Chapter 2: Promesse
(Promesa)
Dos días más tarde…
Anko caminaba relajadamente por el pasillo de la Torre Hokage, iba a su oficina por unos papeles; de pronto, vio a Kakashi entrar a la oficina de la Quinta junto a Shizune cerrando la puerta a su paso. Anko se acercó a una ventana y observaba cómo se mecían las hojas de los árboles, el ver la forma acompasada en la que se movían por el viento la calmaba. Tanto así, que no se percató de los minutos transcurridos, tampoco se dio cuenta de que alguien se acercaba a ella por detrás.
– Anko, ¿En qué piensas? – pregunta la voz.
Ella se dio vuelta para ver quién le hablaba – Sólo miraba las hojas moverse.
– Hum...Ya veo…– dijo Kakashi. Su mirada estaba más impenetrable de lo normal – Ella aún sigue lastimada de la última misión – pensó – ¿Cómo te sientes?
– ¿De mis heridas? ¡Bien! – respondió alegre.
– ¿Qué dije de mentirme? – preguntó él con seriedad.
– Está bien… – suspira infantilmente – Te comportas como si fueras mi hermano mayor.
– Me preocupo por ti, ahora dime ¿Cómo están tus heridas?
– Sanan poco a poco y el brazo ya no me duele…– dijo Anko. Él levantó la ceja inconforme por su respuesta. Ella sonrió nerviosa – tanto… no me duele tanto.
– Intenta hacerme creer que está bien, pero sus heridas fueron graves, todavía son delicadas – pensó él – En esa batalla, ella quedó gravemente lastimada, sino fuera por las rápidas atenciones de Tsunade-sama hubiera muerto.
~Flash Back~
Cinco días atrás…
La aldea estaba bajo ataque por la invasión de unos ninjas llamados los rebelds, con el objetivo de llevarse los pergaminos secretos de la ladea de la Hoja para sus planes malvados. Hubo muchos heridos, muertos, pero la batalla continuaba. Kakashi y Anko peleaban contra uno de ellos, ese enemigo podía dividirse en dos personas sin necesidad de ninjutsu.
Kakashi peleaba con él cuerpo a cuerpo mientras que Anko utilizaba sus mejores técnicas para alejarlo. La habilidad del primero era el taijutsu, pero era demasiado veloz y sólo el peli plata con su sharingan descifraba sus movimientos; el segundo, sostenía una espada y como Anko podía invocar espadas, era la indicada para enfrentarlo, pero el hombro se le había fracturado durante la batalla y no podía mantener por mucho tiempo el ritmo constante de cada encuentro de las espadas.
En un ágil movimiento, el enemigo le atravesó la espada en el pecho. Kakashi la vio caer ante sus propios ojos en un mar de sangre tirada en el suelo respirando forzosamente, el pelo regado por todo su cuello y los mechones cubrieron partes de la mejilla y la frente, y lo último que vio fueron los ojos de ella ponerse pálidos y moribundos.
Él corrió hacia ella y la tomó entre sus brazos, la llamaba una y otra vez sin cansarse, pero ella no reaccionaba; el cuerpo totalmente frío y los ojos sin brillo le hicieron pensar lo peor. Él la recostó en el suelo, colocó la cabeza en el pecho de Anko tratando de escuchar el latido de su corazón, cerró los ojos adolorido y triste. Repentinamente, Tsunade apareció en escena y de un puñetazo mandó a volar al enemigo, el otro desapareció antes de darle su merecido.
– ¡Kakashi! – llamó la rubia acercándose a ellos.
– No escucho sus latidos – responde él.
Tsunade tomó la mano de Anko apretando la muñeca – Siento su pulso muy débil, debo actuar rápido – dijo.
El peli plata se apartó y ella empezó a usar su chakra para curarla.
– Necesito que apoyes su cabeza, de lo contrario no podrá respirar – dijo ella.
Kakashi le levantó un poco la cabeza, apoyándola en sus piernas, luego le agarró la mano.
– ¡Resiste, Anko! – siseó la Quinta.
~Flash Back~
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El jounin bajó la mirada.
– ¿Qué te pasa? – preguntó Anko sacándolo de sus pensamientos.
– "Nada" – respondió como sin darle importancia - ¡Vamos a almorzar! – dijo y empezó a caminar.
– Actúa extraño – pensó ella.
Más luego, se encontraban sentados en el Kiosco. Ella no dejaba de observarlo mientras él miraba el panorama de la ciudad.
– Te ví entrar en la oficina de la Hokage – dijo Anko. Su mirar cambió hacia ella – ¿Solicitó tu presencia para informarte del equipo que enviará a la frontera? – preguntó directo al blanco.
– Sí – responde como si nada.
– ¿Quiénes irán? – volvió a preguntar tanto curiosa como preocupada.
– No te preocupes, luego lo sabrás – murmuró él.
– ¡Vaya respuesta! – Dijo la kunoichi y agrega – ¡Siempre me excluyes de todo!
– ¿Qué quieres saber? – ahora él interroga.
Anko entristeció – ¿Te asignaron? – Él no respondió, sólo se limitó a desviar la mirada - ¿Kakashi?
– No hablemos de eso, no tiene caso – siseó el shinobi.
– ¿Te asignaron? – volvió a preguntar. Tampoco obtuvo contestación, entonces bajó la cabeza – Desde que saliste de su despacho actúas extraño y lo único que cruza por mi cabeza es tu asignación a esa batalla – las lágrimas querían correr por sus mejillas pero no sucedió – La mayoría de nuestros amigos han muerto, Kurenai perdió a Asuma y está embarazada, Gai en el hospital gravemente herido, el resto vive el poco tiempo que pueden disfrutar… Yo…Yo sólo te tengo a ti, Kakashi. Eres mi mejor amigo, así que por favor no me mientas… ¿Te asignaron?
Kakashi volvió a mirar el cielo, sin embargo no contestó.
– ¡Responde! ¡Maldita sea, te estoy preguntando que si te asign…!
– Sí, me nombraron para resguardar a todos los equipos, pero aún no he aceptado.
– ¡No aceptes! – Anko susurró. Él abrió su ojo ante tal sugerencia – ¡No aceptes, si lo haces no volveré a hablarte!
El peli plata no podía creer lo que escuchaba, le tomó por sorpresa.
– Habla con Tsunade, dile que no puedes – continuó ella.
– Anko, yo…
– Si quieres, yo hablo con ella y le explico, pero no aceptes.
Kakashi se mantuvo en silencio. Anko puso sus manos en la mejilla de él haciendo que la mirara – "Promete que no irás" – él apartó las manos de ella y se levantó del mueble, después dio un par de pasos hacia la puerta. La kunoichi también se puso de pie – No quiero perder a otro amigo – le dijo.
– Por más inevitable, nuestro deber es proteger a la ladea junto a sus habitantes – respondió Kakashi.
Anko cerró en puños las manos y todo su cuerpo empezó a temblar, miraba hacia un lado evitando encontrarse con la mirada de él.
El shinobi, por su parte, le daba la espalda, después decidió respirar profundo y darse vuelta – Anko, no quiero que…– empezó a decir.
– ¡Haz lo que quieras! ¡No me importa! – dijo molesta y triste consigo misma.
La miró detenidamente, ella sufría por dentro. Suspiró – "Lo prometo" – ella levantó la mirada – Hablaré con Tsunade, prometo que no iré a pelear – dijo y ella sonrió feliz/satisfecha.
– ¡Gracias!
Nuevamente, el ninja copia suspiró – Siempre consigues de mí lo que quieres – sonrió cerrando su ojo visible – ¡Nos vemos después! – caminó hacia la salida y marchó.
Anko puso sus manos en el pecho aliviada. Enseguida suspiró largamente.
Gracias a todos por sus reviews, me alegro que les haya gustado el primer capítulo…
Próximo capítulo: "Danse Romantique"
