Disclaimer: Shingeki No Kyojin y sus personajes son propiedad de Hajime Isayama

Horizontes Color Turquesa

Capítulo Dos

Por qué nunca elegímos a quién amar.

Aquella noche durmió cómo no lo había hecho desde la muerte de Farlan e Isabel. Y cuando despertó, de una manera irremediable, confusa pero dulce, se sintió feliz.

Y así comenzó su historia junto a Eren Yaeger.

Sin saberlo ni planearlo, habían pasado ya dos semanas. Do largas pero dichosas semanas en las que inesperadamente se volvió inseparable de su marido, que cada mañana aguardaba por él para desayunar y charlar animadamente. O bien, Eren parloteaba, mientras Levi escuchaba de manera atenta. Posteriormente, ambos se dirigían a Shiganshina, el poblado que rodeaba la villa Yaeger por la ladera de los acantilados. La primera vez que Eren le mostró a Levi aquella visión del precioso mar, al joven amo se le escaparon las lagrimas. Se dijo mientras sonreía que a Isabel y Farlan hubiesen amado aquel sitio, e irremediablemente comenzó a amar a María más que a su propio hogar.

No era lo único, pues los pobladores parecieron enloquecer la primera vez que vieron a sus señores acercarse por el sendero, y fueron a recibirles con ovaciones y alabanzas. Cada mañana y cada trde eran invitados de manera cordial a cenar a una de esas humildes casas, cosa que no rechazarían jamás y se sentaban a la mesa con la feliz familia que tiraba literalmente su hogar por la ventana para recibirles. Una ocasión, en la que Levi se puso a servir los platos y Eren a encender el fogón, al marido de la familia Bossard le dió tanta pena que se permitiese a sus amos realizar "tareas de su esposa" que se desmayó frente a los asustados invitados. Sin embargo, al día siguiente y cómo muestra de agradecimiento decidió tomar a su hijo mayor bajo su servicio. El hombre se desmayó por segunda ocasión, pero esta vez, con una enorme sonrisa tatuada en el rostro.

Auruo Bossard se convirtió en el fan número uno de Levi, déjando atrás incluso a las mujeres que parecían enloquecer de gusto con sólo escuchar el nombre del joven señor. Aparte de esa rutina, las jornadas de trabajo aunque eran arduas, eran bienvenidas se había decidido Levi, pues no había nada para él cómo el cabalgar entre los campos de sembradíos con el viento dándole de lleno en el rostro y el sol tostando su piel, en cómodas ropas de lana basta y camisas con chalecos oscuros y botas de cuero curtido, regalo de los más humildes habitantes de Shiganshina, un regalo que lucía con orgullo día con día. Su parte favorita del día era durante el regreso, pues decenas de niños les aguardaban en el cercado con sus manitas haciéndo aspavientos. Cuando le recibían lo hacian con risas y felicidad contagiosa, que inevitablemente se les transpasaba a Eren y a él, quienes alzaban a los chiquillos en los caballos y les paseaban hasta sus casas, dónde se bajaban chillantes de emoción.

Le causaba gracia la forma en la que Auruo era reprendido al llegar por Petra, una costurera que Eren contrató liego que llegase a María desde Rose, buscando ayuda. Ambos parecían hechos el uno para el otro, pues sin saberlo e ignorándolo rotundamente, ambos se complementaban

Luego, una ocasión Eren invitó a la familia de Auruo a cenar con ellos, y la velada culmino con el matrimonio concretado entre Bossard y Ral. Tras eso, se convirtió en costumbre que cada noche invitasen a alguien del servicio o de la aldea a compartir la mesa con ellos, mostrando completo interés por conocer a su gente, o eso asumió Levi, tras despedir a la familia Springer y a su ruidoso pero vivachón hijo, quién caía siempre en gracia con Eren.

Aquella mañana no fue distinta. Sin darse cuenta, se apresuró en bañarse y vestirse para encontrarse con Eren, quién al verle sonrió cómo de costumbre, le tomó ambas manos con las propias, y en un gesto tierno y dulce que Levi había acostumbrado, le besó la frente, deseándole los buenos días.-Hoy estás particularmente hermoso. Ven, desayuna ahora mismo, estás famélico...-Esa era otra cosa que había notado. Para Eren siempre estaba famélico, pero durante la mañana descubrió un rollito de carne rodeándo su cintura de manera graciosa. Blando y pálido se percato que era producto de su excesiva alimentación.

-Para ti, todo el tiempo estoy famélico

-Sólo pretendo que estés bien...-Repusó con una sonrisa desvergonzada, sentándose a la cabeza de la mesa. Levi se sentó a su lado y cómo adquirio costumbre, se tomaron de la mano cálidamente.

-Si tu propósito es devorarme, hacen bien en engordarme cómo puerco.

-Apuesto a que sabrías delicioso...-Estalló en sonoras risotadas al ver el espanto, sonrojo y molestia en la cara de su esposo.

-Mocoso atrevido y desvergonzado.

-Pero si lo hago, que no te quepa duda de que las mujeres se enfadarán tanto que serían capaces de abrirme el estómago y sacarte de dentro. Ya sabes tu cómo adoran a su joven señor...-El resentimiento en la voz de Eren lo hizo reprimir una risita. Aún no olvidaba la vez en la que no comieron para enviar los cargamentos de trigo rumbo a Rose, y las mujeres al enterarse casi cuelgan a Eren, gritando agudamente "¡Cómo se atreve a dejarle sin comer, monstruo sin corazón!"

-Tu tienes la culpa. Aquel día te dije que llegasemos directo a casa, y no hiciste caso. Te aferraste a ir al pueblo.-Eren le miró fijamente. A casa, había dicho Levi.

-¿Qué sucede, mocoso?

-...dijiste que ésta era casa. La llamaste casa. La consideras...-Levi le metió un pan moreno recién hecho a la boca para callarlo. Sintió la cara arder al pronunciar las palabras que le iluminarían los días a Eren luego de decirlas.

-No señales lo obvio así, que pareces imbécil. Claro que la considero mi hogar, idiota.

Aquel día, Eren Yaeger se negó a soltarle la mano.

Los días transcurrieron hasta que finalmente, sin pensarlo siquiera, cumplió un largo mes siendo el esposo de Eren. Al contrario de lo que pensó, ningún empleado ni poblador se burló de él por el hecho de ser consorte u omega, al contrario. Le trataban con sumo respeto y le consideraban en la más alta estima. Una mañana mientras Christa le preparaba el baño, dijo algo que le hizo sonreír sin contemplaciones.

-Disculpando mi osadía, mi señor...-Comenzó la chica con una sonrisa.-... pero tomándo en cuenta vuestra expresión y la forma en la que mira al joven Eren, el cariño hacía él ha caído en la locura que los alquimistas conocen cómo amor. Y no lo niegue, se evidenciará más.

Levi sonriente y algo sonrojado dijo de todo. Incluso de la estabilidad mental de Christa quién no paro de reír ante su cara.

Pero cómo bien lo dijo la rubia, Levi no fue capaz de negarlo.

(...)

El camino rumbo a Rose fue el mejor regaló que jamás pudo haber recibido por parte de su hermano. Cómo parte del trato, fue autorizada a tomar su montura y cabalgar ella misma rumbo a Trost. Su caballo bayo pura sangre era tan veloz cómo el viento, y recorrió caminos, senderos y cruzó ríos caudalosos con total libertad dejándo atrás en varias ocasiones a los guardias de su padre, sintiéndose libre cómo nunca antes, libre por una vez en su larga vida. Libre por fin. Arrivo a Trost tras tres días de camino, toda discreción y fue recibida por un joven sirviente de la familia Kirschtein, qué le dió la bienvenida toda cortesía. Sus ojos cafés eran amables y su sonrisa bondadosa logró agradarle casi al instante a la joven Ackerman.

-¿En dónde está ubicada la mansión Kirschtein, dices?-Creyó no haber escuchado bien. El joven pareció avergonzado.

-En las faldas de la montaña sur, rodeado por la aldea de Dauper, mi señora. Si es de su agrado puedo hacer llamar a los cargadores y unas carrozas...-Ella de inmediato negó. Le miró con intensidad y luego miró la montura de Bodt.-¿Qué tal corre esa yegua, Bodt?

Eso hizo sonreír al chico.-Cómo el viento, mi señora.

Mikasa fue capaz de esbozar una sonrisa retadora.-Me gusta lo que escuchó. ¿Lo crees digno de sobrepasar a mi semental?

-Con creces, lady Mikasa. Con buenas creces...-Mikasa se sintió satisfecha. Dió la orden a la guardia de escolta que sus pertenencias fuesen llevados por el sendero principal y tras observar cómo se marchaban por el camino, miró a Bodt.-Bien ser, si sóis capaz de superad a mi Viento Rojo, os ganaréis mi gratitud y una bolsa de plata.-Marco se sujetó bien a las riendas.

-Me basta con vuestro reconocimiento mi señora.-Mikasa rodó los ojos.-...y con un buen cuerno de cerveza negra.

-Hecho.-Declaró al instante, acómodandose bien en su silla.-Ahora Bodt, muestráme que tal defiendes tu enorme arrogancia para con esa yegua...

-Cómo mi lady lo ordené.

El viento agitó los cabellos negros de Ackerman tan pronto comenzó la carrera. Jamás sintió lo que aquello, dándo con las espuelas, presurándo a Viento Rojo que corriese más rápido. Marco era hábil cómo ninguno, ni siquiera Levi se comparaba a aquella agilidad para subir cuestas empinadas y continuar con la carrera sin detenerse. Sus pulmones se llenaron de adrenalina y su sangre de fuego, y cuando alcanzaron la cumbre de la colina para llegar a Dauper, por un momento se sintió volar. Soltó un grito de emoción que se mezcló con el de Marco, quién rió dichoso. Las patas delanteras de sus monturas aterrizaron, toda gracilida antes de continuar con la carrera. Diviso la gran mansión a las faldas de la montaña, pero dejándo aquello de lado, diviso su triunfó sobre Marco de manera contundente... tal vez, demasiado pronto. El chico sujeto las riendas de la yegua y realizó una rápida maniobra provocándo al animal a saltar y cruzar primero que ella la entrada a la villa Kirschtein, el pueblo dentro del pueblo.

Risas resonaron y se dió cuenta, feliz que era ella misma la que reía luego de semejante carrera.-Nada mal para un plebeyo...-Dijo con una gran sonrisa.

-Nada mal para una mujer, mi lady. Más tarde conversaremos sobre mi reconocimiento y mi tarro de cerveza negra.

Mikasa no pudo estar más de acuerdo.

Marco Bodt suspiró al ver la alarmada expresión de su señor, Jean Kirschtein al comunicarséle que su prometida, lady Mikasa Ackerman le esperaba para cenar. Le sonrió con cálidez al pasarle el abrigo café oscuro.-¿Crees que le parezca demasiado poco?

-Para nada, mi señor.-Lo hizo sonar cómo si lo dijese con fastidio, pero la realidad era que no mentía. Jean Kirschtein, al menos para él, jamás sería demasiado poco.

-¿La has visto ya, Marco? Es preciosa. Tiene que ser mi esposa a cómo de lugar...-Marco asintió, colocándole con cuidado el anillo en el pulgar a su joven señor. Claro que conocía a lady Mikasa. Era diferente y por el hecho de ser diferente tras vencerla en aquel concurso clandestino de carreras supo que irremediablemente su estúpido enamoramiento por su joven señor se quedaría para siempre, guardado en su corazón.

-Toma la noche libre, ya no te necesitaré...-Marco asintió. Se retiró con el corazón hecho puño y las lágrimas a punto de estallar. Consiguió retenerlas hasta que estuvo a salvo dentro de su habitación. Ahí, sollozó quedamente. Tras unos minutos de silenciosas lágrimas, se restregó con fuerzas el rostro y decidió salir a tomar el aire. Cuál sería su sorpresa al ver nada más y nada menos que a lady Mikasa aguardándole en el pasillo.-Venga, te debo un cuerno de cerveza negra.

-P-Pero...

-Tu amo me abandonó a la mitad de la cena pues su comprensiva madre le hizo llamar. Al parecer vuestra señora piensa que envenenaré a su hijito con mis artilugios Ackerman...-Marco rió, inesperadamente debido al comentario. No lo dudaba. Amaba a su joven señor, pero hasta él admitía que era un completo hijo de mami. El día que se cortase el cordón Agartha y Aaren se harían aliadas de los reinos tras las murallas y en el mundo gobernaría la paz. Osea, nunca.

-Sé que gustas de Jean, Marco...-Habían terminado en un bar a unos kilómetros de la villa. Eso lo hizo enrojecer de manera violenta.

-No sé de que...

-No intentes mentirme, te lo ordena tu señora. Sé que tu también piensas que con mis antilugios Ackerman embrujare al inocente de Jean ¿cierto?

-Nunca fue mi intención, mi señora.

-Eso se comprende, Marco Bodt de Rose. Yo lo entiendo, y lo entiendo demasiado bien.

-¿P-Por qué, mi señora? ¿Cómo, mi señora?

Los grandes ojos de Mikasa brillaron mientras miraba a la nada,-Por qué jamás elegimos a quién amar.

(...)

Irvin Smith besó con dulzura los labios del más alto, mientras trataba de soportar el placer que le envolvía.

Movió sus caderas con rápidez, empalándose con el miembro de un rubio que gimió su nombre con voz ronca. Irvin se incorporó, le miró a los ojos y le cabalgó sin descanso, ambos jadeando y gimiendo de puro placer, mientras sus caderas bailaban la danza más antigua de la humanidad. Sus miradas tan unidas cómo sus cuerpos decían lo que sus bocas no, y su voz se dejó escuchar en un grito que desgarró su garganta al llegar tanto Mike cómo él a un violento y estremecedor orgasmo, que le hizo caer en el pecho de su pareja entre estremecimientos previos al clímax. Mike sonrió y tiró de él para besar sus labios hinchados y enrojecidos una vez más antes de reposar completamente, agotados y felices casi al mismo grado.

Irvin se quedó escuchándo el cantar del corazón al que amaba, y sonrió con amagura.-Sabes que sin importar que suceda tras abandonar éste cuarto... Yo te amaré ¿cierto?

Mike abrazó con fuerzas el cuerpo desnudo de su Alfa y asintió. Lo extrañaría. Extrañaría todo de él, desde su cuerpo, hasta esa profundidad en la que sus ojos se perdian, en aquel océano azulado que le engullía sin piedad. Extrañaría unirse con él de aquella forma, extrañaría escuchar su nombre en gritos, en alaridos de placer emitidos por el rubio Smith a quién locamente adoraba.

Le extrañaría de verdad.

-Lo sé.

Irvin se dejó ir en recuerdos de aquel amor clandestino que le ató a Mikael Zakarius siendo apenas un niño que dirigió su mirada al extraño chico de las perreras de su hogar, pues saliendo de aquel humilde y maltrecho cuarto su vida cambiaría para siempre para mal, para unirse sin amor a Mary Gilbert, para abandonar a Mike y para vivir una vida mísera alejado del verdadero dueño de su corazón.

En determinado momento, alzó la vista y dolorido preguntó, ya sabiendo sin embargo la amarga y lastimera respuesta.

-¿Por qué, Mike? ¿Por qué pasa esto? ¿Por qué duele tanto?

Mike no respondió, simplemente aferró su rostro y lo besó con la pasión, con el deseo, con el amor que eternamente guardaría hacía Irvin. Y luego, al sepprarse por el máldito oxígeno, únicamente le miró. E Irvin comprendió. No hubo respuestas. No hicieron y jamás harían falta, pues sus almas se entendían a tal grado que una simple mirada bastaba para saber lo que el otró sentia. Lo que el otro padecía. A lo que al otro irremediablemente le dolía.

Por qué nunca elegímos a quién amar, amor mío. Por eso, por eso te duele y por eso me duele. Por eso nos duele tanto. Y por eso nos dolerá hasta que, si es necesario, en otra vida, seamos capaces de estar juntos.

Dijeron sin decir aquellos ojos color del ambar, al hombre que amaba y ahora sufría sobre su cuerpo.

Hermosas Criaturas:

¿13 follows? ¿11 favs?

¿Por un solo capítulo?

¡No saben cuánto los quiero!

Tienen razón, estaba harta de ver cómo Omega!Levi era violado por un súper violento, brutal y muy macho Alfa!Eren y que de sorpresa en medio del salseo se daba cuenta de que le amaba. Prefiero que sea muy tierno, pues siendo sincera eso me imagino que sería Eren si tuviese que estar en semejante situación. Bueno, al menos casado con Levi.

Si vieron el gesto de Eren y Levi de asistir e invitar a gente bajo su servicio a cenar, es algo tomado de los Starks de Canción de Hielo y Fuego. Al igual que del amor de sus pobladores para con sus señores. Perdón, estoy obsesionada con esos libros y se me hizo lindo poner algo de ellos en éste fic.

En fin, espero que les guste. De verdad espero.

Recuerden que su opinión es muy importante

Elisa Lancaster