Capítulo 2: L
Observaba como el detective comía su pastel. Era interesante… A cualquiera le parecería incomoda la posición en la que estaba sentado pero a él no parecía molestarle. Me miro y me sonrió. Pocas veces lo vi sonreír, generalmente él estaba serio mientras hacia su trabajo. Pero la mayoría de la veces en las que jugamos juntos, él tenía una sonrisa apenas visible en su rostro. Según L, yo le recordaba a el mismo cuando era pequeño. Pero jamás le pregunte por qué de su confesión.
#Flashback#
-Lo siento L pero no puedo, mi esposa se fue de viaje por una semana y mi deber es cuidar de mi hija.-Dijo mi padre mientras daba vueltas por la sala con el teléfono en su oreja. Sonreí ante eso. Pocas veces mi padre tenía tiempo para estar conmigo.
-Seguro?-Dijo con una pequeña sonrisa- Tu? Cuidando de mi hija?-dijo riéndose entre dientes
Mi sonrisa se borró. Cuidarme? L? Se suponía que mi padre debía cuidarme! No L! Lo mire con mala cara pero pareció no darse cuenta. Mi padre siempre andaba con L, resolviendo casos. Y L siempre era la razón de nuestras mudanzas. De aquí para allá.
-Ok, te veo en 2 horas-dijo sonriendo y cortó en teléfono
-Se suponía que debías cuidarme. Le diré a mamá- Le dije con una sonrisa triunfante. Mi padre se sentía inferior ante mi madre.
-Oh Vamos pequeña!-dijo animándome- L me pidió que investigue una escena y como mi trabajo debo hacerlo-Dijo aun sonriendo
-Pero…-No me dejo terminar y me interrumpió
-Que dirías si vamos a comprar los materiales que me pediste para armar tu robot. Y de paso compramos dulces- dijo sonriendo
Mis ojos se iluminaron. Mi propio robot a control remoto. Siempre quise uno pero mi madre no quería que tenga robots porque decía que los robots, eran fríos y calculadores, que no tenían sentimientos. Que debía comprarme una muñeca sonriente como todas las niñas de 5 años normales. Pero mi padre siempre le decía, que yo no era una niña normal, yo era especial. Y yo lo sabía.
Fuimos a la ferretería y le dije al vendedor todo lo que necesitaba. Se quedó sorprendido al ver que yo sabía exactamente todo lo que requería para hacer mi robot. Yo ya me había acostumbrado a las reacciones de los demás. Luego fuimos a la tienda de dulces y compramos demasiados.
Llegamos a un edificio enorme. La guarida de L. Me recordaba a Batman, con su Baticueva. Pasamos por varia seguridad. Subimos al elevador, hasta el último piso antes de la azotea, claro, cuando llegamos, pude observar que era un piso muy bonito. Había mucha tecnología y me puse a admirar los dispositivos. Y una enorme computadora. Enfrente de la computadora había una silla con rueditas y en ella había un hombre. No lo podía ver bien. Solo su cabeza despeinada. La silla dio vuelta hacia nosotros. No era como me lo imaginaba. Era un hombre alto y flaco que no tenía calzado y estaba vestido por un jean desgastado y una remera blanca con mangas largas.
-Hola Richard, esta pequeña es tu hija-dijo acercando su cara demasiado, DEMASIADO a la mía.
Mi padre solo asintió en modo de respuesta. L seguía con su cara en frente mío y con la punta de un dedo en su labio.
-Interesante… jamás en mi vida vi unos ojos como los que tú tienes, pequeña.
Dijo viendo mis ojos violeta. Me estaba estudiando. Yo también lo estudiaba a él. Debo admitir que grande fue la sorpresa cuando lo vi. El volvió a su silla y se sentó en la posición en la que antes se encontraba. Yo observe el suelo, buscando un lugar en el que pueda armar mi robot. Cuando lo encontré me dirigí silenciosamente y me senté en el piso. Con la rodilla derecha al lado de mi mejilla derecha y la otra pierna en el piso.
-Pequeña, ya vuelvo L se quedara contigo-dijo sonriéndome
-Cómo puedo estar segura que no es un asesino serial que está esperando a que te vayas para comenzar a analizar mis debilidades y así asesinarme porque puedo ver que hay un 17.5% de que él lo sea-Dije seria
-Porque no lo es-dijo suspirando- A veces me pregunto si sería mejor que no fueras superdotada y crecieras como una niña debe hacerlo-dijo mirándome fijamente.
-Pues sería como una niña normal. Pero no inteligente, si quieres que sea ilusa y tonta como las demás niñas lo son, bien por ti, pero yo no quiero ser así, no cambiaré, me gusta ser como soy.-dije notablemente enojada.
Mi padre suspiró. Pude notar que L y Watari quedaron sorprendidos por mi confesión. Y no es la primera vez que pasaba esto. Me sentía frustrada al ver que la gente me rodeaba trababa de cambiar quien era. No podían obligarme a cambiar quien era y tampoco podían obligarme a entablar relaciones sociales con los demás o sentir sentimientos o pensar de distinta manera.
Mi padre se fue y yo me senté a construir mi robot. Tenia planeado hacer un robot mecánico que funcione a control remoto cuyas articulaciones puedan ser como las de un humano. Para eso configure un mando de mi consola Xbox 360 para poder usar sus botones como movimientos para el robot. Los RT Y RB eran para brazos y piernas. A, X, B y Y eran para movimientos, como saltos, disparos (Tiene un arma de balas de goma pequeña), etc.
Tenía la molesta sensación de que alguien estaba observándome, odio que la gente me mire. Mire hacia la derecha y me encontré a L en su silla comiendo pastel. Observándome con sus ojos negros. Luego volví a concentrarme en mi robot.
-No te he preguntado cómo te llamas- dijo mientras se sentaba a mi lado
-Mi nombre es Pauline-dije mirándolo
-Pauline, lindo-dijo asintiendo lentamente con la cabeza- Que haces?
-Un robot.-dije seca
-Uhm-dijo con la punta de sus dedos en su labio.
Odiaba que la gente me distrajera de lo que hacía. No podía concentrarme pero no encontraba la forma correcta de decirle que me deje en paz. Sabía que mi papa se enteraría de alguna manera y que me recriminaría.
-Puedo ayudarte?-dijo señalando el robot que estaba casi terminado.
-Si-dije
Y así terminamos el robot. Cuando terminamos L comenzó a hablarme sobre el caso en el que estaba trabajando. Era sobre un ladrón de bancos cuyo nombre era A. Al que nunca se le vio el rostro. Me hablo sobre los sospechosos y me pidió mi opinión. Era simple. El idiota quiso darse a conocer y dejaba pistas como los asesinos seriales lo hacen. Pero todos los datos daban a el. Pero solo había un nombre: Alex más conocido como A. Eso se le paso de alto. Era el único sospechoso con un nombre que comience con la letra A y todo daba hacia él.
Le dije eso a L. Y con una pequeña sonrisa asintió.
-Piensas igual que yo-dijo aun con su sonrisa
-Me estas poniendo aprueba-Dije afirmando
-Exactamente-dijo- es sorprendente podrías hasta superar a Mello y llegar hasta el puesto de Near.
Lo último lo dijo susurrando
Estaba por responder pero mi padre entro con una gran sonrisa.
-Caso cerrado-dijo
L sonrio. Nos quedamos hablando sobre el caso, incluyéndome en la conversación, y luego L comenzó a hablar sobre mi inteligencia y comenzó a hacer preguntas. Este L me cayó bien. No muchas personas me caían bien, de hecho solo mi familia.
#Fin del Flashback#
-Pequeña Pauline-dijo L sacándome me de mis recuerdos
Yo solo lo mire. Mi cara no tenía ninguna emoción. Yo ya no sentía nada. L notó que yo había cambiado. No es que el estuviese esperando que sonriera luego de haber visto como mis padres eran asesinados. Pero generalmente, cuando estaba triste, lo mostraba. Pero ahora, solo un ser humano frio y calculador, o como mi madre hubiese descripto: Un robot
-Quiero hablarte algo importante-dijo serio-Recuerdas a tu hermano Beyond?
-Si- dije confundida. El había muerto hace mucho, en un accidente.
-Pues, esto es algo difícil de explicar-suspiro- será mejor que te de los documentos.
Estuve horas leyendo. Y todavía no podía creerlo.
-Mis padres quisieron esconderme que él era un asesino…
Asintió
-Y por eso mintieron que murió…
-Exacto-dijo asintiendo con su pulgar el la boca
-Tú, pequeña Pauline, eres mi pequeña hermana menor.-dijo sonriendo
