Mérida
Entre en el comedor, mamá, papá y los tres diablillos ya estaban sentados en la mesa.
- Buenos días, querida - dijo la reina Eleonor al verme entrar.
- Buenos días, mamá - dije refregando uno de mis ojos.
- Los lord están emocionados - dijo mi madre mientras veía una de las cartas que tenía en sus manos.
Y ahí estaba, nuevamente tocando un tema del cual no quería hablar, tan solo anoche me había enterado que los lords volverían a Dunbroch, por la decisión del corazón de la princesa.
- En especial el hijo del lord Macintosh - dijo la reina sonriente.
- ¿Qué? - dije atragantándome con el pan que estaba comiendo.
Fergus rió.
- Le gustas al de la cabellera sedosa - dijo mi padre, apuntándome.
- Más bien, al cabeza de escoba - dije antes de retirarme de la mesa y decir que saldría con Angus.
Me dirigí al establo donde Angus solía estar. Me monte sobre él y cabalgó, como solía hacer, hasta el centro del bosque, donde se encontraba las rocas en circulo.
Me acuesto en medio de estas y por primera vez en toda mi vida, comienzo a cantar.
Allá donde el viento habla y el cielo es más azul.
Allá donde las estrellas te iluminan con su luz.
Correré, Volaré, Con el viento cabalgaré.
Volaré, Con el viento cabalgaré.
Angus resopló de una manera molesta.
- Lo siento, paso mucho tiempo con Rapunzel - dije excusando mi actuar.
Alguien rió a mus espalda provocando que volteará.
- No sabia que la princesa de Dunbroch cantará - dijo el peliblanco.
- Jack - dije al verlo sentado en una roca -¿Qué te trae por estos lugares ?
El peliblanco quedo con la boca abierta.
- Sin golpes, ni lanzando flechas y cantando ¿Te encuentras bien Mérida? - dijo él.
- Claro que Sí, es más me encuentro perfectamente - dije
Jack bajo de la roca y se colocó al lado de Angus.
- He venido a entregarle esto, princesa - dijo haciendo una reverencia, mientras mostraba en una de sus manos un sobre.
- ¿De quién es? - dije al ver que el sello no me era familiar.
- De nuestra amiga Rapunzel - hizo una pausa - Nos ha invitado a su fiesta de cumpleaños número 22.
- ¿Cuantos años tienes Jack? -
- Lo suficiente como para ser tu tatarabuelo-
Lo mire incrédula.
- Tengo 745 años y sigo siendo más joven que tu - dijo apuntando mi rostro.
Era verdad, él seguía aparentando ser un chico de 16 años, mientras tanto yo, ya había cumplido los 20 años de antigüedad.
- ¿Hiccup irá? - pregunté antes de que Jack saliera volando.
- Él también preguntó por ti - dijo antes de desaparecer por uno de los portales de Norte.
-¿Por mí? - susurré.
Cabalgue devuelta al castillo.
- Madre - dije entrando a su habitación.
- ¿Si? - dijo.
- En unos días Rapunzel estará de cumpleaños, me preguntaba si - dije pero fui interrumpida.
- Claro que puedes, pero recuerda que la próxima semana vendrán los lords - dijo
- Claro mamá -
Y en ese momento me di cuenta que era Lunes. El cumpleaños sería el Jueves.
