.

Notas de la Autora: Bueno, antes que nada me gustaría agradecer muy especialmente a cada una de las personas que se tomaron la molestia de dejar un comentario. Estoy muy contenta de que la historia haya sido aceptada y espero poder cumplir sus expectativas.

También quiero corregir un gran error que se pasó la ves anterior por los nervios. NO ESCRIBI EL DISCLAIMER, así que ahora pienso corregirlo y abajo, al final del fic, están las notas de autora más extensas. No quiero molestar con una larga perorata sobre mis sentimientos, no creo que estén aquí para leer sobre ellos precisamente Jajajs.

Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.

.

.

.


.

.

"Aprendiendo a Ser Padres"

Capitulo Dos: Gracias al papelito azul.

.

"―A principios de año hubo un sorteo, en el cual cada una de las chicas sacó un papel azul con el nombre de sus compañeros en el..."

Hinata obligo a pasar un poco de saliva por garganta, porque la tenía seca y comenzaba a atragantarse. La imagen del papelito azul cayendo de su libreta se materializó en su mente con increíble nitidez y su pecho se hundió recordando el nombre que se leía en tinta negra.

"Sasuke Uchiha"

―… El hecho es que quiero que cada señorita de este salón tome sus cosas y se traslade al asiento de al lado del compañero que salió escrito en su papel ―dijo Anko sentada sobre el escritorio para que todos le vieran mejor ―Quien no recuerde el nombre de su compañero, acérquece.

¿Podría haber sido una especie de aviso?

Recordó el rostro de su compañero, exigiéndole áspero que se disculpara. Los ojos intimidantes de él le hicieron tragar saliva. ¿Y ahora que haría ella? ¿Con que cara iría a sentarse junto a el? No es que hubiese hecho algo malo, pero se sentía como alguien que ha cometido el pecado más condenable de todos los tiempos.

Quiso soltar una pequeña risita por su insensatez, pero solo consiguió que su pecho convulsionara ligeramente y la risa se le estrangulara en la garganta. Dando una mirada hacia atrás, noto sorprendida que casi todas sus compañeras estaban ya ubicadas en sus asientos; intercambiando ligeros comentarios con sus parejas de trabajo y ella era una de las pocas que aún no se movían. Perturbada, respiró hondo. Tenía que levantarse.

Sin embargo, justo cuando se alzaba, un nuevo pensamiento la hizo caer los dos centímetros que se había levantado nuevamente.

"Naruto-kun"

Ella estaría sentada delante de Naruto por una hora. Sus mejillas de tiñeron tenuemente y su mirada se perdió en algún punto de la espalda de su compañero de enfrente. Su corazón golpeteaba fuertemente y llevó una mano a él, sintiendo lo que le causaba el rubio.

Una sonrisa ilusionada le hizo bajar el rostro. Quizas ahora si tendría alguna posibilidad de hablar con el rubio. Quiso reír de alegría.

― ¡Sakura-chan! ―escucho a Naruto gritar con jubilo desde atrás― ¡Sabía que hoy tendría suerte cuando me encontré ese cupón de ramen bajo la cama!

Su sonrisa murió donde había empezado y casi sintió algo desgarrarse en su interior, como lo haría una frágil tela. Se pregunto si sería muy egoísta de su parte sentirse triste. Seguramente Naruto era la persona más feliz en ese salón, al fin y al cabo, le había tocado con la persona por la que siempre había profesado sus sentimientos. Algo se estremeció en su pecho. ¿Sería muy tonto haber estado esperando hasta último momento que por algún milagro del destino le hubiese tocado emparejarse con él? Una sonrisa afligida se posó ahora en su rostro y mirando al suelo, se levantó de su asiento lentamente, como si le costara demasiado hacerlo. Como si una fuerza invisible la empujara hacia abajo.

Le sonrió a Kiba y noto como el le devolvía una mirada recelosa. Había reconocido su falsa sonrisa. Se sonrojó tenuemente por haber sido descubierta. A veces olvidaba lo mucho que se conocían.

Desviando la mirada, se dio la vuelta topandose cara a cara con un rostro violento. Tragando saliva, murmuró el nombre de la muchacha a modo de saludo e intentó pasar por el lado de la pelirroja.

―Te acercas a Sasuke-kun y te mato ¿me oíste? ―susurró la muchacha a su lado, de tal forma que solo ella le escuchara.

Hinata abrió sus ojos de par en par y asintió angustiada, recordando los golpes que le había dado la pelirroja en el camarín de damas luego de la clase de gimnasia, al enterarse que era Hinata quien había sacado el papel con el nombre del chico que ella quería.

Nerviosa, se dirigió hacia su asiento. Levantando levemente la mirada pudo ver como Naruto hablaba con su compañera de banco haciendo ademanes exagerados y hablando fuertemente, pero Hinata no le escuchaba. Sentía un zumbido perpetuo en sus oídos, como si estuviese bajo el agua y podía sentir la sangre correr por sus sienes. Quizas solo estaba demasiado nerviosa. Las palmas le estaban sudando.

Corrió la silla intentando no hacer ruido. A su lado, sintió la mirada de Sasuke sobre ella y todas las sensaciones y sentimientos que no se relacionaran con los nervios la abandonaron evaporándose en alguna parte de su pecho. Aguantando la respiración, dejó el bolso azul marino sobre la mesa y se sentó rogándoles a todos los dioses hasta el último momento que no le permitieran tropezarse y caer delante del Uchiha.

Se acomodó en su silla cuidando estar todo lo lejos que pudo de su compañero. Sentía demasiadas miradas puestas en ella y sus mejillas ardían de la vergüenza. Los susurros se escuchaban en todo el salón de clases y de reojo, pudo ver como una muchacha con la que no se hablaba le dirigía una furiosa mirada.

Quitando el contacto visual asustada, miró sus manos apretadas contra su bolso azul marino. No era justo. Ella no se merecía esos sentimientos. No había pedido sacar el papel con el nombre de su compañero.

Sin poder contenerse, miró ligeramente a su lado y notó como este la miraba. Casi atragantándose regresó la mirada a sus manos. Tenía tanta tensión en su cuerpo que hasta un nudo se había formado en su garganta.

No quería estar allí, no quería estar con él. Sasuke Uchiha le intimidaba demasiado y sus enamoradas la aterrorizaban. De ahora en adelante quizas tendría que esconderse en los recesos esperando que ninguna de ellas la viera para golpearla.

Y Naruto ni siquiera le había saludado. No tenía porque sorprenderse de todas formas, ni sentir esa angustia apretándose en su pecho. Ella siempre había sido invisible para él.

"Siempre"

.

o0o0o0o0o0o

.

Sasuke miro hacia un lado desinteresado, cansado de mirar el cabello de su compañera de banco. Así que le iba a tocar con la Hyuga. Haciendo una mueca llena de disconformidad se cruzó de brazos

La muchacha a su lado temblaba como si la hubieran sentado esperando que llegara su turno para ir a la horca. No la entendía, cualquier chica estaría feliz de estar en su lugar. Sin embargo ella parecía a punto de desmayarse y se había sentado lo más lejos de él de lo que la silla le permitía. El hecho no pudo hacer más que extrañarle. La muchacha parecía tenerle un miedo atroz (o así se lo había dicho la pequeña mirada que le había dirigido) y aunque en la mañana quizas el hecho de haberla increpado había sido innecesario, Sasuke creía que no era para tanto. Había hablado a mujeres de formas y en tonos mucho peores y ninguna había tenido la pinta de querer salir huyendo.

Jamás había visto a una mujer actuar así a su alrededor.

Pero la muchacha que tenía al lado estaba hecha un puñito en su asiento. Sus hombros tan hundidos que daba la impresión de querer desaparecer de la faz de la tierra.

Rodando los ojos se dijo a si mismo que estaba siendo estúpido al gastar su tiempo pensando en la Hyuga. Sin embargo cuando esta se removió incomoda apretando las manos en su regazo se le hizo demasiado. El no era un monstruo para que ella se estuviese comportando así.

No obstante cierta parte de él se regocijo en el hecho de que ella le tuviese miedo. Hacía bien con temerle, porque con él no le iba a ir bien si volvía a ser irresponsable como lo había sido esa mañana cuando también de ella dependía la calificación de su trabajo, por más estúpido que este fuera.

Estaba tan cerrado en sus conclusiones, que en ningún momento se paró a pensar en que desde el primer año de preparatoria, ese era uno de los pocos días en que la muchacha no cumplía con su ritual matutino de abrir cortinas y regar la planta.

―Anko-sensei ―elevó la voz Kiba. Sasuke ni siquiera se tomó la molestia de mirarle ― ¿Se pueden cambiar las parejas?

Kiba diriguó una mirada cargada de desden hacia su persona, diciéndole con claras señales que con eso se refería si es que podía cambiar pareja con el. Tenía una mueca en el rostro tan desdeñosa que Sasuke entrecerro los ojos afilando su lengua. Estaba dispuesto a decirle varias cosas sin embargo Anko como adivinando se le adelantó.

―No, Inuzuka, no se puede ―terció, irritada ―Las parejas ya están conformadas.

― ¡Pero usted puede cambiarlas! ―exigió Kiba gritando repentinamente y apretando sus puños sobre la mesa ― ¡Karin puede emparejarse con Uchiha y yo con Hinata-chan!

―Yo no tengo ningún problema con ese cambio ―se apresuró a opinar Karin, irritada por el desprecio del Inuzuka. Luego le dirigió una coqueta sonrisa al Uchiha, batiendo las gruesas pestañas ―Ningún problema ―recalcó silabeando lentamente.

Sasuke rodo los ojos.

― ¡Ya cállense! ―vociferó Anko dando un fuerte golpe a la mesa que hizo dar un pequeño saltito a Hinata en su puesto. Kiba le gruño cual perro y Sasuke soltó un bufido despectivo ― ¡No habrá ningún maldito cambio de parejas aquí! Y deja de molestar Inuzuka si no quieres que te golpee.

― ¡Usted no puede hacer eso! ―exclamó Kiba, apretando los dientes.

― ¡Pruébame! –Anko entrecerró los ojos y luego de un duelo de miradas con su alumno, este volteó la cabeza cruzándose de brazos enfurruñado. Anko miró a todos como esperando que alguien le contradijera para probarle al chico lo bien que podía golpear a uno de ellos ―Bien, ahora no quiero que ninguno más me venga a decir que es lo que puedo o no puedo hacer. Se van a quedar callados y van a escuchar mis instrucciones atentamente por que no se lo repetiré dos veces. Mocosos impertinentes -refunfuño finalmente sacando un cuadernillo.

Sasuke miró hacia la ventana, indiferente. Todo era tan aburrido

.

o0o0o0o0o0o

.

Cuando Hinata llego esa tarde a su casa, caminó hacia su habitación como si cargara el peso del mundo sobre sus hombros. Una vez que hubo cerrado la puerta de su habitación, dejó su bolso sobre la silla del escritorio y gateo hasta el centro de su cama acurrucándose allí; abrazando su suave y blanca almohada contra su pecho.

Estaba sola en casa. Su padre llegaba por la noche y su hermanita en un par de horas, luego de salir de la academia de karate a la cual se había inscrito hace un año.

Suspirando, apretó un poco más la almohada. Aquel había sido para ella interminable. Luego de la clase de educación sexual había salido tan agotada como lo hacía después de las clases de educación física y eso que su esfuerzo más grande fue cambiarse de asiento.

No obstante el esfuerzo psicológico que tuvo que soportar durante esa hora y las que le siguieron, no tenía comparación con nada.

Jamás en la vida hubiese pensado siquiera en querer trabajar con Sasuke Uchiha. Si alguien le hubiese dado a escoger, su última opción hubiese sido él. Sus ojos la intimidaban, su presencia la hacía sentirse aún más insignificante de lo que era y sus palabras para con ella eran duras e insensibles.

Y ahora a ella le tocaba "fingir ser padres" con el. De solo pensarlo sentía que todo el aire huía de sus pulmones. Es que la expresión que había utilizado Anko-sensei había sido tan contundente que no había forma de escapar de ella. Era así de simple. No había otras palabras que pudieran explicar lo que ellos tendrían que hacer de ahora en adelante.

Observó su bolso acomodado en la silla de su escritorio. Le habían dado un grueso libro de letras doradas y tapas rojas con esquinas metalicas, donde tendrían que escribir una especie de diario de vida con lo que aconteciera alrededor de un lactante de tres meces. Al final de la clase, Sasuke se había desentendido del libro apenas había llegado a sus manos dejándole toda la responsabilidad a ella.

"―Izumi Nagano. Su madre es soltera y trabaja en una repostería desde las ocho de la mañana hasta las diecinueve horas. Suele ser dejado a cargo de una nana mientras Minori, su madre, trabaja hasta esa hora ―"

Izumi era el pequeño al cual debían ir a visitar al menos dos veces en la semana. De el tendrían que aprender lo máximo posible para una posterior evaluación final. Tendrían, cuando Izumi fuera un poquito más grande, sacarlo a pasear a distintas partes de la ciudad. También su deber era documentar cuando le salieran los primeros dientes y sacar fotos de él todos los meces. Tendrían que acompañar a la madre a los controles de este para llevar una bitácora de su crecimiento y peso además de cualquier enfermedad que se le presentara. En fin, tendrían que ser una especie de padres sustitutos para el bebe.

El rojo cubrió toda su cara Hinata se la cubrió con las manos, avergonzada.

Un nuevo suspiro se escapo de sus labios y cerro los ojos abrazando sus propios brazos, pensando en lo que se le vendría de ahora en adelante. Su nuca ardía allí en donde su compañera de curso Karin le había tironeado encerrándola en el baño luego de ver como Sasuke la interceptaba al final de la clase para entregarle el libro. Le había gritado, furiosa como Hinata nunca la había visto, que no se tratara de pasar de lista con Sasuke, que no se acercara a él. Hinata había intentado explicarle por todos los medios que ella no tenía intención de hacerlo, que a ella no le gustaba su compañero. Si embargo era incapaz de hablar, de su boca solo salían balbuceos y una vez que su compañera por fin la dejó, se había encogido en el piso abrazando sus rodillas; conteniendo las lágrimas que pugnaban por salir y soltando leves quejidos.

Una vez más no había podido defenderse. Una vez más había sido demasiado débil.

"―Eres débil, Hinata."

Estaba segura que si su padre supiera lo que había sucedido, en ves de tomar acciones contra el colegio como haría cualquier padre, la reprendería y castigaría por débil, restregándole en la cara con palabras hirientes lo decepcionado que se encontraba de ella y la vergüenza que significaba para la familia. Quizas intentara obligarla a asistir a clases de karate nuevamente.

"Madre"

La extrañaba tanto. Seguramente ella sabría que hacer en esos momentos. Ella podría haberla aconsejado o al menos consolado en esos instantes en que de sus ojos escapaban las lagrimas que no había podido dejar escapar en el colegio, para no perder un poco más de su deteriorada dignidad. Una presión se hizo fuerte en su pecho al pensar en que esas situaciones se repetirían por seis meces, hasta que se acabara el proyecto. Hasta que terminara su último año de preparatoria.

"Sasuke Uchiha"

Como su madre le aconsejaba cuando era pequeña y se sumía en la tristeza al ser castigada por su padre, intento buscarle el lado bueno. Sasuke era el mejor alumno de su clase; un genio. Seguramente no tendría problemas con la organización y redacción del proyecto.

Por otro lado la intimidaba demasiado como para sostenerle la mirada siquiera.

Con una sonrisa melancólica pensó en lo lindo que hubiese sido trabajar con Naruto. Lo diferente que hubiese sido hacer de madre junto a él.

Entonces como una flecha, un pensamiento cruzo por su mente.

"¡Uchiha-san!"

Por todos era bien sabido que Naruto era el mejor amigo de Sasuke Uchiha, el único chico al cual le permitía acercarse medianamente a su persona junto con Sakura Haruno. Una suave sonrisa fue aflorando lentamente en sus labios. Ya que Sasuke Uchiha era el mejor amigo de Naruto, quizas mientras durara el trabajo tendría más oportunidades de acercarse al chico de sus sueños, conocerlo, permanecer a su lado y si tenía suerte, caminar a su lado también. Soltando una suave risita llena de ilusión restregó su rostro sonrojado contra la almohada. Su corazón golpeteaba fuerte, bullendo de alegría.

"Gracias Oka-san"

Aun sin necesidad de verla, las palabras de su madre seguían acompañándola y dándole ánimos. Había encontrado el lado bueno de su situación.

No obstante el recuerdo de haber pasado toda la hora frente al chico que ella quería y que este no le hubiese dirigido una sola palabra (demasiado concentrado en su compañera de banco), hizo que la sonrisa se borrara lentamente de su rostro.

¿Cómo luchar contra algo que no dependía de ella? ¿Cómo hacer para que Naruto se fijara en alguien tan insignificante como ella, cuando tenía a Sakura Haruno, la mejor alumna de la clase justo al lado de él? Junto a ella, Hinata no era más que una piedrita; pequeña, sin gracia alguna y posada en la tierra dejando que la gente que pasaba por su lado y encima de ella la pateara de un lado a otro, sin poder hacer nada.

"Sakura-san"

El recuerdo de ella observando al Uchiha e ignorando siempre sus comentarios, se le vino a la mente. Sakura nunca se rendía, siempre luchaba por acercarse a un poco más a él, por más que este la ignorara y la rechazara.

Mirando el techo con determinación por primera vez en el día, se dijo a si misma que seguiría su ejemplo. Ella no se rendiría, ella lucharía por acercarse a Naruto por más que este aún no la pudiese ver.

Ella lucharía por poder caminar a su lado.

.

o0o0o0o0o0o

.

Sasuke caminó en silencio al lado de Naruto y Sakura. Estos dos iban discutiendo. En realidad Naruto hacia escándalo y Sakura intentaba callarlo. El rubio estaba más feliz de lo que Sasuke nunca le había visto. Decía que como era un trabajo en pareja, entonces Sakura sería su esposa y Sasuke el tío gruñón. Fantaseaba con la idea haciendo ademanes con los brazos aullando de emoción.

El moreno por su parte estaba concentrado en su camino sin poner demaciada atención en sus compañeros. Su mente se había quedado atrás, allá en el aula. Aún no podría creer que Anko les hubiese mandado a hacer de niñeros. Ni siquiera sabía como se llamaba el niño que le tocaría cuidar, solo sabía que de ahora en adelante lo tendría que pasar a ver dos veces a la semana y encima tendría que gastar dinero para comprarle ropa.

Recordó que Shikamaru había alegado que no podían hacer tal proyecto, ya que sería como jugar con la vida e intimidad de las personas, Sasuke había estado de acuerdo con ello. Anko por su parte rebatió que no estaban haciendo nada ilegal y que tenían incluso permiso de Sarutobi, el alcalde de la ciudad de Konoha. Agrego de paso que aquello sería como una encuesta larga y que no solo beneficiaba a los estudiantes sino que también a las familias que se prestarían para ello, ya que aparte de las vestimentas que tendrían que comprar como una de las tareas que debían hacer, la preparatoria daría una pequeña inyección de dinero a cada una de las familias. A Sasuke no le quedaba duda de que esa pequeña inyección de dinero no era tan pequeña, ya que como buen colegio privado que eran, el dinero no les faltaba.

La mujer, antes de irse dando un portazo, había dejado en claro que la mayoría de las familias tenían una situación económica no muy favorable y que como eran solo estudiantes egresados, eran más o menos de su edad.

― ¡Sasuke, Teme! ―le gritó Naruto casi en la oreja. Sasuke se giró hacia el muchacho con los ojos entrecerrados ― ¿Con quien te tocó de pareja, eh?

Sasuke rodó los ojos ¿Cómo podía ser tan despistado? Había estado parloteando todo el día sobre ello y encima de todo, la Hyuga se había sentado delante de él.

―Hyuga ―respondió escuetamente.

― ¿Hyuga? ―Naruto parpadeo confundido, luego de un par de segundos todo su rostro se esclareció y mostró una gran sonrisa― ¡Ah, Hinata-chan!

Sasuke siguió caminando sin prestarle atención. Vio como Sakura se adelantaba trotando a ver una gran tienda llena de colores rosa pasteles y osos de peluche.

―Hinata-chan cocina muy bien ―afirmo con una gran sonrisa el rubio, luego sus ojos parecieron brillar aún más si eso era posible -¿Tu crees que mi esposa cocine tan bien como ella? -Naruto soltó un suspiro como si estuviera muy triste -nunca he probado la comida de Sakura-chan. Estoy seguro que es casi tan buena como el ramen.

Sasuke estaba demasiado fastidiado para decirle lo afortunado que era. Cuando recién entraron a la preparatoria, Sakura le había regalado un Bentō para su cumpleaños junto con otra cosa que ya ni recordaba. Su madre lo había obligado a probarlo frente a la joven y como él no podía negarle nada a Mikoto, había accedido. Todo lo bonito que estaba decorado su presente se fue al caño al probar el primer bocado, dándose cuenta que el arroz estaba extremadamente salado y su consistencia era babosa. Sasuke había hecho el esfuerzo más grande de su vida en tragar aquella porquería, preguntándose si Sakura no había tenido al decencia de probarlo ella primero, antes de intentar envenenarlo.

No sabía que tan bien cocinara Sakura ahora, pero prefería no arriesgarse. Dos años después y con dieciocho años cumplidos, Sasuke Uchiha no podía reprimir una mueca de asco cuando recordaba el penoso evento.

―Sakura no es tu esposa, Naruto ―le aclaro el Uchiha.

Esperaba ahorrarle ilusiones rotas y golpes. No es que se inmiscuyera en sus asuntos, pero le incomodaba muchas veces ver la mirada triste de Naruto cuando Sakura se excedía en atenciones para con él.

―Si ―concedió Naruto repentinamente y elevó los ojos al cielo ―Pero no tiene nada de malo soñar con que se tiene una familia propia.

Lo último lo había dicho bajo, como si lo dijera para si mismo y tuvo que agudizar sus sentidos para escucharle. Sasuke decidió el silencio. No tenía nada que decirle. Naruto era huérfano, él no. Sasuke no sabía que era no tener padres y no sería tan tonto como para tratar a subir el ánimo sin saber de esas cosas. No solo eso, él no sabía subir los ánimos y además, ese no era su estilo.

― ¡Sasuke-kun! ¡Naruto! ―Sakura agitaba su mano desde una tienda para bebes. Desde ese lugar les mostro un par de jueguitos de baberos de distintos colores― ¿Amarillo o azul?

Naruto corrió inmediatamente hacia ella.

-¡Elije el que tu quieras Sakura-chan! -chillo Naruto agarrando por sorpresa a Sakura y dándole vueltas en aire, frente a todas las personas- ¡Cualquier cosa que mi esposa elija estará bien!

Sasuke reprimió una sonrisa al observar como todos en la tienda se quedaban mirándolos; las señoras cuchicheaban comentando lo lindos que se veían juntos y algunos incluso los gravaban con sus teléfonos celulares. Cuando Sakura logro deshacerse de su abrazo, le dio un puñetazo gritando de furia. Naruto rodo por el piso con lágrimas en los ojos.

Satisfecha con el resultado, la muchacha asintió y con un airado giro de cadera se dirigió a la cajera a pagar el juego de baberos amarillo, ante la atónita mirada de los clientes.

"Esos dos..."

"Nunca cambian"

.

o0o0o0o0o0o

.

―Apresúrate Hyuga ―gruño Sasuke unos pasos delante de ella ―No tengo todo el día para esperarte.

Hinata asintió bajando la cabeza y se esforzó por alcanzar a su compañero y no tropezar en el intento. Sasuke caminaba rápido, dando pasos largos y Hinata tenía casi que trotar para ir a la par de él.

En ese momento no podía evitar darse ánimos recordando que todo mal tenía su recompensa. Quizas uno de estos días mientras caminara junto a Sasuke se topara con el chico de sus sueños y si tenía suerte, quizas podrían ir a tomar algo juntos.

Suspirando con anhelo fantaseó con esa posibilidad en todos los posibles escenarios que su soñadora mente podía imaginar. Estaba tan concentrada en sus sueños, que había dejado de prestar atención a su entorno y solo cuando choco contra algo duro y cálido despertó de su ensoñación.

Un olor fresco y masculino se coló por su nariz y Hinata trastabilló hacia atrás logrando mantener el equilibrio solo de milagro. Había chocado contra la espalda de su compañero, y si no hubiese sido por eso, la habrían atropellado ya que se encontraba en una esquina con la luz roja alumbrando frente a ella y los autos pasando veloces.

Sasuke se giró hacia ella entonces con los ojos gélidos y duros. Hinata trago saliva, sintiendo como la sangre subía a sus mejillas rápidamente y un nudo se le formaba en la garganta. Era la misma mirada que le dirigía su padre cuando se enfadaba con ella, como si no pudiese creer que hubiera alguien tan estúpida como ella.

― ¿Es mucho pedir para ti que camines bien? ―inquirió Sasuke molesto.

Hinata se apresuro a hacer una profunda reverencia, murmurando un "Lo siento" entrecortado y tembloroso.

Sasuke chasqueó la lengua y al ver que la luz del semáforo estaba ya en verde, retomó su caminar sin esperarla.

―Como sea, solo apresúrate.

Hinata asintió aunque este no le podía ver y se obligó a si misma a prestar atención en cada paso que diera. No quería ser molesta para su compañero, ni quería que este volviera a mirarla de ese modo. Le asustaba.

Caminando solo un paso atrás de él se dio cuenta (no sin asombro) que muchas chicas en la calle se le quedaban mirando casi con adoración. En cambio el muchacho caminaba sin ver a nadie, con los ojos puestos al frente y el mentón orgullosamente erguido. Derrochaba seguridad en cada paso que daba y Hinata se preguntó si sería muy ambiciosa en pedir a dios que le regalara solo un poquito de ella a su persona.

―Que tanto me ves ―Sasuke la miró desde su altura y Hinata enrojeciendo hasta la raíz del cabello noto que se le había quedado mirando perdida.

― ¡N-Nada! ―tartamudeo y movió las manos frenéticamente ―Y-Yo s-solo...

―Solo pon tus ojos en el camino

Hinata asintió cansadamente y apretó su bolso negro que sujetaba con ambas manos. Suspiró y se tuvo que obligar a mirar al frente. Sentía tanta vergüenza en que el la hubiese encontrado mirándole tan fijamente.

.

o0o0o0o0o0o

.

Llegando a un parque, Sasuke no pudo evitar observar de reojo a su compañera preguntándose como podría existir una persona tan distraída en la tierra. Desde que la había abordado fuera del salón (y ella se había pegado a la pared espantada, como si hubiese visto a un espectro) para avisarle que ese día irían a la casa de Izumi (como había descubierto que se llamaba el niño), había prestado atención a cualquier cosa menos en el camino.

La había sentido tropezarse en un par de ocasiones sin emitir un solo sonido, como si ya estuviera acostumbrada a hacerlo. Luego al mirarla de reojo la había encontrado mirando el cielo y en la zona céntrica la había notado observando la nada con los ojos brillantes. Unos cuantos metros más, constato que aún estaba perdida en sus pensamientos cuando la sintió chocar contra su espalda.

Se había girado hacia ella dándole un par de palabras que supuso bastarían para que pusiera atención en el camino y no anduviese chocando más contra él. Sin embargo luego, al sentirla un paso atrás le dio una mirada de reojo para advertirle que no se le pegara tanto. Grande fue su sorpresa al notar que lo estaba mirando. Sin temor, sin angustia. Por primera vez le miraba sin parecer aterrorizada.

Sus ojos, inmensos, le observaban con genuina curiosidad, como si estuviese viendo algo extraño que no podía descifrar. Solo para que se dejara de sandeces le había hablado, y ella había abandonado su mirada curiosa, para mostrar nuevamente unos ojos exaltados y con el rojo subiendo por sus mejillas a una velocidad alarmante. Sasuke nunca había visto a una persona que se sonrojara de esa manera y cuando esta soltó un suspiro que supuso era de abatimiento, el estuvo apunto de hacer lo mismo, pero de hastío.

Caminaron por un buen trecho que consistía en un parque con arboles de hojas rojas. Al centro, un montón de coloridos juegos infantiles dispersos con unos pocos infantes disfrutando de ellos.

Un recuerdo añejo se le vino a la mente y cruzo su interior como una saeta, clavándosele en el lugar más sensible de su pecho.

"¡Más alto, Nii-san!"

Desechándolo de inmediato se dispuso a observar el cumulo de casas a la que estaban entrando como si el recuerdo no le estuviese atormentando aún, en el subconsciente. No eran muchos los hogares, pero parecía que había uno de cada color del universo.

Era un lugar de colores vivos y chillones que le llego a molestar. Todo parecía lleno de vida y a Sasuke no le hubiese sorprendido en demasía si de un instante para otro las coloridas viviendas se levantaban y empezaban a bailar en torno al sol. Aburrido puso su vista en el camino y al no sentir los casi inaudibles pasos tras de él se giró interrogándose a si mismo si es que su compañera había sido arrollada por un vehículo mientras miraba un perro o algo por el estilo. Se había olvidado de ella desde que habían abandonado la zona céntrica.

No obstante cuando se giró la pudo ver observando con los ojos iluminados el lugar, como si jamás hubiese visto algo más hermoso que aquello. No prestaba atención por donde pisaba y Sasuke se sintió estúpido al darse cuenta de que la Hyuga no había tomado en cuenta sus anteriores palabras. Por primera vez en la vida una mujer ignoraba sus palabras.

Llegaron a su destino y Sasuke se preguntó que tan ingenua podía ser la Hyuga. Le había seguido por toda la ciudad, alejándose de la zona céntrica a un lugar más bien lejano y poco habitado con los ojos cerrados, cosa que podría resultar peligroso para una muchacha si el no fuese quien es. Algo en su interior le decía que Hinata Hyuga seguiría sin una pisca de duda a cualquier extraño que se le apareciese por la calle pidiendo ayuda.

Era muy ingenua, o muy tonta. Sasuke se inclinaba por la segunda opción.

Entrecerrando los ojos se maldijo mentalmente, dandose cuenta que había gastado varios minutos de pensamiento en la muchacha que le seguía y suspirando fuertemente se negó a seguirlo haciendo.

Busco por todos lados un timbre en la alta reja negra coronada de puntas, sin embargo no encontró ninguno y se negó a gritar como cualquier vago en la calle. Gruñendo buscó una piedra lo suficientemente grande y aporreó la reja procurando hacer el máximo ruido posible.

―Ya voy ―escuchó desde adentro y se contuvo de lanzar una maldición.

Estaba tan cabreado que se enojaba por nada.

Pasados unos pocos segundos, una mujer se hizo presente en su visión. "Minori Nagano" se dijo a si mismo. La mujer no estaba nada mal, tenía cabello castaño, corto, y ojos oscuros con ojeras descansando bajo ella. Aquello la hacía lucir ligeramente enferma pero no le quitaba el aire coqueto acentuado por el maquillaje. En sus brazos cargaba a quien debía ser Izumi, el crío del que tendrían que aprender todo lo que significaba ser padres.

"Ridículo"

Estuvo tentado a soltar un bufido cuando los ojos de la mujer se abrieron de par en par al verla y había sonreído como colegiala. Aquellas expresiones las había visto tantas veces que ya le causaban cierto malestar.

―Venimos por el asunto del trabajo de la preparatoria Konoha ―Aclaro Sasuke. La mujer recién pareció reparar en la figura de quien estaba un tanto escondida tras él― ¿Aquí es donde vive Nagano Izumi?

―S-si, aquí es ―respondió ella algo cortada, con una sonrisa vacilante.

Sasuke la miró seriamente, esperando que los hiciesen pasar. Tenían que escribir algo al menos en ese horrendo libro de interminables páginas. Pasados los segundos en los que la mujer no quitaba su vista de encima, reaccionó y se dirigió a abrirles con la mirada fija en el.

―Lo siento. Me habían avisado que vendrían esta semana pero me había quedado dormida y no recordé que...

―No importa ―le cortó secamente Sasuke, entrando por la reja metálica antes que Hinata, quien le siguió como un ratoncito.

Y de verdad no le importaba. No le importaba que tuviera que decirle, no le importaba si había estado durmiendo o saltando en un trampolín. Lo único que quería era escribir cuatro palabras sobre el niño y largarse lo antes posible a su casa, donde todo era blanco, o negro o gris.

Sintiendo una profunda mirada tras el reprimió un suspiro. Tendría que estar encerrado durante seis meces con una muchacha que no le quitaba la mirada de encima y con otra que evitaba mirarlo por todos los medios posibles.

No sabía cual de las dos era peor.

.

.


.

Notas de la Autora: Durante toda la semana estuve al pendiente, descubriendo como se manejaba fanfiction. No desde fuera (leer y comentar) si no desde dentro, viendo los conceptos, las visitas y visitantes (con la cual tenía una gran confusión, por más tonto que suene) y los Traphic Graph. Luego de mucho ajetreo, ya que soy algo dura de cabeza y mi ingles no es lo mejor que digamos, logre ponerme una imagen de perfil. También quiero contarles que ver que personas de lugares lejanos, gente que está a miles de kilómetros, gasto un poco de su tiempo leyendo lo que yo escribí, me lleno de una sensación cálida y dulce. Supongo que la de sentirse realizada, no lo se. Publicar un fanfic es algo que siempre quise hacer, pero que no me había dado el valor para hacerlo. Escribo hace años, en mi libreta. Ideas sueltas. Largos capítulos. Todo se fue a la basura o en el caso de escribirlo en un PC, a la papelera de reciclaje.

También quiero agradecer a la gente que leyó, claro, porque aunque no hayan dejado un comentario, saber que pasaron por mi rinconcito me llena de alegría.

Gracias por todo, y espero que les Haya gustado este capitulo, quizas no es como creian. Quizas es algo más inocente y familiar que lo que "educacion sexual" podría haber dejado entrever.

Tengo que confesar que este capitulo me costó bastante de redactar. La primera parte, sobre todo, en que podemos ver los sentimientos de Hinata al enterarse de que tendría que ser la pareja de Sasuke para el trabajo de educacion sexual que tanto temía. Hinata es muy timida, exesivamente. Sus nervios me ponen nerviosa a mi ya que me cuesta describirla. Somos muy diferentes (me cuesta más escribir sobre cosas que no siento a menudo, al menos no en esa magnitud) y bueno, rehise varias veces esa parte. No quedé muy conforme.

Sobre Sasuke, bueno, quería utilizar este capitulo para hablar un poco de él, pero no mucho. Ya sabemos que el hombre si tiene padres y que es gruñón y despectivo e impaciente y todas esas cosas que conforman la personalidad de Sasuke Uchiha (espero que sea así o lo esté describiendo bien. A decir verdad, el no me cuesta mucho escribir. Le exaspera lo mismo que a mi y es un tanto gruñón) por algo más. Quizas algo referente a su Nii-san, aún no lo sabremos.

Avisenme por favor, de cualquier falta de ortografia o redaccion para no volver a cometerla. Ya saben, feedback.

Por cierto, ¡La respuesta a los reviews anonimos!

Ihara L: Me alegra que te haya gustado el fanfic y gracias por el cumplido, trato de escribir cada día un poquito y te aseguro que solo actualizo cuando creo que no puedo hacer más.

Magic ann love: Si, Sasuke es un odioso adorable y creo que lo será hasta el último día. Las clases de educación sexual... a mi me hicieron unas cuantas charlas cuando estuvo de moda el tema. Y Sí, son horrendas. Nos sentaron a todas las niñas juntas, en primera fila (como para que nos asustáramos más del tema de embarazarse a tan temprana edad) y a los muchachos al final (como si no supieran que mientras más atrás para ellos, más bulla meten) y nosotras estábamos allí, sentadas y rojas mientras ellos aprovechaban para hacer todas las preguntas que pudiesen con total soltura de cuerpo. Aprovechándose de la situación en la que podían ser diplomáticamente vulgares.

Espero que el tormento no te dure aún, y gracias por el comentario.

Cross: Igual que a Ihara L, me alegro que te haya gustado el fanfic. Me dedico a eso y cuando no me sale nada, vieras lo que me frustra. Gracias por los ánimos y el comentario, espero verte por los review en este capitulo también, jeje.

Bueno mis tres anónimos, he ahí sus respuestas. Gracias a los tres por escribirme y a los que tienen sus cuentas, he respondido sus review antes de actualizar el fanfic, claro. Muchas gracias a todos por leer y escribir sus comentarios. Nos vemos dentro de lo que se pueda y si pueden, dejen su opinion.

Agradecimientos a : Cannan, uchihacecy, LaCrazyWriter, Dark Amy-chan, LilyHime100, EyesGray-sama, Himeko-lu, Valentinaneko12, Natsuki-07, Nessieprettysweet, Pochyy, Meyling-LoveU.H, Tokeijikakeno orenji, Ihala L, Magic ann love, Cross, Annie Thompson y starsolf.

Saludos a todos y que tengan un buen día

Mitthens.

.

.

Miércoles, 09 de enero de 2013

.