar lentamente con algunas cosas en mano

-qué crees que haces humana-el gruñó pero kagome lo ignoró, se agachó y cuando él pretendía atacarla sucedió lo mismo que como cuando inuyasha intentó tocarla una corriente atravesó su mano, kagome suspiró

-qué fue eso…-susurró, ella suspiró y acercó sus manos hacia la herida, él gruñó

-Sesshomaru solo intento ayudarte-él iba a protestar-sé que los yokais sanan rápido, pero esa herida que tienes ahí-señalando la herida-se va a tardar ya que tiene un potente químico-él gruñó a sabiendas que era cierto, el daiyokai se quitó su armadura y luego descubrió la parte superior de su cuerpo, ganándose un sonrojo por parte de la miko

-tienen un cuerpo…-kagome movió su cabeza alejando aquellos pensamientos, tomó un poco de agua oxigenada y humedeció un poco en un algodón, luego se la pasó sobre aquella herida por la cual salió mucha espuma

-está muy infectado-suspiró, mientras sacaba un poco de alcohol y lo humedecía en otro pedazo de algodón pero este era mucho más grande, lo miró a los ojos

-esto puede arder un poco-él ignoró lo que le dijo, mirando hacia otra parte, y acto seguido le paso el algodón sobre aquella herida, puso más alcohol y luego suspiró

-ya regreso necesito algunas plantas medicinales-él no dijo nada, se levantó y empezó a caminar buscando lo que necesitaba

-ella huele diferente…-pensó el daiyokai-huele a rosas salvajes y otro olor que no sé identificar-la curiosidad del daiyokai crecía más y más con respecto a kagome, y él odiaba no tener respuestas, kagome volvió después de unos minutos con algunas plantas, empezó a machacarlas y luego las untó en unas vendas y vendó al daiyokai, luego de que terminó su trabajo, le extendió unas pastillas

-esto es para ayudarte con la desinfección-el gruñó

-qué es eso-ella suspiró

-solo tómate una ahorita y otra a la medianoche-él la miró, ella suspiró y tomó la pastilla y la puso enfrente de los labios del daiyokai

-abre la boca-el daiyokai obedeció, sí aunque parezca increíble obedeció las órdenes de una simple humana y luego se tragó aquella extraña cosa, kagome sonrió victoriosa

-no se te olvide de tomarte la otra y por favor vuelve mañana para cambiarte el vendaje-sonrió mientras se ponía de pie, pero una fuerte mano la hizo caer

-quién te crees humana para venir y darme órdenes-kagome suspiró

-calma Sesshomaru lo hago para que sanes más rápido o quieres que algún yokai se aproveche de tú herida como por ejemplo naraku quien estuviera encantando de lastimarte-él gruñó-Sesshomaru sé que eres un poderoso daiyokai pero a veces hasta los más poderosos necesitan de los "débiles"-dijo esto último haciendo énfasis, él no respondió nada y la soltó, poniéndose de pie, arreglando su traje y poniéndose la armadura, kagome guardó lo que usó y poniéndose la mochila y su arco y carjac

-mañana estaré aquí a la misma hora si quieres venir para que te cambie el vendaje-sin más se marchó, sabía que aquel orgulloso daiyokai no le iba a responder, pero quería que fuera al día siguiente a la "cita", sonrió ante su ocurrencia, Sesshomaru miró por donde se había ido la miko y luego se marchó, con aquella misma pregunta

-¿qué ocultas humana?-esto lo estaba perturbando odiaba no saber

Kagome caminaba de vuelta hacia la cabaña de la anciana Kaede, mientras un pensamiento cursó por su cabeza

-"quizás hay encontrado lo que andaba buscando"-pensó sonriente-"espero que él me dé el tiempo suficiente para averiguarlo"-pensó un tanto animada y por otro lado triste

-kagome-la aludida sonrió al ver a su querido shippo recibiéndola

-volví-sango la miraba con curiosidad

-a dónde fuiste kagome-preguntó curioso el kitsune

-a ayudar a un necesitado-sonrió, el hanyo hizo acto de presencia junto con la sacerdotisa

-por qué tienes el olor de Sesshomaru en tú cuerpo-ella suspiró, "él no me va a alejar de lo que siempre he buscado"-pensó

-como les dije a ellos-señalando a sango, miroku y shippo-ayudé a un necesitado-todos miraron sorprendidos a kagome, ya que aquel daiyokai jamás aceptaría la ayuda de una humana

-él necesitado-espetó entre molesto y sarcástico-por favor si todos sabemos que él odia a los humanos-ella sonrió

-se ve que no conoces lo suficiente a tú hermano-todos quedaron atónitos ante lo que dijo kagome, pero claro una muy maliciosa Kikyo tuvo que salir con un comentario mal intencionado

-y tú ¿sí?-claro lo dijo en doble sentido, kagome suspiró no se iba a dejar por aquella sacerdotisa tenía cosas que hacer

-sé que lo dices en doble sentido Kikyo-suspiró-no sé qué buscas con querer manchar mi nombre pero no, no lo conozco de aquella manera en la que tus palabras intentan hacerme ver-sin más se dirigió a la cabaña de la anciana Kaede, necesitaba pensar y arreglar ciertos asuntos con alguien, entró y dejó la mochila dentro de la cabaña, agarró una muda un papel y pluma y salió de la cabaña aún había dejado a unos con la palabra en la boca, pasó entre ellos y se alejó

-que ahora le vas a escribir cartas de amor-kagome no respondió nada y empezó a caminar

-no me sigan-dijo sin mirar atrás, sin más se empezó a alejar

-kagome está extraña-susurró shippo, todos asintieron

Mientras la miko se alejaba del grupo y se sentaba en una roca cerca de un riachuelo, suspiró y miró hacia el cielo, cogió el papel y lo apoyó sobre una piedra lisa que encontró cerca y se sentó y empezó a escribir aquellas simples palabras pero que guardaban un gran significado tras ellas y que solo aquella persona a quien estaba destinada las entendería

"creo que encontré lo que tanto he buscado, necesito más tiempo"-escribió y luego el papel se hizo cenizas y desapreció, llegando a manos del destinatario quien sonrió, sin más respondió

"espero que estés segura porque esta vez no te daré tanto tiempo"-kagome suspiró al ver la respuesta, se puso de pie mientras que el papel se hacía cenizas, miró hacia el cielo y sonrió

-"Sesshomaru, siento que tú me puedes dar lo que buscado por mucho tiempo"-pensó la miko mientras regresaba hacia donde se hallaban sus preocupados amigos

-"jamás hallarás aquello que buscas solo yo puedo dártelo"-pensó aquella persona

Kagome regresó con sus amigos, nadie le preguntó por su extraño comportamiento mientras que la noche caía rápidamente, kagome alistó su sleeping bag para dormir a la luz de luna junto con shippo

-por qué deseas marcharte-se escuchaba una voz varonil

-quiero buscar aquello que hace falta en mi vida-le respondió

-por qué niegas lo que te ofrezco-su voz era fuerte pero algo apagada

-porque no es sincero, esto es pura pasión y lujuria-él sonrió

-para mí no lo es, esto es sincero y duradero-ella negó

-cuando obtengas lo que ansías de mí esto se apagará como las llamas del fuego-él sonrió

-ya tuve tú cuerpo-ella sonrió

-pero no mi alma y eso es lo que más ansías, pero cuando eso suceda yo ya me habré perdido en carmesí de tus ojos-él sonrió

-eso jamás ocurrirá-posó sus labios sobre los de ella-nos pertenecemos para toda la eternidad-dejaron que su pasión se consuma una vez más, entregándose a los bajos instintos de la pasión, lujuria y el deseo que aquellos dos amantes sentían el uno por el otro, amándose bajo una luna carmesí que era la única testigo de aquellos que pecaban y morían bajo las llamas de sus propios pecados.

-"no es lo que anhelo"-susurró kagome mientras una lágrima solitaria escapaba de uno de sus ojos, esto no pasó desapercibido por cierto hanyo quien esa noche se había entregado a sus propios instintos

-lo siento kagome-pensaba mientras saciaba sus propios deseos con aquel cuerpo de barro y huesos, ella disfrutaba y gozaba un sentimiento hueco y sin vida, uno que ambos estaban conscientes que hace mucho se había secado que poco a poco había perdido aquel brillo y calidez que años atrás habían compartido y que ahora solo había quedado los más bajos deseos carnales que sienten los seres humanos, pasión, lujuria, deseo y ansía de satisfacer sus deseos sexuales, nada más simple y complicado que eso, ellos lo sabían pero no querían acabar aquello que habían comenzado, aquella danza maldita y pecaminosa que ambos estaban ansiosos por bailarla una y otra vez hasta que sus cuerpos le pidan algo más, pero que por ahora se limitan a eso, a sus satisfacer sus instintos sexuales y carnales, sin sentimientos cálidos de por medio.