Querido hermano;
Hoy fuimos a comparar las cosas para el inicio de clases, mi primer año, ¿puedes creerlo?, recuerdo cuando nos encerrábamos en la biblioteca de la Mansión y devorábamos libros sin parar compitiendo por quien leía más libros, tus manos y las mías entrelazadas debajo de la manta cuando empezaba a oscurecer, ¿Cuántas veces leímos Hogwarts una historia? , espero que tú lo sepas porqué yo perdí la cuenta la decimo tercera vez.
¿Tú también recuerdas esos momentos?, ¿Tú también los añoras tanto como yo? , ¿Recuerdas lo ilusionados que estábamos de ir a Hogwarts? Ahora contigo tan lejos creo que mi emoción no es la misma, no me malinterpretes estoy ansiosa por ir a Hogwarts , pero no puedo evitar sentir un gran vacío al saber que tú no vas estar conmigo.
Me estoy poniendo sentimental así que no te sorprenda si esta carta queda bañada en mis lágrimas. Sé que nunca te gusto verme llorar pero no puedo evitarlo, no contigo tan lejos.
Tío Lucius ha sentido mi depresión y ha tratado de mimarme más antes de partir hacia Hogwarts, Draco se ha enfadado sabes cómo odia que "robe" la atención de nuestros tíos. En especial esta tarde, que tía Narcissa puso especial atención a todas las túnicas que compro para mí.
Hoy pude ver a nuestro otro tío, lo reconocí por sus ojos, son tan parecidos a los tuyos y a los de Draco, iba acompañando a una pareja y a su hijo, los Potter. Nos ignoró, mejor así, si no lo hubiera hecho lo hubiéramos ignorado también porqué tía Narcissa nos prohibió a Draco y a mí hablarle.
Fuimos a comprar nuestras varitas, la mía es de fibra de Corazón de Dragón, fue realmente mágico, cuando la tomé fue como si la varita fuera parte de mí. Tío ha prometido que podrás venir para las vacaciones de fin de año.
Cuídate, come a tus horas, no te desveles tanto en la biblioteca, abrígate cuando salgas, no dejes tus pergaminos tirados y ponte calcetines cuando duermas tus pies suelen enfriarse con facilidad.
Te amo.
Hermione C. Lestrange
Mire, el pergamino revisándolo por quinta vez, era el definitivo. Lo amarre a la pata de la desesperada lechuza que esperaba a que por fin me animara a enviarlo. La observé marcharse con una sonrisa en los labios ansiosa por que regresara con una carta de mi hermano. Escuche un plop avisándome que un elfo había entrado a mi habitación.
-Joven Ama, Pinky lo siente había pedido permiso para entrar pero el ama no me contestaba.
-No te preocupes Pinky, ¿Qué es lo que se te ofrece?-pregunté educadamente.
-Es hora de que bajé a cenar.
-¡Merlín!, que tarde es, todos deben estar esperando por mí en el comedor. Gracias Pinky- El tiempo se me había ido volando.
En cuanto llegue al soberbio comedor de caoba, divise la cara enojada de Draco por hacerlo esperar.
-¿Por qué has tardado tanto?- preguntó el patriarca de los Malfoy, aunque su voz era severa mostraba un tono condescendiente.
-Lo siento tío, es que estaba enviando una carta a mi hermano-Me disculpé apenada.
-Me hubiera gustado que Draco también fuera a Durmstrang como Marvolo pero Narcissa insistió en que era mejor inscribirlo en Hogwarts.
-Lucius ya hemos discutido eso por favor entiende toda la familia Black ha asistido a Hogwarts, es una tradición que no podemos romper.
-¿Entonces por qué no mandaron a Marvolo a Hogwarts, él también es un Black?-preguntó con tono mordaz Draco.
Observe curiosa, eso era algo que también me había preguntado demasiadas veces desde la partida de mi hermano, pero que no me había atrevido a preguntar.
-¡Porqué él es diferente!- nos respondió en un tono que no admitía más preguntas.
Draco y yo nos observamos perplejos, ¿Diferente?, ¿A qué se refería precisamente como diferente? Era cierto que mi hermano no podía ser catalogado como normal porque todo en él era extraordinario, pero nunca supuse que fuera una razón para mandarlo estudiar tan lejos.
Durante la cena no se volvió a tocar el tema; me fui a dormir casi de inmediato deseosa de que llegara mañana pero me fue imposible dormir debido a la emoción.
Finalmente el día esperado llegó, Draco y yo mirábamos ansioso el tren en espera de abordar, todo los demás que como yo era su primer año también observaban emocionados, una extraña melancolía me invadió en pensar en mi hermano, si no lo hubieran mandado a otra escuela él también estaría observando junto a nosotros el imponente ferrocarril que nos llevaría a Hogwarts. Fui distraída de aquellos sentimientos pesimistas al sentir que alguien jalaba mi falda, un enorme perro negro trataba de llamar mi atención lo observe confundida ¿Qué hacia un perro aquí?
-Suéltame, veté.
Pero el animal en vez de marcharse menaba más la cola y con sus ansiosos ojos me miraba.
-¿Quieres comida? , pues mala suerte para ti porque no tengo.
Pero animal seguía jalando mi falda con más fuerza, como queriéndome guiar hacia algún lado.
-Si voy contigo dejarás de molestar.
El perro asintió como si me entendiera; observé a mis tíos hablando con los Parkinson y a Draco charlar con Pansy, "no se darán cuenta de mi escape" pensé.
Me aleje dejándome llevar por el enorme animal quien continuamente me jalaba con su hocico para aumentar la velocidad, finalmente llegamos a un lugar apartado.
-Ahora, ¿Para qué me trajiste aquí?
El perro se hecho panza para arriba viéndome con ojos tiernos.
-Merlín, me trajiste aquí solo para rascarte la panza.
Sorprendida observé como el perro me miraba con una mirada de reproche claramente ofendido, como si el rascarle la panza fuera un asunto realmente serio.
-Supongo que es mejor estar aquí a tía Narcissa no le gustan los perros dice que son animales sucios- le dije al can.
El perro gruño en signo de protesta y para calmarlo comencé a realizar la tarea por la que había sido traída, el parecía estar muy a gusto porque movía una de sus patas traseras al compas de mis caricias. Pronto dejamos las caricias y pasamos a los juegos, él saltaba sobre mí mientras traía una rama que había encontrado por allí y que le lanzaba.
-¡Hermione suelta es animal sucio!-gritó una voz que reconocía muy bien.
- Tía….yo…
-¡Estábamos preocupados por ti, ya casi es hora de que aborden y tú estabas aquí perdiendo el tiempo, tocando a ese… ese animal sucio!-Señalo ofendida hacia el can como si fuera el mismísimo Satanás.
El perro se posiciono en dos patas e inundo de pánico a mi tía cuando se recargo en ella.
-¡Suéltame animal del demonio! –chillaba histérica.
El perro lanzaba ladridos parecidos a una carcajada, un hombre alto se acerco, y pensé que acudiría a la ayuda de mi tía sin embargo el hombre se retorció de risa. Al acercarse más lo reconocí por nuestro en encuentro en el callejón Diagon, ¡Era el señor Potter!
-¡Deja a Tía Narcissa en paz! –Grite al perro, puede que mi tía exagerara, pero no permitiría que aquel hombre se burlara de mi familia- ¡Importunar a una dama así, que mala educación tienes!- El animal bajó las orejas como si estuviera avergonzado y dejó de molestar.
Camine hasta el señor Potter quien aún contenía las carcajadas y lo miré fijamente.
-Señor Potter debería sentirse avergonzado, ¿Acaso no es un hombre?
-¡Claro que lo soy! –gritó ofuscado.
-Pues no lo parece, que clase de hombre no ayuda a una mujer que está en apuros e incluso se jacta de su infortunio. Debería esconder esa cara suya y no mostrarla hasta que aprenda modales.
El hombre la observó entre admirado y desconcertado.
-¡Vámonos tía! –alcé mi barbilla y ambas salimos dignas.
-Por Dios Canuto debes aprender a controlarte- Escuché a lo lejos. "A sí que su nombre el perro era Canuto", cavilé.
- Tía… lo siento-Me disculpé apenada.
-No le voy a decir a tu tío, pero no vuelvas a hacerlo, Merlín creí que moriría al ver que no estabas con nosotros.
-Esto no volverá a ocurrir.
Tía Narcissa sacó su varita y de forma elegante limpio su vestido de las dos huellas que Canuto había impregnado en él, por fortuna lo hizo a tiempo porque tío Lucius ya venía nuestro encuentro.
-¿Dónde estabas Hermione?
-Yo fui…
-Querido lo importante es que ya está aquí es hora de que suban al expreso, hay que despedirlos.
-Draco, espero que te esfuerces en Hogwarts no me decepciones- hablo rígido, mientras palmeaba su espalda.
-Si padre.
-Te voy extrañar- Confesó al dirigirse a mí, estiro su mano y me revolvió el cabello en un gesto cariñoso.
-Yo también tío- Contesté radiante.
-Prometan enviarme una carta todos los días.
-Narcissa van estar muy ocupados como para escribirte una carta todos los días.
-¿Ocupados?, ¡Qué es más importante la tarea que mandarle una carta a su madre!
-Pueden enviarte una carta una vez a la semana.
-Está bien - suspiro resignada, se inclinó y dio un beso a ambos en la frente abochornándonos.
El tren marchaba lento, haciendo más incomoda la situación, cuando éramos niños nunca nos llevamos bien, el pequeño Malfoy vivía en su mundo y nosotros, los hermanos Lestrange vivíamos en el nuestro, el rubio nunca intento entrar en nuestro mundo a sabiendas que no sería bienvenido. Con la marcha de Marvolo habíamos interactuado más entre nosotros, pero no tanto como para que este viaje juntos no fuera incomodo.
-¡Draco, con que aquí estabas!-gritó emocionada Pansy tomando asiento junto a Draco-. Veo que tu prima también está aquí.
-Buenos días Pansy.
-Hola-Saludo rápidamente volviendo a dirigir su atención al rubio-, ¿No va a ir a Hogwarts tu primo Draco?, no lo he visto por ningún lado-Preguntó como si yo no estuviera allí.
-Voy a leer un rato-Anuncié dando por terminada mi escaza participación en la conversación. Estaba a punto de abrirlo cuando fui interrumpida por la abrupta entrada al vagón de un niño regordete, que nos observaba tímido.
-¿Mi sapo se perdió no lo han visto?
-¿Un sapo?-preguntó sin creérselo Draco-. Un sapo es la más inútil mascota que se puede tener- lanzó con desdén.
-Bueno, Draco no podemos pedir mucho, ¿No? , es obvio que ese sapo combina muy bien con su dueño- siguió las mofas Pansy y ambos comenzaron a reír. Los ojos del niño se dilataron y bajo la cara avergonzado.
-A mí me gustan los sapos, he leído que muchas de sus secreciones son útiles en la creación de pociones, ¿Puedo ayudarte a buscarlo? , quisiera darle una mirada.
-si… -susurro tímido.
-Draco ahora regreso-Dejé mi libro y me encaminé a la salida.
-Espera… Hermione.
-No tardo.
-Deja que se vaya Draco, si ella quiera andar de aquí para allá por todos los vagones del tren buscando un estúpido sapo que lo haga- Declaró Pansy con tono mordaz. Draco suspiro derrotado y me marché.
-Mi nombre es Neville Logbottom , ¿Cuál es tu nombre ?-cuestionó azorado.
-Primero que nada Neville, debes de dejar de parecer tan tímido, si sigues así todos abusaran de ti. Mi nombre es Hermione Les…
El sonido de un explosión se escuchó y un gran nube de humo esparció, haciendo que se perdiera el sonido de mi voz no estaba muy segura de que Neville hubiera alcanzado a oír mi nombre, de la nube aparecieron unos chicos pelirrojos que corrían de un lado para otro riendo como locos, tan alegres estaban que yo misma sonreí sin saber la razón.
-Fred seguro mandan un aviso a mamá de lo que hicimos en el tren.
-No te preocupes George me aseguré que nadie se diera cuenta que fuimos nosotros quienes causamos la explosión, no hay ninguna prueba ni ningún testigo que nos señale.
-Oye Fred…
-Recuerda que Percy nos encerró para que no causáramos desastres, no es posible que escapáramos de su estrecha vigilancia a menos que le agregáramos poción para dormir a los panques especiales del brillante prefecto.
-Fred…
-Lo cual nadie puede comprobar nos deshicimos de toda evidencia, a menos que revisen debajo la alfombra del vagón.
-¡Fred!
-No hay manera de que nos descubran, créeme – concluyó petulante.
Y como queriendo contradecir sus palabras Neville dio a conocer nuestra presencia al estornudar.
-¿Fred desde cuando esos enanos están allí? –nos miró aterrorizado.
-Desde que comenzaste a cacarear.
-¡Maldición, porqué no me dijiste!
-¡Traté de hacerlo idiota pero no cerrabas la puta boca!
Se lanzaron una mirada el uno al otro que reconocí, era una mirada llena de complicidad y diversión similar a las que compartíamos mi hermano y yo.
-¿Son de primero no es así?- Preguntó uno, lo que acaban de oír no es lo que parece, en verdad nosotros solo hacíamos una tarea que nos fue encargada.
-Si nosotros fuimos elegidos entre todos los estudiantes para llevarla a cabo-continúo el otro gemelo.
-Así que váyanse y olviden lo que vieron y escucharon- consumaron ambos sonrientes.
Neville haciendo caso, se iba marchando cuando lo detuve abruptamente.
-¿A dónde vas Neville?
-Ellos… dijeron que era un tradición, son mayores y…
-¡No insulten mi inteligencia! , en verdad creen que me tragaría ese cuento.
Su perfecta sonrisa se descompuso ante mis palabras.
-Si nos ayudan a buscar el sapo de Neville no diremos nada.
-¡Nosotros no haremos eso, tenemos muchas cosas que hacer como para perder nuestro tiempo en buscar un tonto sapo!-exclamaron al unisonó.
- Vamos Neville , creo que él ultimo vagón es el de prefectos- Sonreí de forma perversa.
-¡Esperen!, les ayudaremos- dijeron a regañadientes mientras susurraban a lo bajo-. Maldita enana manipuladora, seguro termina en Slytherin.
- ¡Slytherin, es la mejor casa que hay!- exclamé ofendida.
Ambos me miraron desconcertados e incluso Neville los acompaño.
-Pobre niña vive en la ignorancia, ¡la mejor casa es Gryffindor! - exclamaron ambos mientras posicionaban sus manos en la frente dramáticamente.
Mi ira creció, podían catalogarme de muchas cosas pero de ignorante ¡Nunca!
-¡Oh, sí! Gryffindor la casa de los gatitos- comenté sarcásticamente- Vamos Neville , y ustedes mejor vayan a buscar ese sapo- demande mientras me alejaba sin escuchar ninguna de las protestas de los pelirrojos.
Hola, espero que este capítulo fuera de su agrado. Siempre me han encantado los gemelos Weasley y no quise dejarlos fuera, su chispa es especial y siempre me han hecho reír.
Esté capitulo es totalmente narrado por Hermione y ahora mismo estoy en una gran dilema sobre a casa enviarla, he visualizado a Hermione en diferentes casas pero aún no puedo decidirme, no duden que en cuanto resuelva este dilema subiré en nuevo capítulo.
Gracias por leer :)
