Wow, el primer capítulo recibió buenos comentarios, pese a que este es un fanfic que escribí de la nada. Pues este capítulo es un poco más largo, mas espero que no se haga tedioso.

Capítulo 2: ¡Que alguien me explique!

"Hablo de amor real" me susurraba el ingrato de Bolin luego de haberme mojado. ¡Odio el agua tan fría! ¿Y se atrevía a decirme que saldría con Korra? ¡Vamos! Muchas veces escuché esta plática de cómo un cachorro humano sentía "amor" por otro cachorro humano. Sin embargo, nada de lo que me dijera me ayudaría a entender cómo es el amor de un hurón a un perro-oso polar. ¡Ella me podría deshacer con su pata!

Aunque…

Esa noche, antes de que se durmiera (y una vez que Mako estuvo soñando profundamente), me contó lo que era el amor verdadero; que te estremecieras con la mirada más simple que te diera ese ser especial. Que sintieras el "no sé qué" que nace más arriba de la panza al ver la manera en cómo te sonríe. Cuando no te molesta la compañía de ese alguien, y desearías pasar más tiempo con ese ser, y hacer un montón de locuras juntos sin importar lo que digan los demás. Para Bolin, esto era el amor verdadero; estar con alguien a pesar del tiempo, las barreras anodinas, y tener un objetivo más o menos similar.

-Mañana será un gran día, amigo – dijo, y enseguida se acomodó para su descanso.

No lo sé. ¿De verdad era eso que él llamaba "amor real" lo que sentía por Naga?

Me es increíble pensar que un perro-oso polar despertara eso dentro de mí, ya que soy un pequeño prototipo de lo que se le puede llamar "animal", que suele montar en el lomo de ese bello ejemplar. Creo que dije una palabra que solamente los humanos dicen. Pero, es inevitable; tiene un pelaje suave, parecido a la nieve. Es un ser leal, honesto, y alguien con quien puedes estar sin aburrirte. En ocasiones gruñe algo que solamente entre perros-osos polares entienden, y desearía saber qué dice, y si a ella también se le hace un huequito en la pancita cuando me ve.

Despertamos esa mañana, y Bolin me puso un montón de harapos ridículos para apoyar al equipo que llevaba mi nombre, y en el cual irónicamente no participaba. Me iba a quedar entre los demás humanos con la chica que les permitió seguir en el juego; me trataba bien, aunque deseaba estar en mejor compañía, y más porque Bolin me había arrojado al agua fría para quedar elegante. Debía valer la pena mi baño, y de un modo u otro quería ver a Naga.

Los fabulosos Hurones de fuego jugaban a pelearse sin ningún motivo, y en ese lapso opté por escabullirme de las manos de Asami. Tras el gimnasio se encontraba Naga reposando, y repitiendo una canción:

-¡Hola, compañera! – entré tratando de romper su melodía

-¡Hola Pabu! –me contestó – .¿Qué haces aquí? Pensé que estarías con la humana que…

Su tono de voz era diferente cuando mencionó a Asami:

-Es por Korra, ¿Cierto?

-Korra está confundida. Ella desea estar con el maestro fuego, pero…

-Mako también anhela estar con ella, como yo contigo…

-¿Perdón?

-Uh, ¡Nada! ¡Nada! Que Mako también desea estar con Korra

-Korra tiene miedo, desesperación y una confusión tremendas. No olía eso en ella desde que la maestra Katara le había dicho que yo no sobreviviría a una enfermedad que me atacó cuando era todavía una cachorra. Ella es un gran ser humano, además de que es…

-ella es el espíritu de la tierra. Pero Bolin…

-¿Sucede algo con Bolin?

-Bolin siente algo por Korra.

-Siente ¿Algo?

-El algo que está por encima de la panza…o en la panza, o en las costillas, o en…

-¿Por qué los humanos tienen que ser tan complejos? De un momento a otro desean la compañía de alguien, y en un tiempo más desean la compañía de otro; no saben vivir de modo sencillo.

Dejamos correr el silencio por unos minutos, y ella optó por romperlo. No sentía gotas tan heladas desde la ducha nocturna.

-¿Qué querías decir con querer estar conmigo?

-¡Yo! ¡Bueno! ¡Verás!

Comencé a trabarme, y arrojé de mi hocico muchas cosas sin sentido en idioma hurón, cosa que Naga no entendía. Me miró con sus ojos polares tan indiferentes; probablemente vio en mí a un animal idiota, tanto como un humano.

-Yo…debo regresar con la chica, con Asami. Luego te veré, Naga.

-De acuerdo. Suerte con ello.

-…hasta luego

-….hasta luego.

Nos despedimos secamente, y antes de salir me tropecé con un disco de roca, de aquellos que Bolin usa para entrenar. No sé exactamente qué pasó por su cabeza.

Volví a mi lugar junto con la humana que sentía "Amor verdadero" por Mako, y justo a tiempo, ya que enseguida se paró para ir a recibir a los demás luego de su pelea.

El clima debió ser una tormenta; Korra quería estar con Mako (lo podía oler en su sudor… odio ese aroma humano), pero la chica que poseía el metal de intercambio estaba con él. Bolin deseaba estar con Korra. Ambos buscábamos estar con las hembras procedentes de la tribu del agua del sur, y el problema más grande que se nos presentaba era que ninguna de las dos parecía ver nuestras señales desesperadas de lo que era el amor en el aire; éramos sus amigos. ¡Sí! No obstante, ansiábamos tenerlas cerca, cada vez más de cerca, tan cerca que nuestras narices chocaran y nos quedáramos estampados contra la yerba.

Ambos lo necesitábamos. ¿Qué se sentía ser amado de ese modo especial? ¿Por qué no sentía ganas ni de levantarme en mis cuatro patas o mi cola, o de hacer maromas? ¿Por qué me dolía más que un pisotón insensato del gran idiota de Mako? ¿Por qué? Y mi baño no valió la pena. En tanto mi amigo Mako se encontraba con esa hembra, Asami, olí su enojo contra su propio hermano. ¡También quería estar con Korra! ¿Acaso no sabe que debemos tener ojos para un solo ser? Aunque me surgió otra pregunta mayor: si quería llegar a Naga, ¿Cómo es que se debe aprender a dar "amor verdadero"? Todos anhelan ser amados, pero nadie se preocupa en cómo podemos amar.