Felicidad.

-Vamos Al…- lo apresuraba Jane mientras lo jalaba de la mano por los pasillos, la muchacha quería llegar al lago antes de que alguien más tomara su lugar favorito.

-Fuimos los primeros en salir- le recordó el joven intentando así que la chica desacelerara el paso. Jane negó con la cabeza y pronto estuvieron sentados bajo un árbol a las orillas del lago.

-El profesor Flitwick me enseñó algo hace unos días- le comentó la muchacha sacando su varita. –Será entretenido- dijo antes de sacudirla. Albus soltó una risita al ver que nada pasaba.

-Y así de buenos son en tu casa- soltó con burla, Jane suspiró.

-No seas tonto… ¿Te suena acaso "no verbal"?- la molestia en su voz hizo que Albus se riera de nuevo, de cualquier manera nada había pasado. De repente llegó volando nada más y nada menos que un violín, el muchacho lo vio extrañado y luego se le quedó viendo a su compañera como si estuviera loca.

-¿Y ahora? ¿Desde cuando tocas el violín?- le preguntó y en ese momento la expresión de la chica cambio y una sonrisa apareció en su rostro.

-¡No lo hago!- exclamó contenta, aquello confundió más a Albus. – ¡Eso es lo que me enseñó!, puedo encantarlo para que toque- le dijo orgullosa.

-¿Y para que queremos que toque?- le preguntó, el muchacho tenia entendido que llegarían, se sentarían, quizás hablarían un poco y luego de un buen rato de silencio, se irían.

-Para presumir- le dijo como si fuera lo más obvio, Albus volvió a reírse, luego decían que los de su casa eran los presuntuosos y arrogantes. La muchacha hizo una serie de complicados movimientos de varita, y luego de varios intentos fallidos lo logró. Al principio sonaba bastante desafinado pero luego de unos minutos, empezó a sonar como si estuvieran en una cena romántica en Paris.

-Deberías cobrar por eso- le dijo a la muchacha que se acostó a su lado, él la vio extrañado, otra cosa diferente, usualmente la muchacha se negaba a recostarse en la grama.

-No se cobra por ofrecer excelencia- le dijo con una sonrisa mientras lo veía.

-¡Claro que si! ¿Qué es lo que te están enseñando?- le preguntó recostándose al igual que ella.

-¿Por qué no tenemos nubes con formas divertidas como en las películas?- le preguntó la muchacha ignorando lo anterior, mientras intentaba ver el cielo a través de las ramas del árbol.

-No lo se- le contestó Albus extrañado, la joven definitivamente estaba extraña. Los dos se quedaron en silencio escuchando la música proveniente del violín, cada uno inmerso en sus pensamientos, hasta que el Slytherin sintió que una gota caía en su rostro. Volteó la cabeza para ver a su amiga, tenía los ojos cerrados.

-No eres de azúcar- le dijo ella sin abrir los ojos y Albus soltó una risita.

-No dije nada- protestó sin quererlo realmente, la muchacha abrió los ojos y se volteó para verlo.

-De todas formas no creo que vaya a llover- el joven Potter sintió el aliento de la Ravenclaw darle en la cara y de pronto se sintió aturdido por la cercanía, decidió luego de unos segundos darle un giro divertido a los extraños pensamientos que tenia y sopló dándole a ella en la cara. La muchacha soltó una risita e hizo lo mismo, aunque le parecía bastante extraño aquel juego. Pasaron muy poco tiempo soplándose, acercándose cada vez más. Cuando la punta de la nariz de Albus tocó la de Jane, se vieron fijamente.

-¿Qué estamos haciendo?- le preguntó sintiendo como sus mejillas se calentaban.

-Nada malo, creo- le dijo ella antes de cerrar sus ojos y terminar con la distancia. Unió sus labios con los del muchacho, que si bien estaba sorprendido lo aceptó. Aquello era quizás lo más inesperado que había hecho en su vida, desde que conociera a Jane la había adoptado como a una de sus mejores amigas, ella lo conocía y él a ella. Pero… ¿acabaría bien aquello? Se separaron y se quedaron por un rato viéndose a los ojos, hasta que ella soltó una carcajada.

-Eso fue diferente- al escuchar eso, Albus no pudo evitar reírse también.

-Lo fue- aceptó.

-¿Quieres hacerlo de nuevo?- le preguntó y Albus dejó de reírse, ¿era en serio?

-¿Quieres besarme de nuevo?- ella se sonrojó.

-Lo lamento Al- se disculpó sentándose.

-Solo… me sorprende un poco- le aclaró él sentándose también. –No había pensado en esto- Jane se le quedó viendo.

-Yo si- le dijo avergonzada, Albus la miró fijamente.

-¿Por que?- le preguntó, la joven Ravenclaw soltó una risita nerviosa.

-Supongo que puedo excusarme diciendo que soy una chica- Albus soltó una risita, la muchacha siempre parecía tener ese tipo de respuestas.

-Entonces… ¿las chicas siempre piensan en besar a sus amigos?- Jane movió la cabeza de un lado al otro sopesando su respuesta. De pronto Albus tuvo otro impulso y simplemente lo siguió, abrazó a la chica hundiendo su rostro en el cuello de ella. La Ravenclaw se quedó tiesa.

-Creo que el raro ahora eres tú- soltó sin saber muy bien que hacer, Albus levantó la cabeza.

-¿No es esto lo que quieres?- le preguntó confundido, ella se le quedó viendo.

-¿Tú lo quieres?- Albus volvió a reírse, aquel era el impulso que había sentido estando con ella en ese momento, realmente en su cabeza ningún pensamiento le sugirió aquello antes pero de pronto sintió que su lugar era con ella, que donde podría divertirse y lo que lo haría sentir bien seria pasar al menos un buen rato junto a ella.

-Justamente ahora lo es- le contestó, luego de unos segundos en el rostro de ella apareció una sonrisa y decidió besarlo de nuevo.