Sin más les dejo el segundo cap…con la presentación de gran parte de los personajes y aparición de Hinata.
Espero lo disfruten
...
Capítulo 2: Descifrando el acertijo de Naruto
Al otro lado de la ciudad ocurría una situación parecida para una joven, aunque no del todo.
Su habitación reflejaba ser la de una persona totalmente distinta a Uzumaqui Naruto, el orden era impecable, a excepción de un pequeño escritorio, en el que reposaban algunas hojas en blanco, junto a pinceles y pintura de varios colores.
Su mochila universitaria, colgada en la espalda de la silla, y dejaba ver todos los útiles de la joven. El sonido de la alarma de su teléfono móvil la sacó de los brazos de Morfeo, para su desgracia.
¡TITITITI-TITITITI-TITITITI-TITITITI!
Lentamente abrió sus ojos perlados, ese era otro día que tenía que soportar sin ánimos, otro día rutinario en el que debía cumplir con sus obligaciones académicas y laborales dejando que todas las personas la tratasen como una esclava, sobretodo su estúpido jefe que la sermoneaba a cada momento, tener que soportar la fingida preocupación de todos sus supuestos amigos, las injusticias que llegaban a tratar sacarla de quicio y llegar al departamento con las energías suficientes solo para tirarse a dormir, en fin otro de esos días.
Aunque quizás este fuese distinto al resto, su primo Neji le había anunciado de una sorpresa que la alegraría.
De todas formas no creía que esa noticia le sirviera para pagar su parte del arriendo, no creía que ese día fuese distinto al resto de los días comunes y corrientes en los que tenía que envidiar a todos por tener la ingenuidad de comportarse de esa forma tan amigable con el mundo.
Ese mundo que le había dado la espalda hace tantos años, cuando su madre los había abandonado al morir, sinceramente agradecía que ella se hubiese librado de vivir todo lo que aconteció los años posteriores a su muerte. Ese mundo la había dejado a cargo de su amargado padre, que por poco la condena a abandonar lo único que ella disfrutaba, explayarse en esos blancos lienzos e impregnar todo su ser en estos, siempre buscando una respuesta para acabar con su dolor, retratando la esencia del mundo.
Si no hubiera sido por esa persona, quizás nunca habría recolectado el valor para desafiar a su padre y dedicarse a lo que ella quería y no a lo que él pensaba que era lo mejor… dedicarse al negocio familiar… una tradición de la que nunca quiso formar parte.
Pensó que eso sería lo mejor para ella, que cuando realizara sus sueños en la pintura tendría el mundo a su merced, pero nunca fue así, todo seguía siendo de la misma manera. No podía escapar de la realidad de esas palabras grabadas a fuego tanto en su mente como en su carne.
No recordaba cuando había sido la última vez que había visto o hablado con su padre y peor aún hace cuanto que había estado con su hermana Hanabi.
Apagó la alarma, se descubrió lentamente de la sábana que la abrigó en la noche. Dormía solo en ropa interior, ya que el verano ese año era capaz de consumir cualquier forma de vida. Se sentó en la cama con la cabeza gacha, sus ojos lucían opacos y sin vida, si no fuera porque su respiración hacía subir y bajar su pecho, cualquiera pensaría que era una estatua.
Suspiró profundamente, se levantó y caminó a través del cuarto en dirección al ropero. De allí sacó una bata color lavanda que se puso de inmediato, después eligió la ropa que usaría en el día, una polera sin mangas de color negro, y un pantalón café de tela delgada que le llegaba un poco más abajo de las rodillas, unas sandalias, y sus infaltables… el jockey y sus gafas negras.
Salió del cuarto para dirigirse al baño, tenía que pasar por el comedor, donde se encontraba su primo desayunando.
Neji era por lo menos 1 año mayor que su prima, comía tranquilamente su desayuno. Usaba el pelo largo y lo amarraba en una coleta en las puntas, sus ojos eran perlados al igual que los de ella.
Él la había acogido cuando desafió a su padre, la estimaba mucho, porque cuando el quedó huérfano a cargo de su tío siempre le había apoyado en todo, no le permitía comportarse como un esclavo en la casa, por la maldita soberanía de su padre y su sentimiento de superioridad hacia su fallecido hermano y su descendencia.
Aunque los dos eran muy cercanos el joven sabía que él nunca había podido acceder a el cascarón de su casi hermana, su actitud introvertida era extrema, todo había cambiado para ella desde la muerte de su tía. -Ohayo Hinata.-
Algo le extrañó a la peliazul, una sonrisa burlona se había dibujado en el rostro de Neji desde que la había visto llegar.
- Ohayo Neji-kun – Como su primo mantenía su expresión tuvo que atreverse a preguntar -¿Qué es lo chistoso?-
-Adivina quién vino hoy- Fue lo único que dijo, esa sonrisa se hizo más majestuosa cuando Hinata preguntó.
- ¿Quién vino hoy?-
Cambió su posición a una pensativa, poniendo una mano en su barbilla, de pronto dejó escapar una risita molesta.
-Así que Lee-san perdiste la puesta-
Debajo de la mesa salió lo que parecía ser un hombre de la misma edad de Neji, lo que más impresionaba en él eran sus enormes cejas, y sus ojos redondos como canicas, de estos salían ríos de lágrimas
-¡Hinata-san!, ¿cómo sabías que vendría hoy?-
Hinata respondió la pregunta agarrando con fuerza su ropa, manteniendo su falsa sonrisa, - Hoy es viernes no, no tienes que hacer turno en el gimnasio en este día de la semana, si no me equivoco. Lee-san… ya deberías saber que yo no caigo dos veces en el mismo juego.
La última vez me hiciste pasar mucha vergüenza con el asunto de la foto en ropa interior – remarcó su tono de voz en esto último,- tuve que pasar por mucho para deshacerme de ella. ¿Para qué crees que me compré la bata? -
Su primo a este comentario rió a carcajadas, estrechando la mano en dirección al chico vestido de verde -Lee, págame…-
-Vas a ver que al poco tiempo ese dinero regresará a mis manos-
Decía mientras ríos de lágrimas escapaban de sus ojos, y le pasaba unos cuantos billetes a su amigo.
Por su parte la única mujer del departamento solo los miraba, una gotita resbalaba por su cabeza, -Bueno, yo me voy, conversen tranquilos-
Hizo una leve reverencia a los dos y se dio vuelta para dirigirse al baño.
Dio unos cuantos pasos y se detuvo en el pasillo, para hablar con tono divertido. - Lee-san sé que me estás siguiendo... Es en vano estando Neji-kun aquí-.
Al terminar la frase el extraño chico salió detrás de una planta, con una cámara colgada a su cuello.
-¡Me convenciste!-
Hinata le regaló una sonrisa al joven de cejas encrespadas, era difícil no reír de vez en cuando por la actitud de ese chico y después entró en el baño, cerrando la puerta con llave, por si las dudas.
Resignado por no poder recuperar su dinero, empezó a caminar en dirección a la mesa donde el Hyuga estaba terminando de comer, el aspecto de los dos ahora era bastante serio.
-Definitivamente ha mejorado un poco con todas estas bromas ¿No crees?-
-No lo sé, es difícil saberlo siendo ella de quien se habla, aunque creo que sigue algo depresiva. Le cuesta demasiado confiar en la gente, a veces la escucho llorar en las noches y cuando le pregunto lo niega completamente, o cambia de tema, saca a flote cualquier excusa. Me siento un poco impotente por no poder ayudarla…Si tan solo se dignara a expresar con alguien lo que pasa por su cabeza-.
Lee tomó asiento en frente del Hyuga sacando una rebanada de pan de un plato- Estoy de acuerdo, desde que la conozco, siempre ha sido igual, pienso que aún no acepta que la vida no es solo trabajo e injusticias, o tal vez que aún le cuesta algo identificarse sin poner en sus pensamientos a Hiashi-sama.-
Se hizo un silencio algo largo, en realidad los dos realizaban estas apuestas para distraer a Hinata.
El nombrado se levantó de golpe en el asiento, sus ojos brillaban con la emoción de sus palabras, Neji solo lo miraba resignado, acordándose un poco de Gai-sensei su antiguo profesor en el instituto que tenía cierta preferencia por su copia más joven.- ¡Lo que pasa es que la llama de la juventud yace dormida en su cuerpo y se exactamente lo que hay que hacer para hacerla despertar!-
- Déjame adivinar… ¿más bromas?- Sin abandonar su posición triunfante agregó.- Es que tengo que recuperar mi dinero JAJAJA-.
En la mente de Neji ya se armaban estrategias para acorralar a su compañero, sonrió para sus adentros - ¿y qué quieres apostar ahora?-.
-Bueno estaba pensando en…
- Mejor será que se pongan de acuerdo en otro momento-
El tema central de la anterior conversación de los dos apareció en el comedor, Lee se apresuró a cambiar de tema, para que Hinata no los molestara y caminando hacia ella, fingiendo preocupación la tomo del brazo.
-¡Hinata! Espera quieres que te ayude a caminar, no te vayas a tropezar-,
Ella se deshizo bruscamente de su agarre, con el ceño algo fruncido
-¡Lee-san!, No molestes, tú bien sabes que estas gafas las uso solo para que la gente no me persiga en la calle-.
Los dos rompieron en carcajadas mientras la peliazul, los miraba algo molesta, con sus gafas negras y el jockey puesto, métodos para deshacerse de sus entrometidos fans.
...
Bostezó despreocupadamente, no podía evitarlo, aún se sentía desganado y sin fuerzas por el sueño, su aspecto lo hacía notar. Sabía que su amigo pelinegro estaba estallando de nervios por no poder responder a la pregunta que le había planteado hace tan solo unos minutos, y quería irritarle un poco, en realidad no se esforzaba por mantener su boca cerrada.
Siempre se juntaban los 3 antes de empezar el día en una acogedora cafetería cercana para desayunar (aunque Naruto preferiría ir a Ichiraku) y hablar por un rato ya que el resto del día estaban bastante ocupados con sus respectivos trabajos.
-¡Puedes dejar de hacer eso dobe!-
Naruto apoyó descaradamente los codos en la mesa, dejando descansar sus brazos, intentando molestar más a su amigo -Sasuke, no seas idiota, ya me di cuenta hace bastante tiempo que tu pobre cerebro no puede responder un acertijo de este tipo ¿o sí?-
Él se cruzó de brazos, ignorando a su viejo y molesto amigo.
Sasuke, era el serio, frío, calculador y astuto, del grupo, tenía tales cualidades físicas, como mentales que hacía que las mujeres lo persiguieran, un excelente cuerpo de nadador, tez blanca, ojos oscuros y cabello negro y alborotado, ni muy alto ni muy bajo, un verdadero ejemplar, aportando a los celos de su actual novia, la tercera del grupo.
Con respecto a él lo más importante a destacar era su historial familiar, sus padres habían muerto cuando él era muy pequeño, de la única persona que había obtenido afecto y apoyo fue del ya mencionado rubio, que en ese tiempo era su vecino, tanto había llegado a ser su parentesco y confianza que llegó a reemplazar a su único hermano, Uchiha Itachi.
Tenía "cierta rivalidad con su hermano mayor" Este trabajaba en la comisaría de la ciudad resguardando las tradiciones familiares, orgullo de sus padres, siempre era él el que merecía los créditos. El menor rara vez fue tomado en cuenta, o eso era lo que pensaba.
El funeral de los señores Uchiha fue verdaderamente solitario, no reflejaba para nada el tipo de ceremonia que hubiera imaginado Sasuke siendo un niño.
Los detalles de su muerte eran algo difusos, lo único claro era que habían sido asesinados en la vía pública.
Prácticamente nadie había asistido, incluyendo a Itachi, lo había pasado realmente mal por su culpa. La lluvia, que cayó continuamente, había sido su único consuelo, la única que había enjugado sus lágrimas.
Desde ese momento Sasuke y su hermano no se hablaban, su único apoyo fue el Uzumaqui, su mejor amigo y hermano.
Cuando llegó el tiempo de regir su vida, se inclinó a un sector parecido al que se dedicó Naruto, la natación en lo único que alguna vez fue reconocido por sus padres, en el agua se sentía libre de toda tensión, podía mezclarse con ella, olvidarse de toda dificultad, y no dejaría ese gusto por nada.
-Hmp… es verdad no tengo ni idea.-
Remarcó su sonrisa zorruna, por fin el gran Uchiha Sasuke se quedaba callado ante una interrogatoria, pero de todas formas estaba sin repuesta a lo que podría significar ese sueño tan poco común, que lo impulsó a romper su despertador, así que tampoco le duró mucho, ahora estaba más bien algo decepcionado, quizás aún tendría posibilidad con la novia de su mejor amigo.
-¡Sakura-chan tú debes saber que responder!-
La única mujer, de esa extraña combinación, Haruno Sakura.
Estaba sentada al lado del Uchiha, tenía una expresión muy seria, meditaba profundamente la situación.
Sakura tenía un encanto especial, su cabello de un tono rosa pálido que le llegaba a los hombros, origen de su nombre, además de unos ojos esmeraldas, piel clara, y contextura delgada. Su personalidad era fuerte y aunque no lo pareciera tenía una fuerza descomunal, pero eso no impedía que su amabilidad fuera un gusto para el resto de las personas que la conocían.
Siempre desde pequeña estuvo enamorada de Sasuke, Naruto solo pensaba que la pelirrosa tenía una especie de ambición hacia su amigo, que en esos instantes, era uno de los chicos más populares. A él también le gustaba Sakura en esos tiempos y constantemente tenía que enfrentar fuertes dolores en su cuerpo por las palizas que le daba la chica cuando este cometía alguna bobería con su conocida hiperactividad tratando de impresionarla, pero sabiendo como es Naruto sus planes nunca le salían como esperaba.
Los años pasaron y el cariño que le tenía nunca fue correspondido, diferente fue para ella, ya que después de graduarse por fin Sasuke la había entendido y aceptado.
Ahí fue cuando el rubio comprendió que su supuesto amor por la 3º del grupo no era más que el resultado del instinto competitivo entre él y su mejor amigo, de todas maneras, la quería, pero como a una hermana.
Finalmente el también comprendió los sentimientos de la joven y dejó que las cosas siguieran su curso, contento, feliz por la relación de sus amigos.
Volviendo con Sakura de actualidad, ella estudiaba medicina en la universidad de Konoha, su profesora y directora a la vez, era Tsunade-sama, ayudándola a cumplir su sueño, poder ayudar a la gente.
Seguía en su posición pensativa, los dos le miraban atentamente esperando la respuesta. Miró a los dos con una expresión sabia, floreció una sonrisa en su cara.
-¡Yo tampoco tengo la más mínima idea!-
Cayeron al suelo al unísono, haciendo que la cafetería retumbara con el golpe. Ella se mantuvo en su asiento con esa sonrisa pegada a la cara y una gota resbalaba por su frente.
Cuando se incorporaron de nuevo Naruto fue el primero en hablar… bastante alterado.- ¡¿Por qué haces tanto misterio entonces?!- Sakura permanecía en su posición debía admitir que también se sentía desilusionada por no poder responder - No es de sorprenderse, nunca me ha interesado la interpretación de los sueños- Agregó sin inmutarse… iba a decir algo más, pero alguien la interrumpió.
- ¡Pero a mí sí!- Los tres se dieron vuelta mirando en dirección a donde se escuchó la voz de la mujer que interrumpió a la pelirrosa, esta abrió los ojos por la sorpresa, y se paró para saludar a su amiga de infancia del modo acostumbrado.
-¡Ino-cerda! ¿Qué haces aquí?- Yamanaka Ino, la mejor amiga de Sakura, las dos se conocían de muy pequeñas, y se tenían total confianza.
De figura voluptuosa pero femenina, tez blanca, ojos azul claro, cabello largo tomado en una cola de caballo, y unos mechones tapando completamente su ojo derecho.
En tiempos pasados ella había competido mutuamente con Sakura por el afecto de Sasuke, se habían armado grandes conflictos por la personalidad imponente de las dos, pero cuando Sasuke se decidió por Sakura, la rubia había recapacitado, su amor por Sasuke era parte de las típicas ambiciones adolescentes de las chicas por un modelo como aquél.
Al entrar a la universidad decidió dejar todo esas niñerías y dedicarse a lo que le gustaba, tuvo mucha suerte de ahí en adelante, hasta había encontrado a alguien que compartía sus gustos y ahora el noviazgo.
Aunque ella no tuviera la menor idea había llegado en el momento exacto, su ayuda sería muy apreciada por Naruto, ya que Ino estaba muy interesada en esos temas desde joven.
-¡Frontuda, te olvidaste, te dije que hoy deberías llegar temprano a la universidad!-
A la mirada interrogante de ella, suspiró profundamente y continuó… -Menos mal que supuse que te olvidarías-cambió su expresión a una arrogante, mientras agregaba con tono burlón-Parece que esa inmensa frente no te ayuda mucho...- Los dos hombres miraron a la mencionada con cara de terror, no sabían como iba a reaccionar frente aquel comentario, la última vez habían tenido que pagar una gran cuenta por culpa de los desenfrenados actos de la chica, por suerte para ambos esta vez no fue así, se mantuvo en calma, riendo de manera cínica, o eso era lo que ellos pensaban - jajaja que gracioso Ino- "Maldita cerda"
Los dos dieron un suspiro de alivio, mientras las mujeres seguían conversando. - No te preocupes, ya voy contigo, pero antes necesito que me hagas un favor- La rubia le miró extrañada, no muchas veces Sakura le pedía ayuda, y además de una manera tan seria.- Dime… ¿Qué es lo que necesitas?- preguntó poniendo sus manos en su cintura relajadamente -Bueno, no es exactamente para mí.
-¿Para quién es entonces, que es tan importante?- bufó algo enfadada frunciendo el ceño.
- ejem, ejem, Ino esto… no sé si podrías responderme una pregunta.- Cuando lo escuchó toser, se dio vuelta depositando su extrañada mirada en el rubio, parpadeó un par de veces, preguntándose qué es lo que querría saber. - ¿Qué pregunta?-.
Se le explicaron todos los carácteres del enigmático sueño a Ino, que con cada pedazo de información recibida iba poniéndose más entusiasmada, incluso tomó asiento junto a Sakura y pareció olvidarse de lo que tenían que hacer ambas. Estaba muy seria, y su expresión denotaba que se encontraba muy concentrada, había sacado lápiz y papel de la pequeña mochila morada que antes colgaba de su hombro y anotaba dedicadamente palabras y oraciones mientras Naruto le seguía contando entusiasmadamente.
-… al final lo único que logré conseguir fue un kanji de su nombre, no estoy muy seguro, después de eso el despertador sonó- Se produjo un silencio muy incómodo en esa mesa, todos esperaban con atención la respuesta de Ino, que ahora se encontraba con la cabeza fija en sus apuntes y meneaba el lápiz de arriba hacia abajo.
-Está bastante difícil, me extraña que en una mente tan pequeña se puedan realizar tales rompecabezas-. Naruto la miró evitando hacer escándalo por el comentario.
Sasuke retomó la palabra - Entonces ¿se te ocurre algo, o no?-.
Volvió a su expresión seria, y apretó el lápiz -Repito que es muy difícil Sasuke-kun, por lo que me contaron se nota que es bastante detallado y lúcido ¿o no?-.
Preguntando lo último fijó su vista en Naruto, que al darse cuenta de que se referían a él asintió con la cabeza.
-Eso solo lo hace más complicado…No te puedo asegurar nada pero intentaré discernir que pasa en tu cabeza.- Naruto agradeció para sus adentros al pescar a Ino en un día que no estuviera de mal humor.
-Los sueños del tipo que tuviste tu reflejan sucesos futuros, para que haya sido tan largo y concreto, debe ser porque tu pobre cabeza está intentando avisarte algo.-
El rubio se notaba interesado a la información que le estaba entregando Ino, por fin predecía que alguien podía responder su pregunta y calmar su agobio.-Entonces ¿qué piensas?-
-Lo siento, aunque me hubieses dado una película, el único que puede saber que significa todo esto con certeza eres tú-.
Naruto puso cara de espanto, y reclamó gritando como un loco- ¿ENTONCES PARA QUÉ TE LO CUENTO?-
La chica seguía seria, por lo que obligó a Naruto a calmarse –Es tu cabeza, tus sueños. Aunque me metiera dentro de tu mente, poco lograría, un mismo sueño puede ser distinto para cada persona, porque nadie es igual y hay diferencias.- suspiró -Pero intentaré ayudarte si me lo permites-
-¿Qué quieres que te diga?-
Ino dio vueltas a su lápiz mientras se ponía la mano bajo el mentón apoyando su cabeza.
-Necesito que me digas cuales fueron tus sensaciones, y que partes fueron más reales.-
Ahora si que Ino había pillado a Naruto, se sentía confundido
- Pero… yo em…-. Estaba afligido aún con todo lo que decía la rubia no sabía que responder era muy difícil encontrar las palabras adecuadas para describir todo ese problema, trataba de articular palabras pero no salían de su boca, se rascaba la nuca como reflejo nervioso.
Ino frunció el ceño, no cabía duda que a este idiota había que sacarle las respuestas - Mira, te ayudaré un poco ¿Qué sentiste cuando la mujer de las gafas salió corriendo después de que intentaste ser amable con ella?- Naruto se estremeció un poco y bajó la vista, recordando todos los sucesos, el lugar tan vació en el que ella estaba, el aire de confusión que se respiraba, la sensación que tenía al llegar a ese lugar y la persona que debería buscar, la expresión de miedo de la hermosa chica, la supuesta máscara que tenía puesta y que le molestaba a ella, pero hubo algo que recordó de ese instante que ahora lo había dejado bastante decepcionado, sin ganas, sin fuerzas, incluso desesperado, solo una frase "No puedo darle… la mano a alguien que no deja ver su rostro" esa frase lo había dejado sumido dentro de su cabeza en un instante, ¿por qué le costaba tanto deshacerse de esa imagen?
Sasuke atento a sus reacciones se estaba asustando, nunca se hubiera imaginado que Naruto tomaría tan a pecho algo tan insignificante como un sueño, aunque hasta él mismo dudaba ahora si ese sueño fue normal.- Yo me encargo de despertarlo-
Dijo mientras se inclinaba por encima de la mesa, acercando su mano a la cabeza gacha del rubio, las chicas sabían perfectamente lo que haría el pelinegro en esa circunstancia. - ¡DESPIERTA BAKA!- Apoyó todo su peso en su musculoso brazo y por consiguiente en la melena rubia del pobre ojiazul, que ahora tenía estampada la cara en la mesa, por lo menos había dado resultado.
- ¡SUÉLTAME TEME! - Decía moviendo sus brazos alborotadamente, tratando de sacar la mano de Sasuke de su cabeza.
Sakura e Ino permanecían sentadas una al lado de la otra, una gotita de sudor resbalaba por sus cabezas - Emh Sasuke-kun deberías dejarlo ya, ¿no crees?-
El pelinegro volteó la mirada hacia su novia que le sonreía dulcemente, sin salir de su posición, después fijó nuevamente la mirada en Naruto, que a su vez le devolvía la expresión ceñuda.
- Si tienes razón- le soltó la cabeza y se sentó en su lugar, mientras Naruto se incorporaba nuevamente, peinándose sus mechones rubios, miró de reojo al pelinegro y susurró algunos improperios, este solo se cruzó de brazos con su sonrisa altanera de siempre - Hmp-
Una vez que los dos se calmaron, Ino retomó la palabra, cogió su lápiz entre sus dedos y le dio unas cuantas piruetas antes de volver a dirigirle la palabra- Entonces… ¿qué me respondes, qué es lo que te dejó en ese estado tan deplorable, para que te des la molestia de preguntarme?-
La mirada del rubio cambió, aún se le notaba la tristeza y desesperación en su iris, pero en definitiva estaba decidido.
-Desde que llegué a la mente de la mujer de las gafas oscuras, hasta que me encontré con la chica de la cascada, lo único que sentía era desesperación, quería salir de allí, pero por otro lado tenía la obligación de encontrar a la mujer de las gafas y ayudarle, ni siquiera sabía como, pero debía hacerlo.-
Se hizo un silencio profundo e incómodo. Continuó ahora más calmado, solo con el cuello apoyado en el respaldo.
-Ella empezó a escapar y lo único que sentía al no verla era… desesperación, por no poder cumplir con lo que quería. Todo el tiempo lo mismo hasta el final.-
Ino estaba muy ansiosa y se mordía el labio inferior lo que fue notado por Sakura.
Cambió de postura, había abandonado el punto del techo para dirigir su mirada ahora a sus compañeros de mesa, apoyando sus brazos en sus rodillas. Repentinamente su gesto cambió, su sonrisa zorruna volvió a aparecer y una de sus manos su escondió detrás de su nuca.
A tal acción los tres se calmaron contagiándose de la alegría del rubio. - Al final estaba demasiado entusiasmado y feliz, porque supuestamente iba a descubrir la identidad de la chica de la cascada, y la de las gafas al mismo tiempo, ¡hasta hubiera podido saber su nombre!- sus ojos se rasgaron y su boca se torció con fastidio al recordar lo que sucedió después.- Si no hubiera sido por ese maldito despertador.-
- Y supieran el inmenso escándalo que hizo, si desde mi casa podía escuchar como lanzaba el despertador contra la pared, y dime Naruto ¿cómo piensas despertar mañana?- Comentó con tono burlón Sasuke.
Sakura e Ino reían por lo bajo y Naruto lo miraba con cara de querer lanzarse encima de él y darle puñetazos hasta desfigurarle la cara.
- Mañana es sábado teme, ya me daré el tiempo de comprar otro despertador. No, creo que no será necesario gastar mi dinero, si con tus ronquidos ya me despierto fácilmente.- Las dos empezaron a carcajear con más fuerza, es que sin duda cuando esos tontos empezaban con sus indirectas, no había nadie capaz de pararles.
Compartieron una mirada amenazante y decidieron posponer su pelea, una porque si seguían esta vez no tendrían salvación con el asunto de la cuenta y otra por que no querían hacer esperar la respuesta de Ino.
Las risas se hicieron parar nuevamente, y suspiraron al unísono.
- Eh, Ino entonces ¿qué me dices esta vez?- Habló para poder reanudar el tema.
Ella no dio una respuesta inmediata, tomó su cuaderno y empezó a hojear sus apuntes, el grupo seguía expectante a la conclusión de la rubia.
Naruto estaba tan nervioso que le sudaban las manos y a cada minuto que pasaba su corazón latía con más fuerza.
Terminó con su búsqueda, cerró el cuaderno, y lo guardó junto con su lápiz en la pequeña mochila morada que descansaba en su hombro.- No es mucho lo que tengo que decir, pero siendo Naruto bastará...-
...
Hasta el próximo cap!
