"Este fic participa en el Reto Especial: ¡Festival de Primavera! Del Foro La Torre Stark"

ADVERTENCIA: SPOILERS DE AVENGERS ENDGAME

Género: General

Prompt: "Oye, ¡deja de ignorarme!"

Número de palabras: 920.

Disclamer: Fic hecho sin fines de lucro. Los personajes son propiedad de sus respectivos autores.


Clint toca las cenizas que vuelan hasta desaparecer, las sigue con la mirada, tratando de descifrar qué son, hasta que su mente salta y le dice que eso ha reemplazado a sus hijos, que quizás….

—¡Lila! ¡Hija! —se aferra a las flechas en su mano—¡Amor!— voltea en busca de sus ojos reconfortantes—. ¡Cooper! ¡Nate! —ni sus hijos han podido escapar.

Toma un arco, su única arma, y corre a través de todo ese campo abierto, llegando a la mesa de madera, no hay nadie, sólo la comida.

Su confusión inicial pronto se vuelve en desesperación, vuelve a gritar el nombre de cada miembro de su familia. Se apresura a la casa, sin dejar de llamarlos, hasta que le duele la garganta y las venas del cuello se hacen visibles.

Pero no hay ni una pista, algo que le indique que han sido llevados por alguien, que los han secuestrado en venganza por ser un ex agente de Shield.

Se detiene, escucha la radio en la habitación de su hija.

—¡Lila! —nada, sólo el locutor, diciendo que la gente ha desaparecido, el caos por todos lados y después silencio, estática…

Clint cae de rodillas, con lágrimas brotando desde el fondo de su corazón, aprieta con rudeza las flechas y el arco, descargando su dolor en ellas hasta romperlas. Pedazos de astillas se incrustan en la palma de su mano, no le interesa que la sangre brote.

—¡Ah! —se desgarra, su cara se pinta roja, vocifera hasta que estar ronco y sus pulmones arden por un poco de aire, empieza a marearse y cinco segundos después colapsa.

Cuando logra despertarse sabe que necesita respuestas, soluciones, debe traer a su familia de vuelta. Así que, sin limpiar sus heridas, sale de la habitación, baja las escaleras velozmente, toma las llaves de su camioneta para encontrar a Natasha.

Natasha…Natasha, aprieta el volante de su camioneta, esperaba que ella siguiera con vida.

Recorre el camino sin dejar de pisar el acelerador, la civilización más cercana se encuentra a dos horas de su casa.

El pueblo se encuentra en caos total: carros estrellados en casas, negocios; niños llorando por sus padres, padres buscando desesperadamente a sus hijos; hombres y mujeres entrando a robar, amenazando.

Se traga el nudo en su garganta, frena en seco, clava su mirada en toda esa gente vil, aquella que aprovecha la situación para escupir su maldad; observa la humanidad caótica, insensible, egoísta; y se encuentra con una bala que intenta perforarle el cráneo, que por fortuna esquiva.

Aprieta el volante, acelera y arrolla a su atacante, no se detiene y sale del auto con ira, resentimiento, odio; se dirige directamente a los ladrones de una tienda.

Una patada a la cabeza, el rostro, estómago, piernas, cualquier parte.

—¿Por qué? —susurra amenazadoramente, diciendo a nadie en particular—¡¿Por qué ustedes si están aquí?! —cuestiona, observando a todos, ninguno de ellos merecía una oportunidad—¡Y mi familia no! —algunos huyen, otros más lo enfrentan, pero con facilidad los derrota.

—¡Basta! ¡Basta! —escucha en su mente, una pequeña voz que pretende ignorar—¡No lo hagas!—le exige, pero él no entiende, sólo lo enciende para seguir mallugando el rostro de cualquier tipo.

—¡Puedes perderte, por favor, no lo hagas…! —el sujeto cae al suelo, quizás muerto o moribundo, eso no es importante.

Respira profundo, el olor metálico de la sangre, el sudor, las lágrimas se mezclan y hacen un aroma fascinante, que por extraña razón lo calma, le hace pensar que es la anestesia a su dolor. Sus ojos se oscurecen, vacíos…si no podía recuperar a los suyos, no permitiría que basura como esta siguiera disfrutando de los placeres de la vida.

Natasha contacta con él, después de varios días de buscarla, hablan lo necesario para saber que su familia no regresará, él no podía formar una nueva, así que corta lazos y se va a recorrer el mundo a buscar escoria.

Lo siguiente es planificar: prepara un nuevo traje adecuado para matanzas en la oscuridad, su arco y flechas siempre fieles, una katana y lo necesario para sus misiones. Ojo de halcón desaparece, Ronin es quien lo remplaza.

Durante días, meses, años, el sonido de huesos fracturándose, los gritos, súplicas, las balas que esquiva, son una melodía vigorizante; tiene que realizar esos conciertos orquestados por su propia ira.

La katana es su arma favorita, porque puede mirar a los ojos a esos desgraciados, desgarrar su cuerpo, cortarlo o perforarlo como él siente que está su alma, su mente.

¡Oye! —de nuevo esa voz que no lo deja dormir, la que aparece cada vez que termina una masacre, en cada lucha trata de regresarlo a su camino.

¡Deja de ignorarme! —exige su voz interna, él ya no podía tener conciencia.

—Por favor…—le súplica—, por favor…

Desliza la espada fuera del cuerpo de ese hombre, la sangre gotea de su arma y se escurre por el suelo, se entremezcla con el agua de lluvia, que hasta ahora nota.

Ese barrio japonés es luminoso, con lámparas volando al compás del viento.

—Clint…—un golpe a su pecho, así se siente su nombre.

Natasha está ahí, pero no quiere mirarla, porque de pronto las gotas de lluvia pesan toneladas e intentan ahogarlo.

Ella se acerca para apretar su hombro, dándole un poco de calidez, provocando que su cuerpo se estremezca, pues no recordaba lo que era ser alguien apreciado, tener un contacto sano.

Suelta la espada y se abraza a Natasha, sin saber el por qué no acudió desde un principio a ella, su compañera.

Ahora desea poder saldar sus cuentas.


Nota de la autora:

Muchas gracias por tomarse el tiempo de leer, espero les haya agradado.

Traté de explorar todas las variantes que el prompt me ofrecía, porque estos simbolos: ¡! pueden ser enojo, angustia, alegría, tristeza, etc. En este caso la voz de la "conciencia" era la que le hablaba a Clint, reclamaba su atención.