Holaaaaa genteee! Ya volví con el segundo capítulo :D ya se que me tardé, pero es que, por lo menos a mi, me cuesta redactar, sumándole a eso que soy un tantito perfeccionista en lo que hago, siempre que leo el cap antes de subirlo siento que le falta algo... pero bueh.

Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen (por desgracia u.u) son propiedad de Masashi Kishimoto-sama :D yo sólo los tomo prestados para mis locas ideas

P.D: Dedicado a Grupo Fighting *-*


Capítulo 2

Conociendo y ¡¿qué hacen aquí?!

Mientras iban caminando, Luz se había acordado de un importantísimo detalle, pero no podía decírselo a Angie. Pensó en una manera de poder hablar a solas, antes de llegar a la cueva. Se acercó disimuladamente a la peliblanca

- Pss Angie - murmuró.

- qué pasa? - preguntó en voz baja.

- necesito hablar contigo, pero en priv - al ver la mirada confundida de su amiga agregó - sígueme la corriente - su amiga simplemente asintió, para luego ver como la pelinegra se acercaba a Deidara y llamaba su atención jalando levemente su capa.

- emm.. Deidara-san - el rubio la miró - necesito ir al baño - dijo Luz haciendo como si de verdad tuviera que ir. El Akatsuki la miró sin ninguna expresión en su rostro.

- te aguantas - dijo el artista. La chica sólo pensó *acaso no entiende las necesidades de una mujer?!*

- yo también necesito ir! - dijo Angie también haciendo gestos como si no se pudiera aguantar. El rubio las miraba desconfiado.

- Vamos senpai - dijo Tobi - las lindas-senpais necesitan ir - Deidara lo fulminó con la mirada.

- si escapan será tu culpa Tobi! - gritó y luego miró a las chicas - está bien, vayan. Pero no intenten nada, hm - les advirtió. Ambas chicas simplemente asintieron rápido y desaparecieron detrás de unos matorrales.

- entonces, que era lo que tenías que decirme? - Preguntó con mucha curiosidad la peliblanca.

- Necesitamos cambiarnos de nombre - dijo sin rodeos la ojiazul.

- que? por qué? - Angie no entendía muy bien el motivo por el cual su amiga quería que se cambiaran los nombres

- Nuestros nombre no son japoneses, sin duda pensarán que somo de otro lugar, y dime, ¿qué les dirás cuando nos pregunten de donde venimos? no pensabas en decirles "venimos de un mundo muy diferente a este. estábamos en nuestra casa y de repente una luz rara apareció y despertamos en medio del bosque" nos tomarían como locas y nos matarían más rápido - explicó Luz

- cierto, tal vez por eso fue que también cambiaron nuestras ropas - de pronto se acordó de un detalle- Momento! tampoco tenemos bandas ninja! qué decimos entonces?. Y ahora que lo pienso, estaríamos mintiendo. Sinceramente no me parece buena idea mentirle al Líder de Akatsuki, que tal si nos descubre y nos mata!

- Tu tranquila yo nerviosa, yo me encargo de eso. Podemos decir que somos de un pequeño pueblo, por eso no tenemos bandas ninja, simplemente no somos ninjas - dijo sonriendo, aunque Angie aun no estaba del todo convencida - Con algo de suerte no nos pondrán a pelear contra alguien - a ninguna de las dos les gustaba la idea de querer pelear contra algún Akatsuki.

- De acuerdo. Cómo nos llamamos? - ¡La pregunta del millón! habían muchos nombres japoneses que les gustaban.

- que te parece Shiro y Kuro?

- Oigan apresúrense! sino iré a buscarlas, hm!- Gritó Deidara a lo lejos.

- ya vamos! - gritó Angie un poco alarmada - bien, entonces tu eres Kuro y yo soy Shiro - terminó de aclarar.

- Oka. Estoy segura de que apenas lleguemos vamos a tener que hablar con Pain, así que tu tranquila yo nerviosa. Ah! y otra cosa, nosotras sabemos que Tobi es Obito, aunque diga que es Madara

- Déjame adivinar, fingiremos que no sabemos nada verdad? - dijo Angie... digo Shiro con una sonrisa.

- sip. Para nosotras Tobi es un tipo con problemas mentales y que actúa como un niño ok? ok - dijo Kuro, y su amiga asintió - ok... ahora... de verdad tengo que ir - su amiga captó y fue de vuelta con los dos Akatsukis. Poco después los cuatro volvieron a emprender su camino a la guarida de los Aktasukis. El resto del viaje fue callado, ni siquiera Tobi estaba hablando, eso ya era raro, era un indicio de que el apocalipsis se acercaba...ok no... tampoco así, pero si había un silencio que, para las dos chicas era de tensión. Afortunadamente, no tardaron en llegar a la cueva. La entrada estaba bloqueada por una roca gigante y había una especie de sello en ella. Ambas chicas vieron como Deidara hacía unos sellos, provocando que la gran roca se elevara, cediendo el paso.

- Entren, las llevaré con el Líder - dijo, o mas bien, ordenó el rubio, poniendo nerviosas a Kuro y Shiro. Acto seguido todos ingresaron al interior de la cueva. Lo primero que las chicas pudieron ver era un lugar amplio y el techo era muy alto. Al final había un pasillo por el cual avanzaron. Luego de una rato caminando se perdieron, ya no sabían por donde habían entrado, y para colmo, no supieron en que momento el enmascarado había desaparecido. Habían demasiados pasillos pobremente iluminados por unas antorchas, y muchas puertas... todas condenadamente iguales

- *definitivamente a éste lugar no le vendría nada mal una remodelación, yo con mucho gusto puedo aconsejarlos. Por ejemplo, por ahí quedaría muy bien una ventana, y por allá otra, y...* - pensaba Shiro, pero inmediatamente fue traída a la realidad cuando chocó contra su amiga. Al parecer se había perdido en sus pensamiento y no se había dado cuenta de que estaba frente a unapuerta. A las dos chicas vieron como Deidara tocaba la puerta y seguidamente se escuchó un "adelante" en tono frío y seco. A ambas se les erizó la piel; reconocerían esa voz en cualquier lugar. Era nadas más y nada menos que Pain, el líder de los Akatsukis.

Se armaron de valor y entraron detrás de Deidara a la oficina. Literalmente se estaban escondiendo detrás del rubio. Asomaron un poco sus cabezas y pudieron ver a una mujer peliazul con una hermosa flor de origami en el cabello; sin duda era Konan, que se encontraba de pie al lado de un pelinaranja que estaba sentado detrás de un escritorio y que las miraba con semblante serio y con el Rinnegan brillando de manera amenzante.

- Deidara... cómo les fue en la misión? - preguntó seriamente Pain.

- No hubo problemas. Aquí están los pergaminos que nos pidió - dijo el rubio y le entregó unos pergaminos al pelinaranja.

- puedes retirarte, necesito hablar con ellas - dijo refiriéndose a ambas chicas que estaban más pálidas que el mismísimo Orochimaru - te llamaré mas tarde para que me entregues el informe - dijo y el artista se retiró sin decir nada más, dejando a las dos chicas entre la espada y la pared. Pain las miró a ambas, como analizándolas.

- quienes son y por qué nos espían? - dijo sin rodeos el del rinnegan, mirándolas fijamente para intimidarlas.

- *Kami-sama dame paciencia* no los estábamos espiando; le explicaré - el pelinaranja asintió - nosotras vivimos solas en un pequeño pueblo, por eso no tenemos bandas ninjas y mucho muchos sabemos defendernos, simplemente somos unas campesinas - dijo Kuro agregando gestos dramáticos, pero al ver que Pain fruncía levemente el ceño, se dejó de juegos - Está bien, las dos estábamos en nuestra casa y de repente apareció una luz rara y poof! estábamos en medio del bosque.

- Nos estábamos preguntando porqué habíamos aparecido ahí, cuando escuchamos unas voces y por inercia nos escondimos pensando que podían ser bandidos - terminó de explicar Shiro, sindo respaldada por su amiga que asentía bruscamente detrás de ella.

- Aún no me dicen quienes son - dijo Pain.

- Yo soy Shiro - se presentó la peliblanca con una sonrisa.

- y yo Kuro! - dijo la pelinegra dejándose de esconder detrás de su amiga, sonriendo de manera chibi.

-Bien, como ya saben la ubicación de nuestra base, supongo que entenderán que no puedo dejarlas con vida - dijo el Líder con tono amenazante. Las dos chicas se alarmaron. Pain recordaba muy bien lo que le había dicho Tobi, por lo que quería comprobar por si mismo las habilidades que tenían. Lentamente levantó su mano derecha y de ella salió una afilada viga metálica.

Ambas chicas vieron pasar su vida frente a sus ojos, de la nada llegaron a ellas recuerdos de su familia, de sus amigos que de seguro estarían esperándolas en casa de Santiago. Que Goku se apiade de sus almas, ya estaban más que muertas. Inconscientemente se cubrieron con sus brazos y cerraron sus ojos esperando el impacto del objeto metálico... que curiosamente no llegó. Con temor abrieron lentamente los ojos, solo para ver la viga en el suelo frente a ellas y a Pain y Konan que las miraban ligeramente sorprendidos.

- Como... hicieron eso? - preguntó el pelinaranja

- hacer que? - preguntó Kuro inocentemente ladeando la cabeza hacia un lado.

- eso, bloquear el ataque. Ni siquiera hicieron posiciones de manos - El pelinaranja no entendía qué era lo que había pasado. Decidió mandar otro ataque para poder ver que fue lo que las protegió - Shinra Tensei - dijo poniendo su mano abierta en dirección hacia donde se encontraban las dos chicas.

- ¡¿Qué?! - apenas les dio tiempo de reaccionar para volver a cubrirse, cuando sintieron la fuerza que las empujaba levemente. Abrieron ligeramente los ojos y pudieron ver una especie de escudo semi-invisible de color grisáceo que las cubría completamente a las dos. Una vez que el pelinaranja detuvo el ataque, el escudo se desvaneció.

- Parece que estaba en lo cierto - murmuró Pain en voz baja para que sólo lo escuchara Konan, quien sólo lo miró - Eh decidido que se quedarán en la organización. Estarán bajo prueba y no saldrán de la cueva sin alguien que las vigile. Aún no confío en ustedes, así que apenas vea que intentan traicionarnos, revelar nuestra ubicación, o filtrar información sobre nosotros, créanme que lo lamentarán, quedo claro?

- Ha...Hai! más claro que el agua - dijo Shiro asintiendo varias veces. Por su parte Kuro estaba pensando en una manera de calmar la tensión que había en el lugar o, al menos hacer que Pain dejara de mirarlas feo. Si bien era uno de sus personajes favoritos al igual que Konan y el resto de los Akatsukis, también estaban consientes de lo poderosos que eran. Por eso, se podría decir que su principal objetivo ahora era caerles bien.

- Bien, pueden retirarse - dijo el pelinaranja sin quitarles la mirada de encima.

- hai, Kami-sama - dijo Kuro. Sabía que Pain se había auto-proclamado "Dios", y pensó que si lo llamaba así dejaría de hacerles mal de ojo a su amiga y a ella. Pero al ver que no hacía ni decía nada, ni siquiera se había un leve rastro de alguna expresión en su rostro! la chica se asustó pensando que quizá no le había gustado como lo había llamado y rápidamente intentó repara el daño.

- etto... no quiere que lo llame así? - preguntó temerosa la pelinegra. Shiro, al ver la metida de pata de su amiga, intentó ayudarla.

-Por favor disculpe a mi amiga - hizo su mejor imitación de la cara de Sai - a veces no sabe lo que dice - dijo abrazando por el cuello a la pelinegra, asfixiándola sin querer queriendo.

- No importa - dijo Pain ocultando una leve sonrisa detrás del cuello de su capa y haciendo un seña con la mano para que dejaran de forcejear entre ellas - Konan, llévalas a una habitación vacía y ve a buscar a Deidara, que venga a mi oficina - dijo con tono serio y la peliazul simplemente asintió, haciendo un ademán con la mano indicándole a las dos chicas que la siguieran.

Anduvieron por un montón de pasillos y al cabo de unos minutos llegaron a una puerta, que para variar era exactamente igual a las otras. Adentro tenía sólo los indispensable; dos camas con una pequeña mesa de noche al lado de cada una, otra puerta, que supusieron era el baño, otra mesa un poco más grande con dos sillas y un armario. No era la habitación más lujosa, pero si era cómoda.

- Ésta será su habitación. Espero que no les moleste compartir habitación - dijo Konan

- Ese no es ningún problema - dijo sonriente Shiro - nosotras somos como hermanas - y abrazó a Kuro, que con su mano hacía la seña de amor y paz. Konan sonrió.

- Es bueno que por fin hayan otras mujeres en la cueva. Espero que podamos ser amigas.

- Por supuesto! Konan-san - dio alegremente Kuro.

- Bien, tengo que irme. Nos vemos - se despidió la peliazul para después retirarse. Una vez estuvieron solas en la habitación, tuvieron que hacer un esfuerzo sobrehumano para no gritar de la emoción. Luego de hacer un mini-espectáculo de mimos, cada una se tiró en su cama.

- Aún no puedo creer que estemos con los Akatsukis, ¡y seguimos vivas!

- Por cierto, que rayos fue ese escudo que nos protegió? - Shiro no tenía ni la más remota idea de lo que había sucedido. Gracias a ese escudo aun seguían vivas y Pain las había dejado quedarse en la cueva.

- Ni idea, pero fue de mucha ayuda - dijo Kuro - Gracias! energía extraña - dijo en son de broma la pelinegra levantando una mano hacia el techo, cuando de repente escucharon dos voces extrañas, una de hombre y otra de mujer, que sonaban como lejanas y con eco.

- para servirles - dijeron a unísono las dos voces.

- waaaa! qué fue eso? - dijo espantada Shiro levantándose de un salto de la cama y mirando a todos lados, buscando el origen de aquellas voces - muéstrate!

- estamos justo aquí - dijo la voz femenina. Las dos chicas simplemente intercambiaron miradas sin entender.

- ehhh... aquí donde - dijo Kuro confundida.

- miren sus muñecas - dijo ésta vez la voz masculina. Ambas vieron la zona indicada y lo único que pudieron ver fueron sus brazaletes, los cuales tenían los ojos más brillantes de lo normal.

- Sugoooi! nuestros brazaletes hablan- dijo sorprendida Kuro y Shiro simplemente se palmeó la frente. D repente vieron como sus brazaletes empezaban a moverse, safándose de el brazo de cada una y volaban en frente de ellas, que miraban a los mini-dragones perplejas. ¿de verdad todo esto estaba pasando?

- Yo soy Tenebris*- se presentó el dragón negro de ojos azules con voz de hombre - para servirle, ama - hizo una pequeña reverencia en el aire frente a su dueña, Kuro, quien murmuró "genial"

- y yo soy Clara* - dijo el dragón blanco de ojos rojos con la voz de mujer - a sus servicios - también hizo una reverencia frente a Shiro, que estaba más que soprendida.

-nosotros somos la fuente de sus poderes - dijeron los dos dragones

- osea que no tenemos chakra? - preguntó Shiro. los dragones negaron - y entonces que clase de poderes tenemos?

- Magia - dijeron y empezaron a volar formando un círculo haciendo acrobacias, hasta que en el centro se empezaba ver que aparecía un libro muy grueso y que se notaba ya tenía unos cuantos años. En su portada tenía una estrella dorada - en este libro están los hechizos y encantamientos que deben aprender para defenderse.

- Eh?! tenemos que estudiar? - dijo Kuro haciendo puchero.

- Mira el lado positivo, estaríamos estudiando algo mucho más interesante que matemáticas o química - dijo Shiro emocionada por aprender a hacer hechizos y encantamientos. Tomó el libro y empezó a hojearlo.

- también tiene indicaciones muy específicas de como realizar los hechizos, no creo que les cueste mucho - dijo Tenebris - presiento que alguien más de su mundo también vendrá, no sé cuantos son.

- vendrán más personas? - dijo Kuro

- si, yo también lo presiento - dijo Clara - tengan cuidado y recuerden siempre llevarnos con ustedes - luego, ambos dragones se posaron en las muñecas de sus respectivas dueñas, para volver a transformarse en brazaletes y sus ojos volvieron a la normalidad.

- me emocioné ok? ok - dijo Shiro mirando su brazalete.

- sabes? ahora que recuerdo, olvidamos nuestras mochilas con nuestras pertenencias en el bosque. Deberíamos ir a buscarlas - dijo la pelinegra.

- Olvidas algo, Pain dijo que no podemos salir sin que algún akatsuki nos acompañe, y recuerda que en las mochilas hay cosas de nuestro mundo que ellos no conocen, por ejemplo los teléfonos, así que no podemos decirle a alguien que nos acompañe. Sigo pensando que no fue buena idea mentirle a Pain - dijo Shiro con seriedad.

- y que tal si buscamos un hechizo que nos haga invisibles? así podríamos salir sin que se den cuenta - pensó la ojiazul.

- a si? y que tal si vienen a la habitación y descubren que no estamos? - dijo la peliblanca

- un hechizo de clonación? o también podemos encantar el pomo de la puerta, para que el que quiera entrar se le olvide a lo que había venido - dijo como si fuera la mejor idea.

- no te copies de "los padrinos mágicos"! aunque supongo que podríamos buscar algo en el libro - dijo empezando a pasar las páginas buscando algún encantamiento que les sirviera. Vieron muchos muy interesantes, pero no conseguían alguno que les sirviera, hasta que casi al final del libro encontraron uno.

- Alia re seipsam ostendit (muestra otra realidad) - leyó en voz alta Shiro - quien entre al lugar o habitación no podrá ver lo que de verdad ocurre, sino lo que el usuario decida. para deshacer los efectos, use el encantamiento de la página 78 - terminó de leer.

- ese definitivamente nos servirá - dijo Kuro emocionada. Luego de leer las indicaciones para realizar el hechizo, se colocaron en la puerta de la habitación y extendieron los brazos con las manos abierta, como si estuvieran señalando el lugar, y recitaron el hechizo. Se habían puesto de acuerdo para pensar lo que iba a ver cualquiera que entrara en la habitación. Seguidamente salió una luz de un color similar al del escudo de antes que cubrió toda su habitación y luego se desvaneció.

- esperemos que haya funcionado - dijo la peliblanca - rápido busquemos algún hechizo que nos vuelva invisibles o algo así para poder salir.

- creo que vi uno así por aquí - la pelinegra buscó rápido en el libro - aquí taaaaa! Ocultanos, quis videbit nos (ocúltanos, que nadie nos vea): vuelve al usuario completamente invisible por un período de 10 minutos, pero no oculta la voz. Éste servirá - Ambas recitaron el conjuro, que no tenía muchas indicaciones (simplemente decir el hechizo y ya). No podían comprobar si de verdad había funcionado, pues ambas aún podía verse, así que decidieron arriesgar a todo o nada.

- Yosh! vamos a buscar nuetras mochilas!

Mientras tanto, en un mundo alterno...

- No puedo creer que nos falseen - dijo Santaigo - ya son las 5.00 pm y no llegan.

- No crees que les haya pasado algo? - preguntó Michelle preocupada por sus amigas.

- Mi taicho es muy fuerte, no creo que le haya pasado nada - dijo otra chica. Su cabello era castaño claro y le llegaba a media espalda y con ojos marrones.

- Diana tiene razón, ambas saben defenderse - dijo Adriana apoyando su amiga, que se encontraba dibujando

- Pos si no vienen me comeré toda la pizza - dijo otro chico de cabello negro, ojos marrón oscuro y piel clara. Éste se encontraba jugando LOL.

- Ni se te ocurra tocar la pizza, Alejandro - amenazó Oreste, que estaba jugando GTA V.

- y si vamos a buscarlas? - sugirió Michelle.

- Si vamos - dijo Santiago tomando las llaves de su auto, para ir saliendo, siendo seguido por los demás.

- Ale, no vienes? - preguntó Adriana al ver que el pelinegro no se movía de la computadora.

- Naaaah me da flojera - Alejandro hizo como si se hubiera dormido en el teclado.

- aah no. Usted también viene señorito - dijo Michelle agarrando al chico del brazo y literalmente arrastrarlo hasta el auto.

Luego de manejar unos minutos, llegaron a casa de Luz. Les pareció extraño que la puerta no estuviera cerrada con llave, por lo que pudieron entrar sin mayores problemas. Todo estaba normal, no había nada raro. Decidieron subir hasta la habitación de ellas para ver si se encontraban ahí.

- tal vez aún siguen en la convención - pensó Oreste. pero rápidamente esa idea fue descartada al ver las bolsas con las series nuevas de Luz y las novelas coreanas de Angie.

- Raptaron a mi Taicho! - dijo Diana agitando los brazos en el aire

- Ay no, y si piden rescate? y si van a vender sus órganos? nooooo! - gritó Adriana asustada por el paradero de sus amigas. Michelle, Diana y Oreste se pusieron a pensar las mil y un posibilidades sobre lo que les podría haber pasado a las chicas desaparecidas, y Alejandro... pues digamos que simplemente estaba escuchando las ideas de sus compañeros.

- Chicos...- intentó decir Santiago, pero era ignorado - ejem... chicos - nuevamente ignorado. Santiago, ya enojado, recurrió a su último método - SE ME CLAMAN TODOS BITCHES! - funcionó. La habitación quedó en un silencio sepulcral. Santiago aprovechó para hablar - De verdad no creo que las hayan raptado para pedir rescate, ni mucho menos por sus órganos! también pudo ser que... - de repente, el centro de la habitación se iluminó - WTF!...- exclamó Santiago, antes de que la extraña luz los envolviera a todos y los arrastrara dentro del afiche de los personajes de Naruto...

Volviendo a la cueva de los Akatsukis...

Ambas chicas ya llevaban alrededor de 5 minutos corriendo por los pasillos de la guarida. Por suerte aún no se había encontrado con algún Akatsuki. Debían apresurarse, sólo tenían diez minutos (de los cuales ya habían pasado cinco) para poder encontrar la salida de la cueva. Mientras corrían, habían encontrado la cocina y una sala grande, pero a parte de eso solo habían pasillos y más pasillos. Pero al doblar en una esquina, ambas quedaron totalmente petrificadas. Frente a ellas venían caminando dos hombres; uno de cabello plateado peinado hacia atrás, con la capa de la organización abierta y una hoz de tres hojas en la espalda; mientras que su acompañante sólo se le veían los ojos, el resto de su cara estaba cubierta por una máscara y también traía su capa de Akatsuki. Era nada más y nada menos que el dúo zombie; Hidan y Kakuzu se acercaban a ellas sin percatarse de su presencia y, como siempre, venían peleando sabrá Kami-sama por qué.

- Ay no, y ahora qué? - susurró lo más bajo que pudo la peliblanca

- nada, pégate a la pared - dijo Kuro para después pegarse como lapa a la pared, acción que imitó su amiga. No podía arriesgarse siquiera a rozar a los dos Akatsukis, pues el hechizo no podía hacerlas fantasmita, solo las hacía invisibles.

- Jashin-sama te va a castigar, maldito avaro - decía enojado el peliplateado.

- Como no te calles te mato de una vez por todas - dijo Furioso Kakuzu.

- JA! como si pudieras. Soy inmortal, viejo avaro. La edad debe estar jodiéndote - se burló Hidan

- Entonces te arrancaré la cabeza y te la coseré al revés, a ver como le haces - contraatacó el ojiverde

- puto viejo avaro - maldijo - oye no sientes como que hay alguien más aquí? - a las chicas se les heló la sangre. Las habrían descubierto?

- claro imbécil, estoy justo aquí - dijo Kakuzu con tono aburrido.

- tu no idiota! hablo de otra presencia - dijo mirando a todos lados.

- Tanta sangre ya te debe haber vuelto loco.

- tsk, maldito viejo - dijo mientras seguían caminando, perdiéndose en los pasillos.

Una vez ambas chicas estuvieron seguras de que ya se habían ido, se calmaron y decidieron seguir buscando la salida. Y justo cuando les quedaban alrededor d minutos fue que por fin lograron encontrar la salida.

- Siiiiii! - exclamó Kuro como si estuviera en una pelea de lucha libre.

- SHHHHH! aún podrían escucharnos baka! - susurró la peliblanca regañando a su amiga - vamos, busquemos nuestras mochilas y volvamos rápido. Presiento que se van a dar cuenta de que no estamos en la cueva.

- de acuerdo - y las dos empezaron a correr lo más rápido que les permitían sus piernas. Agradecían que el lugar en el que aparecieron no estuviera tan lejos de la cueva, así solo les tomaría unos pocos minutos llegar. Pero se encontraron con una gran sorpresa cuando llegaron al lugar donde estaban sus mochilas; había mucha gente que no conocían. ¿acaso querían robar las mochilas? si ese era el caso, no dudarían en poner en práctica todo lo que habían aprendido de los videojuegos y películas de Resident Evil.

Se acercaron lo más cerca que pudieron con mucha discreción, colocándose detrás de unos arbustos para poder hacer un ataque sorpresa.

- tomaremos de rehén a dos. Tu ve por el chico rubio y yo por la chica de cabello marrón - dijo la pelinegra a su amiga, quien simplemente asintió. Luego, ambas se prepararon para saltar y...

- QUE NADIE SE MUEVA! - dijo Shiro haciéndole una llave al rubio, quien tenía una cara de no entender qué carajos estaba pasando.

- quieta - dijo Kuro dándole una mirada seria y fría a la chica pelimarrón, que se hallaba contra el suelo con las muñecas inmovilizadas por la pelinegra - si intentan algo no responderemos por lo que les pueda pasar a sus dos compañeros - se dirigió a los demás presentes, que estaban más que confundidos.

- Podrías calmarte por favor? - dijo una chica peligris del grupo - estamos perdidos y dos de nuestras amigas están desaparecidas.

- ¿cómo se llaman sus amigas? - preguntó la peliblanca

- Angie y Luz - respondió un chico peliazul. Ante tal respuesta las dos chicas se sorprendieron. Serían sus amigos? imposible. Para aclarar dudas volvieron a preguntar.

- y ustedes quienes son? - dijo ésta vez Kuro

- yo soy Michelle - dijo la chica peligris, y ahora que se fijaba bien, tenía las puntas color rosa - y estos son mis amigos: Santiago - señaló a un chico peliazul - Alejandro - señaló a otro chico pelinegro - Adriana - señaló a una chica de cabello rosa. Por su parte, Shiro y Kuro no podían creerlo. ¡Eran sus amigos! pero ¿Cómo rayos habían llegado todos aquí?

- eso quiere decir que... - dijo Shiro mirando al rubio, aflojando un poco su agarre - Oreste?

- el mismo - sonrió.

- Entonces tu... - dijo Kuro quitándose de encima de la chica pelimarrón - Diana?

- hai, Taichou - dijo también sonriendo de oreja a oreja la chica.

- YAYYYY! - gritaron a unísono Kuro y Shiro - pero... cómo? - preguntó la peliblanca.

- Fuimos a buscarlas a su casa para regañarlas por faltar a otra reunión con nosotros - empezó explicando Santiago.

- pensábamos que estarían viendo anime y por eso se les había hecho tarde - continuó Michelle - pero cuando llegamos nos extrañó encontrar la puerta abierta.

- Nos asustamos y fuimos a su habitación esperando encontrarlas - siguió Adriana - pero no fue así, no había nadie, entonces pensamos que las habían raptado, cuando de repente un luz rara nos envolvió y aparecimos aquí. ¿loco, no? - terminó de explicar la pelirosa.

- que bueno que están bien - dijo Oreste aliviado de que sus amigas estuvieran bien.

- Por cierto, no se ven nada mal - dijo Alejandro, quien recibió un zape cortesía de la pelirosa - Adriana es mala- fingió un puchero.

- ustedes también cambiaron bastante - dijo Kuro, ya con su mochila en mano, sacando un espejo de ésta - miren.

Michelle ahora tenía el cabello suelto, era gris con las puntas rosadas y onduladas, sus ojos eran plateados. Tenía puesto un kimono negro que le llegaba por encima de la rodilla, la cinta del kimono era fucsia y sus zapatos ninjas eran de corte alto hasta la rodilla y de color negro - me encanta! - exclamó feliz.

- es mi turno - dijo Santiago y la peligris le paso el espejo. Tenía el cabello azul con corte militar y sus ojos eran verdes. Tenía ropa estilo samurai de color marrón y verde, y un brazalete de metal en el brazo derecho. Y para rematar se había puesto musculoso - ok, no me quejo - dijo admirando sus nuevos músculos.

- me toca - Adriana le quitó el espejo a el peliazul y se miró. Tenía los ojos marrones y su cabello era rosado y largo. tenía un vestido blanco con detalles y cintas rosadas, que le llegaba a medio muslo y debajo un short morado hasta la rodilla con zapatos ninja estándar - OMG...

- ahora yo! - exclamó Diana tomando el espejo y mirándose. Sus ojos eran amarillos y su cabello castaño claro, que lo llevaba suelto y le llegaba a media espalda. Vestía una capa con capucha de un color entre gris y celeste, un pantalón azul oscuro y zapatos ninja negros. Lo que más resaltaba de su apariencia eran sus ojeras y sus dientes afilados - yeyy me encanta - dijo admirando sus dientes mientras que le pasaba el espejo a Oreste.

- a ver - Su cabello era rubio y sus ojos eran muy similares a los de Shiro, pero los de él eran más amarillos con rojo, mientras que los de Shiro eran rojo con amarillo. Su vestimenta era igual a la de Santiago, pero de tonos rojizos. Sus antebrazos estaban cubiertos por unos brazaletes de color rojo sangre, y al igual que Santiago, también se había puesto musculoso - por Goku, estoy bien bueno - dijo ganándose unas risas de sus amigos.

- falto sho - dijo Alejandro tomando el espejo. Su cabello le llegaba a los hombros y era negro, igual que sus ojos. Vestía una capa negra con capucha, pantalón normal y zapatos ninja estándar - mmm... no me quejo.

- te pareces a Kabuto - dijo Kuro - hasta en lo raro - Alejandro no le tomó importancia.

- Por cierto, deben cambiarse los nombres por unos japoneses. Nosotras nos encontramos con los Aktasukis y pos ahora deberíamos estar en su guarida - dijo Kuro, que había comenzado a desviarse del tema.

- en fin! cómo se van a llamar? yo soy Shiro - dijo la peliblanca, que en realidad era Angie - y Luz es Kuro - señaló a la pelinegra.

- yo seré Takeshi - dijo el peliazul.

- yo escojo Kyoku - dijo Diana - pero quiero que se refieran a mí como la "cuidadora de tumbas" - dijo con voz tenebrosa

- claro... emmm... yo seré Kurumi - dijo Adriana.

- yo quiero llamarme Runa - dijo Michelle emocionada.

- yo seré Muto - dijo el pelinegro. Los demás chicos lo miraron un tanto confundidos.

- y porqué Muto? - preguntó Diana... digo Kyoku

- más adelante lo sabrán - dijo confundiendo más a los demás.

- oooook... y tu Oreste? cómo te vas a llamar?

- mmm... no lo sé. Pero cuando me decida por uno se los diré.

- De acuerdo, tenemos que volver a la cueva. Vengan con nosotras! - dijo Kuro emocionada

- y cómo piensas explicarle todo ésto a Pain? - preguntó Shiro. La pelinegra se quedó callada - le diremos la verdad

- ¡¿QUÉ?! - gritó Kuro - peroperopero... nos matarán! - se alarmó

- ésta vez me encargo yo - dijo sonriendo para tranquilizarla a ella y a los demás que también se asustaron al escuchar que los iban a matar - vamos, volvamos a la cueva - dijo mientras tomaba las mochilas.

Shiro empezó a correr, seguida de los demás, que venían charlando entre ellos. Kuro se había quedado de última, pensando sobre lo que iría a pasar cuando llegaran con los Akatsukis.

- *espero que sepas lo que haces, Angie*

Continuará...


Notas de Autor: Ta-daaaaaaaaan! que pasará después? porfa dejen sus reviews; acepto críticas constructivas y las negativas... mejor esas se las guardan :)

Tenebris : En latín significa oscuridad

Clara: Significa luminosa.

Le agradezco a mi amiga Angie por ayudarme con éste cap ;)

Hasta el próximo cap! se despide Hikari-chan *-* bye bye