Disclaimer: Todos los personajes que puedan reconocer pertenecen a Disney, no son de mi propiedad.
Castillo en el aire
Capítulo 2: Queen Elsa of Arendelle
–Alejémonos ahora mismo. – digo lo primero que se me viene a la mente en cuanto escucho el nombre del reino.
–Pero Hans, pueden necesitar ayuda. – replica mi amigo.
–¡No! – grito. – Nos iremos, no ayudaremos a gente de ese reino.
–Creo que ya es tarde. – opina.
–¿Y por qué?
–El barco de Arendelle viene hacia acá. – dice señalando la embarcación.
Rayos.
–Entonces… ¿qué planeas hacer? – pregunto finalmente, fastidiado.
–Ayudarlos. – me responde con voz firme.
Suelto un gruñido.
–Te detesto. – confieso en broma, pero con todo serio. – Está bien. – acepto. – Los ayudarás, y luego harás que se vayan, ¿entendido?
–¿Los ayudaré? ¿Y qué hay de ti? – cuestiona.
–No puedo dejar que me vean, tonto. "Me detestan", soy un asesino para ellos. Es mejor que tú te encargues de ellos, mientras me llevo a tu hermanita al interior del barco.
–Está bien.
Mientras John ve el "problema", yo me encargué de ocultarme en mi camarote. La hermana de mi amigo se encuentra junto a mí, aunque no nos hablamos ya que ella solo lee.
Intento ver por la pequeña ventana, pero me es imposible tener una amplia visión de lo que ocurre afuera. Solo alcanzo a ver el barco "enemigo" cerca del nuestro. También logro escuchar gritos, al parecer los tripulantes de cada embarcación están intercambiando palabras.
–¿Qué ocurre afuera, alteza? – la chica rompe el silencio.
La miro. – Asuntos privados, señorita. – me limito a decirle.
Me mira con aire de extrañeza.
–¿Es algo malo? – insiste en preguntar.
–No, no debe preocuparse. – contesto casi en un grito.
La chica cierra el libro y se pone de pie.
–Sí me preocupa, es mi hermano el que está allí afuera. – exclama enfadada.
–Oye. – me pongo de pie también, encarándola. – No te atrevas a levantarme la voz, soy un príncipe, y tú una simple plebeya.
Nos miramos por pocos segundos, luego la chica ríe suavemente y se relaja.
–Es cierto, lo lamento, pero estoy algo preocupada. – confiesa.
Esta mujer tiene un carácter bastante bipolar y extraño.
–Oiga, alteza. – se dirige a mí.
–¿Sí?
Con su dedo índice señala la ventana y yo volteo. Puedo apreciar como el barco de Arendelle se aleja del nuestro.
Me dirijo a la puerta para salir del camarote y la hermana de John sale detrás de mí, pero no va hacia donde yo voy, al parecer se dirige a su propio camarote.
Llego hasta donde está John, por lo que veo estaba esperándome.
–¿Qué ocurrió? – pregunto curioso.
–Sé que vas a matarme por esto pero… – hace una pausa, nervioso. Hago una señal para que continúe. – ¿Recuerdas que me dijiste que los ayudaría?
–Sí…
–¿Qué los ayudaría con cualquier cosa que desearan? – complementa.
–Dime de una vez qué hiciste. – exclamo moviendo las manos desesperadamente.
John me toma por los hombros y me conduce nuevamente a los camarotes. Entramos a uno que, según mi informe, estaba vacío.
Pero no era así.
Involuntariamente solté un grito al ver a la reina de Arendelle durmiendo en la cama de la habitación, y junto a ella (de pie) había un hombre que no conocía, pero (por el uniforme) deduje que se trataba de un guardia de ese reino.
Aquel hombre me miró con una expresión enfadada, asustada y confundida, pero no le presté mucha atención, mis ojos estaban centrados en Elsa.
–¡¿Príncipe Hans?! – exclama el hombre. Ese grito capta mi atención.
–Venga conmigo. – digo "calmadamente", aunque en mi interior estaba confundido, alarmado y molesto. El hombre me miró desconfiado. – Tranquilo, no le haré nada. – digo casi en un susurro.
El guardia sale del camarote y se pone frente a mí.
–No sabía que usted estaba en est… – empieza, pero no le dejo terminar.
–¿Acaso no sabe que frente a un miembro de la realeza usted debe inclinarse? – le digo arrogante.
Tomando en cuenta mis palabras, el hombre se inclina y no dudo en soltar una pequeña risa.
–De pie. – digo en un gruñido, y el hombre acata la orden. Miro a John por un segundo, se le ve preocupado. – Ahora dígame. – exclamo. – ¿Qué rayos hacen usted y su reina en este barco? – digo tan fuerte que pude dejar sordo a cualquiera.
–N… nos ofrecieron ayuda, alteza. – balbucea. – Este hombre… – señala a John. – … dijo que nos ayudaría a ocultar a la reina. – confiesa.
Miro a John, molesto. "Te lo agradezco amigo", pienso.
–Lo lamento, pero yo no aceptaré que la reina de Arendelle esté en este barco. No sé cómo lo hará, pero usted y ella regresarán a su embarcación. – ordeno dándome la vuelta para retirarme.
–¡No por favor! ¡Tenga compasión! – grita el guardia. – Están tras ella, quieren matarla. No puedo permitir que le pase algo, por favor alteza, ayúdela. Sé que ella se lo agradecerá y se lo recompensará.
¿Compasión? ¿Este cree que está hablando con Dios? ¡Me importa un comino si la quieren matar o no!
–Hans… – habla John. Lo miro. Me pide indirectamente que los ayude.
¿Esto es en serio? ¿Mi amigo está en mi contra?
Me quejo en mis adentros.
John me desafía con los ojos, sabe que no hago lo correcto. – Hans... – repite en todo serio.
"Si no fueras mi mejor amigo, te sacaría los ojos", dice mi voz interior.
Me cubro la cara con las manos, sabiendo que me arrepentiré de lo que diré.
–Lo pensaré. – digo enfadado. – John, tú y yo hablaremos en privado.
–¿Estás loco? – le grito a mi amigo, que está comiendo un sándwich junto a mí.
–No. – dice simplemente. – No estoy loco, lo que pido que hagas no es nada del otro mundo.
–John… ¡Es la Reina Elsa! ¡Reina de Arendelle! ¡Arendelle! – grito mientras le doy una mordida a mi emparedado.
–Vamos, Hans. – insiste. – Velo de este modo: La reina está inconsciente, así que no te "molestará"; Si la ayudas, serás perdonado por ese reino.
–No me importa tener el perdón de Arendelle, John. – cuestiono.
John prefiere no hablar, simplemente sigue comiendo. Su actitud me inquieta.
–¿Por qué necesitan nuestra ayuda? – pregunto curioso. Realmente no he pensado en una razón.
–Déjame recordar el relato de ese hombre. – dice mientras se lleva los dedos a la cabeza. – Los poderes de la reina eran una desventaja para Weselton, así que el rey Klemens le dio órdenes a sus soldados para que la mataran. Al parecer casi lo logran, ya que está herida e inconsciente. En Arendelle, sin sus poderes de hielo, estaba en peligro, así que decidieron sacarla de ahí, pero los soldados de Weselton han estado siguiendo al barco. – hace una pausa para darle otra mordida al bocadillo. Yo me impaciento.
–Continúa. – pido inquieto. Esto está interesante.
–Estando la reina en nuestro barco, se encuentra fuera de peligro. Los soldados de Arendelle fueron a entregarse a los hombres de Weselton, pero saben que su reina está a salvo, así que están más tranquilos. – termina de relatar. – No podemos fallarles. – complementa.
Ahora en mi barco hay una reina desmayada, y además es la reina que más odio en este mundo. Mi mejor amigo quiere que se quede porque "es lo correcto", no me interesa ayudar a Elsa, pero tampoco quiero que el mundo me considere la peor persona del mundo. Tampoco quiero que John se enfade conmigo, es el único ser humano que me ha ofrecido su amistad.
Debe ser una broma, es increíble que vaya a hacer esto…
–Pueden quedarse. – acepto de mala gana. – Pero que quede claro que esto solo lo hago porque tú quieres, y porque no quiero hacer un escándalo con tu hermanita menor presente. – aclaro.
John sonríe. – Puedes estar tranquilo, yo me encargaré de ella. Tú no debes preocuparte por nada. – me guiña un ojo.
–Pues si vas a encargarte de ella será mejor que vayamos a ver su estado actual. ¿No crees?
–Le ruego que salga. No le haremos nada a la reina, además mi amigo John estará presente y se encargará de que nada le pase. – le digo al guardia de Arendelle, haciendo intento de que abandone el camarote, pero él se ha resistido.
–Señor, lo lamento pero no pued…
–¿Quiere que lo ayudemos o no? No me haga perder la paciencia. – exclamo.
El hombre hace un gruñido y sale del camarote. Veo que ni siquiera tiene espada o vaina alguna. ¿Puede haber un guardia más torpe? Perfectamente puedo matarla y él no hará nada al respecto.
–Eres muy amable con la gente. – opina John sarcásticamente.
–Ese guardia es un cobarde. – confieso.
–Ten en cuenta que tienes la reputación de un asesino. Yo tendría mucho miedo. – se burla.
Río de mala gana y le enseño mi lengua.
Miro a la reina que se encuentra durmiendo. Está igual a como la vi por última vez en Arendelle, solo que esta vez usa una corona hecha de hielo. Además unas vendas cubren parte de su estómago por sobre su vestido. Verla en ese estado me recuerda a cuando quedó inconsciente en su palacio de hielo por aquel golpe y yo me encargué de regresarla a su reino. Estaba tan fría, era tan frágil y liviana. Su nuevo look era encantador.
La miro de pies a cabeza. Debo reconocer que Elsa es hermosa.
–El guardia de Arendelle me dijo que la apuñalaron en el estómago. – dice, rompiendo el silencio e interrumpiendo mis estúpidos pensamientos.
–Eso explicaría por qué esta inconsciente. – infiero en voz alta. – ¿Cuántos tiempo lleva así? – pregunto.
–No creo que mucho, nosotros estábamos cerca del reino en el momento en que los socorrimos. – deduce John.
La observo detenidamente y recuerdo el incidente en su reino. Es hermosa, pero es una mujer peligrosa, una mujer hechicera. Para algunos… un monstruo.
Una chica que me está dando muchos problemas en estos momentos.
–Hay un médico a bordo, ¿verdad? – pregunto.
–Por fortuna sí. – afirma.
–Que venga y que nos informe de la salud de la reina. – comunico antes de salir del camarote.
John asintió.
Antes de que saliéramos de la habitación, una personita se puso frente a nosotros.
–¿Quién es ella? – preguntó la hermana menor de John, mirando hacia el interior del camarote.
John y yo nos miramos.
–Es la reina de Arendelle. – contesta el guardia, que se encontraba detrás de ella.
Los ojos de la chica se iluminaron.
–Wow. – suspiró. – ¿Y qué hace aquí? – pregunta con curiosidad. – ¿Y por qué está herida?
Esta niña es muy molestosa.
–Se podría decir que la ayudamos, o mejor dicho… que la estamos ayudando. – contesta John.
–¿La rescataron? – vuelve a preguntar.
–Algo así. – digo.
–¡Son unos héroes! – chilla de felicidad. – ¿De quién la rescataron?
¿Esta niña no se cansa de preguntar y preguntar? Es irritante…
–Hmmm, se podría decir que la rescataron de los hombres malos de Weselton. – habla el hombre detrás de ella.
Elise frunce el ceño, pero luego sonríe.
–¿Te gustaría verla de cerca? – ofrece el hombre de Arendelle. La niña acepta y ambos entran al camarote.
–Eso la mantendrá ocupada. – reconoce John en voz alta. – Ahora iré por el médico.
–La apuñalada que recibió no es grave, así que se encuentra a salvo. Es solo cuestión de tiempo para que despierte.
–Gracias. – le digo a aquel hombre con conocimientos de medicina. Él se retira del camarote.
–Ya es hora de dormir, es muy tarde y creo que hoy fue un día largo para ti. – habla John que está junto a mí.
Antes de que John saliera del camarote en donde Elsa duerme, hablé.
–¿Qué pasará cuando despierte? – pregunto de repente. – ¿Qué le diremos? Estoy seguro que no estará muy feliz en cuanto me vea. Podrían salirse de control sus poderes, conozco a esta mujer y su actitud no ayudará en mucho.
–Luego veremos ese asunto, ahora vamos a dormir, por favor. – pide. – ¡Muero de sueño! – exclama.
Suspiro.
–Está bien, vamos a dormir.
Tal vez mientras duerma se me ocurra qué hacer con Elsa. ¿Le diré que la estoy ayudando? ¿Qué pasará si se altera? Sus poderes de hielo podrían ser muy peligrosos en medio del océano. ¿Y si quiere que la llevemos a Arendelle? El soldado pide que la mantengamos lo más lejos de la guerra, pero si ella insiste...
Tendré que consultarlo con la almohada.
Salgo del cuarto junto a John, no sin antes darle una última mirada a la reina de las nieves.
¡Holiwis guapuras de Dios!
Sé que dije que no actualizaría diariamente pero... estuve todo el día de hoy solita (mis padres me abandonaron [?]) y tuve mucho tiempo libre.
Además quise compensar el capítulo anterior porque Elsa no aparecía D: pero ahora sí :3. ¿qué pasará cuando nuestra linda reina despierte?
Sigo pensando que la idea que me dio mi amiga no la estoy desarrollando bien pero... algo es algo xD. Espero estar haciéndolo bien.
Ok ahora sí que no actualizaré seguido... estoy presionada con algunos exámenes y mis papis quieren que estudie más seguido. ¡Pero prometo no hacerlos esperar mucho! (recuerden que si demoro pueden regañarme)
Sé que son poquitos los reviews que he recibido pero igual quisiera responderlos :3 ¡los quiero!
Grace: No hubo pelea :c pero espero no haberla decepcionado :). Ay te juro que quisiera darte muchas pistas, pero es difícil ya que recién esto está empezando y... sería muy pronto. La idea es no adelantar mucho, pero en unos capítulos futuros te daré algunos indicios. Te lo prometo :3. Adiós y cuídate.
F: ¡Gracias por pensar eso! realmente me has animado. Bueno para ser sincera ese "secreto oculto" está bastante oculto xD, y creo que muchos no le dan (o no le dieron) importancia. Como ya dije, intentaré dar pistas en capítulos futuros. ¡Mucha suerte a la selección de tu país! Espero que la copa de quede en manos de un país latinoamericano. ¡Tú país tiene mi apoyo! :).
Chikaalien: ¿En serio no te pareció aburrido? awww me alegra leer eso, te juro que pensé que no daría buena impresión. Y tu opinión respecto ami redacción me encantó, yo me considero mala escribiendo y que me digan eso es muy lindo :3. Espero que estés atenta a cada detalle de Puericia, ya que no creo que sea algo que se reconozca tan fácilmente, pero igual espero que alguien lo adivine.
Este capítulo está dedicado a ustedes, nos leemos prontos. ¡Hasta la próxima! :3
Tapita del flow (okya)
