Capitulo Nº 2

Alex O'Conell

Mi primer día de colegio después de unas estupendas vacaciones junto a mi hermana, Alice, mi mejor amiga Anny y su hermana Rosalie. Mis vacaciones se dividen en dos ya que los primeros dos meses de vacaciones, junto a mi hermana Alice y a mis padres, fuimos a Jamaica. La pasamos estupendo, salimos de tanta lluvia y poco sol y nos dirigimos al lugar más soleado y caluroso. Mi hermana Alice se bronceó muchísimo porque su piel toma color muy rápido. En cambio yo sigo tan blanca como de costumbre, solo un poco bronceada, lo suficiente para sentirme diferente. Al regresar pasamos el último mes de vacaciones en la casa de Anny y Rosalie. Ellas son… como explicarlo, ambas son las mejores personas del mundo pero solo con las personas a las que conocen y les agradan.

Rosalie tiene una estupenda relación con mi hermana Alice ambas son adictas a las compras y a la moda. Me gusta mucho la manera de vestir de Rosalie, ya que tiene un estupendo gusto de vestirse. Ella es muy bonita siempre le digo que debería ser modelo… siempre se ríe. Me agrada.

Es muy gracioso ver a mi hermana y a Rosalie ir de compras. Comienzan a "gritar" en frente de la tienda donde vieron la prenda que le gusta y entran corriendo a comprarla.

Mi hermana Alice se cambia dos o hasta tres veces al día. No soporta verse con la misma ropa todo el día. Es muy cómico.

Lo bueno de tener una hermana loca por las compras y, además, ser iguales físicamente es que no tengo que salir a comprar ropa, como una loca, cuando la necesito rápido, bajas las escaleras, das dos pasos, abres la puerta caminas seis pasos mas, vuelves a abrir otra puerta y tienes una habitación llena de zapatos y prendas de vestir, algunas sin usar, todas para ti. Pero no piensen que a mi no me gusta comprar ropa, me encanta pero no tan compulsivamente como a mi hermana. Me gusta la ropa a la moda, demasiado los vestidos pero como la mayoría del tiempo hace frío no salgo a la calle con ellos, sino que, prefiero usarlos en mi casa o para una fiesta. También me gustan los jeans. Los que son al cuerpo, no me agradan los pantalones grandes, me quedan horribles. Imagínense con mi altura y con un pantalón grande. No se sabría lo que soy.

Muero por los zapatos y las botas, son mi debilidad. Mi guardarropa tiene mas zapatos, votas y zapatillas que ropa.

Alice y yo no tenemos problemas en prestarnos ropa incluso en este círculo de moda y prendas entra Rosalie. A veces nos pasa que encontramos ropa que nos es de ninguna de las dos y luego nos acordamos de que compartimos nuestra ropa con Rose. No tanto con Anny ya que ella tiene su estilo y a veces nuestra ropa no le gusta - son colores vivos - más que nada, compartimos calzados. Ellas dos son más altas por lo que, muchas de sus prendas nos quedan grandes. Alice es la que mas comparte su ropa con las chicas, porque es la que no tiene problemas de que los conjuntos les quede grande, cosa que, como ya dije, no me gusta en mí. En lo que no tengo problemas para usar ni compartir son mis zapatos, zapatillas y demás porque las tres tenemos el mismo numero de calzado y con ellos pasa exactamente lo mismo que la ropa - no sabemos de quien es cuando los vemos -. Generalmente las zapatillas son de Anny.

A pesar de no vernos en los dos primeros meses de vacaciones las cuatro nos comunicábamos a través de Internet. Generalmente Anny y yo usábamos Internet pero Alice y Rosalie se llamaban por teléfono o celular - de vez en cuando hasta cinco veces por día - para hablar y contarse novedades sobre ropa y moda. Al volver, Alice trajo consigo tres maletas más aparte de las cuatro que había llevado, en las cuales llevaba toda la ropa, accesorios y zapatos que se había comprado en Jamaica.

Al llegar a Forks Anny, Rosalie y Edward nos fueron a esperar al aeropuerto. Si, Edward. Él es hermano de Anny y Rosalie. Es callado. Tímido, para ser más precisa. La relación con él, al principio no era tan buena. Él no me hablaba y me daba la impresión de que me miraba con odio, lo que me tenía a mal traer. Sobretodo porque era el hermano de mi mejor amiga. No podía llevarme mal con él y lo peor era que no sabía que había hecho para que me mirara mal. Trataba de hablarle pero siempre me contestaba lo necesario y además, no me gustaba tener "enemigos". Pero todo cambio cuando una tarde - creo que lo moleste tanto que decidió soltarse conmigo - me dijo que yo no le caía mal, solo que se sentía incomodo cuando las amigas de sus hermanas iban a su casa, pero que no me preocupara porque no le caía mal. Anny me lo confirmó luego y las cosas mejoraron. Ahora es un hermano para mí - "mi hermanito" - . En vacaciones en muchas de las cosas que hacíamos él participaba. Es muy atento y además me di cuenta de que es muy sentimental y tierno. Es obvio que si se lo digo lo negará, pero lo sé. Es muy bonito las muchachas del instituto "dan vueltas" alrededor de él pero por lo que veo, no tiene ojos para ninguna todavía.

Alice y yo vivimos con nuestros padres, John y Grace O'Conell. El "vivimos" es una manera de decir porque en realidad no pasamos mucho tiempo con ellos ya que viajan por negocios o simplemente para estar en la empresa, pero aproximadamente una vez por semana o dos como mucho vuelven para vernos; a veces vienen algún que otro fin de semana. Pero por suerte se tomaron vacaciones para irse con nosotras a Jamaica y luego comenzaron sus viajes nuevamente.

Mi madre es muy amorosa y comprensiva. Es muy bonita. Sus ojos son color verde oscuro y cerca de la pupila tiene las mismas manchitas que tengo yo, pero mis ojos son de color miel como los de mi padre. Su cabello es castaño claro, tiene algunos mechones pelirrojos, los cuales le quedan muy bien. Es pequeña de cuerpo pero ella es, dos o tres centímetros más alta que nosotras. Mi padre es muy alto - Alice y yo lo envidiamos - su cabello es color castaño claro también y tiene ojos color miel, como ya dije - Con la diferencia de que el color de los ojos de Alice es mas oscuro que el de los míos, además yo poseo las mismas manchitas que tiene mi madre alrededor de la pupila -.

No soy muy difícil de describir, incluso si describiera a Alice seria casi lo mismo que describirme a mi misma. Soy, físicamente, pequeña - 1.60cm. Para ser más exacta -. Mi cabello es pelirrojo oscuro, totalmente lacio y llega hasta un poco mas debajo de los hombros, el corte de pelo mas común en mi es el desmechado en capas. Tengo ojos grandes y con pestañas arqueadas. Mi nariz es pequeña y "respingada" como me dice Anny. Es una de las diferencias con Alice - la envidio -. Mi boca es… rara y difícil de explicar. Mi labio superior es mas fino que el inferior y - como dice mi "hermanito" Edward - párese que estuviera tirando besos. Mis manos son pequeñas y me gusta cuidarme las uñas y cambiar de forma y color a menudo. También me gusta decorar mis manos, uso anillos y pulseras de todos colores, formas y tamaños.

A Alice y a mi nos encantan los deportes, disfruto mucho las clases en el gimnasio del instituto. Incluso todas las tardes salimos, juntas a correr por los alrededores de Forks. Nos gusta salir a andar en bicicleta pero lo que a mi, más me gusta, es nadar.

Mis gustos de música son raros ya que me gusta de todo. No tengo problema en escuchar música muy antigua o muy moderna. Me encanta bailar, en realidad no puedo estar quieta necesito estar moviéndome todo el tiempo o haciendo algo. Un ejemplo de esto es el apodo que nos pusieron Anny, Rosalie y Edward a mi hermana y a mí: campanita. Ellos justificaron este apodo diciendo que somos una campanita que va haciendo ruido por ahí.

Con respecto a la música, puedo pasar de escuchar Debussy, en mis momentos de relajación hasta Muse, Madonna, entre otros muchos.

Me agrada mucho Forks, es tranquilo y pacifico. También me gusta porque es un pueblo y casi toda la gente se conoce entre si. Nuestra casa esta ubicada, no muy en el centro de Forks, sino un poco, alejada.

Es una casa gigante para, cuatro personas - la mayoría del tiempo, solo dos -. Es de cuatro pisos - creo que mis padres habían pensado en tener mas hijos -. En el primer piso se encuentra la sala de estar y la cocina. La sala de estar es muy amplia, las paredes son color marrón muy claro y en la parte superior tienen guardas blancas. Hay dos grandes ventanales, los cuales permiten ver el hermoso bosque que se encuentra a unas cuadras de nuestro jardín. Las paredes están cubiertas de cuadros, algunas pinturas y otras fotos familiares, no muchas. Hay un cuadro grande que tiene una foto mía y de Alice cuando teníamos cinco años, recuerdo que nos encontrábamos en el campo de un tío y estábamos las dos vestidas de vaqueras, montadas en dos caballos diferentes. Una hermosa fotografía.

Otra fotografía muestra a mi padre y a mi madre sentados en un sillón, tomados de las manos y el mas grande, que se encuentra arriba del hogar, nos muestra a los cuatro sentados en un jardín lleno de flores amarillas, mi padre sosteniendo a Alice y mi madre sosteniéndome a mi.

Los tres sillones se encuentran rodeando el hogar, son de color musgo y los almohadones son de color verde apagado. Entre el hogar y los sillones hay una alfombra del mismo color que los almohadones y por sobre esta una mesita muy delicada de vidrio pintado. En los dos rincones detrás de los sillones y a los costados del hogar se encuentra un jarrón con flores secas, de colores, detalle de mi madre. Esta sala se encuentra separada de la entrada con una gran puerta de madera luminosa, de dos hojas - tan pesada que a veces me cuesta abrirla -.

La cocina es muy acogedora y espaciosa. Sus paredes son de color blanco. Tiene una gran mesada de mármol, la cual recorre toda la habitación, pegada a la pared. Bajo la ventana, que da vista al jardín, se encuentra la pileta de lavar. Del lado izquierdo, en el medio, se encuentra la heladera y finalmente en el medio hay otra mesada, de mármol también pero que por debajo tiene el horno y por arriba, en el techo, se encuentran colgadas las copas.

En el segundo piso, se encuentra el estudio de mi padre, también sus habitaciones - la que casi nunca usan - y el gimnasio que usamos Alice y yo los días que no podemos salir a correr por el tiempo.

En el tercer piso se encuentra la habitación de Alice, muy bonita. Las paredes de color violeta chillón y el piso de madera pulida pegan muy bien con su personalidad. Al entrar se ve a la derecha una puerta, la cual nos lleva a su enorme baño. De ese mismo lado se encuentran unos estantes metidos en la pared, donde tienen libros, películas, adornos, entre otras miles de cosas. Y en el medio de esos dos estantes se encuentra su plasma de cien pulgadas. Frente a este se encuentra su cama de dos plazas y arriba de ella un enorme cuadro con unas figuras raras, de esas que le gustan a mi hermana. Del costado derecho de su cama, a una distancia, hay dos sillones, contra la pared y frente a estos una mesita. Finalmente en el otro extremo de la habitación se puede ver una puerta, la de su enorme guardarropa.

Y por ultimo, en el cuarto piso se encuentra mi habitación y en la misma mi "habitación de relax". Las paredes de mi habitación, no tiene un color definido sino que están decoradas con círculos de todos colores y tamaños. A la derecha se encuentra mi cama que, al igual que la de Alice, es de dos plazas, arriba de esta hay repisas metidas en la pared donde pongo libros y otras cosas. De cada lado de mi cama hay una mesita con una lámpara naranja. Frente a mi cama se encuentra mi plasma de cien pulgadas y a sus costados repisas para poner películas. Abajo, el equipo de música con parlantes en toda la habitación. Al lado del plasma, a cierta distancia, se encuentra mi escritorio, blanco que siempre cuenta con un jarrón con flores naturales, mi computadora portátil, naranja y una lámpara. Del mismo lado que mi cama se encuentra una puerta, la que nos lleva a mi hermoso baño. En el fondo de la habitación; una puerta en cada extremo, separadas por una mesita en el medio. La puerta de la derecha conduce al guardarropa y la de la izquierda a mi "habitación de relax". Esta habitación no esta pintada, sino que las paredes están empapeladas con la imagen del bosque, al encender la luz todo se ilumina y al apagarla el techo se llena de puntitos blancos luminosos como si fueran las estrellas. A la derecha otro equipo de música, con toda música para relax y frente a él un gran sillón para recostarme. Y finalmente a la izquierda un gran ventanal que da al jardín de la casa. Desde allí se puede ver la piscina cubierta que hay en la parte trasera de la casa. Es muy bonita, como si fuera una gran habitación de vidrio con una piscina dentro. Sus pisos son de madera y a la derecha tiene una puerta que conduce al vestuario y en frente se encuentran las camas de sol.

El garaje es, para los que no conocen la casa, difícil de encontrar. Bajo las escaleras que conducen a los demás pisos de la casa se encuentra una puerta del mismo color de la pared. Al abrirla hay una escalera caracol que conduce al garaje que se sitúa bajo la casa. Allí se encuentran nuestros bebes - así llamamos a nuestros autos con mi hermana -. El "bebe" de Alice es un Porsche muy bonito, amarillo. Ella se siente orgullosa de conducido, le encanta. Es conocido en el instituto ya que casi siempre que concurrimos juntas, vamos en su "bebe". En cambio mi "bebe" no es tan conocido, ya que hace poco que comencé a conducir y es nuevo. Mis queridos padres me lo regalaron para mi cumpleaños, al igual que hicieron con Alice cuando cumplió dieciséis. Es un Audi A7 descapotable, me encanta. Es color azul cielo muy claro, pega perfectamente con mi personalidad.

Luego de un duro día, en el cual nos dedicamos con Alice a ordenar carpetas y demás, nuestras mochilas estaban listas. Creo que a todos nos pasa, que a la hora de comenzar el instituto luego de un largo tiempo sin ver a nuestros compañeros, no logramos dormir. Eran las doce treinta, no lograba dormirme, así que me levante, me puse la bata y me dirigí al la habitación de Alice para ver si ella había logrado dormirse. Abrí la puerta de su habitación con cuidado y asomé la cabeza

-No, yo tampoco logro dormir- dijo dándome un gran susto y mirándome desde su cama. Comenzó a reír cuando se dio cuenta de que me había dado un susto -Lo siento, no lo hice a propósito- ambas reímos

- No logro dormir- dije entrando y cerrando la puerta

-Todos los años lo mismo, estoy muy ansiosa por comenzar- dijo emocionada

-También yo- le dije mientras me metía en su cama, ella se hizo a un lado, ya que duerme en el medio, para que pudiera entrar -Este año tienes que dedicarte a agendar el número telefónico de tus compañeros para no perder en contacto cuando termine- le dije apoyando mi cabeza sobre la almohada

-Claro que si- me dijo mirando hacia su plasma

-Ya me fije, no hay nada para mirar en la televisión- le dije antes de que encendiera la televisión. Ambas nos quedamos en silencio por un momento

-¡Mañana nos encontraremos con nuestros amigos!- le dije muy emocionada

-¡Siiii! Es lo que estoy esperando- ambas nos sentamos en la cama sonriendo -No voy a dormirme, esta dicho- afirmándolo -¿Vamos al Playroom?- me ofreció

-¡Billar!- gritamos las dos

-Te ganaré- me dijo Alice mientras se ponía su bata rápidamente

Alice terminó perdiendo por muy poco, digamos que tuve mas puntería con la bola negra.

El despertador sonó, di un salto de la cama

-¡Siiii! A clases- dije estirándome. Me puse la bata y corrí a la habitación de Alice. Seguramente ya se estaría yendo ya que ella entra más temprano que yo

-¡Alice!- grite antes de entrar a su habitación

-¡Alex!- me dijo emocionada -¿Qué te parece?- me preguntó haciendo referencia a su ropa

-Estas muy bella- le dije halagándola

-¡Ay! Gracias hermanita- me dio un abrazo

-¿Ya te vas?- le pregunte mientras que ella se ponía perfume

-Así es- dijo tomando su mochila y dándome un beso en la mejilla -Conduce con cuidado- abriendo la puerta de su habitación -¡Ah! - volviendo hacia mi -Si necesitas ropa ya sabes- dijo sonriendo y guiñándome un ojo

- Claro que si- le dije sonriendo también -Cuídate, te quiero- le dije cuando se iba

-Yo más- escuche desde el pasillo

Luego de lavarme la cara y los dientes me dirigí, rápidamente, a mi guardarropa para elegir lo que luciría el primer día de clases. Luego de una larga búsqueda y difícil decisión elegí una polera color crema, unos jeans color azul petróleo al cuerpo -como me gustan-, para los pies elegí un par de botas negras hasta debajo de las rodillas y un saquito del mismo color que las botas. Elegí de uno de los estantes de mi guardarropa un collar que daba la vuelta por mi cuello y se unía en el centro, a la altura de mi pecho, que en la punta tenia tres piedras dos de ellas negras y una blanca. Y un par de aros que combinaban perfectamente con el collar. Luego de terminar el desayuno me di cuenta que no me había puesto nada en las manos y como estaba ya en la hora de salida, corrí a mi guardarropa a buscar accesorios y tomé un anillo negro en forma de cuadrado que resaltaba en mis pequeñas manos blancas, un par de pulseras que vi rápidamente y me puse mi perfume favorito. Bajé corriendo las escaleras, tomé la mochila, mis anteojos de sol - aunque no había sol pero me gustaba usarlos - y bajé al garaje. Allí estaba mi "bebe" esperándome, listo para lucirse. El día estaba nublado, como de costumbre, por lo que opte por no abrir el techo. A penas salí a la carretera puse música Supermassive Black Hole de Muse comenzó a sonar. Cantaba y movía mis dedos que se encontraban en el volante y de esta manera el viaje al instituto se me hizo corto. Al llegar, el auto de mi hermana Alice ya estaba allí. Mientras cerraba la puerta de mi auto vi que llegaban Anny y Edward, en su Volvo. Aparcaron frente a mí, me dirigí hacia ellos. Anny bajaba del auto dando un portazo, me di cuenta de que las cosas no andaban bien

-¿Qué hizo?- era obvio que habían discutido. No me gustaba ver mal a Anny, sinceramente cuando ella estaba mal, parecía que sus sentimientos pasaban a mi cuerpo. Sabía exactamente como se sentía

-Mamá y papá, como siempre- me dijo Anny con ira, tanto en su tono de voz como en sus ojos. Siempre que ocurría algo que afectaba los sentimientos y el humor de Anny yo hacia todo lo posible para que se olvidara de ello

-Ay, como lo lamento Anny- le dije abrazándola

-Esta bien, ya me estoy acostumbrando- me dijo, correspondiéndome el abrazo. Anny comenzó a mirar para todos lados, daba la impresión de que estaba buscando a alguien

-¿Y Alice?- me pregunto mientras miraba a su alrededor

-Tenia que venir mas temprano- le expliqué -Por eso vine en mi bebe- señalando mi auto, que se encontraba frente a nosotras. -¿Qué ocurrió con Edward?- le pregunté intrigada

-Estuvimos a punto de chocar con un auto igual al de mi hermano, pero en color azul- me explicó -Y se puso como loco; parecía un psicópata- me comentó, mientras nos dirigíamos a secretaria. Se notaba que estaba molesta. Terminó de contarme todo cuando llegamos al aula 9, la del profesor Lunay; lengua y literatura. Todos los compañeros del año pasado, estaban allí. Al entrar saludé con la mano a algunos y les sonreí a otros. Había compañeros nuevos también, pero no eran demasiados. El profesor tardó en entrar, por lo que aprovechamos para hablar

-Entonces, ¿era bonita?- le pregunte con curiosidad

-Si, muy bonita. Demasiado, parecía una diosa o una estatua de mármol, era muy pálida- me explico, por lo visto esa chica le había llamado demasiado la atención a Anny

-¡Wow! Que extraño- le conteste con dificultades para imaginarme a la muchacha. No lograba hacerlo.

De repente, casi de sorpresa, entró el profesor Lunay con su caminar tan gracioso. Anny rió por lo bajo por lo que la codeé, no quería que la sorprenda y le llamara la atención. El profesor saludo con mucho ánimo, como solía hacerlo. Anny estaba colorada de tanto aguantar la risa por lo que la miré con severidad. Me miró con cara de "yo no fui" y no pude evitar no unirme a sus risas.

La próxima clase seria con el señor King. Me agrada, es muy gracioso hacia chistes y monólogos que causaban risa. Él era uno mas de la lista negra de profesores de Anny. Y pasó al primer lugar cuando pronunció mal el apellido de Anny

- Es Masen - le corrigió Anny, se notaba que ocultaba el odio que le tenía y ahora era yo la que no aguantaba la risa. Como ya mencioné, a pesar de que no me gustaba a veces que Anny se riera de los profesores; me causaba mucha risa cuando ella corregía o respondía a cosas con mala cara.

Al salir de la graciosa clase del señor King nos dirigimos a la clase del señor Test. Él también me agradaba, tenia esa figura paternal, que siempre esta atento a lo que necesitan sus hijos y es sensible. Creo que es uno de los pocos profesores que no despertaba el mal humor de Anny. A veces hacemos poco en sus clases o trabajamos sin apurarnos. Había terminado de hacer el ejercicio número 5 y estaba a punto de darme vuelta para hablar con las muchachas del banco de atrás, cuando la puerta se abrió y entro, al aula, una joven realmente hermosa. Era extremadamente pálida y sus cabellos rubios rojizos tapaban casi toda su espalda y sus ojos eran asombrosamente claros. Anny me codeó.

-No te preocupes, no está aquí, es un año mayor- le dijo Anny a la joven. Luego entendí de quien se trataba. La joven suspiro, dio la impresión que, con alivio - juro que mi hermano no es tan malo como párese y es el más tímido de toda la escuela. Nunca lo había visto así, realmente ama a su auto- le dijo Anny a la muchacha, se notaba que estaba apeada por lo que Edward le había dicho a la bella muchacha

-Soy Elizabeth, pero díganme Lizzy o Liz- nos dijo a las dos

-Soy Anna, Anny- se presentó Anny -Y ella es Alex- presentándome. Le sonreí

-Hola, un placer- dijo mientras sacaba sus libros y los ponía arriba del pupitre

-Por cierto… me gusta Liz- le dijo Anny sonriéndole

-Por lo que me quedará llamarte Lizzy- le dije sonriendo calidamente - Me gusta es muy dulce- agregué. Anny comenzó a reír y Lizzy sonrió con nosotras. Me agradaba. Además sabía como vestirse.

Ya era hora del almuerzo por lo que nos dirigíamos a la cafetería. Lizzy desapareció de nuestra vista

-Realmente es muy bonita- le dije a Anny, estaba muy asombrada por su belleza -Y un poco pálida, también, mas que tu, y las ojeras…- un montón de ideas y teorías locas comenzaron a aparecer en mi cabeza

-¡Alex! Aterriza, vas a llevarte algo puesto- me dijo Anny interrumpiendo mis locos pensamientos. Nos dirigimos a la cafetería y lo primero que hicimos fue comprar nuestros alimentos. Anny solía comprar frutas y agua mineral -¡Puaj! Por Dios- yo por mi parte, tomé dos porciones de pizza y tres empanadas de jamón y queso. Todo esto acompañado de una lata de gaseosa -¡Que delicia!-. Miré la bandeja de Anny

-Tienes que comenzar a comer mas sano, Anny- le dije observando su fruta y agua

-¿Te párese que esto no es sano, Alex?- me dijo, levantando una ceja

-Mmm… no lo sé- irónicamente

-Ahhh, por favor- exclamó Anny -Vamos a sentarnos antes que no tengamos lugar- dijo buscando con la mirada un espacio donde acomodarnos. Mi hermana, Alice estaba haciéndonos señas desde una mesa

-Ah, mira, allí está la otra campanita, esperándonos. Ya la extrañaba- dijo señalando a Alice. Al llegar a la mesa, Alice se levantó y abrazo a Anny, fingiendo que lloraba de felicidad

-Tanto tiempo Anny- le dijo levantando el tono de voz. Anny insistió para que bajara la voz. Sabía que eso le daba vergüenza. Fue un momento muy cómico para mí y comencé a reír. Alice no soltaba a Anny

-Oye, dile a tu hermana que me suelte- me dijo Anny lo que hizo que me riera aun más.

Luego de un gracioso forcejeo - muy cómico para mí y para mi hermana- Anny logro delegarse de Alice

-Y díganme ¿Qué tal las vacaciones?- preguntó Anny mientras se sentaba

-Mmm… muy buenas- le contesté yo con una enorme sonrisa, producto de los recuerdos que aparecían en ese momento en mi cabeza, sobre las vacaciones

-Y tranquilas- continuó Alice

-Las personas muy hospitalarias- agregué

-El clima muy calido- terminó Alice. No nos dábamos cuenta pero una terminaba o continuaba la frase que había comenzado la otra. Creo que eso a veces mareaba a la gente, incluso a nuestros padres

-Y a ti ¿Cómo te ha tratado Egipto?- le preguntó Alice esperando ansiosa la respuesta

-Oh, bastante bien - respondió Anny con una gran sonrisa en su rostro, el clima era estupendo- muy contenta por sus vacaciones

-A todo esto … ¿Edward? - pregunté intrigada por su ausencia

-Arghh – poniendo sus ojos en blanco -Seguro esta en su AUTO - dijo despectivamente. Había olvidado completamente su discusión, por lo que me arrepentí de haberlo preguntado y Alice al darse cuenta abrió grandes sus ojos. Anny nos miró por un segundo y se echó a reír

-Esta bien, nunca podría enojarme con ustedes duendecillos- nos dijo con dulzura. Ambas sonreímos, nos agradaba que nos digan así, es muy tierno.

Continuamos hablando un momento mas de las vacaciones y todas las cosas que habíamos hecho juntas pero todas nos callamos cuando vimos a Lizzy y a dos muchachos verdaderamente ¡hermosos!. Nunca había visto a unas personas tan bellas como ellos. Toda la cafetería quedó boquiabierta al igual que nosotras. Lizzy iba acompañada de esos dos muchacho ¡hermosos!, repito. Uno de ellos era gigante, muy alto y musculoso, con cabello castaño oscuro y rizos. Su cara, a la primera impresión, parecía la de un niño de cinco años que recorre una juguetería. Parecía simpático.

El otro muchacho, no era tan "gigante" como el primero pero se notaba su trabajado físico - nada mal - y era alto, se notaba que era elegante -¡¡me agradó su manera de vestir!! -. Su cabello, muy llamativo era de color miel y, a simple vista, parecía serio.

Tardamos en retomar la conversación ya que, de no ser por mi hermana no hubiéramos dejado de mirarlos

-¡Wow!- sorprendida Alice -Eso si que es ser bonitos ¿ya los vio Rose?- le preguntó a Anny

-Mmm- dudó -no lo sé pero cuando los vea se va a querer morir seguro- dijo Anny como disfrutándolo. Ella me pilló mirándolos

-¡Oye! Los vas a ojear si los continuas mirando de esa manera- me reprocho.

-Es que no lo logro- le expliqué -Me llaman mucho la atención- Anny me sonrió, por lo visto me comprendía.

Luego del almuerzo mi amiga y yo nos separamos por un momento, ya que ella debía ir a su casillero por lo que la esperé frente al baño de mujeres. Ya había terminado de dejar sus cosas en el casillero y se dirigía a mi cuando la vista le fallo y chocó con un muchacho que venia caminando por el pasillo. Sus carpetas, la mochila, libros, entre otras ¡miles! de cosas que llevaba fueron a parar al piso. Se encontraban a cierta distancia de mí pero pude observar que en un momento Anny le ¡sonrió!, el muchacho había logrado sacarle una ¡sonrisa! Si, una sonrisa. Y lo peor es que no lograba verle la cara, por lo que me movía para todos lados para lograr verlo, pero fue en vano. Lo mas sorprendente es que no solo fue una sonrisa, fueron ¡mas de tres! Las sonrisitas y las palabras terminaron cuando Anny se dirigió, nuevamente, hacia mí. Obviamente yo estaba boquiabierta

-¡¡Oh, por Dios!!- exclamé -¿Qué fue eso?- le pregunté muy sorprendida

-¿Qué fue que?- me preguntó, parecía confundida

-Un joven, que no conoces, te ha sacado una ¡¡SONRISA!!- sobresaltada y contenta a la vez -Y era muy apuesto ¿verdad?- le pregunte levantando una ceja sutilmente. Anny rió - no tenia que reírse, la curiosidad me estaba matando, quería saber -¿Te gusta?- le pregunté esperando con ansias su respuesta

- ¡NO!- contestó rápidamente -Solo que… es muy calido y su sonrisa es muy contagiosa. Pero no me gusta. Me cae bien nada mas- me explicó y la miré fijamente

-Mmm, si; se nota que no te gusta- dije con decepción y Anny me sonrió.

Al entrar al salón de la señora Montblack, nos dimos cuenta de que venia detrás de nosotras. Casi muero cuando la vi ¡Dios! No puede vestirse de esa manera -Si, si puede- por lo menos debería darle vergüenza. Es la persona más horrible que he visto en toda mi vida. Me daba lastima, le ofrecería clases de cómo vestirse…

-No puede vestirse así, ¡por todos los cielos!- murmuré por lo bajo, Anny lo notó y rió disimuladamente.

Luego de terminar la clase de biología, Anny y yo nos separamos ya que tenía que quitarme los libros de encima, al igual que ella pero nuestros casilleros estaban separados, por lo que quedamos en encontrarnos en la puerta del gimnasio.

Terminé de guardar mis libros -¡Que alivio!- y me dirigí a la puerta del gimnasio, pero Anny no estaba allí y como faltaban diez minutos para que comenzara la clase, decidí ir a buscarla. Al llegar hasta ella pude ver que uno de los acompañantes de Lizzy -El "gigante" simpático- estaba parado a su lado, como si también estuviera guardando sus libros. Ambos se estaban mirando fijamente. Los ojos de ambos estaban como platos. Me costó mucho hacer lo que hice, pero la situación era muy rara- aunque los hubiera dejado mirarse todo lo que quisieran -.

-Anna, Anny, llegaremos tarde, date prisa- le dije fingiendo que era cierto -¡No dejen de mirarse! Pensaba por mis adentros-. Anny me miró y yo le sonreí

-¿Vamos?- volví a intentar suavemente

-S… si- me contesto terminando de acomodar sus cosas

Cuando nos encaminamos hacia la puerta vimos al otro muchacho tomando al "gigante" por el brazo. Nunca lo vi llegar. Al mirarlo me di cuenta de que me estaba observando fijamente. No pude evitar no seguir el juego era tan… llamativo. Sus ojos eran tan bellos que, simplemente, no podía dejar de mirarlos.

-¿Era yo solamente?- me dijo Anny al oído. Le sonreí, ella me devolvió la sonrisa y nos dirigimos al gimnasio. Nos pusimos el uniforme y comenzamos a jugar Volley, mi juego favorito. Las clases de gimnasia son muy divertidas el profesor me agrada. Anny siempre se ríe de su problema de peso -Es obeso- nunca hace deporte con nosotras, Anny dice que no puede ni caminar. A veces logra hacerme reír, lo dice tan seriamente que produce risa. Todos los deportes me gustan pero me vuelvo loca jugando al Volley, corro para todos lados, grito… en fin soy irreconocible.

Anny me pasó la pelota, pero la tiró muy alto -y mi altura…- por lo que tuve que retroceder rápidamente. El piso estaba resbaloso y perdí el equilibrio. Escuche el grito de Anny gritando mi nombre. Pero nunca llegue al suelo. El muchacho alto de cabellos color miel que acababa de ver hacia un momento, me había agarrado, impidiendo que rompiera mi cabeza en el piso. Ambos quedamos congelados por un momento. Yo quedé recostada en sus brazos y él no parecía tener problemas para sostenerme. Sus ojos color miel volvieron a hipnotizarme, un escalofrió recorrió mi piel al sentir la suya tan fría, helada. Pero la belleza de sus ojos hizo que no le diera importancia y que me perdiera en su bello rostro. Volví a ponerme de pie lentamente, él no sacó su mano de mi espalda hasta que no estuve totalmente de pie. Todo parecía correr lento a nuestro alrededor, podía estar prendiéndose fuego todo, que no le daría importancia. Ninguna palabra salía de mi boca, ni tampoco de la suya. Hasta que el profesor se acercó a nosotros golpeando sus manos

-Vamos Alex, devuelve la pelota- me dijo haciendo que pusiera los pies en la tierra nuevamente

-S… si claro- dije alejándome de ese bello rostro. Durante el resto de la clase no pude evitar no mirarlo y siempre que lo hacia, el también lo estaba haciendo. Me miraba fijamente, no sabía que podría estar pensando. Durante el resto del partido pensé una y mil maneras de agradecerle lo que había hecho por mí, pero al salir no logré verlo ya que se esfumó y creo que tampoco tendría valor.

Camino al estacionamiento, Anny se lamentaba por sus pobres zapatillas. Me miró con los ojos entrecerrados

-¿Qué tal el joven de cabellos cual miel?- dijo con tono poético. Sentí como mis mejillas se sonrojaban -¡Como te miraba, por todos los cielos!- exclamó -Por cierto ¿Qué te dijo?- me preguntó curiosa

-Nada- le respondí rápidamente con una sonrisa picara y me dirigí a mi "bebe"

-¡Oye! Ven aquí- me ordenó Anny desde el auto de Edward, sonriendo

-Nos vemos mañana Anny- le dije devolviéndole la sonrisa y saludándola con la mano. Anny sonrió y entro al auto de su hermano.

Al llegar a casa y luego de hacer la tarea, me senté en la habitación de relax para pensar ¿Qué me había sucedido en la clase de gimnasia? Nunca antes me había sucedido ¿Qué fue eso?

El sueño me venció y la voz chillona de mi hermana me despertó

-¡Alex! Vamos- me dijo revolviendo mis cabellos -Está anocheciendo-

-Perdona Alice- disculpándome -Me he quedado dormida

-No te hagas problemas hermanita- me dijo sonriendo -Ponte ropa de deporte, hoy tengo muchas energías- me dijo alcanzándome la ropa que consistía en una calza hasta los tobillos, ya que el día estaba frió, una remera deportiva, de esas que son ajustadas, y zapatillas también deportivas, que, por cierto, no me gustaban las veo demasiado grandes para mi -Podría correr 100km.- Sonreí

Alice tenia razón, estaba oscureciendo, pero eso no era problema. Lo que siempre era un problema era la lluvia, que podía tomarte por sorpresa, cerca o lejos de la casa

-¡ALICE!- le grité desde la punta de las escaleras

-¿QUÉ OCURRE HERMANITA?- me gritó desde el sillón

-¿NO HAS VISTO MI IPOD?- le pregunte

-AQUÍ LOS TENGO. EL TUYO Y EL MIO- me dijo levantándose y mostrándomelos

Mi hermana no mintió cuando dijo que tenía mucha energía aquel día. Iba a su lado pero, íbamos rápido.

-Veo que de verdad tienes mucha energía hermanita- al notar que hablaba se saco el auricular del lado que venia yo.

-Así es, no se que me pasa hoy- me dijo riendo -¿Y que tal tu primer día de clases?- me preguntó sonriendo. Yo, al recordar lo que había ocurrido con el muchacho de cabellos color miel, reí entre dientes

-Nada mal- le dije disimulando mi risa -¿Y el tuyo?-

-Tampoco, nada mal- dijo riendo entre dientes, por lo visto había pasado algo interesante

-¿Qué ha ocurrido?- le pregunté sonriendo sorprendida. Alice sonrió pícaramente. Ambas nos contábamos nuestras cosas. A pesar de tener diferentes edades nos entendíamos muy bien. También se lo contábamos a nuestras amigas pero, estábamos enteradas una de la otra.

-Ay un muchacho nuevo en nuestro salón que…- dejo sin terminar la frase

-"Que…" ¿Qué?- le pregunte inmediatamente -Conozco esa sonrisa picara, es como estar mirándome a un espejo. Vamos cuéntame-

-Es muy bonito- dijo emocionada -Y simpático, se da con todo el mundo, eso es lo que mas me gusta de él

-¿Has hablado con él?- curiosa y emocionada

-Así es- me dijo riendo -Se ha presentado muy formalmente

-¡Dios!- dije festejando -¿Rose que dice?

-¿Rose?- riendo -Jake tiene un primo- me dijo guiñándome un ojo

-¡NO PUEDO CREERLO!- exclame saltando de la emoción -Eso explica tu energía- le dije sonriendo -Quiero que mañana me los muestres a los dos

-¡Claro que si!- me dijo, saltando junto conmigo

Ambas continuamos trotando y por suerte la lluvia no nos agarro a mitad de camino, de echo esa noche no llovió. Al llegar a la casa y luego de tomar una relajante ducha, cenamos. Fui a saludar a Alice que, luego de la cena, estaba mirando televisión en su habitación. Abrí su puerta, corrí hasta su cama y me tiré sobre esta.

-¡Que descanses hermanita!- le dije dándole un beso en la frente

-Tu también hermanita- dándome, ella, un beso sobre la frente

Luego de ponerme el pijama y encender el equipo de música con melodías relajantes, me acosté

Me habían sucedido cosas interesantes en el primer día de clases. Daba vueltas en mi cama. Por la noche… no lograba dejar de pensar en el muchacho, tenia su mirada grabada en mi mente. No había nada de malo… creo…

El sueño se apoderó de mí y logre dormirme. Otro día más, en el instituto, me esperaba.