¡Hola a todos! Aquí les dejo una actualización en modo de agradecimiento por sus reviews, sus follows y favoritos. Me hace mucha ilusión ver cuanta aceptación tiene esta historia y esta es mi manera de retribuírselos.

Bueno como comenté en el capítulo anterior esta historia esta basada en Faking it y tenía en mente adaptarlo siguiendo la serie pero al ver que a algunos de ustedes no podían dejar de pensar en Amy y Karma decidí darle un toque más "glee" en cuanto a la personalidad y algunas otras cosas. Con algo de suerte esto solucionará ese pequeño problema.

Ni Glee, ni Faking it o sus personajes me pertenecen.

Espero que sea de su agrado.


Segundo Capítulo: "Just the way you are"

El lunes a primera hora Rachel y Quinn se encontraban en el paradero de transporte esperando por el bus escolar. Quinn caminaba y daba vueltas. Nerviosa y medio histérica la chica elaboraba un plan para desmentir aquel rumor demente que las encasillaba a Rachel y a ella como pareja. Rachel se mantuvo impasible sentada en una banca observando a su mejor amiga perder la cabeza.

—…Entonces entraremos y les diremos que no somos lesbianas. Gracias al cielo hay que tener dieciocho años para votar. Los adolescentes son idiotas. —Finalizó la chica de ojos verdes sentándose al lado de la castaña.

—No lo sé, quizás deberíamos seguir y ver cómo termina esto. —Sugirió Rachel con suavidad.

—Estás bromeando, ¿verdad? —Exclamó Quinn de mal humor. —Creen que somos lesbianas. ¡Es ridículo!

—Quinn, nos invitaron a la fiesta más genial del año, nos nominaron como reinas del baile y además Finn Hudson coqueteó conmigo. Tienes que admitir que esta funcionando.

—Hay un pequeño problema, ¡no somos lesbianas! —Insistió la rubia sin entender cómo era posible que Berry estuviera considerándolo.

—Todo el mundo pasa por una época lésbica en la universidad, además sabes que a mis papás les haría mucha ilusión que estuviéramos juntas. Estoy segura que el sueño de todas las parejas gays es que sus hijos también lo sean. —Justificó la castaña mirando suplicante a su amiga.

— ¿Qué hay de Finn? Él también cree que somos pareja. —Replicó Fabray creyendo que con ese argumento Rachel se rendiría.

—A los chicos heterosexuales les encantan las lesbianas. Sólo hay que ver porno para darse cuenta. Por favor, tú sabes lo mucho que él me gusta. —Suplicó la castaña haciendo un puchero.

—Ok, cuando entremos al instituto vamos a la enfermería de inmediato, creo que quizás puedas tener un trauma en la cabeza. —Expresó la chica sin entender cómo es que este plan tenía coherencia en la mente de su amiga.

— ¿Por qué es tan difícil de creer que esto podría funcionar? —Inquirió Rachel frustrada por la negativa de su amiga.

—Porque estamos hablando de Finn Hudson, el podría tener a cualquier chica de la escuela…—Quinn enmudeció inmediatamente al ver la expresión dolida de su amiga y ver cómo le habían afectado sus palabras.

—Sí, ¿por qué querría estar con alguien como yo? Fea, judía, bajita e impopular, ¿no? —Completó la diva lastimada por la rudeza de Quinn, aprovechó que el bus acababa de llegar y subió sin permitirle a su amiga agregar algo más.


—Rachel por milésima vez, lo lamento. No debí haber dicho eso. —Se disculpó Quinn persiguiendo a una enfadada Rachel por todo el campus.

—Pero lo dijiste, y dolió Quinn. Aunque no lo comprenderías nunca —Murmuró Rachel disminuyendo inconscientemente la velocidad para que Fabray pudiera alcanzarla.

— ¿Por qué no lo comprendería? —Inquirió la rubia frunciendo el ceño.

Un chico gótico interrumpió su discusión acercándose a ellas con dos cup cakes.

—Mis madres y yo les cocinamos esto. No tienen gluten. —Musitó el joven ofreciéndoles a las chicas el postre. — ¡Tienen mi voto!

Las chicas continuaron caminando por el campus sin dejar de hacer contacto visual entre ellas.

—Porque eres perfecta: rubia, alta y tienes los ojos más hermosos que he visto en mi vida. Sin hablar de tu personalidad, eres el sueño de cualquier chico. —Expresó Rachel con sinceridad. —Probablemente jamás has sentido que no eres lo suficientemente buena para nadie, porque de hecho eres lo mejor que puede pasarle a alguien.

Quinn se detuvo abrumada por lo que las palabras de Rachel habían provocado, ¿En serio Rachel pensaba eso de ella? Un escalofrío recorrió su cuerpo. En ese instante Fabray odió la increíble capacidad de su mejor amiga de ser jodidamente linda, odió saber que estaba siendo honesta y que eso descontrolara a las mariposas que sentía en su estómago, odió sentir mariposas en el estómago gracias a Berry pero especialmente odió que Rachel fuera tan…Rachel. Abrió la boca para tratar de decir algo al ver como la diva también se había detenido y la observaba confundida por su reacción.

—Hey chicas, ¿están libres esta tarde? Hay una sesión de fotos en el patio de arte para el Tumblr del instituto. —Intervino una chica con vestimenta negra y el cabello pintado de varios colores interrumpiendo el intento frustrado de hilar una respuesta con coherencia por parte de la rubia.

— ¡No hagas eso! —Exclamó Quinn finalmente ignorando a la joven y posicionándose enfrente de su amiga poniendo las manos sobre sus hombros y mirándola con intensidad. — No centres esto en mí. No entiendo qué debo hacer para que comprendas que eres preciosa, Rachel Barbra Berry. Eres la persona más testaruda, intensa, y obstinada que conozco y quizás no me tomas en serio o solo estás siendo tú misma, pero cada vez que aseguré qué es por ti que aún tengo esperanzas en la humanidad, lo decía muy en serio. Lo repetiré para que lo asimiles: eres preciosa, Berry.

Cuando la ojiverde cayó en cuenta de que todos en el pasillo estaban atentos a su interacción, observándolas con adoración, mordió su labio con nerviosismo. Declarar que no era lesbiana después de esa aparente confesión hacía todo menos creíble. El rostro sonrojado, los labios entreabiertos y aquellos orbes chocolate observándola con ilusión y sorpresa, evitó que Fabray se sintiera ridícula, después de esto iba a hacerle entender a su amiga que hablaba muy en serio.

Oh, her eyes, her eyes
make the stars look like they're not shining
her hair her hair
Falls perfectly without her trying
she's so beautiful
And I tell her every day.

Sí, Quinn Fabray suspiró decidida y un segundo después estaba cantándole a Rachel Barbra Berry acapella "Just the way you are" de Bruno Mars con un ligero sonrojo en el rostro enfrente de todos los chicos que estaban en el pasillo. La castaña estaba estupefacta, no podía creer que algo así realmente estuviera pasando, quizás solo estaba alucinando o teniendo un sueño loco. Quinn odiaba cantar en público, pero no solo estaba cantándole una de las canciones más dulces y románticas que existían, de alguna forma la rubia había inspirado una performance totalmente inventada.

Yeah, I know, I know
When I compliment her she won't believe me
And it´s so it´s so
Sad to think that she don't see what I see
But every time she asks me
Do I look okay, I say

Los hippies marcaban el ritmo con sus tambores mientras que algunos chicos habían sacado sus instrumentos, las porristas y algunos bailarines improvisaban una coreografía, coreografía que incluía a la mismísima Quinn Fabray. Su sonrisa se ensanchó y la diva se dedicó a disfrutar de la voz dulce y agradable de su mejor amiga.

When I see your face
there's not a thing that I would change
because you're amazing
just the way you are.

La rubia bailaba y se integraba con naturalidad sin dejar de observarla un segundo, Rachel comprendió que Quinn no necesitaba fingir ser su novia si quería ser popular. Ella en cambio no podía decir lo mismo. La realidad empezó a golpearla y su sonrisa se esfumó pero no por mucho tiempo. No todos los días veías a Quinn Fabray cantarte despreocupadamente con una sonrisa de medio lado que podría infartar a cualquiera.

And when you smile
the whole world stops and stares for a while
because girl you're amazing
just the way you are.

La rubia había notado como la mirada de Rachel se había opacado, juraría que era la inseguridad manifestándose de nuevo, porque a pesar de todo detrás de todo ese dramatismo y a veces exagerado egocentrismo había una chica insegura y temerosa, un ser humano con fortalezas, debilidades y miedos. Así que buscando reconfortarla se acercó a ella apenas siendo consciente de lo que expresaba la siguiente estrofa.

Her lips, her lips
I could kiss them all day if she let me
Her laugh her laugh
She hates but I think it's so sexy

She's so beautiful
And I tell her everyday

La castaña sintió como su rostro se calentaba por completo y su respiración se tornaba errática, no era para menos, Quinn se había encargado de susurrar esa estrofa muy cerca de sus labios sin dejar de mirarla a los ojos. La pobre Rachel apenas podía pensar claramente, el tono de la voz de la rubia era ridículamente erótico y su cuerpo era dolorosamente consciente de eso. Además su amiga no se había tomado en serio lo que había dicho sobre sus ojos verdes con pequeños atisbos de avellana o quizás lo hacía a propósito porque la forma en la que la estaba mirando solo empeoraba las cosas. Por un momento de locura, Rachel deseó con todo su corazón que Quinn no pudiera ver a nadie más de esa manera.

Oh you know you know you know
I'd never ask you to change
If perfect's what your searching for
Then just stay the same
So don't even bother asking if you look ok
You know I'll say

La rubia le sonrió de nuevo y la castaña inevitablemente fijó su vista en los apetecibles labios de la chica, cuando notó que había pasado más tiempo de lo normal comiéndose con la vista la boca de Quinn decidió enfrentarse a su mirada y el deseo que vio en ellos la desarmó. Quiso arrojarse a ella en ese instante y olvidarse de todo lo demás, no obstante, la rubia tuvo más sentido común que ella y se alejó con un divertido guiño que sirvió para disminuir la tensión entre ellas.

When I see your face
there's not a thing that I would change
because girl you're amazing
just the way you are.

Quinn terminó de cantar con la misma sonrisa adorable y soberbia con la que había comenzado ese espectáculo y todos estallaron en vítores y festejos. Rachel empezó a ser consciente de la intensidad con la que había deseado besar a su amiga y palideció. Sin embargo, eso no evitó que la morena se sintiera anhelante cuando todos empezaron a gritar a coro que se besaran. Quinn se acercó y besó su mejilla para la decepción de todos, incluyéndolas a ellas mismas.

—Tengo que saberlo ahora, para poder decírselo a Mercedes…—Musitó la misma estudiante que había sido ignorada antes volviendo a acercarse claramente emocionada por la pareja y algo apenada por la interrupción.

— ¿De qué estás hablando? —Cuestionó la rubia al ver el anormal mutismo de Rachel, que a su vez, la contemplaba con una expresión extraña en su rostro.

—Sesión de fotos esta tarde. Ahora mismo ustedes son de lo que se habla en todo el instituto. Creo que ahora se va a hablar aún más. —Respondió la aludida señalándoles una mesa con tres chicas repartiendo volantes, detrás de ellas un gran poster colgado en la pared con sus rostros y muchos corazones alrededor junto con la oración "Vote por Rachel y Quinn para reinas del baile" hizo que las chicas cayeran en cuenta de la seriedad del asunto.

—Mira, no…—Balbuceó Fabray sintiéndose aturdida por la situación. Lo que había visto la había dejado fría y se golpeó mentalmente por haber hecho ese numerito musical. —N-nosotras no…

—Vamos a negárselo a nuestro público. —Interrumpió Rachel improvisando con naturalidad y recuperándose de repente, tomó la mano de Quinn. — ¿Verdad, Lucy?

— ¿Qué estas haciendo? —Cuestionó la rubia con el ceño fruncido mientras observaba su mano aprisionada por la de su mejor amiga.

—Ella odia que le diga así. Estaremos allí. —Le informó la castaña a la estudiante que sonrió conmovida. — Nos vemos en el almuerzo.

Rachel le sonrió y besó la mejilla de Quinn antes de salir corriendo, la rubia se quedo allí paralizada sintiendo un cosquilleo agradable en la mejilla, muy confundida y la boca abierta observando a su mejor amiga salirse con la suya, de nuevo.


Kurt Hummel no había perdido el tiempo, en un fin de semana había planeado la logística perfecta y había logrado coordinar la publicidad para dar a conocer a sus reinas. Sonrió orgulloso de sí mismo mientras veía a Finn y a Mercedes poner posters a diestra y siniestra por el corredor.

—Buen trabajo, secuaces. —Los felicitó sonriéndole a Mercedes y palmeando brevemente la espalda de Finn.

—Lo que sea para ayudar a los gays. —Exclamó Hudson terminando de pegar un volante. — ¿Alguno más cree que la castaña es algo sexy?

—El típico hombre, decidido a demostrar su virilidad tratando de volver hetero a una lesbiana. —Opinó Mercedes negando con la cabeza.

—Chicos, admiren a Kitty volviéndose loca. —Intervino Hummel sonriendo maliciosamente al ver a la rubia despegando los volantes totalmente desesperada. —Esto se va a poner interesante.


— ¿Qué demonios estás haciendo? —Cuestionó Quinn arqueando su perfecta ceja cuando encontró a Rachel sentada en las gradas del capo de futbol americano acariciando la panza de una chica embarazada.

—Hablamos luego. —Se despidió la chica sonriéndole a la castaña. —Ustedes hacen una pareja adorable, lo de esta mañana me llegó al alma.

—Gracias y felicitaciones por los gemelos. —Elogió Berry sonriendo mientras se despedía de la joven.

—Veo una oportunidad. —Contestó la castaña mirando a Fabray con un gesto dramático cuando la chica se fue. —La semana pasada tres personas de este instituto sabían nuestros nombres y una de ellas es Millie Rose, la señora de la cafetería. Hoy todo el mundo nos quiere. Tienes que admitirlo, es estupendo.

—Me han dado un montón de regalos. —admitió Quinn sentándose junto a Rachel y dejando su mochila a un lado.

—Sigamos con esto, veamos que pasa. —Sugirió Berry emocionada porque la rubia había aceptado que la atención de la gente era agradable. —Después de tu increíble exhibición de talento y amor por mí en el número musical de esta mañana, seremos más populares que Ricky Martín en los ochenta.

Quinn se mantuvo pensativa y algo avergonzada por el recordatorio de su gran tontería, en cualquier otra escuela probablemente la hubieran tachado de marginada y le hubieran arrojado slushies, a veces amaba el instituto Hester más de lo que le gustaba admitir.

— ¡Por favor! Vamos a la sesión de fotos. —Insistió Rachel sonriéndole a la rubia. — ¿Sabes cuánto tiempo he ensayado cómo sonreír con la mirada?

Quinn no pudo evitar reírse al ver a su amiga haciendo poses extrañas mientras la miraba atentamente tratando de mostrarle su "técnica".

—Resaltaran más cuando reciba mi primer Tony y lleve pestañas falsas. —Se defendió dejando escapar una sonrisa.

—Supongo que eso me hace la masculina. —Se rindió la rubia resignada.

—Estamos de acuerdo. —Secundó Rachel tomando su mochila y poniéndose de pie con una caja de pestañas postizas en la mano. —Ahora iré a ponerme esto.


Después de una hora luchando con las pestañas postizas Rachel Barbra Berry estaba lista, se arregló por última vez el cabello y sintiéndose como una estrella caminó hacia el patio del arte. A los pocos segundos allí vio a Finn concentrado haciendo una escultura.

—Eso es genial. —Exclamó la castaña posicionándose cerca del chico. — ¿Qué significa?

—Es solo arte, puedes darle el significado que quieras. —Musitó el joven sin darle mucha importancia.

—Bueno creo que el ovalo de acero representa la muralla que creas alrededor de ti para que nadie se te acerque demasiado y así no pueda herir tus sentimientos, ¿acerté en algo? —Cuestionó la chica después de analizar por unos segundos la escultura.

—Bueno, en realidad es un balón de fútbol americano pero me gusta más lo que tú dijiste. —Contestó el mariscal sonriendo simpáticamente a la castaña acercándose al ver que una de las pestañas estaba suelta.

Con delicadeza consiguió quitarla sin hacerle daño a Rachel antes de sonreírle de medio lado, la diva le sonrió de vuelta y lentamente empezaron a acercar sus rostros.

— ¿Dónde estará? —Inquirió apurada Mercedes caminando con la cámara colgada al cuello acompañada por Fabray.

—Rachel llegaría "elegantemente" tarde a su propio funeral. Me vuelve loca, pero la quiero. —Contestó la rubia con honestidad.

Ambas se detuvieron abruptamente al ver a Rachel y Finn besándose, Rachel tenía que empinarse un poco y Finn que agacharse otro tanto pero eso no había impedido que el muchacho sujetara a la chica contra su cuerpo y que esta le respondiera con el mismo ímpetu. Mercedes miró con algo de lastima a la rubia mientras que dedicaba un gesto de desaprobación al muchacho. Quinn se había quedado estupefacta mirando la escena, debería estar feliz de ver a su amiga acercarse a Finn pero eso no evitó que la confusión se apoderara de ella al ver la escena y sentir un nudo en su garganta y unas incomprensibles pero intensas ganas de llorar que la embargaron por completo.


—Sus labios son la mezcla perfecta entre suavidad y firmeza. —Continuó hablando Rachel más consigo misma que con su amiga mientras paseaba por el salón.

Estaban en el auditorio y Quinn se encontraba sentada en la banca del piano jugueteando con las teclas mientras trataba de ignorar el dolor en el pecho que le producía escuchar a Rachel hablando sobre Finn, la morena miraba el techo de la habitación cómo si fuera la séptima maravilla moderna mientras continuaba con su monólogo sobre besar a Finn.

—…Son como dos colchones diminutos en su cara. Y sus ojos, son cómo si penetraran en mi alma. —Culminó la castaña mientras suspiraba de forma enamoradiza.

—Dijiste lo mismo sobre Ryan Seacreast. —Discutió la ojiverde cortante.

—Bueno pero esto es diferente. Los padres de Finn son ricos y aún así conduce un biodiesel destrozado, lo que significa que se preocupa por el ambiente. Sus mejores amigos son un gay y una feminista lo que significa que es tolerante y que acepta a las mujeres fuertes. Y no sólo es un deportista, también es un artista lo que significa que en el fondo lo han herido. — Enumeró la diva hablando con una rapidez que hubiera mareado a cualquiera, bueno a cualquiera excepto Quinn.

Acostumbrada a los discursos de su amiga optó por poner los ojos en blanco exasperada.

—Si fuera un vampiro, sería perfecto. —Cortó la rubia sintiendo ese extraño malestar que la afecto antes de nuevo. —Ahora cállate, tu parloteo no me deja concentrar.

—De acuerdo, Quinn. No sé qué te ha dado hoy pero espero que haya desaparecido para cuando demos nuestro discurso en la asamblea del baile. —Comentó Rachel tratando de ser diplomática pero perdiendo la paciencia al intentar entender el mal humor de su mejor amiga.

—Bueno, ya no voy a hacer eso. —Soltó Fabray mordiéndose el labio y levantándose para encarar a su amiga.

— ¿De qué estás hablando? —Preguntó la castaña volviéndose hacia la rubia.

—Estoy harta de fingir ser lesbiana y no voy a hacerlo más. —Manifestó la ojiverde decidida.

—Pero ser lesbianas es lo mejor que nos ha pasado, Quinn. ¿Acaso eres homofóbica o algo? Porque mis papás te quieren mucho. —Respondió la diva con el ceño fruncido.

—No, es lo mejor que te ha pasado a ti. Y tus papás no tienen nada que ver en esto. —Contradijo Fabray alzando la voz. —Tienes tu popularidad, tu sesión de fotos y tu beso con Finn. Yo nunca quise nada de esto, sí lo quisiera lo habría conseguido hace mucho.

— ¿Entonces por qué seguiste? —Inquirió Berry con curiosidad tratando de omitir la rudeza con la que Quinn la estaba tratando.

—Porque eres mi mejor amiga y quería que fueras feliz. —Respondió con honestidad Quinn.

—Pues funcionó, soy feliz. —Anunció Rachel confundida. Quinn la trataba de forma hiriente y luego pasaba a decirle cosas como esas, su cabeza estaba hecha un caos.

—Pero yo no lo soy. —Soltó la rubia suspirando abatida. — ¿No podemos olvidar estos días y volver a ser las mismas de antes?

— ¿Y si no quiero volver a eso? —Cuestionó la morena entristecida y frustrada sin entender porque Quinn había cambiado de opinión tan repentinamente.

—Entonces buena suerte encontrando a otra novia. —Respondió la rubia decepcionada antes de tomar sus cosas y dejar a Rachel sola.

Bueno, técnicamente no estaba sola. En realidad había una persona más escuchando su conversación con una sonrisa malvada en el rostro. A pesar de estar encerrada en el cuarto donde guardaban los instrumentos rodeada de flautas, guitarras, trompetas y demás Kitty se regodeó de su suerte. Había ido al salón de música buscando cumplir su fantasía de hacerlo encima del piano y estaba apunto de llamar a Jake cuando escuchó voces. Como la arpía oportunista que era, la chica se escondió en el primer sitio que encontró al reconocer la voz de su hermanastra, ¿quién iba a imaginar la conversación tan interesante que escucharía?

Iba a demostrarle a todo el instituto que nadie se mete con Kitty Wilde, ni siquiera su hermanastra y su no tan lesbiana novia.

Nadie le iba a impedir "arreglar" su instituto pecaminoso y blasfemo.


¿Qué les ha parecido? ¿Prefieren que le agregue cosas como éstas o mejor sigo adaptando la serie? ¿Les gustaría ver algo en particular?

Sugerencias, opiniones, críticas constructivas, tomatazos y demás son bien recibidas.

Muchas gracias por leer. Y muchisímas gracias a: Guest, Angus, Polux, Allison Green, Hina2310, unknown, 014br, pkn150 y a Anónimo por sus reviews, me hacen enormemente feliz.

Hasta la próxima.

Enteramente suya,

Alexis Gray.