Más extraños aparecen

Un silencio estresante que sólo se rompía por la pequeña tormenta y las incesantes e incontrolables risas del otro Inglaterra, el castaño fue quien habló primero al empezar a desesperarse después de unos segundos:

—Escuchen, esto será de la forma que ustedes decidan seguir, la fácil y la difícil, pero claro que para mi diversión —dejó mostrar una leve sonrisa engreída— lo haremos de la difícil —una risa maliciosa no se dejó esperar.

—Será como una emocionante fiesta de té —dijo emocionado y entre risas el otro.

—Estados Unidos, por lo que más quieras no trates de ayudarme ¿entiendes? —susurró retrocediendo un poco el inglés original sin quitarle los ojos de encima a los nuevos visitantes.

— ¿Q-Qué? —se asustó a tal petición mientras también retrocedía.

—Sabían que es de mala educación contar secretos en frente de otros —el dueño de la sonrisa inquebrantable atacó a Estados Unidos con un cuchillo de cocina que sacó de uno de los bolsillos de la parte de atrás de sus pantalones.

— ¡Haz lo que te dije y punto! —gritó Inglaterra apartándose de esos dos mientras esquivaba un golpe del contraparte de Estado Unidos.

—Arthur, te dije que no empezaras ninguna fiesta sin mí —dijo tranquilo mientras en posición de ofensiva seguía los lentos y precavidos pasos de Inglaterra por conseguir su libro de magia.

—Lo siento amor, pero este niño necesita aprender algunos modales ¡hahahaha! —emitió otra risa fuerte mientras hería con su cuchillo el hombro de Estados Unidos.

—Alfred —le corrigió— pero te dejaré por esta vez —golpeó la mesa justo en el momento en que Inglaterra tomó el libro— valla reflejos…tal vez sí me des buena diversión después de todo cejón.

— ¡Tsk! —rechistó revolviendo las páginas rápidamente mientras esquivaba los golpes del muchacho y corría escalera arriba, al pasillo principal por el cual se veía el primer piso detrás de la baranda— ¡Agh! —un buen golpe que le sacó el aire e hiriéndole por el estómago le provocó Alfred.

Inglaterra se agachó para recuperar el aire mientras posicionaba la mano libre en la herida.

— ¿Qué te pasó, inútil? —comentó Alfred a modo de burla a punto de darle otro golpe.

—Ice ignis! —dijo rápidamente alzando su mano de nuevo apuntando al estadounidense, de ella salió un rayo de una llama azul resplandeciente golpeando al otro en el brazo libre de este dándole una buena herida que produjo que su brazo se hallase colgando por el daño propinado y que además retrocediera dos pasos.

—Buena jugada —sonrió egocéntrico al tocar con su propio bate la extremidad afectada y dándose cuenta de que perdió movilidad temporal— pero el fuego de hielo no funciona tan efectivo conmigo, recuerda que también soy un país y tengo la maldición de convivir con ese estúpido —haciendo referencia a Arthur y mostrando una sonrisa triunfante— ¡tendrás que hacer más que eso! —volvió a alzar su brazo.

Mientras ellos dos peleaban, en el primer piso también se llevaba a cabo una disputa entre Estados Unidos y Arthur, el primero logró encontrar corriendo a la cocina un cuchillo que si bien no recordaba bien utilizar ese tipo de armas podía cubrirse y darle alguna herida o golpe de puño al otro; pero parecía que no avanzaba nada pues Arthur no hacía más que reírse sin control incluso cuando recibía golpes en el rostro o le sacaba el aire.

Arthur rió nuevamente y preguntó de una forma burlista: — ¿Acaso no vas a pelear de verdad? Incluso Alfie se divierte más allá arriba —protestó falsamente mientras sonreía.

— ¿Acaso no te duelen las mejillas de sonreír tanto? —comentó Estados Unidos, en realidad ya le estaba molestando y ponerse serio no cambiaba mucho.

—Dime qué harías si Inglaterra muriera —un comentario basado en una pregunta directa, formulada por la boca de sonrisa abrumadora, calló de lleno al más joven.

— ¿D-de qué estás hablando? —preguntó nervioso distrayéndose por un segundo que el otro no dudó en aprovechar para clavarle el cuchillo en la pierna del más alto haciendo que se flexionara y gritara de dolor— ¡Me las vas a pagar!

—Así me gusta…—la sonrisa de Arthur no se ensanchó por que verdaderamente ya no podía.

*Con Alemania, Japón e Italia del norte en una habitación privada, y rodeada de otras vacías para más tranquilidad, de un hotel*

—Alemania-san, ¿soy yo o usted también siente algo raro en el ambiente? —preguntó Japón con una sensación algo incómoda.

Vee yo también siento algo malo, ¿Alemania, qué está pasando? —algo asustado comentó Italia.

—En realidad no sé qué está pasando, —dijo con pesadez y también cuestionándose el por qué de pronto a otro el ambiente que les rodeaba empezó a sentirse pesado y con mal augurio— pero no puede ser nada bueno considerando que…—no logró terminar su frase pues de pronto frente a ellos en el suelo se dejó marcar un círculo de invocación en la gama de colores fuego.

— ¡¿Q-qué está pasando?! —Japón se puso en guardia tomando su katana del lado de la silla en donde se encontraba.

— ¡Atrás! —ordenó Alemania levantándose con Italia asustado detrás de su brazo.

Del círculo mágico se empezaron a mostrar de inicio las cabezas de cuatro seres. Poco a poco se dejaban mostrar acorde subían como si de un ascensor invisible se tratase.

En efecto, eran cuatro personas, o mejor dicho, naciones; se trataba de Alemania, Japón, y los hermanos Italia del "2P", el primero tenía un aspecto más serio e intimidante portando además una camisa blanca con su chaleco de uniforme beige colgando en sus hombros, pantalones cafés, sus botas altas y su cadena con la cruz de hierro sobre su cuello; poseía simultáneas cicatrices en su antebrazo derecho, sobre su cabeza reposaba un sombrero militar marrón y sus celestes ojos eran malva. La nación del sol naciente se encontraba vestido de samurái, un uniforme negro con decoraciones doradas en frente, puños y hombros, el cual sobre el izquierdo descansaba una capa morada con su escudo en el centro, su mano derecha portaba su leal katana y sus ojos marrones eran reemplazados por unos rojos fríos y superiores.

Las Italias; la que una fue una sonriente, inocente y temerosa ahora era una orgullosa y llena de malicia con su uniforme café claro, camisa con corbata y botas oscuras y un sombrero de medio lado hacia la derecha negro con un adorno morado oscuro, su cabello era más claro y sus ojos almendrados tonaban un lila muy curioso; la otra Italia, que en este mundo se molesta con facilidad, malhablado y no sonríe casi nunca es y no es opuesto al otro, pues poseía sonrisa socarrona, siendo no tan grande como la de Arthur, sus ojos miel no estaban, eran unos rojos encendidos mostrando tranquilidad, aunque quien le molestara le iría feo, hebras rubias y un uniforme vino, con una pañoleta negra amarrada en el cuello y otra de lado izquierdo en la cintura igual de negra con botas altas del mismo color y un rifle en su mano derecha colgaba de manera desinteresada mientras que con el codo izquierdo se apoyaba en el hombro de su hermano menor.

El sur de las italias 2P se atrevió a hablar primero con un nada-serio comentario sin quitarle los ojos de encima al trío de naciones sumamente sorprendidas a lo que sus ojos presenciaban: —Mira fratello, aquí Ludwig te protege más —rió.

—Cállate idiota —zafó su hombro y dio un paso al frente justo apenas se serró el círculo mágico.

— ¿Quienes son ustedes? —Japón no doblegó su guardia ni su firmeza a pesar de la sorpresa que se habían dado los tres.

— ¿Eres idiota o te haces? —molesto el otro Italia del Norte.

Y a eso rió el del Sur.

— ¡Respondan ahora! —Alemania se estaba irritando.

— ¿Y tú quién eres para ordenarnos? Copia barata e insignificante —dijo con desprecio el otro Alemania.

—Lo diremos sencillo para que sus diminutos cerebros puedan entender —el de ojos lila se acercó, a una distancia prudente, mirando fijo a su contraparte aterrado detrás del brazo de Alemania que miraba atentamente los movimientos del otro.

—Somos sus dobles en la bella 2P —explicó tranquilo y manteniendo su sonrisa el hermano del que acababa de hablar.

—Y ahora los sustituiremos para también tener poder en este mundo —por fin habló el uniformado de negro con un tono serio y seguro.

—Al-Alemania…—tartamudeó súper asustado Italia del norte aferrándose al brazo de su compañero.

—Si no son de este mundo, ¿qué hacen aquí? —preguntó firme Alemania.

—Recibimos un llamado de este mundo y vinimos, aunque Arthur y Alfred no quisieron —explicaba con tranquilidad el portador del rifle— decidimos llegar por otro camino y terminamos aquí.

—Ludwig, Feliciano, Lovino, dejen de parlotear, ellos ya entendieron su situación así que comencemos, ¿quieren? —algo fastidiado dijo el samurái oji-carmesí.

—Kiku no seas impaciente, pero…— Feliciano pensó un momento sonriendo con superioridad— ¡Sí, comencemos! —sacó un puñal de su bolsillo y trató de herir a Italia el cual fue protegido por Alemania quien puso su otro brazo recibiendo una cortada en su muñeca.

La Italia del norte original gritó en pánico echándose hacia atrás por el miedo que le infundía su contraparte. Alemania le ordenó mantenerse atrás y golpeando fuertemente el brazo de su nuevo adversario.

El sonido de un disparo e inmediatamente el de una bala desviándose por una espada se escuchó en la habitación.

— ¡Oh! Parece ser que no eres tan inútil.

Comentó Ludwig con su pistola en mano dirigiéndose hacia Japón, este solamente rechistó frunciendo un poco el seño.

—Entonces yo seré tu oponente, Veneciano —serio, decidido y lentamente se acercó Kiku colocándose en posición de ataque contra Italia del norte.

— ¡Vee! ¡No me lastimes! —chilló el mencionado corriendo al fondo de la habitación.

— ¿Y por qué yo no tengo con quién divertirme? —un comentario de falso lastimero salió de la boca del rubio italiano que quedaba solo— fratello, cuídate mucho yo iré a buscar a… ¿Romano? Sí a él, hasta la vista muchachos —se despidió yéndose con su arma posada en sus hombros.

—Yo no necesito cuidarme —comentó para sí el menor de los hermanos antes de cortarle en el área del pecho a Alemania— nunca lo necesitaré —dijo confiado con una leve sonrisa orgullosa en sus labios al ver la ropa dañada empezando a adquirir algo de rojo.

"Si sigue disparando tanto me va a ser difícil acercarme más y herirlo eficientemente" —pensó Japón al volver a cubrirse con su katana— ¡Lo tengo! —expresó al notar una pequeña abertura en los ataques del otro alemán y provocando una herida en la mejilla izquierda de este.

—Bien hecho —sonrió por un momento limpiando un poco el exceso de sangre que ensuciaba su mejilla para luego ir más rápido y serio en sus ataques.

—Valla que eres escurridizo.

Comentó el samurái de ojos rojos al clavar por tercera vez su espada en un objeto que no fuera Italia, esta vez de una mesa, así que lo sacó soltando un suspiro.

— ¡Alemania! ¡Japón! —gritó el joven desesperado tirando una silla hacia su atacante que con un movimiento la partió con maestría.

— ¡Italia! —gritó Alemania fijándose en su compañero pero siendo regresado a su pelea al ver pasar frente a sus ojos la navaja de Feliciano.

—Tu batalla es conmigo —comentó fríamente.

— ¡Italia-kun! —Japón corrió hacia este al chocar su espada con el arma de Ludwig lo que hizo que perdiera el balance por un momento y que a medio camino otro disparo lo hizo voltearse a esquivarlo justo a tiempo.

—Y tú conmigo.

Italia corrió hacia la puerta lo más rápido que pudo y salió desesperado con lágrimas en sus ojos. Casi tropezó al dirigirse escaleras abajo ya que sabía de la lentitud del ascensor, Kiku lo siguió pacientemente con una pequeña sonrisa engreída en su rostro el cual se topó con un empleado que llegaba a verificar la estabilidad del lugar por los disparos y el ruido que se escuchaba por todo el pasillo, este recibió una muerte instantánea al ser cortada su tráquea por la katana del japonés quien se alejó del cadáver con su gran charco de sangre proveniente de su cuello, lanzando el líquido carmesí como si de un grifo de tratase.

*Con España el cual ya se encontraba durmiendo en una casa que poseía en territorio Británico *

Se pudo escuchar desde el primer piso la puerta de entrada siendo disparada y tirada al suelo con violencia.

— ¡Espaaña! —llamó con gracia el sur italiano del 2P entrando en la morada del mencionado.

El castaño abrió sus ojos sorpresivamente por el escándalo, y se levantó en total alerta gracias a la voz del extraño que con sólo mencionar su nombre le provocó y escalofrío el cual le recorrió de pies a cabeza.

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Hola! Gente, espero que todos estén bien y que Kami-sama los ayude mucho. Bueno, aquí está el segundo cap de este lindo ficl, como se dieron cuenta no cambié mucho las cosas, sólo que ahora sí se entiende mejor, eso es lo que pretende ser el resto de caps y todos mis fics en adelante (Hurra!) Espero les haya gustado y si tienen alguna sugerencia o solamente un comentario el cual quisieran dar, estaré muy agradecida de recibirlo, todo es para un bien común.

Eso es todo por ahora, me retiro, Gracias por leer.