La Vida continua

"Algo extraño"

"¿Que es lo extraño? ¿Algo desconocido. Algo que jamas sea reflejado en nuestros ojos. Algo en extinción por ser único? O quizás solo sera obra del destino que lo usa como pretexto para darnos un vuelco a la vida...


Imito la acción del maestro aire, solo que ella se dejo caer a un costado de la montura, observando hacia abajo como la sombra del bisonte desapareció a medida que la noche despertaba. Se situó una reacción perpleja en su rostro, atreves de ella, extrañeza hacia lo que presenciaban sus ojos.

-¿Pero que será eso?.- Murmuro la guerrera al aire o tal vez a ella misma. Volvió su rostro hacia al frente nuevamente para quedarse observando al avatar quien parece haber salido de su trance. El rostro del joven se situaba hacia un lado, los ojos grises del doblador fueron testigo de aquello extraño... Giro su rostro hacia ella, en su mirada se podría notar la sorpresa y confusión.

-¡Vamos Appa! –le ordeno a su amigo- Sujétate Suki –. Dio aviso el maestro, tomando las monturas del bisonte sosteniéndola con determinación. Observo una nube de polvo que cubría lo que realmente yacía allí, se dirigía hacia su mismo rumbo con velocidad. Quedo pensante, sin alejar los ojos un instante mientras se acercaban hacia aquello, una fuerte alarma lo golpeo en la parte superior de su cabeza, junto con ello un recuerdo de haberlo visto antes, implantándole un sabor agridulce. Solo rogo que sus suposiciones no sean realidades.

-¿Qué crees que sea? - Dubitativa pregunto la guerrera. Volviendo la mirada hacia su amigo. A grandes rasgos noto la expresión del monje, algo en si le dio aviso de que él, conocía la respuesta a su pregunta. Lo que fuera la causante de aquello, parecía no ser nada grato- ¿Aang que sucede?.- Indago nuevamente. Aferrándose a la montura del bisonte.

-¡Ese es el emblema de la nación del fuego! –Exclamo en un grito. En su voz no se percato al menos un mínimo tono de sorpresa, lo que le extraño a la joven. En la parte delantera de aquello, podría verse a una muralla de distancia aquel emblema con su color rojo fuego dominante- ¿Qué crees que debamos hacer?. – Pregunto tembloroso. Se recrimino a sí mismo por su pregunta adjunto con su actitud. Era el avatar no debía actuar de aquella manera. Su deber era hacer frente a la situación y resolverla.

-Aun no lo entiendo –Bramo Suki confundida. La pregunta del maestro había llegado a sus oídos pero no acabo a coger a lo que se refería. Además de que le preguntara a ella que se debería hacer, eso siempre era trabajo de Sokka, el era el chico de las ideas – Pero sabes ¿Qué es eso? .– Le pregunto nuevamente acercándose hacia el otro extremo de la espalda del bisonte, junto a su amigo.

-Si de hecho o al menos eso creo. – Suspiro fugazmente, a medida que acomoda las palabras en su mente para darle una explicación. Rasco su cabeza repentinamente sin saber que decir. No tenía la completa seguridad de estar en lo correcto, pero tampoco para situarse en lo incorrecto. Se dijo a si mismo que debería guardar silencio hasta conllevar la completa seguridad de que sus sospechas sean ciertas...Sus ojos grises se dirigieron hacia la joven, su rostro cubierto entre la impaciencia por su respuesta y la confusión por lo sucedido. Trago secamente acompañado por una fuerte ráfaga que golpeo en su rostro sin permiso.

El bisonte comenzó a viajar en línea recta persiguiendo a la nube de polvo que conllevaba el emblema de la nación del fuego.

-Qué esperas Aang –Rugió junto con una expresión molesta en su rostro. No comprendía por qué el avatar actuaba a tal magnitud - ¿Tan malo es? .- Soltó un suspiro deliberando en su mente alguna respuesta, pero no la verdadera, sino una excusa; una mentira. Se sintió mal consigo mismo al pensarlo, era una mentira necesaria ante todo pero no dejaba de serlo. Era de percatarse que la seguridad de su amiga se sobreponía, si estuviera en lo correcto ella se vería en peligro.

-Quédate aquí, iré a ver qué sucede – Repentinamente hablo, sin responder la pregunta. Había recordado unas palabras "a veces el silencio también es una respuesta" –No tardare.- Intento darle una sonrisa tranquila a su amiga. Sin embargo por la expresión del rostro de la joven guerrera parecía haber fallado a su intento. Tomo su planeador y salió a vuelo...

Observo al monje como se dirigió hacia aquello, y se perdió entre las nubes de tierra. Percato a la perfección el silencio ante su pregunta, era inevitable tener ocurrencias sobre que algo no marchaba bien...Tubo que reprimir el impulso de inquirir por sí misma y solo esperar al doblador. En definitiva era el ser más poderoso de este mundo nadie podría contra él, su propio pensamiento sembró tranquilidad en ella. Rió para sus adentros al sumergirse la idea de que aunque su amigo era el avatar, la maestra tierra podría patearle el trasero...Se recrimino a si misma por tener aquellos pensamientos en estas circunstancias, creyó que pasar tiempo con su novio ya le estaría afectando. Siguió vagando en por su mente, sin destrabar la mirada tan solo un instante de aquello.


Ingreso con facilidad hacia aquello, parecía ser una pieza gigante de metal. Sus adentros no era muy diferente a la de una simple morada -había esperado armas, soldados, bestias y cualquier cosa inimaginable-. Se dio un suspiro de alivio, rascando la parte inferior de la cabeza. No había evitado pensar que había sido paranoico tal vez. Escucho una unos pasos que se dirigían hacia él. Su primera reacción fue ponerse en pose de combate teniendo la idea de mandar a volar a cualquiera que represente una amenaza contra la paz...Los dos hombres, se situaron atónitos al tener al avatar frente a sí mismos...

-Díganme, ¿Qué hacen aquí, soldados de la nación del fuego? –Ordeno perdiendo la tranquilidad que se había situado en el- ¿Azula o Ozai están aquí? –Prosiguió sin perder su guardia. Estaría dispuesto a ponerse cara a cara con cualquiera de ellos, el miedo que alguna vez les había tenido fue desparecido de él, hace ya mucho tiempo -¡Respondan!.- Llevo su planeador hacia ellos, dando claramente una amenaza. Algo dentro de sí aumentaba por el silencio de parte de los hombres con vestiduras del ejército de aquella nación tan proclamada.

-Qué bueno que este aquí joven avatar, ¿A que debemos su visita?.- Hablo una voz suave y llena de sabiduría, detrás de el. El doblador de los cuatro elementos volteo en shock por aquella voz tan familiar...


Seguía viajando en el bisonte, persiguiendo hacia aquello desconocido. Con decenas preguntas que vagaban por su mente, como era posible que aun no hubiera salido de allí o que aquello no se hubiera detenido o explotado al menos. Una fuerte sensación se apretó en su pecho, rogando que todo estuviera en orden, que nada malo hubiera pasado...En un auto impulso tomo las riendas de la bestia junto con una respiración profunda... Lo rodeo por un costado, se acerco para poder observar mejor. Su expresión fue evidente a su sorpresa, noto que lo que provocaba aquellas nubes de polvo era una gran pieza de metal. Trago secamente no pudiendo creer lo que ocurría. Quedo varada unos segundos, como un recuerdo se dio a flote; Hace un tiempo, el taladro, Ba Sing Se, Azula...Llevo una mano a su boca en una completa señal de conmoción. Pero no podría ser posible este objeto era pequeño y demasiado veloz a diferencia, dio un suspiro profundo, suspiro de alivio. Al menos nada podría ser tan malo como un taladro gigante en mando de una loca Psicópata.


-Por qué crees que tarde tanto Aang, ¡Suki ya debería estar aquí!.- Reclamo el oji azul, haciendo diademas con brazos en señal de des conformidad. Había mirado al cielo ya por un tiempo, imagino que las persona que lo vieran pensarían que él fuera alguna estatua apuesta, si alguna chica bonita se le aproximara y si llegaran a los oídos de su novia, se molestaría.

-No lo sé.– Suspiro profundamente. Estaba de acuerdo, ellos ya deberían haber llegado, había anochecido ya. Solo espero que su novio no haya tenido algún inconveniente.

-Lo tengo - Indago el moreno en un tono indescifrable, elevando su dedo índice arriba como su idea se acomodo en palabras -¡Appa! .- Pronuncio el nombre del bisonte finalmente, en cuanto tomaba sus manos y las colocaba en su rostro varonil.

-¿Qué tienes? ¿Appa? ¡Pero qué intentas decir! .- Elevando la voz, dirigió su mirada que expresaba una clara confusión y terror. ¿Acaso algo terrible había pesado?. Sintió como el viento heló todo su ser, se acuno a sí mismo con sus brazos para mantener algo de calor.

-Yo lo sé fue Appa – Afirmo, estrellando un puño sobre su mano restante – ¡Appa se los comió! – Inquirió moviendo sus manos hacia ninguna dirección en concuerdo –Ahora Suki y Aang están en unos de los estómagos de esa gran bola peluda –Tomo el nombre característico de la bandida ciega hacia el bisonte. Camino haciendo adelante, sin dejar el moviendo de sus brazos –Ahora vendrá por mí, el sabe que yo soy el que tiene mejor sabor – Bramo desesperado, teniendo en su mente imágenes fugases de él siendo devorado por el bisonte –Y además Toph, ¡oh! ¿Dónde está Toph? Ya se la ha devorado, jamás me lo perdonare –Se arrodillo, hundiendo sus dedos dentro de su cuero cabelludo- El ya está aquí –Afirmo levanto su postura repentinamente – Vendrá por nosotros, ¡Tenemos que salir de aquí, tenemos que salir de aquí! . Además ¿y Momo? Olvídalo no hay tiempo para salvarlo. Sabe que el chico de las ideas no se dejara atrapar fácilmente.- Término de agregar para luego tomar el brazo de su hermana.

-¡Sokka detente! –Ordeno, desprendiéndose del agarre del moreno. Para sorpresa la maestra agua no se encontró molesta, ante los desvaríos de su hermano. Incluso se encontró disfrutando las habladurías y alucinaciones que conllevan sus palabras. Preguntándose irrefutablemente como era posible que ellos fueran hermanos. Se encontró sonriendo dentro de sí. Aquella tensión había desaparecido, en ocasiones el guerrero para era útil –Deja de ser paranoico ¿quieres?. Sabes que Appa jamás haría eso.- Afirmo con una sonrisa.

-Está bien, está bien, tal vez tengas razón. Tal vez exagere solo un poco –Explico tranquilo. Moviendo sus manos hacia arriba y abajo en un movimiento incesante- Pero ¿Y Momo y Toph?. – Pregunto apoyándose en una columna, acompañado con el viento que golpeaba en su cuerpo.

-Debe estar paseando por la ciudad –Relajándose en la columna junto a su hermano prosiguió- ¿Y Toph? –Dio un profundo suspiro – Ella, bueno no ya sabes, ¡estabas con nosotras!.- Reafirmo, en un habla cansado.

-Si lose, lose...Pero no debería estar aquí .– Recrimino, levanto sus cejas. Ya había paso un tiempo desde que se había marchada con las sirvientas. No tuvo la oportunidad de hablar siquiera con ella, un tiempo había transcurrido desde la última vez que vio a la maestra tierra, y la había extrañado.

-Sabes cómo es ella –el guerrero giro su rostro hacia un lado encontrándose con su hermana, en él una clara expresión de incertidumbre- Ya sabes que a ella le desagrada todo esto –Negó con la cabeza, en una actitud inentendible- Por eso le he hecho que se prepare mucho antes, ella con esto es tan, bueno ¡es tan Toph!.- Dejo escapar una leve risa al aire, junto con una sonrisa... Aunque la maestra tierra no le enfatizo la idea de vestir como una dama de sociedad, le sorprendió que a pesar de lo molesta que claramente se mostró, no se negó en absoluto. A grandes rasgos pudo notar que su amiga estaba madurando, creciendo pero sin dejar de ser ella misma. Aun a si, algo que no desapareció de ella; era su terquedad, su orgullo y la manía por la independencia característica que llevaba en sí. Algo que solía y la volvería loca...Algo que tal vez un día desaparecía de ella, pero no había pasado demasiado tiempo como para esperar que ya haya desaparecido...De hecho no había pasado demasiado tiempo desde que la guerra en si se dio a su fin.

-Es cierto ¡lo había olvidado! –Rió estrepitosamente el joven, apoyando sus manos en la fría superficie de a columna. Nada de lo que bramo su hermana fue mentira o exageración alguna, su amiga odiaba todo lo relaciono a ser una dama de sociedad...De hecho lo menciono cuando se encontraron en la habitación - Pero ¿y tú? ¿No deberías estar haciendo eso cosas tontas que hacen las chicas?. Ya sabes prepararse horas para algo que solo dura unos momentos.- Bromeo descaradamente, con una media sonrisa.

-¡Tal vez tu lo vez de esa manera! –Afirmo levanto levente la voz, como si fuera una reprensión. La maestra agua jamás dejo de comportarse como una madre para el –Además es a pesar una cena privada, algo simple a comparación de lo que será lo otro –Relajado sus hombros en la columna, levanto el mentón hacia arriba, fijo sus ojos hacia arriba que nada vieron, a excepción del ya oscuro cielo –Debería ya prepararme, pero no me iré de aquí hasta ver a Aang.- Proclamo segura, aun observando el cielo sin molestarse en dirigirle la mirada a su hermano.

-Y no te olvides de Suki –Dijo casi en un susurro, con un tono que dejaría alguna ironía. La maestra asintió con la cabeza hacia a un lado- Además si es una "cena simple" no le tomaría demasiado tiempo, aun siendo bueno Toph.- Reclamo, luego de pensarlo percato que su amiga ya debería haber terminado con su tortura. Deseara que estuviera en la espera con el, su hermana solía ser siempre algo aburrida.

-Bueno –La joven rió, frunciendo su rostro. Prosiguió llevando su mirada hacia al lado donde se encontró el moreno- Ella no estará como para una "simple cena".- Explico entre risas. De nuevo el guerrero pudo liberar la tensión que se hallaba en ella.


El viento pareció dejar de menguar junto con la extrañaba maquina que había robado la atención de los héroes que dieron final a la guerra...

-¡Aang! Responde.- Gritaba la guerrera en cuanto la maquina se daba a detenerse. Su voz se había vuelto en un tono indescifrable, estaba atónita de tanto despedir gritos hacia el maestro aire.

Solo la voz de la maquina resonó, al expedir vapores de forma fluida pero menguando a medida que el tiempo transcurría...Hasta que fueron desaparecido a plena vista, junto con el movimiento de peculiar extensión de metal.

Un ensordecedor silencio se situó, las nubes de tierra viajaron en principio hacia alguna dirección desconocida, para luego caer en la superficie permanentemente, desapareciendo del aire y dando a plena expectación lo causante de todo lo ocurrido. Descendió hacia la superficie en un estado nulo, donde sus movimientos estuvieron acuerdo a su voluntad pero su cabeza pareció no darle pensamiento o razonamiento alguno... Salto del bisonte bruscamente. Un chirrido golpeo a sus odios, una alarma de auto defensa la obligo a situarse en plena posición de combate...Se dio caída una puerta apostada en medio de la maquina, golpeo la tierra con gran peso, inclusive a considerarse que fuera a romperla en mil trozos, tomándola en si como un rompecabezas que quisiese desarmar...

...O quizá el destino y lo extraño sean las caras de una misma moneda. Eternamente buscando un vuelco rotundo y parecen agradarles siempre dar lo inesperado"...


By: The Blind Bandit